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Zaragoza, Aragón, Spain
Sindicalista de UGT Zaragoza entre 1977 a 2006. Periodo en el que fue uno de los refundadores de UGT Zaragoza, Sº de Acción Reivindicativa de UGT Zaragoza, Sº General de UGT en General Motors España, Presidente del Comité de Empresa de GM España, Sº General de UGT Metal Zaragoza, miembro del Comité Confederal de UGT y formó parte del Comité Europeo y Mundial de General Motors .

jueves, 19 de mayo de 2011

¿La alternativa? Sería peor.

Se habla de una izquierda derrotada, de que en ella se ha instalado el fatalismo ante la posibilidad de que en las elecciones del 22-M, la derecha incremente considerablemente  su poder. Pero no es para tanto, porque de producirse, el triunfo de la derecha no será espectacular, debido a que los ayuntamientos y las comunidades son diversas; y, porque la camiseta roja progresista, la visten millones de personas de diferentes edades y condición. España es uno de los países europeos donde más ciudadanos se consideran de izquierdas.

Es innegable que, por los incomprensibles recortes del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero por la crisis, la izquierda esta desanimada, algo marchita; pero con ánimo creciente, por el compañerismo ideológico que brota entre sus componentes en los momentos de dificultad, y por la fuerza de las ideas. Los problemas políticos unen y hacen reflexionar. Así, ¿Qué se debe hacer? Pues lo de siempre, ir a votar y seguir luchando como es el signo socialista, remediando las diferencias que con todo tipo de gobiernos se llegan a producir; más, si son antagónicos y el entendimiento es peor. Por cierto, si el resultado electoral fuera un triunfo rotundo de la derecha, que nadie pierda la ilusión en nada, porque en política se puede retroceder y avanzar más deprisa después, si se depura el partido y se corrigen los errores que se han podido cometer.

Lo que hay que preguntarse es, el porque de esta situación de desconfianza y enfado acentuado con el PSOE. Todo empezó la noche del 8 al 9 de mayo del pasado año, cuando la ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, en Bruselas, asistiendo a una reunión de los ministros de Economía y Hacienda de los Veintisiete (Ecofin); y el Presidente recibiendo presiones y prácticamente sólo... en su residencia de la Moncloa, aceptaron un programa de recortes impuesto por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI), debido a la deuda pública externa, que significó el inicio del declive de la política económica de Zapatero y su desconexión con sus votantes. Según se dijo: “el Gobierno más de izquierdas de la democracia, se convirtió de pronto en el autor del mayor recorte social de la historia”.

El Gobierno partía de un déficit público equivalente al 11,4% del PIB español en el 2.009. Bruselas estableció para todos los países que el déficit (la deuda publica), debía situarse en el 3% para el 2.013. El primer objetivo español fue situar el déficit en el 9,3% en el 2.010, lo cual se consiguió. El segundo propósito es el 6% para este año, y aún con una posible desviación de tres décimas, las cuentas se esperan cuadrar. Elena Salgado, se comprometió a recortar el gasto en 15.000 millones, 5.000 millones en 2.010 y 10.000 en 2.011. 

En este contexto y para evitar un rescate financiero como hasta ahora ha ocurrido en Portugal, Irlanda y Grecia -junto con Spain, los cuatro países que algunos necios aún llaman: PIGS (cerdos)-,  el Gobierno estableció un plan de contención del gasto cuyo alcance significó: La reducción del sueldo de los funcionarios en un 5%, la congelación de las pensiones en 2011, la eliminación del cheque-bebe de 2.500 euros, supresión de algunas inversiones públicas, subida del IRPF para las rentas más altas, retraso de la edad de jubilación de 65 a 67 años que finalmente pactó con los sindicatos, medidas de ahorro farmacéutico, disminución del gasto en los medicamentos, un recorte del gasto para la dependencia, corte de inversiones, eliminación de la ayuda de los 400 euros en la declaración de la renta, una innecesaria y lamentable reforma laboral, nueva ley de cajas de ahorros, subida del IVA, privatizaciones como parte de la lotería, reforma del sistema financiero, decreto para favorecer el afloramiento del empleo sumergido, nuevas reglas más estrictas para limitar el gasto. En total 18 medidas neoliberales de fuerte contenido antisocial en vez de otras opciones posibles, que hicieron cambiar la política económica que se efectuaba, dañando severamente la credibilidad del Presidente socialista. 

¿Todo ha sido porque el Ejecutivo realizaba una política monetaria irresponsable o descabellada? No, era totalmente racional y necesaria, para fomentar el consumo de la sociedad, al hallarse deteriorado debido a la crisis financiera mundial. Así como, por la circunstancia de que el porcentaje de la deuda gubernamental -no la privada- en relación con el PIB (el 60,1% en 2010), era uno de los más bajos de la Eurozona. En este sentido, se fijó la ayuda de los 400 euros en la renta, los cheque-bebe de 2.500 (ambas medidas con significativos defectos de aplicación, al concederse a todos por igual, sin limite en función de la renta anual, lo que originó razonables críticas). Se proyectó y ejecutó el también fuertemente censurado Plan E, basado en inversiones del Estado principalmente en obras públicas en las poblaciones de todo el país, para relanzar la actividad de la construcción y paliar el desempleo en este colectivo, tan deteriorado por el fracaso final de la política de vivienda. El Instituto de Crédito Oficial (ICO), destinó 60.000 millones de euros para ayudar a la financiación de la economía española.

Aún con sus defectos, ¿Qué significaban políticamente estas acciones? Pues nada más ni nada menos, que el Ejecutivo socialista como tal, estaba llevando a cabo una incipiente política económica keynesiana, una política de izquierdas efectiva en esas circunstancias de recesión, al destinar dinero publico como punta de lanza, para romper el estancamiento y levantar la actividad empresarial y económica. Porque se ha de saber, que no hay una sola política económica, como afirman los neoliberales, los banqueros, la derecha y el Partido Popular. Hay dos: El keynesianismo y el neoliberalismo. Opción esta última, que solo consiste en no pagar impuestos, privatizar las empresas publicas y los servicios del Estado en beneficio del capital. Como afirma José Luis Sanpedro: “Los ricos no quieren el Estado de Bienestar, quieren su bienestar”.

Europa, ahora mayoritariamente en manos de la derecha, con el liderazgo de la alemana Angela Merkel y del francés Nicolas Sarkozy, han implantado férreas políticas neoliberales, lo mismo que el FMI, el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo. Tal solo en Grecia, Portugal y España gobernaban socialdemócratas; pero por su debilidad, sin capacidad de imponer sus postulados e ideas. Parece hasta increíble decir, que el keynesianismo se esta aplicando mucho más en Estados Unidos... que en Europa. ¿En que va a quedar la Europa social, de los derechos, la zona del mundo a imitar y esperanza de la humanidad? El capitalismo radical y el neoliberalismo financiero la van a dejar en nada, si los europeos y las europeas no toman conciencia de lo que ocurre y lo expresan en las calles y en las urnas. Se temía a la Europa de los mercaderes. Pues bien, ya estamos en ella, aunque parece por nuestro silencio, que nos da igual. “Europa está, pero ya no es”, ha escrito Sanpedro en el libro: “Reacciona”. 

Entonces, ¿Cuáles han sido los errores del Gobierno y los motivos del enfado de los votantes del PSOE? En mi caso, por haber cambiado de política innecesariamente sucumbiendo a los mercados, además de por la torpeza en la forma de cómo se comunicaron los recortes a la población, tratando de ocultarlos o presentándolos como avances cuando suponían claros retrocesos. El Presidente, en vez de dirigirse con total claridad a la nación, dando la cara en la televisión y en los medios de comunicación; diciendo, por ejemplo: no podemos seguir durante un tiempo con la misma política expansiva, como sería nuestro deseo y necesitaría el país, dado que la mayoría conservadora de la Unión y las autoridades monetarias nos han limitado la financiación; no tanto por la deuda publica que es baja, como por la bancaria derivada del fracaso del ladrillo. Sin embargo, sepan ustedes que los sacrificios serán mayores para los que más tienen, a pesar de que todos tendrán que aportar lo necesario.

A su vez, mi enojo se incrementó, cuando sin ser necesarias y sin tener efecto en el recorte del presupuesto comprometido en el Ecofin, se impusieron disposiciones desastrosas para los trabajadores, como la Reforma Laboral, que no ha creado ni creará empleo, no ha reducido la temporalidad como se decía, solo sirve para despedir más y más barato, costándole hasta ahora al Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) 50 millones de euros más, por el pago de ocho días de salario en las indemnizaciones por despido (no en los improcedentes), que ahora de manera temporal -hasta que se establezca el Fondo de Capitalización-, abona este organismo autónomo del Ministerio de Trabajo y con tesorería propia, financiado por las empresas. En la reforma, impusieron sus tesis los banqueros y sus neoliberales de la orquestina, siendo difícil que la clase trabajadora olvide este agravio y se disponga a votar las candidaturas socialistas, aun llegando a considerar que se ha podido hacer por ignorancia y desconocimiento, como algunas veces llego a pensar.

Congelar las pensiones, fue totalmente reprochable, porque antes de recortar de veinte a cincuenta euros a un viejo, o el 5% a los funcionarios, se retira a parte de los militares desplazados por el mundo (como ha sugerido Jesús Maraña), se suben más los impuestos a las rentas superiores, o se persigue con más ahínco el escandaloso fraude fiscal. De todas maneras, en mi irritación puede más mi deber como ciudadano comprometido con la democracia, la política y el sindicalismo; y en esta ocasión ya he votado por correo, al color que me es propio. 

De otra parte, se puede asegurar que la política económica impuesta por la Unión Europea ha fracasado en los países periféricos, en una nueva categoría de países, los EA4 (Portugal, Irlanda, Grecia y España), donde los intereses de la deuda publica han continuando aumentando y el crecimiento económico es prácticamente nulo, cuando no negativo. Para él catedrático Vicenc Navarro: “Es bastante fácil ver y entender qué es lo que debería hacerse. Y no es muy diferente de lo que se hizo para salir de la Gran Depresión (a principio del siglo XX) o de la recesión económica en Europa, que ocurrió inmediatamente después de la II Guerra Mundial. En ambos casos la Recesión-Depresión se resolvió a base de una enorme inversión pública con un enorme crecimiento del gasto público y aumento de la capacidad adquisitiva de la población mediante incrementos de los salarios. En EEUU, el New Deal, y en Europa el Plan Marshall, sacaron a aquellos países de la crisis”. 

De modo que, la única salida económica real que tiene España para emerger de la crisis y del estancamiento financiero en que se encuentra, es por medio de la política keynesiana de inversión publica y la apuesta decidida por el Estado, como garante del crecimiento y del Estado de Bienestar. Con un incremento constante del poder adquisitivo de la población, para que se desarrolle el consumo y con él las demás sinergias adicionales. Con la alternativa política en el Gobierno, la solución sería claramente peor; porque el neoliberalismo del Partido Popular, ya ha fracasado en la economía europea y fundamentalmente en la de nuestro país. La salida que se requiere es socialista, no popular.

Precisamente, en mayo, ha nacido por fin en España el “Movimiento 15-M” de protesta juvenil, por la crisis económica y su efecto en el desempleo que sufren, organizado en la plataforma “Democracia Real YA!” Se han manifestado en más de 50 ciudades, coordinándose a través de las redes sociales. Desean mayor participación popular en la política y mayor igualdad social, concentrándose día y noche hasta el día de las elecciones de 22-M, en las principales plazas de varias capitales. De momento es pronto para hacer un análisis exacto de esta iniciativa, porque desde ella se hacen comentarios positivos y otros sumamente censurables. Se ha encendido el fuego, ha brotado la llama, pero hasta que no se haga la brasa, no se estabilizará la corriente. Lo que, será difícil de hacer, si se empieza mal y sin una organización estable. En estos primeros momentos, cada uno declara lo que particularmente piensa, demostrándose que hay tal laguna ideológica y política entre sus componentes; que los mensajes que transmiten pueden producir por su desorientación, más rechazos que adhesiones de otros jóvenes. 

Dicen en los impresos que reparten, que son “una plataforma apartidista y asindical”. “No nos representan partidos ni sindicatos”.¿Ah sí? Mal síntoma. Las cadenas Cazalla Party les darán audiencia. Se ha llegado a decir: “Esta plaza ha sido ocupada en nombre del pueblo”. “Democracia directa en las plazas”. “Reuniones democráticas en las calles”. “La revolución ya ha empezado”. “Acabar con el capitalismo”. “Nacionalizar la banca y encarcelar a los banqueros”. Otras afirmaciones parecen más sensatas. “La política no da respuesta”. “Nombrar gestores honestos”. “Ven necesaria una revolución ética, porque son personas, no productos de mercado”.Yo pienso, que el fuego y el tiempo separará las utopías de lo realizable que ha de ser el lazo de unión. Santiago Carrillo les ha dicho: “!Que voten! Que vayan a votar, al partido de izquierdas que más les guste, o que menos les disguste, para cortar el paso a la ultraderecha”. Por mi parte añadiré, que los movimientos asamblearios no conducen a nada. Que las cosas se pueden cambiar mejor desde dentro. Que la crisis es por culpa de los banqueros, no de Zapatero, de los políticos ni de los sindicalistas; que no yerren el tiro. Y, que sin maquinistas, los AVE no llegarían a su destino. ¡Animo! e inteligencia.

¿Para cuando una plataforma reivindicativa, con reivindicaciones más concretas, como que todos los nuevos contratos de trabajo de los jóvenes sean fijos? Sería poner una pica en la patronal y en el neoliberalismo. Eso los viejos no lo hemos sabido hacer; aunque los sacos de dormir que usáis, los inventamos nosotros.      



 
19.05.11                                                                                                                                  Fernando Bolea Rubio
                                                               Sindicalista

                                                                             

jueves, 5 de mayo de 2011

Economía estancada. Golpe de timón

“No hay un duro”, me ha dicho estos días un amigo buen conocedor de los entresijos de las finanzas y los negocios. “La economía esta estancada”, le he oído decir casi a la vez al comentarista Joaquín Estefanía. Avalan esta tesis, los cerca de cinco millones de parados, el alarmante desempleo juvenil, la juventud emigrando a otros países, casas que se pierden porque no se pueden pagar, empresas y subsectores productivos semiparalizados, la falta de esperanza en la recuperación económica y en el florecimiento de empleo. Todo, con una necia política económica del Gobierno y la inacción de la oposición.

Es obvio que la economía esta bloqueada. Algo que era previsible, al llegar por diferentes vías el dinero a la banca y quedarse en ella, sin que esta abastezca suficientemente del mismo a las empresas y a las personas que lo necesitan en su actividad. El caudal se estanca. Solo llega para los bancos y cajas que ante todo se preocupan de sus propios negocios, especulando generalmente con él. Según un informe del Banco Central Europeo: “Menos del 50% de las pymes españolas logra créditos, frente al 66% de media de la zona euro”. A la vez que las entidades endurecen las condiciones de acceso a la financiación, tanto a las empresas como a los particulares. Este nefasto estado bancario ha llevado en gran medida a que en este primer trimestre, en comparación con el primero del año anterior, según la Encuesta de Población Activa (EPA), se hayan generado 297.500 desempleados más (4.910.200 en total, un 21,29%). En ese tiempo, 58.000 familias pasaron a tener a todos sus miembros en paro, lo que suman un total de1.386.000 hogares en esa situación. El número de personas con empleo disminuyó en 256.000, a pesar del leve repunte del PIB. La inmensa mayoría del empleo destruido ha sido de carácter indefinido, al facilitarse el despido con la reciente Reforma Laboral que el Gobierno implanto.

Pero, lo peor de todo es, que este derrumbe económico no parece tener fin, debido a que la banca augura dos años más de sequía en la concesión de créditos. Así, se llegará sin duda a 5.500.000 parados y a 1.500.000 familias sin que nadie trabaje. “Nuestra economía no se arregla con más crédito, se tiene que contraer, necesita desapalancarse (reducir el crédito) para crecer, ante el exceso de endeudamiento público y privado en España”, acaba de declarar el consejero delegado del banco Santander, Alfredo Sáez. Y, añade, “el volumen de crédito a familias y empresas españolas debería reducirse en unos 30 puntos del PIB, 100.000 millones anuales, para dejar atrás el sobreendeudamiento contraído por la sociedad española con el boom inmobiliario”. Desde el Ministerio de Economía y el Banco de España, han declarado después prácticamente lo mismo. ¿Qué estarán buscando?  

Para el catedrático Gonzalo Bernardos: “España ya no esta en crisis, solo padece estancamiento, porque se han infravalorado las consecuencias de una larga crisis inmobiliaria y la minimización del agujero creado por ella en los balances de cajas y bancos”. Este mentor en concreto viene a decir, que será mucho más fácil salir de la inmovilización y menos costoso para las arcas del Estado, si el mercado residencial se recupera con políticas gubernamentales activas de venta. Aún así, afirma, la normalización del mercado de la vivienda reducirá las pérdidas del sector bancario; pero no las eliminará, dado que aproximadamente 500.000 pisos serán invendibles por su ubicación y exceso de oferta, con unas pérdidas de alrededor de 60.000 millones, 100.000 en total, si se suman la elevada caída del precio del suelo e impagos de prestamos hipotecarios. Por ello, él duda mucho de que las necesidades de solvencia futura de la banca, puedan ser cubiertas con sólo 15.152 millones que estima el Banco de España. En definitiva, recomienda al Gobierno ayudar al sector inmobiliario, reconociendo que no es popular pero si imprescindible, un proceso de recapitalización del sistema bancario para acelerar la recuperación económica del país.

O sea que por la insensata política de vivienda que en su día impulso el Partido Popular, con el aplauso de la banca y de los especuladores de medio mundo, por la avaricia del beneficio que producía; la economía española no crece como en otros países de la Unión, pagando sus negativas consecuencias millones de trabajadores desempleados, a los que no se les da ninguna esperanza de empleo y mejora; diciéndoles además, que se seguirá igual de mal o peor al menos durante dos años más, porque la economía especulativa han secado la fuente crediticia con ladrillos y cemento. Lo cual es dramático. Es más, el problema se puede agravar considerablemente, porque las entidades financieras españolas aun acaparando para sus cosas, la práctica totalidad del capital que pueden adquirir del Banco Central Europeo, del Gobierno y de los mercados financieros; como asegura G. Bernardos, pueden necesitar sobre 85.000 millones más de los ahora previstos, para tapar el agujero de la vivienda.

Con todo, ¿qué se quiere decir al solicitar al Ejecutivo políticas activas de venta de viviendas, más un proceso de recapitalización del sistema bancario, por la brecha de los ladrillos...? Sin duda que el Estado ponga dinero. La banca debe pensar en obtener del capital público (endeudándose el Estado y no ella), los millones citados que les pueden llegar a faltar. O peor, pueden pretender que el Estado se quede con los pisos que tienen sin vender y con la factura de lo que hipotéticamente pensaban ganar con esas viviendas, antes de que el vaivén del mercado rebajara los precios. Haciendo oídos sordos a que con anterioridad, la banca se haya quedado con fabulosos dividendos derivados de este sector, en sus tiempos de bonanza. ¿Dónde están ahora esos beneficios? Una parte sustanciosa se destina a compensar muy bien a los principales ejecutivos: con  salarios escandalosos, concesión de acciones y súper millonarios fondos de pensiones. Lo sean o no, estos directivos se comportan como auténticos egoístas, sin que nadie ponga orden y control ante tanto despropósito. Si con las ganancias adquirieron patrimonio, que vendan, pero que no llamen a las ventanillas de la administración.

Por tanto la economía esta retenida y lo va a seguir estando, más de una quinta parte de los asalariados están en paro, no se ven signos de recuperación; y, por si no era bastante, posiblemente los banqueros se quieren resarcir de sus equivocaciones con el dinero de todos los españoles, endosándonos todas sus calamidades mientras retienen y no distribuyen el dinero existente, manejando los capitales a su voluntad y beneficio.

Es indudable que el panorama no puede ser más desolador. Cabe incluso pensar que se puede estar haciendo un chantaje sibilino al Gobierno por parte de los poderes financieros, reteniendo el crédito; al objeto de llevar la crisis española a una situación límite, con la idea de que el Gobierno se vea obligado a tomar decisiones drásticas. Y, así, adquirir la deuda bancaria, para librar de pasivos malos sus cuentas de resultados, como condición para que los prestamos se expandan. ¿Tiene si no algún sentido, que sin venir a cuento, salga el ilustre banquero citado aseverando que no habrá créditos en dos años más? ¿Qué se persigue con esas afirmaciones, que originan desesperación en mucha gente y suponen presión política para el Gobierno? ¿Qué papel interpretan en este filme, los social-liberales (liberales en lo económico y en lo social también) del Ministerio de Economía y del Banco de España? Posiblemente el de “Malos”, toda vez que no piensan nada bueno.

Con tanto lastre no se puede seguir. En mi opinión, el Gobierno tiene que modificar la estrategia y el rumbo financiero con relación a la banca, entre otros motivos porque se ve claramente que esta hace caso omiso a la demanda general de crédito para las empresas y las familias y a un interés justo; demostrándose con ello, la falta de colaboración de los financieros con la sociedad y la baja estima que les merece el país. Los banqueros han agarrado la presa monetaria y la política tiene que hacer que la suelten:

Primero, haciendo que rebajen a precio real de mercado las casas que tienen sin posibilidades de vender, para que el estoc de viviendas se reduzca de manera efectiva y ecuánime -el precio de la vivienda ha bajado solo un 18% desde 2007, el inicio de la crisis, según Vicenc Navarro; y tal como apunta Wolfgang Münchau en el Financial Times (11.04.2011), en España el coste de los pisos debería descender un 30% más a fin de reavivar el mercado-. El ministro de Fomento, José Blanco, se esta dedicando estos días a vender por Europa pisos con sol y según él, bonitos y baratos. Tal es la desesperación.

Segundo, haciendo saber a los banqueros con total claridad, que en sus negocios unas veces ganan muchísimo, todo lo que quieren ganar; y otras como ahora, siguen ganando prácticamente lo mismo aunque tengan por la burbuja inmobiliaria alguna pequeña dificultad puntual.

Ahora bien, los errores se pagan y el no saber parar a tiempo las grúas porque los beneficios cegaban la vista, tienen un coste que los bancos tendrán que asumir directamente, sin pretender conseguir ayudas financieras del Estado como actualmente parecen desear. Y, por supuesto, el Gobierno y el Banco de España tendrán que exigir con mayor firmeza y rotundidad que, todas y cada una de las entidades bancarias cumplan realmente con sus obligaciones, prestando a la sociedad los servicios bancarios y los créditos que en justicia correspondan y estén obligados a dar. El poder gubernamental ha de estar por encima del poder financiero y bancario, existiendo ahora serias dudas de que sea así. Si esa hipótesis fuera infundada, daría confianza a la población.

Por así decir, el Gobierno debería dar un golpe de timón, pasando del humo interesado de las palabras bancarias, a resultados tangibles: esos que se pueden ver, contar y explicar. Por ejemplo, diciendo el Ejecutivo al amigo banquero: Toma ahí tienes los 20 euros que me has pedido prestados, pero no son para ti que tu ya tienes bastantes, son para que los repartas en el mostrador a la gente que los necesita para trabajar y para vivir. Eso si, en caso de no cumplir lo que te he dicho, si vuelves a tener otra necesidad para desempeñar tu función, no te acerques a la puerta del Estado que no te la abrirá. Para empezar, con eso sería bastante.

5.05.2011                                                                                                                                Fernando Bolea Rubio
                                                                Sindicalista   

miércoles, 20 de abril de 2011

No más errores. Regeneración

Con el anuncio de José Luis Rodríguez Zapatero de no ser candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno en 2012, después de haber ejercido esa responsabilidad durante dos legislaturas; se debe abrir una seria reflexión entre los socialistas, con repercusión en los simpatizantes y en la sociedad, con la firme idea de que los trabajadores y los progresistas vuelvan a recuperar la confianza en el partido y en sus dirigentes. Una esperanza que se ha perdido, por los errores gubernamentales cometidos y el abandono de la política socialdemócrata, que ha de volver a ser la seña de identidad.   

Es tanto el deterioro que se ha producido que, se llega a decir, que los “trabajadores no tienen partido” (Carlos Carnicero); dado que en la economía, la política y el Gobierno, se ha impuesto el neoliberalismo como culto general, pasando a ser el socialista como un partido de derechas más. Lo cual requiere la primera reflexión. ¿Se debe volcar el partido en defender totalmente, como lo ha hecho, la política de un Gobierno que se dice socialista, aunque este no respete el programa electoral ni la ideología propia? ¿Cabe mantener un minuto más, el exceso de soberanía de los cabezones y las cabezonas de las listas electorales que, al llegar al poder, someten el partido a su voluntad e interés en sus áreas de influencia? ¿Pueden seguir las agrupaciones locales sin hacer asambleas de afiliados, anulando así el debate interno? ¿Si principalmente se votan las siglas y no tanto a los candidatos, porque estos se imponen a ellas, olvidando que los votos son del partido y no suyos? ¿Por qué se permiten (como en la mayoría de los partidos, por cierto), las familias o los grupos de poder, para que tres o cuatro ciudadanos de la causa escalen los muros del imperio?

¿Acaso, los partidos políticos no son internamente democráticos? En sus estatutos sí, totalmente; más en la praxis van dejando de serlo. El PSOE (posiblemente igual que los demás), se ha convertido desde hace años en una simple máquina electoral, sacrificando a ese fin, todos sus viejos valores de participación y democracia interna. Así, puede ocurrir de todo, nadie controla a los cargos electos, debido a que las comisiones ejecutivas, los comités, los congresos correspondientes, son simples fachadas decorativas de exaltación al líder salvador.

Antes en las organizaciones socialistas, las comisiones ejecutivas dirigentes tenían que presentar su gestión por escrito, de manera colegiada y especifica de cada secretaría cada seis meses; entregándose la misma a cada uno de los miembros de los órganos censores con un mes de antelación, para su fiscalización y aprobación o rechazo. En los debates de la gestión en los comités y en los congresos, nadie podía tomar la palabra para defender la tarea de esos órganos de dirección -salvo ellos mismos-, pudiéndose hacer únicamente para criticar la labor realizada. En 1.976, aun en la ilegalidad, en el primer congreso de UGT en España después de la guerra, las delegaciones extranjeras se alarmaban al desconocer este procedimiento, llegando a decir uno de estos invitados con preocupación: “Hasta ahora han tomado la palabra diez delegaciones y todas han criticado la gestión de Nicolás (Redondo), ninguna la ha defendido”.

En la actualidad se somete la gestión a votación solo una vez al año, pudiéndose criticar como antes, pero también analizarla y alabarla para comodidad de los dirigentes a juzgar. Como resultado: apenas se critica, se hace poco uso de la palabra, los debates se adormecen, las resoluciones pierden valor. Por consiguiente, se ha pasado de un estado de información y debate puro, a otro insustancial de casi obediencia y sumisión interna, que deja el campo libre para el nacimiento de presidencialismos y caudillajes sin crítica ni oposición real. ¿Hasta cuando se va a seguir así? ¿Los dirigentes creen quizá, que este ocaso hay que mantenerlo para siempre, degradándose cada día más? ¿De esta forma, el partido socialista se podrá mantener otros cien años? Me temo que no será la cúspide la que reoriente la organización, si no recibe una fuerte presión desde la base.

En mi opinión, es necesario y urgente que haya una regeneración en el interior del partido, para corregir sin dilación las desviaciones que sufre. Por tanto, de forma estatutaria y por el procedimiento que corresponda, por responsabilidad política y moral, se ha de volver a la critica constructiva en los órganos de control a las direcciones correspondientes, abriendo los procedimientos para que se rehabilite y avive la opinión autónoma de los afiliados, para que nazcan sugerencias de abajo a arriba, no sólo de la cúpula a la planta baja, teniendo en suma consideración las propuestas de las comisiones ejecutivas de rango inferior. Hay que dar vigor a la militancia, para llenar de vida los espacios muertos.

Las afirmaciones anteriores tienen más necesidad de aplicación, si se considera que un  error del Presidente Zapatero ha sido, no contar con la opinión real de los cuadros y militantes del partido; porque ni se han podido expresar adecuadamente por las carencias del funcionamiento organizativo, ni él las ha querido escuchar porque con su propio parecer ha creído tener bastante. En vez de asumir el sistema participativo del partido, implantó un absurdo sistema presidencialista y los fracasos políticos no tardaron en venir. Así las cosas, se llega a no admitir críticas, prescindiendo hasta del que las hace, como se demostró al cambiar a buenos ministros sin motivo aparente; cuando las opiniones discordantes han de ser palancas de superación y un aliciente para mejorar la gestión.

El mal ya esta hecho, pero que no se cometan más errores. A ningún socialista le gustaría que Zapatero acabara su periodo presidencial peor valorado de lo que está, sí mejor; porque se le aprecia y no se olvida que creó ilusión en infinidad de personas, librando a la sociedad de la llegada del PP al poder al menos durante ocho años. Debiéndose reconocer que aun siendo el responsable de sus actos, todo parece indicar que ha estado mal asesorado, al girar su política hacia la derecha y coincidir con asesores neoliberales del Ministerio de Economía y del Banco de España, que no le han debido decir la verdad -o tampoco la ha querido escuchar-, sobre el estado real de la deuda privada de las empresas, el ladrillo y la banca, cuyo alcance es mayor del imaginado; haciéndole creer, que con una reforma laboral y atornillando las pensiones se remediaría la crisis, cuando ambas acciones tan sólo han servido para que los trabajadores perdieran derechos inútilmente, para que él mismo dilapidara la confianza de sus votantes y acaso para que los socialistas pierdan el Gobierno de España, más alguno de comunidad como en Cataluña, la niña mimada del zapaterismo.

Cuando el Presidente afirmo que “reducir impuestos era de izquierdas”, empezaron las averías. Que declaración más nefasta y a la vez clarificadora para conocer su pensamiento real. Pero sin duda lo peor es, que se puede hacer otra política económica, al tener el Estado capacidad financiera para llevarla a cabo y no se aplica. La deuda pública española es baja, del 65% del PIB. ¿Por qué se aporta dinero público para sanear las cajas y los bancos, en vez de dejar caer a las entidades que tengan que hacerlo (cubriendo a los impositores), como ocurre en la inmensa mayoría de las empresas? ¿No quebró Lehman Brothers en EE.UU., el paraíso del capitalismo? Con ese dinero se podría crear una banca pública, que impulsara la concesión de prestamos a las familias y los negocios, incrementándose el consumo y por ende el empleo. El capital público se tendría que dedicar a la economía productiva, no a la especulativa, financiando a las empresas con créditos suficientes para que el crecimiento y el trabajo fluya.

Si el Estado se endeuda más en los mercados financieros mundiales, para cubrir las carencias de la banca, lo cual no esta repercutiendo para conceder más créditos para el desarrollo del país, al explotar ella misma las partidas económicas que se le prestan, en operaciones financieras para generar mayor capital particular, en beneficio de los propios bancos. El Gobierno debería cambiar esa orientación a todas luces negativa, dedicando ese esfuerzo inversor en políticas keynesianas, de desarrollo de la actividad como motor de progresión. Por ejemplo, planificando un ambicioso plan de empleo juvenil -como se esta haciendo en Francia, por medio de un programa de formación con 35.000 millones de apoyo a la universidad, que establece el objetivo de incorporar entre 600.000 y 800.000 jóvenes al mundo laboral-; dado que es reprochable que con más de un 40% de paro juvenil en España, el doble de la media de la unión europea, el Gobierno no diga ni haga nada a este respecto. Y, financiando, un proyecto de rehabilitación de viviendas, como propone MCA UGT, que crearía 600.000 puestos de trabajo. Francia invierte en juventud y nosotros nos dedicamos a reflotar bancos y banqueros. Incomprensible, la verdad.

“Nos van a arruinar. –Ni unos ni otros” hablaban dos mayores en un semáforo, reflejando sabiamente el sentimiento de fracaso de la política en la sociedad. El PSOE perderá representación en los próximos comicios, pero el PP también tiene sus  dificultades. En la última encuesta del CIS, Zapatero obtuvo la baja nota de un 3,3 de aceptación, superando a Rajoy que con un 3,25 aún quedo peor. De manera tal, que por el abandono del socialista su partido tiene que elegir a otro líder; como el popular debería hacer lo mismo, al disponer de un candidato que no gusta a los españoles, por mucho que lo quieran imponer. La verdad es que, los dos principales partidos del país y por diferentes circunstancias, no tienen ahora dirigentes firmes de futuro, lo que  requiere obrar en consecuencia. Es decir, que no sería descabellado considerar la próxima legislatura como un periodo de transición, para que en ese tiempo los dos partidos puedan designar a sus candidatos, que ya frescos y renovados competirían en las elecciones siguientes.

¿Quien podría ser el presidente transitorio, o de continuidad si se diera el caso? Yo creo que Alfredo Pérez Rubalcaba sería la persona ideal, porque entre otros motivos, si no ha ocurrido antes, en ese plazo y con él en la presidencia se acabaría definitivamente el terrorismo. Si en el 2012 el Partido Popular no gana las elecciones, Mariano Rajoy tendrá que levantarse de la tumbona para dejar el sitio al sucesor. ¿Esto puede ser   posible? Porque no. Si la izquierda se lo propone, sucederá. 

20.04.2011                                                   Fernando Bolea Rubio
                                                        Sindicalista 

jueves, 7 de abril de 2011

Juventud indefensa

La mayoría de la juventud esta preocupada por su futuro, en muchos casos con signos de desesperación, pero generalmente ninguno de sublevación, lo cual no tiene una explicación lógica. Como máximo, parecen tener una mínima disposición a secundar alguna movilización si es a la carta, a su gusto y medida. “En una empresa que trabajé tres meses, no hicimos la huelga general del 29-S, porque ya se había hecho la reforma laboral y para qué”, he oído decir a un buen chaval en paro. Hilando tan fino, no zurcirán el calcetín.

Cuando los sindicatos convocan una huelga, se hace. No cabe más explicación. ¿Por qué haces huelga? “Porqué lo dice mi sindicato”, suelen contestar los colegas alemanes. Así de simple puede ser el apoyo más efectivo, porque con este tipo de respuesta se fortalece la central sindical ante la parte que se enfrenta, recayendo las ventajas sobre sus representados. Las movilizaciones son acciones colectivas. No se pueden hacer a la medida de cada uno. En ellas hay que unir muchas voluntades: diferentes sindicatos, sectores, colectivos, comunidades, enlazar las protestas con otras de la Unión Europea a través de los movimientos sindicales correspondientes, acertar en su repercusión política y mediática, buscar el mayor efecto para que el esfuerzo obtenga superior recompensa. No obstante, las huelgas se programan precedidas de innumerables debates en procesos de participación interna en los sindicatos, con asambleas informativas en los centros de trabajo, polígonos y donde proceda.

¿Qué significa lo anterior? Pues simplemente, que tanto las huelgas como las principales decisiones del movimiento obrero, las toman democráticamente los trabajadores organizados. Las personas afiliadas a los sindicatos, al adquirir sus organizaciones la responsabilidad y el compromiso necesario de ejecución de lo acordado, disponiendo de procedimientos y medios para poderlo hacer. Así debe ser, aunque en muchos casos, los no afiliados al no participar en los procesos y ser solo informados, no conocen en profundidad las estrategias y las razones esgrimidas. Si bien ocurre que, en los asalariados no organizados y menos concienciados, se ha ido estableciendo una desviación negativa, en el sentido de que ante las dudas que se pueden tener, en vez de informarse mejor y tratar de comprender los motivos reales de las huelgas a realizar; para algunos de ellos, lo fundamental es buscarse una buena excusa para no hacerlas. Además, tratando de aparentar que la culpa es de la convocatoria y no suya, a veces con un discurso que hasta intenta ser más radical que el sindical, como justificación para obviar el paro y quedar como un gallo valiente ante sus compañeros y conocidos, cuando en realidad se hace de esquirol (obrero que no sigue la orden de huelga o el que reemplaza en su trabajo al huelguista), que es el peor calificativo que se le puede dar a un trabajador o a una trabajadora. 

¿Qué no se esta de acuerdo con el papel secundario de los no organizados? La solución es sencilla, se adquiere la afiliación y asunto solucionado. La sindicación es libre y voluntaria, existiendo todo tipo de opciones para poder elegir; debiéndose hacer, por solidaridad y en beneficio personal y de clase. Una persona asalariada no afiliada no tiene justificación posible. Que un trabajador no este afiliado, para mí es incomprensible. Las empresas tienen sus patronales y los trabajadores sus sindicatos. “Cuando se legalicen las organizaciones sindicales, saldremos de trabajar... iremos a casa a lavarnos y a peinarnos y después al sindicato”, decía yo a mis compañeros de trabajo en los años de la dictadura. Aquella era una ilusión, que parecía que nunca iba a llegar y ahora que se disfruta, no se valora lo suficiente y hasta se desprecia. La juventud no sabe lo que tiene, ni se aprovecha de lo que hay. Sí me gustaría subrayar, que en todo caso, la Unión General de Trabajadores no es una máquina de hacer huelgas, es una máquina de negociación.

Pues bien, que estas pinceladas sindicales sirvan para decir, que los obreros se dotaron de estas herramientas de defensa y emancipación en el siglo XIX, que se fueron perfeccionando durante el XX, y que todavía se aplican en el XXI. Con estas armas, los trabajadores han ido conquistando el bienestar laboral y social alcanzado hasta ahora, quedándose establecidas para que si lo desean la juventud y las futuras generaciones de trabajadores, las puedan seguir utilizando en su bien. Debiéndose destacar que estos utensilios ya han demostrado su eficacia, porque los avances logrados son consecuencia de su virtud y vigor. Hay por tanto un resultado que es cuantificable y digno de la mejor valoración, para las personas mayores que se han servido de estas tácticas y, que sin duda se seguirán sirviendo, siempre con ánimo de luchar por las ideas y los objetivos, optimizando día a día los procedimientos. 

Sin embargo, la juventud esta indefensa. Sufre autenticas calamidades de desempleo, contratos basura, bajos salarios, pérdida de derechos y de estima personal, de inestabilidad laboral con carencia de cotizaciones, no pudiendo dibujar un futuro atrayente y sólido en ningún sentido. Ya está bien. ¡Cómo lo toleran! Pero claro, no se defienden ni saben como hacerlo. La mayoría no confía en los sindicatos, pero esta opción no la han sustituido por otra, por lo cual no tienen ninguna. No se quieren afiliar en mayor medida a las organizaciones sindicales, porque en realidad hay mucha incultura sindical e infinidad de gente sin suficientes ideas sociales y de izquierdas. El problema es muy serio y difícil de remontar. Antes existía la escuela sindical del trabajo que se iniciaba a corta edad desde el aprendizaje en las empresas; sin embargo, en las últimas tres décadas se han sustituido en gran porcentaje las empresas por las aulas de licenciatura, teniendo la juventud menos oportunidades para poderse formar sindicalmente, al no haber experimentado las rigideces y las injusticias del trabajo.

¿Y ahora que pueden hacer? El primer error sería dirigir solo la mirada a la red, porque en sindicalismo y en las movilizaciones los manifestantes se tienen que sentir, tocar y ver en la calle, portando las pancartas reivindicativas y agitando las banderas unitarias e indentificativas; no demostrando su hipotética fuerza con mensajitos por medio de una ridícula, fría e inhumana pantalla de ordenador. En los grandes conflictos laborales, el que domina la calle al final gana. Produciéndose por desconocimiento e ignorancia, algunas anormalidades en el uso de internet, dado que hay jóvenes que no se conectan con la web de los sindicatos  -no, eso no se lleva-; pero sí con las de grupos fascistas y de extrema derecha. Estos chicos no saben por regla general cómo son y actúan esos fanáticos individuos, debido a que rondan por los colegios aragoneses de Dios, un inocente muchacho que se dice fascista, con una gran cresta en el pelo, que es lo más raro y contradictorio visto; así como otros seres de su especie, charlando amigablemente con inmigrantes de países pobres, desconociendo que les pueden llegar a inculcar que sean esos mismos amigos el blanco de sus odios, iras y violencias. ¿Sabes lo que significa esa chapa, porque simboliza crímenes a la humanidad y muerte? Qué dices, tú siempre igual, no lo sé pero es tan bonita. El sindicalismo y la política acabaron con el fascismo. Quedan cuatro nostálgicos pero no renacerá.

Estos días es novedad el pequeño libro: ¡Indignaos!, del joven francés de 93 años, Stéphane Hessel, que con 1.700.000 ejemplares vendidos en Francia, 120.000 en España, y editado en 30 países; hace un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica. “Esto se puede cambiar. Comprometeos, indignaos. Buscar formas de militancia y resistencia pacifica, recuperar la confianza en los partidos y buscad en internet las organizaciones que defienden los derechos humanos. Con un clic podemos contactar con gente que comparte la misma indignación. No estamos solos”, acaba de declarar el autor a la prensa española. “Un grito contra el conformismo”, titulaba El País su crónica. “Yo también estoy indignado”, escribe José Luis Sanpedro de su misma edad, en el prólogo de la publicación. Él se ha convertido a sus años, en el líder juvenil con más seguidores, a los que les dice: “¿Cómo puede faltar hoy dinero para mantener las conquistas de las medidas sociales, cuando la producción de la riqueza ha aumentado?” “Os deseo a todos, a cada uno de vosotros, que tengáis vuestro motivo de indignación. Es un valor precioso”. “Para ser eficaz hoy en día, se debe actuar en red, aprovechando los medios modernos de comunicación”. Es un libro sencillo e impresionante, que convence por los argumentos que muestra, tanto como por el ejemplo de la vida comprometida del  escritor.

Se ha podido leer en la prensa: Los jóvenes tendrán móviles con GPS, pero puede que solo les sirva para encontrar la oficina del paro más cercana. Dispondrán de vuelos baratos para viajar, pero es probable que no puedan hacerlo hasta que se jubilen después de cumplir 70 años. Internet tiene la cualidad de convertir a cada usuario en el chico del megáfono de la manifestación. ¿La próxima rebelión juvenil ocurrirá a golpe de clic? En Portugal, un grupo de jóvenes (Generación de la Precariedad) convocó una manifestación a través de redes sociales y el 12 de marzo reunieron a 200.000 personas en Lisboa al grito de “este no es país para jóvenes”. Perfecto, en España también se puede lograr esta hazaña; pero, ¿después que? “Un líder estudiantil advierte, que la red puede ayudar a difundir los mensajes, pero las conquistas se logran en la calle”. Por supuesto.

Más, no basta con salir y ocupar las calles. Hay que tomar la dirección y la responsabilidad del movimiento, porque si no se hiciera así, podría ser dirigido por gente desconocida y sin compromiso organizativo, siendo posible que orientaran la corriente por cauces equivocados e irresponsables. Y, esto, sin una organización sindical fuerte detrás, sería simplemente una utopía que navegaría a capricho de las olas del mar. Las movilizaciones serias con objeto de impactar requieren, direcciones y líderes con prestigio y autoridad, que digan cuando se empiezan y, lo que es infinitivamente difícil, cuando se acaban; porque todos los conflictos tienen principio y fin, debiendo ser la salida tan exitosa como la entrada, para mantener vivo el espíritu del movimiento que se trate y dispuesto para repetir las acciones que hubiera menester.  

¿Cómo se promueve? Que empiecen a echar humo las web de los departamentos de jóvenes de los sindicatos, poniendo las personales a trabajar en un enjambre cruzado como no ha existido jamás. Acudiendo toda la juventud en masa para llenar las calles en las manifestaciones del 1º de mayo. Pasándose por las sedes de los sindicatos, para descubrir un mundo sumamente atrayente y desconocido para los luchadores novicios. Y una vez que haya aflorado la indignación, solo queda marcar los objetivos a lograr y las fechas de desarrollo. Se comenta que la juventud es cómoda, que no pelea porque los viejos cubren sus gastos; pero yo pienso que sobretodo es una juventud poco atrevida.  ¿Qué no es así? Muy bien, ¡demostrarlo!



7.04.2011                                                          Fernando Bolea Rubio
                                                           Sindicalista  

jueves, 24 de marzo de 2011

Nubes antiobreras

Sigue sin despejarse del todo la tormenta salarial, pero los trabajadores tienen un buen paraguas sindical. Se ha leído: “Zapatero quiere alinear salarios y productividad”, no con el IPC. Que fatalidad. Todos a por el tema, hasta el Jefe del Estado sale en la foto. Nunca se ha visto una irrupción semejante. Aun así, tranquilidad. Este es un país constitucional. Los que tienen que cambiar o no ese concepto de cálculo, son los Agentes Sociales, al tener la facultad.

En cualquier caso, si no se desea la referencia del índice de precios y tanto se insiste en el de la productividad para fijar los incrementos salariales, cuando podría significar que los asalariados perdieran hasta tres puntos de poder adquisitivo cada año -lo cual sería una autentica locura antisocial y económica-. Yo creo que los trabajadores, hartos de tantas limitaciones, podrían perder la paciencia y pensar en soltar ataduras dialécticas, acabar con la línea de moderación salarial y volver de nuevo a las viejas teorías reivindicativas. A los dos puntos por encima del IPC real cada año y ya está. Fuera tanto tecnicismo. Así se hizo en GM España y en infinidad de convenios durante muchos años. Ante tanto bochorno, podría ser una alternativa de contestación sindical.

 ¿Por qué dos puntos? Porque sí, como se decía entonces. Para mejorar el nivel de vida era y sería la contestación. En 1.993, en plena crisis, UGT-Metal-Zaragoza reivindicó un 7,5% en el convenio. “Lo que pedimos ya no puede ser menos, dos puntos por encima de la inflación. Que menos que dos puntos, con los salarios de 86.000 pesetas de este convenio”, dije yo en una concentración de metalúrgicos en la puerta de la sede de la patronal. Ella, sin embargo, proponía congelación salarial, tal era su tacañería. ¿Quieren los super neoliberales, los empresarios y el Gobierno volver a ese estado? Seguro que no. ¿Qué sería negativo para la viabilidad de algunos negocios, al rondar los aumentos salariales un 6% anual? Sí, quizá. ¿Pero, quienes serían los culpables de haber roto el consenso actual y de ese cambio?  Los asalariados y sus sindicatos de ninguna manera. No obstante, que no estiren tanto la cuerda... porque para el sindicalismo las cadenas son hilos de algodón fáciles de romper.

Sé de un convenio de empresa que, erróneamente, se esta negociando sin contar con la inflación y la cláusula de revisión; tomando solo como base un hipotético incremento de la productividad que, de no producirse, resultaría un acuerdo sin incremento salarial.  ¿Es ese el fin de la gerencia? La inflación salvo excepciones se incrementa siempre y los sueldos con ella; sin embargo, la productividad puede llegar a ser un valor muerto e inutilizable. Sí se ha de saber (para evitar dudas y artimañas), que los crecimientos de la productividad a tener en cuenta son tres: el de la empresa, el sector y el del país; acogiéndose los afectados al incremento resultante mayor, en virtud, de que han ser beneficiarios de la mejora de la riqueza general, aunque su empresa o sector obtengan resultados inferiores o nulos. Así la aplica IG-Metall en Alemania y es recomendación de la Federación Europea de Metalúrgicos (FEM). Sea como fuere, salvo anormalidades, beneficios hay  siempre. El que en una empresa no haya crecido la productividad en un año cualquiera, no significa que no obtenga beneficios en ese tiempo; porque si la productividad ha sido análoga, las ganancias serán equivalentes a las obtenidas el año anterior (o en ejercicios precedentes), debiéndose repartir, atendiendo las demandas de la plantilla. La orientación salarial la debe definir la existencia de beneficios o pérdidas, porque no se puede hacer el mismo sindicalismo en una empresa con beneficios que en perdidas, pensando siempre en términos de empleo y estabilidad laboral.

En verdad, las nubes tormentosas antiobreras vuelven siempre. Se pueden ir alejando unas pero enseguida aparecen otras, del mismo o de distinto punto cardinal. La cuestión es no parar. Si no se hace brecha por un lado se intenta por otro. Ahora, el Instituto de la Empresa Familiar (IEF), para abaratar el trabajo de los jóvenes, propone la creación de un contrato juvenil fuera de convenio, exento de pagos a la Seguridad Social, con un salario que no se atendría a lo previsto en los convenios, debido a que se pactaría entre el joven o la joven y el patrón. Pura miseria.¡Qué se va a pactar! Sería, trabajar a propina. Vuelta de nuevo a los “niños esclavos”. Diez pesetas diarias, por trabajar a los catorce años, trece horas al día en una herrería (con trabajos en un molino y una huerta), fue mi primera contratación laboral. Es lo que había. Aunque el herrero, al que tengo en buena consideración, cotizo a la SS por mi desde el primer día. Algo que el IEF no quiere hacer 50 años después. Esto ya empieza a ser una guerra total, de muchas mentes oligarcas de varias naturalezas, contra el mundo del trabajo. Cándido Méndez ha demandado “menos incoherencias en los planteamientos empresariales, ya que el presidente de IEF es, a su vez, dueño de una red de tiendas de moda joven, donde adula como clientes a los jóvenes, a la vez que intenta defender una propuesta de contrato sin derechos, sin cotización, con salarios fuera de convenio”. En este caso, el poder del consumo podría ser determinante. 

Pero las vergüenzas no acaban aquí. El presidente del BBVA, un señor mercado en toda regla, posiblemente nervioso porque la corte de cien expertos de Fedea no termina de hacer faena en la plaza, ha cogido el capote y la espada de matar al señalar, que la reforma laboral es “muy insuficiente todavía”. Afirmando que millones de familias atraviesan situaciones muy difíciles, mientras que los jóvenes solo encuentran trabajo fuera de España. “Estamos perdiendo capital humano para nuestro crecimiento y bienestar futuro”, advirtió. Ay de la juventud, si no se reacciona ante tanta maldad y basura interesada. En realidad, estas personas dan pena, porque deben creer que el pueblo español es tonto, cuando para mí es tal vez el más listo del mundo. Que no se esfuerce tanto, que todos los españoles saben que las calamidades de la crisis se deben a la irresponsabilidad y los abusos de ellos, de la banca, de las finanzas que han promovido la especulación con un afán loco. ¿Qué culpa tienen los trabajadores y el sistema de trabajo de ello?, para que esta gente los haga responsables de su cataclismo financiero y del paro que ha creado. Pronto, con sus amigos populares en el Gobierno podrá matar el toro con más facilidad aún, aunque seguro que lo impedirán los sindicatos con el público asistente.

Por si es poco, otro látigo bancario, la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS), acaba de descubrir que la alta inflación española, en relación a los países del euro, es una nueva piedra en el camino. Es hoy no, ha sido siempre, la piedra esta allí a perpetuidad, sin que la banca, las autoridades monetarias y los gobiernos al uso hayan hecho nada para retirarla; como los trabajadores saben muy bien, debido a que sus salarios tropiezan con ella todos los años. Detalla ciertas causas, alegando que hasta la crisis hubo en España una excesiva relajación monetaria y fiscal que produjo un boom de demanda de consumo e inversión, con la consiguiente presión inflacionista, mas alzas de precios; y, como no, por la indexación de los salarios al IPC. Así dicen, que es imperioso reformar las bases de la negociación colectiva, por los efectos negativos que introduce utilizar el IPC total de diciembre, como referencia en la negociación de los salarios y en las cláusulas de salvaguardia. ¿Solución? Una salomónica, dividen el niño en dos partes, separando el IPC total y real del IPC subyacente (sin alimentos y energía) que suele ser la mitad –en España el 2010 cerro con un 3% uno y el 1,5% otro-. Así que de momento, un 1,5% menos para los bolsillos de los empleados.

Si, bien, la sisa salarial que proponen es mayor, al sugerir que de mantenerse la referencia del IPC debería ser la inflación subyacente media anual de la “zona euro”, no la del país, que a su vez suele ser aquella un 50% inferior. En definitiva, lo que FUNCAS añade a la pelea es otra forma de cálculo, pero con el mismo efecto negativo que si los salarios se ligaran a la productividad; porque en ambas operaciones, los incrementos serían de un 1% o menores, mientras la inflación se situará en el mismo e histórico 4% o más de toda la vida, dado que nada se dice de reducir: los precios abusivos de muchos productos, ni los desorbitados benéficos empresariales y bancarios, ni los desproporcionados salarios de los ejecutivos y directivos. Como siempre, que las clases populares lleven la carga, para que las acaudaladas no tengan que pagar el convite.

Es llamativo asimismo, la reciente creación del foro-lobby de clara presión financiero periodística: “Economismo”, organizado por el periódico El País y expertos de reconocida tendencia neoliberal, con la publicación de un articulo tendencioso semanal; como fue el primero titulado: “España necesita el látigo del Pacto del Euro” (antes de competitividad). En él se decía que, las causas de la recesión de la economía española no hay que buscarlas solamente en el pinchazo de la burbuja inmobiliaria o en la crisis financiera, lo que impedirá la recuperación será la pérdida de competitividad que ha sufrido España entre el 2001 y 2008, casi un 30% respecto a la alemana, debido al incremento de los costes laborales y el escaso crecimiento de la productividad. Califica las reformas de insuficientes y confía en que el Pacto del Euro pueda ser el revulsivo para acometer las reformas necesarias. Permitiéndose la fanfarronería de indicar que si se hacen de forma consensuada, mejor; pero si no hay acuerdo, cada uno tiene que asumir sus responsabilidades. Lo que significa, nada más ni nada menos, que los chicos éstos, han empezado despreciando el hecho sindical e intimidando descaradamente al Gobierno, para que actué aplicando sin dilación las descabelladas tesis que los banqueros y ellos quieren imponer. 

De esto, lo que más me importa es el giro hacia la derecha que en economía ha dado El País, tal como últimamente yo al menos aprecio. Le puede llegar a ocurrir que, la gente progresista deje de llevar con orgullo el diario por la calle, lo que sería para él un serio síntoma de decadencia. En cuanto a los demás argumentos, no hay que dar importancia a lo que dicen, por que como se puede afirmar que los males económicos no vienen del ladrillo, ni de la caída de las finanzas y de los créditos; pero sí, de los incrementos de los costes laborales y de la baja productividad. En primer lugar, en lo que va de siglo los sueldos a duras penas han cubierto la inflación. Y en segundo lugar, como iba a crecer la productividad si todos los recursos financieros y la atención política y mediática estaban dedicados a la vivienda, desatendiendo la industria y otros sectores claves en términos de competitividad. Que no quieran cargar las culpas a los salarios de los trabajadores, porque con ese cuento asustarán a los niños. 

La ultima tontería en materia salarial la acaba de proponer un filosofo sin carrera del PP, al creer que los salarios deben ligarse a la tasa de paro. Y claro, con tanto desempleo querrán imponer la tesis de incremento cero. Dan miedo. El PSOE produce enfado, pero el PP temor. Posiblemente, si los populares gobiernan como es seguro que pronto harán, todo este comando de expertos neoliberales pasarán a ocupar mayores parcelas de poder del Estado, para desde allí lanzar sus dardos envenenados contra la clase trabajadora. Posiblemente, esta llegando el momento de pensar con más detenimiento en no dejar pasar la oportunidad de ir a votar y votar a la izquierda, pensando en nuestros intereses de clase. Zapatero no creo que se vuelva a presentar. Y, si es así, el nuevo candidato o candidata tendrá menos culpa de los desatinos socialistas en la presente legislatura. No en la anterior, porque en ella Zapatero gobernó bien, con criterios si no puramente socialdemócratas, si sociales y de acuerdo con los sindicatos.

A decir verdad, si tanto empeño hay en que los asalariados ganen menos, han pensado esos tipos lo que podría pasar si los trabajadores que son los que producen la riqueza, se impusieran a la vez el que sus empleadores ganen menos, no poniendo voluntad en el trabajo para responder con la misma moneda a las presiones que reciben. En vez de la filosofía gana-gana, sería la de pierde-pierde. ¿Le gustaría más a la señora Merkel? En realidad se busca, la de yo gano y tu pierde... siervo de la gleba. 

Al final, mi más firme y sincera solidaridad con la población japonesa y, todo mi pesar, por los 23.000 fallecidos que ya se calculan por el terrorífico terremoto y el tsunami que han sufrido. En ese país he estado en dos ocasiones y le tengo gran estima. Allí descubrí nuevas formas de organización del trabajo, así como el valor empresarial y laboral de la participación. “Cuando yo tenga 35 años intervendré en las decisiones de la empresa”, me decía un ilusionado trabajador japonés en mi primer viaje, sin que yo entendiera al principio el motivo de su alegría. Todo era porque a esa edad le permitirían entrar a formar parte de los equipos de trabajo, aportando sugerencias de organización y mejora de condiciones. Para un empresario japonés despedir a un trabajador es una afrenta. Y por si los agoreros del salario español no lo saben, los sueldos medios japoneses son casi el doble que los de aquí (3.118 euros) y su competitividad la sexta mejor del mundo.

                                  
                                                                              Fernando Bolea Rubio
       24.03.1911                                     Sindicalista        

             

    






viernes, 11 de marzo de 2011

¡Basta de vejaciones! Por dignidad.

El circo neoliberal sigue haciendo bailar a sus monos. El súper capitalismo disfrazado de mercados financieros oculta su cara y hace hablar a sus muñecos. El capital es listo, sí señor. Ha inventado esa figura comercial genérica que nadie conoce, para mover desde el anonimato la economía a su voluntad; imponiendo unas tesis, cuyos malos efectos, están padeciendo las sociedades de todas las partes del mundo. Así no se puede seguir. Es necesaria una reacción de la izquierda, del sindicalismo, de la juventud para superar su estatus basura. Hay que fijar el punto de inflexión, el cambio de sentido, porque con crisis o sin crisis no se puede perder más.

Lo que esta ocurriendo es vergonzoso. Un locuaz catedrático ha dicho en la SER que lo que se pretende es que: “sobre el 2015, la gente sea más barata y prescindible”. Es cierto, ése es el fin. Y, por tanto, la clase trabajadora y la sociedad afectada debe decir basta de vejaciones y reaccionar por dignidad. Lo que esta en juego es muy serio. Se quiere abaratar el coste del trabajo y despedir aun con mayor facilidad. No cabe duda, de que el poder financiero quiere aprovechar esta crisis para que más parte de las rentas del trabajo vayan a incrementar sus ganancias propias. Parecen enfermos, nada para el trabajador. Toda la culpa de lo que ocurre es por tener que pagar un salario. Hace poco decía un rico venido a menos: “Antes por el almuerzo te picaban la viña”.

Todos los avances salariales y sociales de los últimos treinta y cinco años, que tanto esfuerzo costó conseguirlos, se pueden ir perdiendo paulatinamente, si no se empieza a responder de inmediato. Los neoliberales no van a parar de bailar, cada día llevan más ritmo, están más firmes, tienes más descaro, controlan más medios de comunicación y tribunas de opinión. Los protege y financia la banca. Ríen sus gracias, los de su misma condición que se sientan en las mesas de los gobiernos.

Hay una persona muy mona, que cada vez que habla le debe hacer perder al PSOE cien mil votos. Es una autentica máquina electoral del PP. Sin embargo, desde el Gobierno guardan silencio y otorgan. ¿Acaso no se dan cuenta del mal electoral que les esta haciendo? Lo último de él ha sido, que el Banco de España atribuya el desempleo a los salarios, al considerar que las rigideces salariales que hay en España son la causa principal de la gran bolsa de paro. Este señor es un indocumentado y un provocador social, al que no habría que hacerle caso, porque para los trabajadores lo primero es el empleo y lo saben defender.

Pretende ligar los salarios a la productividad sin contabilizar la inflación, para que las retribuciones sean inferiores a los precios; recibiendo por estas causas y sin ninguna consideración -como se merece, al haber perdido el respeto a los trabajadores- una dura crítica de UGT, al decirle que los datos que maneja el Boletín del Banco de España son completamente falsos. Añadiendo, que el Gobernador en vez de preocuparse por los 4 millones 700.000 personas desempleadas, su única obsesión es ver como las empresas, cómo los grandes empresarios y la banca mantienen su tasa de beneficios. Todo ello para ocultar el que uno de los responsables de la actual crisis, de la burbuja inmobiliaria fue el Banco de España.

Hay marionetas que bailan en compañía y con cobertura musical de primer nivel, como hace el diario El País, con el clan de los 100 economistas neoliberales de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), que según el catedrático Vicenc Navarro: “esta financiada primordialmente por las bancas, por las cajas y por las compañías de seguro. Entre sus mayores patrocinadores están el Banco Sabadell, el Banco Popular, Caja Madrid, BANESTO, el Banco Santander, BBVA, La Caixa, y un largo etcétera”. Con estas uvas, se conoce la cosecha. Así, acaban de hacer nueve propuestas. “Nueve propuestas para bajar los sueldos”, según Isaac Rosa (Público). Su objetivo es, influir en las actuales conversaciones entre sindicatos y empresarios para reformar la negociación colectiva, sin ser invitados a la ceremonia. ¿Pero qué se creen que son? ¿Acaso se han presentado a elecciones, como lo han hecho los interlocutores empresariales y sindicales?

Solo son servidores de dioses mayores, que tampoco están ni se les espera. Que por cierto, no significan nada en términos de representación; pero aspiran a ocupar un trono en el Olimpo, dado que entre la guasa general estos expertos propugnan, la creación de un órgano que reúna a empresarios, sindicatos y expertos (o sea ellos) para analizar los costes laborales y realizar recomendaciones. Que bonito, ¿verdad?; sin embargo, la sugerencia no vale nada, dado que los negociadores ya tienen sus correspondientes técnicos y expertos. Con esta acción, esta gente demuestra que no tiene medida. Aunque si se desea que no molesten, habrá que dirigirse con mala cara a los gigantes que no enseñan la mano, cuando mueven las marionetas antiobreras.

Por lo demás, en esta jaula también piden desligar salarios e inflación en los convenios, vinculándolos solamente a la productividad. Con la condición, de que los salarios reales tienen que crecer menos que la productividad. Otra de sus propuestas es, permitir el descuelgue salarial de los convenios. Piden convenios de sector y eliminar los provinciales. Defienden mejorar la competitividad de las empresas. Desean limitar a un año la prórroga indefinida actual de los convenios. Abogan por  arbitrajes obligatorios y vinculantes, en caso de no haber acuerdo en la negociación colectiva. Siendo, en definitiva, todo un catalogo del horror y de la desvergüenza.

El caso es, que los ataques a los asalariados y al movimiento sindical no acaban aquí. A causa de que otro grupo de economistas ligados a la Asociación Libre de Economistas, con 300 neoliberales más, han elaborado un decálogo que pide más de lo mismo: ligar los salarios a la productividad y al beneficio de la empresa, advierten de que las cláusulas de salvaguardia han frenado la creación de empleo y obligado a ajustar plantillas en tiempos de crisis, destacan efectos negativos en la prórroga automática de los convenios, plantean fomentar la negociación colectiva en la empresa e incentivar una rebaja en la duración media de los convenios. En vista de todo lo cual, tengo la absoluta seguridad, de que todo este ejercito de salvadores interesados no ha negociado  un convenio nunca, ni ha hecho en su vida una Plataforma Reivindicativa; porque si lo hubieran hecho, no tendrían la desfachatez de hacer estas propuestas, por mucho que se eleve su caché en las conferencias a impartir.

 Para incrementar la competitividad hay que hablar de unos conceptos totalmente diferentes, a lo que se plantea. Eso pasa por la participación laboral y por sistemas de compensación, lo que estas personas parecen desconocer. Sí queda claro, que hay en total 400 seres humanos (100 más 300) bolígrafo en mano, para hacer doblar las rodillas a los sindicatos. Más todo lo que va a venir de la Unión Europea, para los países del sur, con el mal llamado Pacto de Competitividad, de la canciller Angela Merkel y sus liberales afines. En cualquier caso, si se cogieran de la mano todos los profesores y economistas que conozco, que hablan y escriben de relaciones laborales y no tienen ni idea, podrían abarcar la basílica del Pilar. La productividad se aumenta tratándola con los ingenieros, no con economistas ni abogados.

Por el contrario, también surgen esperanzas. Frente a la dictadura de los mercados y de sus mensajeros, ha nacido el “manifiesto de los economistas franceses aterrados”, de corte progresista, que descubre diez falsas evidencias y aporta veintidós medidas a la discusión. Haciendo afirmaciones tales como: “La crisis ha demostrado que los mercados no son eficientes”. “El lugar preponderante ocupado por los mercados financieros no puede llevar a eficacia alguna”. “Prohibir a los bancos especular por su propia cuenta para evitar la propagación de las burbujas y de las quiebras”. “Reforzar significativamente los contra-poderes en las empresas, para obligar a las direcciones a tener en cuenta los intereses del conjunto de las partes interesadas”. “Aumentar el esfuerzo presupuestario en materia de educación, de investigación, de inversión en reconversión ecológica... para establecer las condiciones de un crecimiento sostenible que permita un fuerte descenso del paro”.

“Se han multiplicado las reducciones de impuestos y de cotizaciones (sobre los beneficios de las sociedades, sobre los ingresos de los particulares más acomodados, sobre los patrimonios, sobre las cotizaciones patronales...), pero su impacto en el crecimiento económico sigue siendo muy incierto”. “Con el dinero ahorrado de sus impuestos, los ricos han podido adquirir títulos (portadores de interés) de la deuda pública emitida para financiar los déficits públicos, provocados por las reducciones de los impuestos”. “El aumento de la deuda pública en Europa o en Estados Unidos, no es el resultado de políticas keynesianas expansionistas o de políticas sociales dispendiosas, sino más bien de una política a favor de las capas privilegiadas”. “Se establece un mecanismo de retribución al revés, desde las clases populares hacia las clases acomodadas, vía la deuda pública cuya contrapartida es siempre la renta privada”.

“Coexisten dos visiones de Europa sin osar enfrentarse abiertamente. Para los socialdemócratas, Europa hubiera debido proponerse el objetivo de promover el modelo social europeo, fruto del compromiso social de la época posterior a la Segunda Guerra Mundial, con su protección social, sus servicios públicos y sus políticas industriales, construyendo una muralla defensiva frente a la globalización liberal. Sin embargo, Europa no ha querido asumir su especialidad. Actualmente la visión dominante en Bruselas y en el seno de la mayoría de los gobiernos nacionales es la contraria, a la de una Europa social adaptada a las exigencias de la globalización”.

“Quienes han aceptado apoyar financieramente a los países del sur quieren imponer en contrapartida un Pacto de Estabilidad. La Comisión quiere imponer a los países una larga cura de austeridad, para volver a una deuda pública inferior al 60% del PIB. Si hay un avance hacia un gobierno económico, es hacia un gobierno que en vez de aflorar el torno de las finanzas, va a imponer la austeridad y profundizar las reformas estructurales en detrimento de las solidaridades sociales en cada país y entre los países”. “La crisis ofrece a las elites financieras y a las tecnocracias europeas la tentación de establecer la estrategia del choque, aprovechando la crisis para radicalizar la agenda neoliberal”. “La crisis va a permitir imponer fuertes reducciones de los gastos sociales, objetivo incansablemente buscado por los paladines del neoliberalismo”. “Se debe abandonar la doctrina neoliberal, que descansa sobre la hipótesis hoy indefendible de la eficiencia de los mercados financieros”.

Como se observa, todo un tratado de realidad que por su importancia resulta sumamente interesante a nivel político y sindical. ¡Qué diferencia con lo que se propone en España! No dice que hay que combinar formulas salariales, para que los sueldos pierdan valor. Es otra forma de pensar, otro análisis de la situación, son otros los intereses a defender. Nuestra vía es la de la socialdemocracia, con su modelo social europeo y su estado de bienestar. Debiéndose saber, que será mas fácil mantenerlo que en su momento fue  conquistarlo. ¿Alguien está dispuesto a dejarlo perder?

También se producen satisfacciones que es bueno trasladar, como la canción “There is a power in a Union” (Hay poder en un Sindicato), un conocido himno obrero, compuesto por Joe Hill en 1.913 y que el 6 de marzo, unos 20 músicos han grabado en Wisconsin, en apoyo de la lucha de los trabajadores públicos del estado, con el Tea Party del Partido Republicano, que pretende eliminar al sindicato para que pierdan fuerza los demócratas de Barack Obama. De lo cual debería tomar buena nota Marcelino Iglesias, para que no empiece los mítines criticando a UGT. 

Hay poder en un Sindicato[1]


Hay poder en una fábrica, poder en el campo
poder en las manos del trabajador
pero no sirve de nada si no permanecemos juntos
hay poder en un Sindicato

Ahora las lecciones del pasado se han aprendido con sangre de los trabajadores
que tuvimos que pagar por los errores de los patronos
desde las ciudades y las tierras de labor a las trincheras llenas de barro
la guerra siempre ha sido el camino de los patronos, señor.

La Union siempre defiende nuestros derechos
Abajo los esquiroles, abajo el gobernador, unidos todos los trabajadores
con nuestros hermanos y hermanas de muchas tierras lejanas
hay poder en un Sindicato

Ahora espero la mañana que ellos se den cuenta
que la brutalidad y las leyes injustas no nos pueden derrotar
pero ¿quién defenderá a los obreros que no puedan organizarse
cuando los jefes manden a sus lacayos para engañarnos?

El dinero habla de dinero, el demonio por si mismo
¿quién viene a hablar de la piel y del hueso
que apoyo para la viuda, que luz para el niño?
hay poder en un Sindicato.

La Union siempre defiende nuestros derechos
Abajo los esquiroles, unidos todos los trabajadores
con nuestros hermanos y hermanas permaneceremos juntos
hay poder en el sindicato


                                                                   Fernando Bolea Rubio
    11.03.2011                                            Sindicalista