Sobre el autor

Mi foto
Zaragoza, Aragón, Spain
Sindicalista de UGT Zaragoza entre 1977 a 2006. Periodo en el que fue uno de los refundadores de UGT Zaragoza, Sº de Acción Reivindicativa de UGT Zaragoza, Sº General de UGT en General Motors España, Presidente del Comité de Empresa de GM España, Sº General de UGT Metal Zaragoza, miembro del Comité Confederal de UGT y formó parte del Comité Europeo y Mundial de General Motors .

miércoles, 29 de junio de 2011

La socialdemocracia que nunca llega (1)

Muchas personas de izquierdas se consideran socialdemócratas, sin más análisis ideológico que el que la propia palabra encierra, entendiendo como tal, que se trata de una tendencia cuyo credo político es, apoyar a las clases menos favorecidas de la sociedad en la distribución de la riqueza, en la igualdad de oportunidades, en el derecho a la educación y la sanidad, junto con criterios de justicia social y rasgos humanitarios. Pero, ¿Es bastante con ello? ¿Eso es todo? ¿Qué papel juega, por ejemplo, el tipo de economía que se realiza?

Más, ¿La sociedad conoce suficientemente la socialdemocracia, la respeta y confía en ella? ¿Los partidos socialistas la practican de verdad? ¿Es un ideal atractivo para la juventud? ¿Sigue siendo una esperanza para la mayor parte de la humanidad, las clases trabajadora, media y baja? De hecho, todos estos condicionantes que enaltecerían  su trayectoria orgánica e ideológica están ahora en duda. Como se puede valorar, por la insignificante  implantación de gobiernos socialdemócratas o socialistas en Europa y en el mundo, por el desprestigio general que sufre la política y los políticos, a causa del descontento social que provoca el neoliberalismo dominante, con el agravante de que la inmensa mayoría de la izquierda en vez de atajarlo, lo asume; e infinidad de dirigentes y ministros lo veneran, como ocurre actualmente en el caso del partido y del Gobierno socialista español. Una profundización mayor en este calamitoso estado, nos llevará a la terrible conclusión, de que la socialdemocracia junto con el resto de la izquierda, han dejado de influir sustancialmente en la economía y la política que se ejerce, siendo casi nula su influencia para cambiar el destino ultraliberal español, europeo y mundial que se impone, ante el silencio y la inactividad general.

La izquierda languidece cada día, siendo insignificante la fuerza que retiene; lo cual es, vergonzoso y una ofensa para todos los antepasados que pelearon y dejaron la vida por ella, para lograr un mundo más justo y mejor. Hay que reaccionar y si es necesario imponerse, para impedir que la derrota vaya a más, volviendo las riendas del caballo, para hacer frente a los contrarios que la derrotan desde dentro de sus propios partidos y desde fuera, venciéndolos con firmeza de ideas y afán de lucha. Olof Palme dijo: “Nuestro destino es cuestionar todo continuamente y en forma objetiva comprobar su vigencia nuevamente, dudar de la autoridad y desconfiar de las autoridades. Nuestra responsabilidad es profundizar nuestros conocimientos y afirmar nuestras ideas en un convencimiento personal. Quizá esto no parezca grandioso; pero es nuestra libertad y nuestro honor”.

Así todo, cuando no queda casi nada, lo mejor es volver a los orígenes, a los principios y las raíces de la socialdemocracia, poniendo al día sus ideales para que sean repuestos y mejor conocidos en general y por la juventud, que como es lógico no considera atrayente lo que ve y de fondo desconoce. Nosotros fuimos jóvenes con ideas, totalmente identificados con ellas. Sin ideales no se comprende ni satisface la política. Sin embargo, con ello no basta. Hace falta, además, tener ilusión y cierto orgullo militante, por pertenecer a la tendencia propia, hecho este que no surge si esta se desconoce.

Partiendo siempre de una premisa principal, el socialismo no generará simpatía en las personas, si a estas previamente no les conmueve la injusticia social, no tienen principios humanistas, si prevalece en ellas la insolidaridad del interés exagerado por el beneficio personal sobre el de la colectividad. Empezando por disponer de una buena virtud, la humildad. Sin ella, que nadie se aproxime al ideario socialdemócrata con la idea de quedarse en él, si no tiene respeto y consideración a las trabajadoras y a los trabajadores, a los asalariados, los obreros, a la clase trabajadora. Que se orienten hacia las filas de la derecha, los que les de vergüenza ser asalariados, renieguen sin razón de los sindicatos de clase, o se consideren de un estatus supremo, solo por tener estudios superiores o alguna insolencia imperiosa, como ahora ocurre en algunos jóvenes que, con una ignorancia infinita, piensan que no serán obreros como sus padres, al creer que van a ser más. O, que estos tipos o ciudadanas escojan la ruta del individualismo y de la soledad, porque sin las clases bajas y los trabajadores las organizaciones socialistas y progresistas no hubieran existido jamás, ni por descontado tendrían razón de ser. Sin el movimiento obrero el socialismo no existiría.

Ahora hay personajes en la misma trinchera que cantan mal la copla, como el exministro Jordi Sevilla, al haber escrito que el proyecto socialista debía modernizarse y considerar a las clases medias como las bases sociales del proyecto socialista. ¿Los trabajadores mileuristas también son clase media? El magnifico analista Vicenç Navarro que lo denuncia añade que, José Luis Rodríguez Zapatero, en las primarias del 2004 hablaba únicamente de las clases medias como las bases del nuevo socialismo y nunca (ni una vez) hablo de clase trabajadora. Es verdad, no utiliza esa expresión, así le va. Estos síntomas pueden ser un reflejo de la grave enfermedad que padece la socialdemocracia, cuya desviación ideológica es manifiesta. Sí, habrá que abrir la celda de las ideas puras para coger impulso y volver a empezar, recordando o sabiendo inicialmente.

¿Qué es la socialdemocracia?

La socialdemocracia nació en los últimos años del siglo XIX de las filas del movimiento obrero y el socialismo. La necesidad de organizar políticamente el movimiento proletario, aconsejo la creación de partidos políticos inspirados en el pensamiento marxista. El primer partido socialdemócrata fue el alemán (1869, en 1891 SPD), considerado como ejemplo a seguir. Tomado como modelo, se implantaron los partidos socialdemócratas o socialistas de España (PSOE, en 1879, el segundo del mundo que se fundó), Bélgica (1885), Austria (1889), Suecia (1889), Rusia (1898). En Inglaterra y otros países los partidos socialistas adoptaron el nombre de Partidos Laboristas. Al principio y una vez expulsados los anarquistas de la II Internacional en 1869, todos los partidos socialdemócratas tuvieron planteamientos ideológicos muy semejantes. Inicialmente estos partidos incluyeron socialistas revolucionarios como Rosa Luxemburgo y Lenin, moderados que defendían un camino intermedio como Karl Kautsky (rompió con Rosa Luxemburgo y el ala izquierda del SPD en 1914) y Jean Jaurés y quienes se concentraban en dos metas, el logro del sufragio universal y la conquista del Estado para utilizarlo como instrumento de progreso al socialismo, como Ferdinand Lassalle y otros.

En sus memorias, Nicolas Redondo (dirigente histórico de UGT) afirma: “Nosotros siempre hemos relacionado nuestro socialismo con el de Jean Jaurés, y con el de Fernando Lassalle; con la socialdemocracia de corte europeo”. Para el francés Jaurés (1859-1914):“Solo hay una humanidad y el hombre de izquierdas debe implicarse por la República en una revolución democrática y no violenta”. Lassalle, participo en la revolución alemana de 1848 y fundó en 1863 la Asociación General de Trabajadores Alemanes, luego Partido Socialdemócrata Obrero y finalmente SPD. Para Tulio Elí Chinchilla: “si no hubiera muerto a los 38 años, es probable que el pensamiento socialdemócrata hubiera triunfado sobre el marxismo totalitario y que este no terminara engulléndose a aquél después de 1875”.

Yendo a lo anterior, pronto se abrió una brecha ideológica por parte de Eduard Bernstein (1850-1932, político alemán del SPD, considerado padre del revisionismo y uno de los principales fundadores de la socialdemocracia), quien postuló que los métodos de 1848, en referencia al Manifiesto Comunista, eran obsoletos en todo sentido; afirmando, que el socialismo se lograría a través de una lucha prolongada, tenaz, avanzando lentamente de posición en posición. Consecuentemente, Bernstein analizaba la posibilidad de transformación de una sociedad capitalista a otra socialista una vez abolida la clase capitalista, más que por la revolución armada, mediante un proceso de reformas políticas y económicas; por lo que la confrontación electoral y la presencia parlamentaria de los partidos socialdemócratas se tendrían que convertir en la regla central al socialismo.

Los comunistas lo denunciaron como revisionismo, aunque la tesis tuvo influencia en el socialismo internacional. “Los revolucionarios y los evolucionistas” que llamaba el viejo dirigente aragonés: Isidoro Achón. Por su parte, los partidos laboristas estaban también fuertemente influidos por la visión de la Sociedad Fabiana, quienes creían que la transformación a una sociedad socialista podía conseguirse mejor mediante una evolución dentro de la democracia representativa, que por una revolución violenta u otro medio alternativo al de elecciones democráticas.

Para mayor claridad añadiré, que el planteamiento de Bernstein se basaba en la teoría de la sociedad elaborada por Marx y Engels -el socialismo científico-, estando en desacuerdo en muchos de sus puntos. Sobre todo en el que sostiene que la vía para lograr la conquista del poder político por parte del proletariado, debía ser a través de la revolución. Para los socialdemócratas, dicha conquista debería lograrse por el camino de la lucha parlamentaria, mediante la explotación del derecho de voto y la utilización de todos los instrumentos legales. Bernstein definió la socialdemocracia como un partido de reformas socialistas democrático, que lucha por el progreso social y la conquista de la democracia con la finalidad de impulsar el desarrollo de la sociedad socialista. En suma, la propuesta bernsteiniana, al igual que el marxismo clásico, tiene como meta la transformación del capitalismo en socialismo.

En conclusión, puede afirmarse que la ideología socialdemócrata, desarrollada por Eduard Bernstein, logró superar teórica y prácticamente el utopismo socialista, aunque manteniendo el ideal de construir una sociedad más justa e igualitaria, una sociedad socialista. Lenin le atacó como reformista. Todas las ideas socialistas o socialdemócratas tenían como fin, trasformar la sociedad. Se pretendía llegar a un socialismo sin propiedad privada. Los laboristas bajo la influencia del keynesianismo, llegaron a proponer que lo central es el control estatal de los mecanismos financieros, a partir de lo cual seguiría un proceso lento de evolución hacia el socialismo. Para Vicenç Navarro: “Socialdemocracia es socialismo en democracia”.

De cualquier modo, se demuestra con claridad, que Lenin y sus camaradas no eran más de izquierdas que los socialdemócratas de entonces, como a veces se alega; solo los separó el que los últimos que iban por la misma vía, tomaron otra ruta diferente y más procedente para llegar al mismo destino. Al comparar hoy la calidad del Estado del bienestar alemán y el ruso, apreciamos las grandes diferencias existentes entre los dos modelos socialdemócratas: el radical y el democratico, por el grado de superación político social alcanzado por el revisionismo en comparación con el leninismo.

¿Influyó este en aquel, al recibir los países europeos desbastados por la Segunda Guerra Mundial, los 13 mil millones de dólares americanos del llamado Plan Marshall - European Recovery Program- para su reconstrucción, y a la vez según se decía para que la opción socialdemócrata se impusiera a la otra, para contener un posible avance del comunismo? Sin duda tendría influencia. En mi opinión, los dos sistemas fueron inevitables, dado el enorme dominio explotador que la clase capitalista ejercía sobre las demás. Para los trabajadores, debió ser difícil preferir uno u otro método en esas circunstancias, aunque yo siempre hubiera elegido el de no a la violencia y a la guerra y sí al que apostara por la democracia y la libertad en paz, siendo siempre como ahora marxista de corazón. No obstante, yo pienso que las ayudas del ERP no fueron determinantes, porque en los países centrales europeos en 1947 ya estaba muy implantada la cultura socialdemócrata del SPD y de sus partidos hermanos. Posiblemente, estos evolucionistas hubieran sido capaces con el tiempo de obtener similar resultado, sin esas fundadas ayudas económico políticas; al demostrar que hicieron magnos progresos de por sí, después de finalizados los cuatro años de vigencia del citado plan.              

El triunfo de la revolución bolchevique, hizo que el socialismo internacional se dividiera en dos grandes grupos. Las partes más radicales (que no más de izquierdas) de los partidos socialistas y socialdemócratas se escindieron y crearon partidos comunistas, integrados en la III Internacional, que siguió una línea próxima al gobierno de Moscú a fin de conseguir la socialización de los medios de producción, cuyo objetivo nunca se logró bajo ningún gobierno comunista en el mundo. Los partidos que seguían las tesis de Bernstein continuaron denominándose socialdemócratas y se agruparon en la Unión de Partidos Socialistas.

Aparte de los mencionados, los pensadores y políticos más conocidos que tuvieron influencia sobre la socialdemocracia en este periodo, se encuentran: Pablo Iglesias, José Batlle Ordóñez; Léon Blum; Ramsay MacDonald; Pierre Mendes France; Tony Crosland (principal implementador político de las ideas de Keynes); John Maynard Keynes; John Kenneth Galbraith, Olof Palme, Nehru.

Con el dolor de muchas personas, el anarquismo y el comunismo han muerto. El socialismo democratico está en la UCI, aun le queda un hilo de vida. Pero apartemos de él a los brujos y a las brujas neoliberales que lo rodean... porque si no, pronto ocurrirá la tercera desgracia. Y ya no queda más.


29.06.2011                                                                                                    Fernando Bolea Rubio
                                                                 Sindicalista

jueves, 16 de junio de 2011

Patronales con ideas de papelera

Por medio de la negociación colectiva se establecen los salarios para las familias trabajadoras del país, regulándose en las empresas las condiciones de trabajo y las relaciones laborales entre las dos partes que las componen, empleadores y empleados. Por lo tanto, su importancia es mayúscula y digna de ser considerada por los agentes sociales con el máximo respeto, debiendo incidir en ella con criterios racionales y suma responsabilidad.

Sin embargo, es totalmente censurable, lo que acaba de hacer la CEOE al forzar la ruptura de las negociaciones que en esta materia se estaban llevando a cabo con los sindicatos, después de cuatro meses de conversaciones y de estar muy cerca de alcanzar un acuerdo. Han politizado las negociaciones, poniendo en entredicho la credibilidad y hasta el liderazgo del recientemente elegido presidente de la patronal, Juan Rosell. Ha sido una revuelta interna. “Lo nuevo no acaba de nacer, lo viejo no acaba de morir” ha declarado Cándido Méndez, citando a Gramsci. Como se ha demostrado, una parte mayoritaria  de la patronal es antigua, otra se cree moderna, pero ni una ni otra, es realista sobre lo que se debe y puede hacer, como más adelante se observará.      

Por el contrario, la actuación en general de los sindicatos en estas conversaciones, me parece correcta, dado que han demostrado que conocen a la perfección los mecanismos modernos de negociación colectiva y de flexibilidad interna; han defendido con ahínco los límites que no se pueden traspasar; se han volcado tratando de conseguir un acuerdo, entre otros motivos, porque saben muy bien que, las reformas que nacen sin consenso sindical, además de generar pérdida de condiciones y malestar laboral, no suelen ser aplicables ni efectivas, lo cual en el fondo no es bueno para los trabajadores, ni para nadie.  

Según afirmaron los principales actores en la negociación: Juan Rosell (CEOE), Cándido Méndez (UGT), Ignacio Fernández Toxo (CCOO), faltaban quince minutos para alcanzar un acuerdo. Tanto era así, que hasta habían citado al ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, para hacerle participe del pacto. Pero, para sorpresa de todos e infortunio general, un factor nuevo lo impidió. El 22-M ganó las elecciones locales el Partido Popular, causando en las patronales con ideas de papelera, tal afán de imposición viendo cerca el triunfo de los populares en las generales, el de sus defensores y amados, que se pusieron sentimentales, con una calentura de cabeza rayando el enamoramiento y digna de mención.

La patronal madrileña, CEIM, que capitanea la línea dura, presidida por Arturo Fernández (según Público, amigo íntimo de Esperanza Aguirre y conocido por pertenecer al círculo del rey), dio un golpe en la mesa exigiendo reformas más duras, aportando una propuesta ultraliberal, en la que el empresario tenía la última palabra en las relaciones laborales, llegando a proponer: un contrato único con veinte días de indemnización; un contrato de “fomento del empleo” con el salario mínimo; el que cuando un autónomo cree una empresa con menos de seis trabajadores, los dos primeros años, no tenga que estar sometido a ningún tipo de convenio; más, otras aberraciones que no venían al caso. El fin fue desautorizar a Juan Rosell, para que no firmara con los sindicatos el cercano acuerdo de negociación colectiva, lo que consiguió, con ayuda de otras patronales, como la de Andalucía, presidida por Santiago Herrero, también candidato perdedor a la presidencia de la CEOE, frente a Rosell. ¿Movimiento de sillas? ¿Venganzas internas? ¿Sigue manteniendo el poder el actual presidente, o está en minoría y se debe ir? Lo que ha quedado meridianamente claro es, que las patronales españolas no han estado a la altura de los tiempos y de lo que las empresas y los negocios requieren.

Algunas declaraciones avalan la anterior afirmación.“El acuerdo entre la patronal y los sindicatos UGT y CCOO, estaba a la vista. Así habría sido de no mediar los resultados de las elecciones municipales y autonómicas de 22 de mayo. Si vamos a tener el poder político ¿por qué pactar?” (Carlos Obeso, profesor en ESADE). “La CEOE está ayudando a desgastar al Gobierno más que varios portavoces populares juntos. Me recuerda a aquellos terratenientes de 1.936 que no fertilizaron sus tierras para crispar a los campesinos contra el Gobierno republicano y allanar el camino al golpe de Estado” (Alberto Pozas). “Hay que acabar con la republica por las buenas o por las malas” (caciques de la época). “Mi preocupación vino cuando conocí el documento de CEIM.  Es la primera vez que veo a una organización inmersa en negociación con sindicatos y Gobierno decir que no hay que hacer nada que afecte a un futuro Gobierno” (Valeriano Gómez, Ministro de Trabajo e Inmigración).

Por desgracia, en este estado hay que situar hoy en día a la CEOE. En mi opinión, es muy necesario, que superen a la mayor brevedad esta desviación tan descaradamente partidista. Ya sabemos que son de derechas, como el PP, pero llegar al extremo de romper una negociación de tanta importancia, solo por ese motivo ideológico..., ha marcado a la patronal con el hierro de la desconfianza, como agente social, por mucho tiempo. Espero que cuando llegue el momento, los asalariados se den cuenta de estas maniobras interesadas y, que no voten a los políticos amigos de estos empresarios y enemigos suyos; manteniendo la idea, de que los jóvenes indignados de buena fe de las protestas del 15-M, sabrán distinguir, situándose en el lado del fuego amigo. 

Sistema de confrontación o de participación    

El presidente de la CEOE, Juan Rosell, justificó la rotura de las negociaciones a modo de denuncia, con un mensaje erróneo, nada actualizado y, como escribía al principio con características a superar por irrealistas y anormales, al alegar que: “Los sindicatos querían entrar en las empresas y no podíamos permitirlo”. Solo deseaban proteger los derechos de los trabajadores, nada más. Por el lado sindical, el Decreto-ley 7/2011, de 10 de junio, de medidas urgentes para la reforma de la negociación colectiva, que el Gobierno finalmente tramita; la UGT lo critica diciendo: “Que no se avanza en la participación real de los trabajadores en las empresas”. Lo que es cierto e indiscutible.

Pues bien, el Gobierno y las patronales de todos los estamentos y tipos de negocios deben saber, que si de verdad se quiere profundizar en las posibilidades de crecimiento y mejora que puede llegar a brindar la negociación colectiva, con la nueva organización del trabajo y la flexibilidad interna; poco se podrá hacer, si no se establece un Sistema de Participación real de los trabajadores en la empresa. Siendo un método de información permanente, con relaciones de confianza y de consenso. Por consiguiente, en función de cómo se avance  en este sentido, será el resultado que se vaya obteniendo. A más participación o colaboración de los trabajadores, mejores resultados económicos y sociales se obtendrán. El dialogo y la negociación es la mejor forma de superación.

¿Esto no lo sabe la CEOE? Que pregunte en las firmas donde la participación de verdad se va imponiendo y se lo dirán. Tampoco conocen, que el antiguo sistema de Confrontación esta siendo superado por el de Participación, debido al enfrentamiento de intereses que producía con huelgas continuas durante la negociación de los convenios, a causa de que solo se dialogaba una vez cada dos o tres años, así como por su ineficacia constatada para las partes económica y social de las empresas.

Con el sistema de Confrontación, mientras el convenio esta en vigor, la plantilla se halla sometida por la empresa porque si hace movilizaciones se le puede sancionar. Sin embargo, cuando llega el periodo de negociación del mismo, como ya no es posible despedir por presionar, se juntan los enfados y las tensiones producidas por la incomunicación y el exagerado dominio empresarial pasado, con los salarios y las condiciones que se quieren arrancar a la otra parte. Convocándose por tal doctrina, las huelgas necesarias para imponer el poder de la más fuerte, logrando de esta forma las reivindicaciones previstas, o sufriendo las perdidas de la derrota. Así han sido durante toda la vida, las relaciones entre el capital y el trabajo. Pura ley de la selva. El sistema de Confrontación, por irracional e inhumano, se debe cambiar y superar. No obstante, a la vez se ha de tener siempre presente, que la huelga es la mejor arma de defensa que tienen los trabajadores y las trabajadoras, siendo necesario no olvidarla y tenerla a buen recaudo, por si fuera necesario usarla en circunstancias concretas. El sistema de Participación y de consenso es también Paz Social.        

Pero claro, la participación tiene que ser compensada, porque nadie hace algo por nada y por el hecho de que sería injusto, el que la totalidad de los beneficios obtenidos como consecuencia de la participación, fueran a las arcas de la empresa sin recibir nada a cambio las personas que los han generado. Se ha de tener en cuenta, que la aportación de los trabajadores es voluntaria, dado que la legislación laboral no puede obligar a que la colaboración se dé. Cada trabajador es dueño de sus ideas. En consecuencia, yo prefiero hablar de un Sistema de Participación Compensada, para que no haya dudas al respecto.

Eso sí, cuando una sociedad desee implantar un sistema real de Participación: con mayor flexibilidad, jornada irregular, trabajo en equipo, u otra novedad que necesite la voluntad personal de los trabajadores para ser más eficiente; la condición inicial y la primera pregunta que los sindicalistas tienen que hacer al empresario o ejecutivo es, ¿A cambio de que? Una parte de la compensación puede ser económica con efecto individual y, otra colectiva, para toda la plantilla si así se establece. Puede hacerse con mejoras sociales. Y, hasta reduciendo el tiempo de la jornada ordinaria, al retribuirse más la extraordinaria (por ejemplo, a razón de 1,75% la hora) en tiempo, en vez de en dinero. Como es natural, la principal contrapartida que se tiene que conseguir será asegurar el empleo, luchando siempre por la estabilidad laboral, con perspectivas claras de futuro. Eliminado la precariedad en la contratación, en caso de darse. 

Desde hace 17 años, en el transcurso de pasar del añejo método laboral de Confrontación, al sistema de Participación que ahora existe en la factoría de General Motors en Zaragoza, obtuvimos en las negociaciones novedades de tal punto avanzadas, que por ejemplo, se firmó un acuerdo con una cláusula de garantía de empleo de este tenor, “ningún empleado fijo perderá su empleo, en contra de su voluntad, como consecuencia de los cambios técnicos u organizativos que pudieran producirse”. Se anularon los contratos eventuales, al pasar la inmensa mayoría de ellos a ser fijos de plantilla. Aparte de los ascensos habituales, los especialistas “B”, que era el nivel profesional más numeroso de producción (montaje), paso a pertenecer a la condición superior de especialistas “C”. Se establecieron para toda la plantilla, dos primas por encima del IPC real en base a objetivos: una de competitividad fundada en la calidad, y otra de participación en función de las sugerencias. Se refleja asimismo, en las mejoras logradas en los once Convenios Colectivos de Empresa firmados que, junto a mis compañeros, he tenido el privilegio de negociar.

En esencia puede decirse que, se establecieron unas relaciones laborales de confianza y de mayor consenso y criterio social, que han sido fundamentales para abordar los periodos bajos en ventas, las durísimas crisis que se han superado; como también, para que a la planta se le adjudicaran continuas inversiones y modelos a fabricar, que son la mejor garantía de mantenimiento del empleo. Siendo una pieza imprescindible, la existencia de una Comisión Permanente que se creo, compuesta por la Dirección de la Compañía y por el Presidente y Secretario del Comité de Empresa y los Secretarios Generales de las Secciones Sindicales, representadas en la factoría. El seguimiento de todas las materias estrechamente vinculadas a la participación de los trabajadores en la empresa, se realiza en esta Comisión. Las facultades del Comité de Empresa están ampliadas. Las Secciones Sindicales de los sindicatos tienen asimismo un papel determinante.

En GM España, se han buscado soluciones imaginativas entre la dirección y los representantes de los trabajadores, para dotarla de ventajas competitivas de cara a atraer inversiones y volumen de fabricación. En comparación a cuando se fundó, es una fabrica que produce como dos. Esa es la clave de su éxito. Para ello han contribuido el turno de noche, fue la primera fábrica del mundo, en fabricar coches de noche; el Plan Industrial, con su jornada irregular, que tantos días de desempleo ha evitado; la Mejora Continua, como filosofía colectiva de participación. Esta es la aportación que entre trabajadores, representantes sindicales y la dirección han hecho a la planta. El aporte de la participación a la calidad de los productos que se fabrican, es insustituible. En los últimos 26 años (aún le quedan tres años más de mandato), UGT ha ganado las Elecciones Sindicales en GM España.      

Estos días la fabrica de Ford en Valencia ha anunciado una multimillonaria inversión, para fabricar dos nuevos modelos que supondrán la contratación de cientos de personas, junto con el mantenimiento de los más de 6000 trabajadores directos y 15.000 indirectos existentes durante al menos una década. El sector de automoción español significa el 6% del PIB, empleando entre directos e indirectos a más de 300.000 personas. Como dice Emilio Ontiveros: es una industria dinámica, competitiva, que vive de la demanda mundial”, al exportar más del 80% de la fabricación, disponiendo de buenas condiciones laborales y salarios aceptables. Ford sigue confiando e invirtiendo en España y el resto de las marcas del automóvil hacen lo mismo; algo que debería llevar a la totalidad de las patronales de la CEOE, ha plantearse una sería reflexión sobre el porque de los adelantos, los frutos y la confianza inversora que genera este sector, copiando sus procedimientos, como en parte creo que han intentado hacer los sindicatos y el ministro de Trabajo en las negociaciones que acaban de fracasar. Posiblemente, se darían cuenta del papel tan deprimente y de obstáculo al desarrollo natural de las relaciones laborales y los negocios que llevan a cabo. Si vuestros señoritos huelen a naftalina, quitarles el bastón y lanzarlos al desenfreno del cambio laboral.        

“Lo principal es evitar la confrontación” ha dicho también el profesor Ontiveros, en referencia al tema que nos ocupa. Yo diría, que el problema laboral español se puede resumir afirmado que, la mayoría de las patronales oficiales -no así las de múltiples empresas-, no quieren ni el sistema de Confrontación ni el de Participación. Ellas buscan la subordinación, un sistema de Sumisión, de miseria, sin derechos, con salarios ridículos. Juan Rosell acaba de declarar que, “ligar salarios a la inflación se ha acabado”, resucita con brío el señor. En que no lo consigan, se tendría que desplegar con aire de ofensiva la actividad sindical.

                                                                           Fernando Bolea Rubio
16.06.2011                                                           Sindicalista               

jueves, 2 de junio de 2011

Fracaso y fin del zapaterismo

Las elecciones municipales y autonómicas de 22-M, han sido para el PSOE un fracaso electoral mayor de lo esperado, porque ni la tendencia política ni los factores locales, han amortiguado la caída. El vendaval de la marca Zapatero se ha llevado por delante buenas gestiones, proyectos y candidatos socialistas. Todo ha sido, en principio, porque en muchos casos, no le han votado pensionistas, funcionarios, trabajadores; debido a que el Gobierno, los ha perjudicado con la congelación de las pensiones, la reducción salarial y la reforma laboral.

Este sonado derrumbe, unido a la circunstancia de que Rodríguez Zapatero, por voluntad propia, no será el candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno en las elecciones legislativas de marzo de 2012; siendo sustituido casi con total seguridad, por el Vicepresidente Primero: Alfredo Pérez Rubalcaba, tal como el propio José Luis  propuso el día 28 de mayo en el Comité Federal (máximo órgano de decisión entre congresos), previo acuerdo con los Secretarios Generales que lo aceptaron por aclamación. Son antecedentes, con suficiente entidad, para llegar a la conclusión de que el llamado zapaterismo ha llegado a su fin. Termina una etapa y empieza otra.

Un nuevo horizonte, que para recuperar la confianza perdida, los socialistas tendrían que recobrar con sus postulados la ideología socialdemócrata como norma de conducta, corregir los errores internos, eliminar totalmente el liberalismo en sus proposiciones económicas, realizando una política pensando en primer lugar en los trabajadores, los jóvenes, en las capas bajas y medias de la sociedad. Creándose empleo al restituirse el crédito en los bancos, negociarse mejor y con más tiempo la devolución de las deudas con los mercados financieros, porque funcionan mejor las empresas, los servicios públicos, la administración, al ser óptima la calidad de los contratos de trabajo y de los productos. Avivando en la población ideales de progreso y emancipación. Efectuando el Ejecutivo una política coherente en todo momento, eliminando de ella la parte de frivolidad que según Joan Tapia (el Periódico de Aragón), la ha caracterizado en los últimos años. 

Ahora bien, el principal objetivo para hacer efectivos esos fines, es ganar elecciones, empezando por los próximos comicios, dentro de cómo máximo diez meses. Ninguna elección se debe dar por perdida. El partido socialista tiene que estar siempre en línea ganadora y ofensiva, como corresponde a los valores que representa. Para lo cual, los afiliados y los  simpatizantes, deberían dejar a un lado el desánimo que todo desengaño electoral provoca; meditar y actuar en cada agrupación del partido, para que el debate y la democracia interna se reponga, solicitando asambleas y debates orgánicos y políticos en cada una de ellas; volviendo a soñar de nuevo con el ideal socialista de que es posible un mundo mejor.  

Yo no doy por perdidas las próximas elecciones. En el Federal, Rubalcaba dijo: “El PSOE es un partido de gobierno y de mayorías. No vamos a las elecciones para obtener derrotas dignas, sino para obtener victorias democráticas con las que desarrollar nuestros proyectos políticos. Os pido que tengáis tantas ganas de ganar como yo”. Creo que se equivocarán, las personas que piensen que Alfredo va a ser sólo un candidato circunstancial, para cubrir el compromiso electoral del próximo año y retirarse después al perder y fracasar en el intento. Por tanto, queda demostrada la voluntad ganadora del  candidato, más la posible intención de permanencia del mismo. Además, yo añadiría algunos datos clarificadores, que pueden hacer más realista ese fin.

Con arreglo a lo publicado por el diario El País, con el resultado electoral del 22-M trasladado a las próximas generales, al Partido Popular le faltarían 12 diputados para obtener mayoría absoluta y la garantía directa de formar gobierno (serían 164 diputados de los 176 necesarios). Podría pactar con CIU, PNV; pero, si mejorara los resultados ahora obtenidos, también lo haría el PSOE, pudiendo negociar con esas formaciones y contar en exclusiva con IU. Rubalcaba ha declarado: “creo saber lo que el país necesita en los próximos cuatro años”, y que “cree poder ganar las elecciones”. Si se consigue que la derecha no obtenga mayoría absoluta, se abriría la posibilidad de que los socialistas pudieran gobernar, en solitario o en coalición.

Eso no es tan difícil de conseguir, dadas las carencias del candidato popular, enfrentándose al socialista que, guste o no, es considerado el mejor político en activo de España. El PP ha ganado con una diferencia de 2 millones de votos, el 10% que es mucho. El PSOE ha perdido 1,5 millones de votos, mientras que los populares han ganado 600.000. IU ha subido 220.000 y UPyD ha crecido en más de 400.000. El 20% ha optado por la abstención, el 10% se ha fugado al PP y el 8% ha emigrado a otros grupos más pequeños, desde IU hasta UPyD. En esta ocasión, no se ha producido el hecho del voto útil. El candidato, tendrá que ser capaz de atraer a los abstencionistas simpatizantes cabreados. Captando a la vez votos huidos y que pueden ser recuperables.

¿Hay que creer por tanto en el cambio Rubalcaba? No del todo. En la persona sí, pero no tanto en el proceso de renovación elegido. Ante la gravedad de la situación, por el fracaso electoral en las municipales y autonómicas. En el Comité Federal, hubo un golpe de poder de los Secretarios Generales de las comunidades (de los barones), al imponerle al Secretario General Federal, Rodríguez Zapatero, algo que no quería hacer. Él pretendía, que las dos personas que se postulaban para relevarle, en el cartel electoral de las legislativas de 2012: Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba, se enfrentarán en un proceso estatutario de elecciones primarias; dejando así pasar el tiempo y a él  gobernando igual, con el mismo discurso que tanto le gusta, como si electoralmente no hubiera ocurrido nada. Y en fin, ante esta pasividad de seguras consecuencias nefastas, el Secretario General del PSE y Lendakari, Patxi López, ante la rapidez de reacción que se necesitaba, lanzó un órdago a Zapatero, al proponer la celebración de un Congreso Extraordinario del partido, para debatir las medidas a tomar y elegir posiblemente a Rubalcaba como nuevo Secretario General, para sustituirlo a él como tal.     

¿Era esa la mejor solución? Sin ningún tipo de duda. Se tiene que pensar, que hay que tratar de no perder el Gobierno, pero sobre todo se tiene que salvar al PSOE, en cierta manera caído. No hay un enfermo, sino dos. Y, para salvar al segundo y mejorar su imagen, que es lo que más urgente; se requería la elección inmediata de una nueva o nuevo líder, que acumulara el poder de la organización, para establecer con autoridad los proyectos estratégicos y políticos que se requieren, siendo a la vez el candidato a presidente. El Presidente y el Ejecutivo, podrían haber continuado durante toda la legislatura, al no haber ninguna razón para que no lo hicieran. Hubiese sido igual una bicefalia, pero con la vara de mando en la mano del nuevo candidato llamado a ser el salvador, tal como procedería que fuera.

Finalmente, el empeño de Patxi se logró sólo en parte. Los barones impusieron a Zapatero que Rubalcaba fuera el candidato, con el apoyo unánime del Comité Federal, al haber desistido públicamente Chacón de presentarse a las primarias; sin duda, por haber perdido el apoyo de la inmensa mayoría de los miembros del Federal y, por quizá sugerencia interesada del propio Zapatero, para evitar el congreso que le exigían, que ocasionó un enfado morrocotudo en la excandidata. Demasiado acentuado, para una política con máximas aspiraciones. El perder, lo llamó conspiración, demostrando poca talla política con cierta dosis de manipulación. Al no poderse retirar, el proceso de primarias continúa, pero solo con un candidato, que es lo mismo que llevar el botijo sin agua o un bolígrafo sin tinta, si bien ahora lo efectivo es primordial. Yo en vez de primarias, después de haberme presentado a muchas, a pequeña escala, en la Sección Sindical de UGT en la factoría de General Motors España; soy más partidario de elegir a los candidatos por medio de debates internos, con participación activa de los afiliados. A cambio del congreso, se hará una conferencia política que, puede llegar a ser, una copia con poca miga de las convenciones americanas de exaltación electoral y partidista.

En 2012 corresponde la celebración del Congreso Ordinario, donde se sustituirá a José Luis por un nuevo Secretario General, que podrá ser Alfredo (59 años) e igualmente intentar serlo Carme. Aunque quizá su vista este puesta en el siguiente congreso en 2016, o, mejor, al poder tener más posibilidades en el 2020; pero, no se puede predecir con exactitud, un futuro que se desconoce. De momento que aprenda a dar mítines, que necesita mejorar. Existe la teoría, a la que yo mismo me acogí, de que ninguna de las personas que han gobernado con Rodríguez Zapatero, podría ser después de él alternativa al mismo, al tener todos culpa colegiada de lo mal hecho. ¿Pero, hay otras personas conocidas, mejor preparadas y con más posibilidades de ganar que Rubalcaba? Si las hay, que levanten la mano, y que se identifiquen pronto, porque al PSOE le empiezan a faltar dirigentes competentes, por todo el país. No dudo que las habrá, debido a que los líderes del futuro ya han nacido y corren por allí.          

Así, ¿quién tiene el poder y quién debe mandar? En mi opinión, la potestad real la posee Rubalcaba, porque acaba de ser elegido; mientras que Zapatero es un político en decadencia y retirada, aunque ostenta la condición de Secretario General y oficialmente es el máximo mandatario. Rubalcaba promete: “Un nuevo proyecto para recuperar el voto”, pero ¿lo podrá hacer? ¿su amigo le dejara hacerlo? ¿se enfrentará a él, si es necesario? Las elecciones se podrían llegar a ganar; sin embargo, esa apuesta requiere que de inmediato, el candidato salga proponiendo a la sociedad, acciones políticas y propuestas diferentes, a lo que ha venido haciendo ZP, para que se distinguiera la diferencia y el cambio que se estaba gestando. De entrada habla de cambio y de continuidad, que son propósitos contrapuestos e irrealizables. Deberá hacer un gesto en el sentido que se le espera, dado que con vacías tesis superficiales no servirá.

En economía, espero que no le haga mucho caso a la Vicepresidenta Segunda, Elena Salgado, considerada afín a él y por sus posturas liberales, a mi parecer, una de las personas con mayor culpa del descalabro zapaterista. En todo caso, no se trata de rememorar la película: “Solo ante el peligro”. Si sus objetivos son los adecuados, los afiliados, las bases del partido, se pondrán de su parte para ayudarle y protegerle, porque la coincidencia de ideas, formará organización y fuerza en torno al candidato, ahuyentando métodos palaciegos de caída si los hubiera -recordando la bicefalia Joaquín Almunia (secretario general) y Josep Borrell (candidato)-, evitando asimismo, rechazos de nuevas iniciativas que puedan hacer variar la ruta del Gobierno. Si los afiliados no exigen un giro a la izquierda, posiblemente no se dará. 

Creo, además, que Rodríguez Zapatero se esta comportando como un liberal, cuando el partido socialista no lo es, como se demostró fehacientemente en el Comité Federal. Todos los miembros que tomaron la palabra (menos dos: Ramón Jáuregui, ¿se habrá olvidado que fue sindicalista? y el Secretario General de Murcia), reclamaron según El País: “Un giro a la izquierda que reparta por igual la carga de la crisis económica y que escuche al electorado que, con el voto, ha castigado el abandono de las políticas socialdemócratas por parte del PSOE”. Esta fue una de las propuestas más repetida entre los barones, en sus 35 intervenciones en el comité. “Reformas sí, pero sin arrollar al PSOE” (Patxi López), “España necesita reformas, pero también necesita al PSOE y que, por tanto, debían encontrar la justa medida en que las reformas ayuden a España sin hundir al partido” (Javier Fernández, Secretario General de Asturias).

Para empezar, con un giro hacia el sentido común sería suficiente. No obstante, dudo que el Gobierno lo quiera hacer, si nos atenemos a las palabras de Zapatero: “Los resultados electorales no deben cuestionar el trabajo del Gobierno”. De modo que, confirmó su decisión de completar la política de reformas emprendida hace año y medio, como: La negociación colectiva, las pensiones, el retraso de la edad de jubilación, el mercado laboral, la igualdad de trato, la ley de muerte digna.

El Vicepresidente tendrá como competencias básicas la elaboración de un programa y la dirección del comité electoral, para los próximos comicios generales. Alfredo promete además, “modernizar el Estado de Bienestar”. ¿Qué querrá decir con esto? porque cuando a un ministro le oigo pronunciar la palabra “modernizar”, al haberse utilizado tanto para anunciar recortes, me produce cierto desosiego. ¿Se lo habrá sugerido Elena Salgado... al candidato? 


                                                                                  Fernando Bolea Rubio
        2.06.11                                                Sindicalista