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Zaragoza, Aragón, Spain
Sindicalista de UGT Zaragoza entre 1977 a 2006. Periodo en el que fue uno de los refundadores de UGT Zaragoza, Sº de Acción Reivindicativa de UGT Zaragoza, Sº General de UGT en General Motors España, Presidente del Comité de Empresa de GM España, Sº General de UGT Metal Zaragoza, miembro del Comité Confederal de UGT y formó parte del Comité Europeo y Mundial de General Motors .

miércoles, 29 de junio de 2011

La socialdemocracia que nunca llega (1)

Muchas personas de izquierdas se consideran socialdemócratas, sin más análisis ideológico que el que la propia palabra encierra, entendiendo como tal, que se trata de una tendencia cuyo credo político es, apoyar a las clases menos favorecidas de la sociedad en la distribución de la riqueza, en la igualdad de oportunidades, en el derecho a la educación y la sanidad, junto con criterios de justicia social y rasgos humanitarios. Pero, ¿Es bastante con ello? ¿Eso es todo? ¿Qué papel juega, por ejemplo, el tipo de economía que se realiza?

Más, ¿La sociedad conoce suficientemente la socialdemocracia, la respeta y confía en ella? ¿Los partidos socialistas la practican de verdad? ¿Es un ideal atractivo para la juventud? ¿Sigue siendo una esperanza para la mayor parte de la humanidad, las clases trabajadora, media y baja? De hecho, todos estos condicionantes que enaltecerían  su trayectoria orgánica e ideológica están ahora en duda. Como se puede valorar, por la insignificante  implantación de gobiernos socialdemócratas o socialistas en Europa y en el mundo, por el desprestigio general que sufre la política y los políticos, a causa del descontento social que provoca el neoliberalismo dominante, con el agravante de que la inmensa mayoría de la izquierda en vez de atajarlo, lo asume; e infinidad de dirigentes y ministros lo veneran, como ocurre actualmente en el caso del partido y del Gobierno socialista español. Una profundización mayor en este calamitoso estado, nos llevará a la terrible conclusión, de que la socialdemocracia junto con el resto de la izquierda, han dejado de influir sustancialmente en la economía y la política que se ejerce, siendo casi nula su influencia para cambiar el destino ultraliberal español, europeo y mundial que se impone, ante el silencio y la inactividad general.

La izquierda languidece cada día, siendo insignificante la fuerza que retiene; lo cual es, vergonzoso y una ofensa para todos los antepasados que pelearon y dejaron la vida por ella, para lograr un mundo más justo y mejor. Hay que reaccionar y si es necesario imponerse, para impedir que la derrota vaya a más, volviendo las riendas del caballo, para hacer frente a los contrarios que la derrotan desde dentro de sus propios partidos y desde fuera, venciéndolos con firmeza de ideas y afán de lucha. Olof Palme dijo: “Nuestro destino es cuestionar todo continuamente y en forma objetiva comprobar su vigencia nuevamente, dudar de la autoridad y desconfiar de las autoridades. Nuestra responsabilidad es profundizar nuestros conocimientos y afirmar nuestras ideas en un convencimiento personal. Quizá esto no parezca grandioso; pero es nuestra libertad y nuestro honor”.

Así todo, cuando no queda casi nada, lo mejor es volver a los orígenes, a los principios y las raíces de la socialdemocracia, poniendo al día sus ideales para que sean repuestos y mejor conocidos en general y por la juventud, que como es lógico no considera atrayente lo que ve y de fondo desconoce. Nosotros fuimos jóvenes con ideas, totalmente identificados con ellas. Sin ideales no se comprende ni satisface la política. Sin embargo, con ello no basta. Hace falta, además, tener ilusión y cierto orgullo militante, por pertenecer a la tendencia propia, hecho este que no surge si esta se desconoce.

Partiendo siempre de una premisa principal, el socialismo no generará simpatía en las personas, si a estas previamente no les conmueve la injusticia social, no tienen principios humanistas, si prevalece en ellas la insolidaridad del interés exagerado por el beneficio personal sobre el de la colectividad. Empezando por disponer de una buena virtud, la humildad. Sin ella, que nadie se aproxime al ideario socialdemócrata con la idea de quedarse en él, si no tiene respeto y consideración a las trabajadoras y a los trabajadores, a los asalariados, los obreros, a la clase trabajadora. Que se orienten hacia las filas de la derecha, los que les de vergüenza ser asalariados, renieguen sin razón de los sindicatos de clase, o se consideren de un estatus supremo, solo por tener estudios superiores o alguna insolencia imperiosa, como ahora ocurre en algunos jóvenes que, con una ignorancia infinita, piensan que no serán obreros como sus padres, al creer que van a ser más. O, que estos tipos o ciudadanas escojan la ruta del individualismo y de la soledad, porque sin las clases bajas y los trabajadores las organizaciones socialistas y progresistas no hubieran existido jamás, ni por descontado tendrían razón de ser. Sin el movimiento obrero el socialismo no existiría.

Ahora hay personajes en la misma trinchera que cantan mal la copla, como el exministro Jordi Sevilla, al haber escrito que el proyecto socialista debía modernizarse y considerar a las clases medias como las bases sociales del proyecto socialista. ¿Los trabajadores mileuristas también son clase media? El magnifico analista Vicenç Navarro que lo denuncia añade que, José Luis Rodríguez Zapatero, en las primarias del 2004 hablaba únicamente de las clases medias como las bases del nuevo socialismo y nunca (ni una vez) hablo de clase trabajadora. Es verdad, no utiliza esa expresión, así le va. Estos síntomas pueden ser un reflejo de la grave enfermedad que padece la socialdemocracia, cuya desviación ideológica es manifiesta. Sí, habrá que abrir la celda de las ideas puras para coger impulso y volver a empezar, recordando o sabiendo inicialmente.

¿Qué es la socialdemocracia?

La socialdemocracia nació en los últimos años del siglo XIX de las filas del movimiento obrero y el socialismo. La necesidad de organizar políticamente el movimiento proletario, aconsejo la creación de partidos políticos inspirados en el pensamiento marxista. El primer partido socialdemócrata fue el alemán (1869, en 1891 SPD), considerado como ejemplo a seguir. Tomado como modelo, se implantaron los partidos socialdemócratas o socialistas de España (PSOE, en 1879, el segundo del mundo que se fundó), Bélgica (1885), Austria (1889), Suecia (1889), Rusia (1898). En Inglaterra y otros países los partidos socialistas adoptaron el nombre de Partidos Laboristas. Al principio y una vez expulsados los anarquistas de la II Internacional en 1869, todos los partidos socialdemócratas tuvieron planteamientos ideológicos muy semejantes. Inicialmente estos partidos incluyeron socialistas revolucionarios como Rosa Luxemburgo y Lenin, moderados que defendían un camino intermedio como Karl Kautsky (rompió con Rosa Luxemburgo y el ala izquierda del SPD en 1914) y Jean Jaurés y quienes se concentraban en dos metas, el logro del sufragio universal y la conquista del Estado para utilizarlo como instrumento de progreso al socialismo, como Ferdinand Lassalle y otros.

En sus memorias, Nicolas Redondo (dirigente histórico de UGT) afirma: “Nosotros siempre hemos relacionado nuestro socialismo con el de Jean Jaurés, y con el de Fernando Lassalle; con la socialdemocracia de corte europeo”. Para el francés Jaurés (1859-1914):“Solo hay una humanidad y el hombre de izquierdas debe implicarse por la República en una revolución democrática y no violenta”. Lassalle, participo en la revolución alemana de 1848 y fundó en 1863 la Asociación General de Trabajadores Alemanes, luego Partido Socialdemócrata Obrero y finalmente SPD. Para Tulio Elí Chinchilla: “si no hubiera muerto a los 38 años, es probable que el pensamiento socialdemócrata hubiera triunfado sobre el marxismo totalitario y que este no terminara engulléndose a aquél después de 1875”.

Yendo a lo anterior, pronto se abrió una brecha ideológica por parte de Eduard Bernstein (1850-1932, político alemán del SPD, considerado padre del revisionismo y uno de los principales fundadores de la socialdemocracia), quien postuló que los métodos de 1848, en referencia al Manifiesto Comunista, eran obsoletos en todo sentido; afirmando, que el socialismo se lograría a través de una lucha prolongada, tenaz, avanzando lentamente de posición en posición. Consecuentemente, Bernstein analizaba la posibilidad de transformación de una sociedad capitalista a otra socialista una vez abolida la clase capitalista, más que por la revolución armada, mediante un proceso de reformas políticas y económicas; por lo que la confrontación electoral y la presencia parlamentaria de los partidos socialdemócratas se tendrían que convertir en la regla central al socialismo.

Los comunistas lo denunciaron como revisionismo, aunque la tesis tuvo influencia en el socialismo internacional. “Los revolucionarios y los evolucionistas” que llamaba el viejo dirigente aragonés: Isidoro Achón. Por su parte, los partidos laboristas estaban también fuertemente influidos por la visión de la Sociedad Fabiana, quienes creían que la transformación a una sociedad socialista podía conseguirse mejor mediante una evolución dentro de la democracia representativa, que por una revolución violenta u otro medio alternativo al de elecciones democráticas.

Para mayor claridad añadiré, que el planteamiento de Bernstein se basaba en la teoría de la sociedad elaborada por Marx y Engels -el socialismo científico-, estando en desacuerdo en muchos de sus puntos. Sobre todo en el que sostiene que la vía para lograr la conquista del poder político por parte del proletariado, debía ser a través de la revolución. Para los socialdemócratas, dicha conquista debería lograrse por el camino de la lucha parlamentaria, mediante la explotación del derecho de voto y la utilización de todos los instrumentos legales. Bernstein definió la socialdemocracia como un partido de reformas socialistas democrático, que lucha por el progreso social y la conquista de la democracia con la finalidad de impulsar el desarrollo de la sociedad socialista. En suma, la propuesta bernsteiniana, al igual que el marxismo clásico, tiene como meta la transformación del capitalismo en socialismo.

En conclusión, puede afirmarse que la ideología socialdemócrata, desarrollada por Eduard Bernstein, logró superar teórica y prácticamente el utopismo socialista, aunque manteniendo el ideal de construir una sociedad más justa e igualitaria, una sociedad socialista. Lenin le atacó como reformista. Todas las ideas socialistas o socialdemócratas tenían como fin, trasformar la sociedad. Se pretendía llegar a un socialismo sin propiedad privada. Los laboristas bajo la influencia del keynesianismo, llegaron a proponer que lo central es el control estatal de los mecanismos financieros, a partir de lo cual seguiría un proceso lento de evolución hacia el socialismo. Para Vicenç Navarro: “Socialdemocracia es socialismo en democracia”.

De cualquier modo, se demuestra con claridad, que Lenin y sus camaradas no eran más de izquierdas que los socialdemócratas de entonces, como a veces se alega; solo los separó el que los últimos que iban por la misma vía, tomaron otra ruta diferente y más procedente para llegar al mismo destino. Al comparar hoy la calidad del Estado del bienestar alemán y el ruso, apreciamos las grandes diferencias existentes entre los dos modelos socialdemócratas: el radical y el democratico, por el grado de superación político social alcanzado por el revisionismo en comparación con el leninismo.

¿Influyó este en aquel, al recibir los países europeos desbastados por la Segunda Guerra Mundial, los 13 mil millones de dólares americanos del llamado Plan Marshall - European Recovery Program- para su reconstrucción, y a la vez según se decía para que la opción socialdemócrata se impusiera a la otra, para contener un posible avance del comunismo? Sin duda tendría influencia. En mi opinión, los dos sistemas fueron inevitables, dado el enorme dominio explotador que la clase capitalista ejercía sobre las demás. Para los trabajadores, debió ser difícil preferir uno u otro método en esas circunstancias, aunque yo siempre hubiera elegido el de no a la violencia y a la guerra y sí al que apostara por la democracia y la libertad en paz, siendo siempre como ahora marxista de corazón. No obstante, yo pienso que las ayudas del ERP no fueron determinantes, porque en los países centrales europeos en 1947 ya estaba muy implantada la cultura socialdemócrata del SPD y de sus partidos hermanos. Posiblemente, estos evolucionistas hubieran sido capaces con el tiempo de obtener similar resultado, sin esas fundadas ayudas económico políticas; al demostrar que hicieron magnos progresos de por sí, después de finalizados los cuatro años de vigencia del citado plan.              

El triunfo de la revolución bolchevique, hizo que el socialismo internacional se dividiera en dos grandes grupos. Las partes más radicales (que no más de izquierdas) de los partidos socialistas y socialdemócratas se escindieron y crearon partidos comunistas, integrados en la III Internacional, que siguió una línea próxima al gobierno de Moscú a fin de conseguir la socialización de los medios de producción, cuyo objetivo nunca se logró bajo ningún gobierno comunista en el mundo. Los partidos que seguían las tesis de Bernstein continuaron denominándose socialdemócratas y se agruparon en la Unión de Partidos Socialistas.

Aparte de los mencionados, los pensadores y políticos más conocidos que tuvieron influencia sobre la socialdemocracia en este periodo, se encuentran: Pablo Iglesias, José Batlle Ordóñez; Léon Blum; Ramsay MacDonald; Pierre Mendes France; Tony Crosland (principal implementador político de las ideas de Keynes); John Maynard Keynes; John Kenneth Galbraith, Olof Palme, Nehru.

Con el dolor de muchas personas, el anarquismo y el comunismo han muerto. El socialismo democratico está en la UCI, aun le queda un hilo de vida. Pero apartemos de él a los brujos y a las brujas neoliberales que lo rodean... porque si no, pronto ocurrirá la tercera desgracia. Y ya no queda más.


29.06.2011                                                                                                    Fernando Bolea Rubio
                                                                 Sindicalista

jueves, 16 de junio de 2011

Patronales con ideas de papelera

Por medio de la negociación colectiva se establecen los salarios para las familias trabajadoras del país, regulándose en las empresas las condiciones de trabajo y las relaciones laborales entre las dos partes que las componen, empleadores y empleados. Por lo tanto, su importancia es mayúscula y digna de ser considerada por los agentes sociales con el máximo respeto, debiendo incidir en ella con criterios racionales y suma responsabilidad.

Sin embargo, es totalmente censurable, lo que acaba de hacer la CEOE al forzar la ruptura de las negociaciones que en esta materia se estaban llevando a cabo con los sindicatos, después de cuatro meses de conversaciones y de estar muy cerca de alcanzar un acuerdo. Han politizado las negociaciones, poniendo en entredicho la credibilidad y hasta el liderazgo del recientemente elegido presidente de la patronal, Juan Rosell. Ha sido una revuelta interna. “Lo nuevo no acaba de nacer, lo viejo no acaba de morir” ha declarado Cándido Méndez, citando a Gramsci. Como se ha demostrado, una parte mayoritaria  de la patronal es antigua, otra se cree moderna, pero ni una ni otra, es realista sobre lo que se debe y puede hacer, como más adelante se observará.      

Por el contrario, la actuación en general de los sindicatos en estas conversaciones, me parece correcta, dado que han demostrado que conocen a la perfección los mecanismos modernos de negociación colectiva y de flexibilidad interna; han defendido con ahínco los límites que no se pueden traspasar; se han volcado tratando de conseguir un acuerdo, entre otros motivos, porque saben muy bien que, las reformas que nacen sin consenso sindical, además de generar pérdida de condiciones y malestar laboral, no suelen ser aplicables ni efectivas, lo cual en el fondo no es bueno para los trabajadores, ni para nadie.  

Según afirmaron los principales actores en la negociación: Juan Rosell (CEOE), Cándido Méndez (UGT), Ignacio Fernández Toxo (CCOO), faltaban quince minutos para alcanzar un acuerdo. Tanto era así, que hasta habían citado al ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, para hacerle participe del pacto. Pero, para sorpresa de todos e infortunio general, un factor nuevo lo impidió. El 22-M ganó las elecciones locales el Partido Popular, causando en las patronales con ideas de papelera, tal afán de imposición viendo cerca el triunfo de los populares en las generales, el de sus defensores y amados, que se pusieron sentimentales, con una calentura de cabeza rayando el enamoramiento y digna de mención.

La patronal madrileña, CEIM, que capitanea la línea dura, presidida por Arturo Fernández (según Público, amigo íntimo de Esperanza Aguirre y conocido por pertenecer al círculo del rey), dio un golpe en la mesa exigiendo reformas más duras, aportando una propuesta ultraliberal, en la que el empresario tenía la última palabra en las relaciones laborales, llegando a proponer: un contrato único con veinte días de indemnización; un contrato de “fomento del empleo” con el salario mínimo; el que cuando un autónomo cree una empresa con menos de seis trabajadores, los dos primeros años, no tenga que estar sometido a ningún tipo de convenio; más, otras aberraciones que no venían al caso. El fin fue desautorizar a Juan Rosell, para que no firmara con los sindicatos el cercano acuerdo de negociación colectiva, lo que consiguió, con ayuda de otras patronales, como la de Andalucía, presidida por Santiago Herrero, también candidato perdedor a la presidencia de la CEOE, frente a Rosell. ¿Movimiento de sillas? ¿Venganzas internas? ¿Sigue manteniendo el poder el actual presidente, o está en minoría y se debe ir? Lo que ha quedado meridianamente claro es, que las patronales españolas no han estado a la altura de los tiempos y de lo que las empresas y los negocios requieren.

Algunas declaraciones avalan la anterior afirmación.“El acuerdo entre la patronal y los sindicatos UGT y CCOO, estaba a la vista. Así habría sido de no mediar los resultados de las elecciones municipales y autonómicas de 22 de mayo. Si vamos a tener el poder político ¿por qué pactar?” (Carlos Obeso, profesor en ESADE). “La CEOE está ayudando a desgastar al Gobierno más que varios portavoces populares juntos. Me recuerda a aquellos terratenientes de 1.936 que no fertilizaron sus tierras para crispar a los campesinos contra el Gobierno republicano y allanar el camino al golpe de Estado” (Alberto Pozas). “Hay que acabar con la republica por las buenas o por las malas” (caciques de la época). “Mi preocupación vino cuando conocí el documento de CEIM.  Es la primera vez que veo a una organización inmersa en negociación con sindicatos y Gobierno decir que no hay que hacer nada que afecte a un futuro Gobierno” (Valeriano Gómez, Ministro de Trabajo e Inmigración).

Por desgracia, en este estado hay que situar hoy en día a la CEOE. En mi opinión, es muy necesario, que superen a la mayor brevedad esta desviación tan descaradamente partidista. Ya sabemos que son de derechas, como el PP, pero llegar al extremo de romper una negociación de tanta importancia, solo por ese motivo ideológico..., ha marcado a la patronal con el hierro de la desconfianza, como agente social, por mucho tiempo. Espero que cuando llegue el momento, los asalariados se den cuenta de estas maniobras interesadas y, que no voten a los políticos amigos de estos empresarios y enemigos suyos; manteniendo la idea, de que los jóvenes indignados de buena fe de las protestas del 15-M, sabrán distinguir, situándose en el lado del fuego amigo. 

Sistema de confrontación o de participación    

El presidente de la CEOE, Juan Rosell, justificó la rotura de las negociaciones a modo de denuncia, con un mensaje erróneo, nada actualizado y, como escribía al principio con características a superar por irrealistas y anormales, al alegar que: “Los sindicatos querían entrar en las empresas y no podíamos permitirlo”. Solo deseaban proteger los derechos de los trabajadores, nada más. Por el lado sindical, el Decreto-ley 7/2011, de 10 de junio, de medidas urgentes para la reforma de la negociación colectiva, que el Gobierno finalmente tramita; la UGT lo critica diciendo: “Que no se avanza en la participación real de los trabajadores en las empresas”. Lo que es cierto e indiscutible.

Pues bien, el Gobierno y las patronales de todos los estamentos y tipos de negocios deben saber, que si de verdad se quiere profundizar en las posibilidades de crecimiento y mejora que puede llegar a brindar la negociación colectiva, con la nueva organización del trabajo y la flexibilidad interna; poco se podrá hacer, si no se establece un Sistema de Participación real de los trabajadores en la empresa. Siendo un método de información permanente, con relaciones de confianza y de consenso. Por consiguiente, en función de cómo se avance  en este sentido, será el resultado que se vaya obteniendo. A más participación o colaboración de los trabajadores, mejores resultados económicos y sociales se obtendrán. El dialogo y la negociación es la mejor forma de superación.

¿Esto no lo sabe la CEOE? Que pregunte en las firmas donde la participación de verdad se va imponiendo y se lo dirán. Tampoco conocen, que el antiguo sistema de Confrontación esta siendo superado por el de Participación, debido al enfrentamiento de intereses que producía con huelgas continuas durante la negociación de los convenios, a causa de que solo se dialogaba una vez cada dos o tres años, así como por su ineficacia constatada para las partes económica y social de las empresas.

Con el sistema de Confrontación, mientras el convenio esta en vigor, la plantilla se halla sometida por la empresa porque si hace movilizaciones se le puede sancionar. Sin embargo, cuando llega el periodo de negociación del mismo, como ya no es posible despedir por presionar, se juntan los enfados y las tensiones producidas por la incomunicación y el exagerado dominio empresarial pasado, con los salarios y las condiciones que se quieren arrancar a la otra parte. Convocándose por tal doctrina, las huelgas necesarias para imponer el poder de la más fuerte, logrando de esta forma las reivindicaciones previstas, o sufriendo las perdidas de la derrota. Así han sido durante toda la vida, las relaciones entre el capital y el trabajo. Pura ley de la selva. El sistema de Confrontación, por irracional e inhumano, se debe cambiar y superar. No obstante, a la vez se ha de tener siempre presente, que la huelga es la mejor arma de defensa que tienen los trabajadores y las trabajadoras, siendo necesario no olvidarla y tenerla a buen recaudo, por si fuera necesario usarla en circunstancias concretas. El sistema de Participación y de consenso es también Paz Social.        

Pero claro, la participación tiene que ser compensada, porque nadie hace algo por nada y por el hecho de que sería injusto, el que la totalidad de los beneficios obtenidos como consecuencia de la participación, fueran a las arcas de la empresa sin recibir nada a cambio las personas que los han generado. Se ha de tener en cuenta, que la aportación de los trabajadores es voluntaria, dado que la legislación laboral no puede obligar a que la colaboración se dé. Cada trabajador es dueño de sus ideas. En consecuencia, yo prefiero hablar de un Sistema de Participación Compensada, para que no haya dudas al respecto.

Eso sí, cuando una sociedad desee implantar un sistema real de Participación: con mayor flexibilidad, jornada irregular, trabajo en equipo, u otra novedad que necesite la voluntad personal de los trabajadores para ser más eficiente; la condición inicial y la primera pregunta que los sindicalistas tienen que hacer al empresario o ejecutivo es, ¿A cambio de que? Una parte de la compensación puede ser económica con efecto individual y, otra colectiva, para toda la plantilla si así se establece. Puede hacerse con mejoras sociales. Y, hasta reduciendo el tiempo de la jornada ordinaria, al retribuirse más la extraordinaria (por ejemplo, a razón de 1,75% la hora) en tiempo, en vez de en dinero. Como es natural, la principal contrapartida que se tiene que conseguir será asegurar el empleo, luchando siempre por la estabilidad laboral, con perspectivas claras de futuro. Eliminado la precariedad en la contratación, en caso de darse. 

Desde hace 17 años, en el transcurso de pasar del añejo método laboral de Confrontación, al sistema de Participación que ahora existe en la factoría de General Motors en Zaragoza, obtuvimos en las negociaciones novedades de tal punto avanzadas, que por ejemplo, se firmó un acuerdo con una cláusula de garantía de empleo de este tenor, “ningún empleado fijo perderá su empleo, en contra de su voluntad, como consecuencia de los cambios técnicos u organizativos que pudieran producirse”. Se anularon los contratos eventuales, al pasar la inmensa mayoría de ellos a ser fijos de plantilla. Aparte de los ascensos habituales, los especialistas “B”, que era el nivel profesional más numeroso de producción (montaje), paso a pertenecer a la condición superior de especialistas “C”. Se establecieron para toda la plantilla, dos primas por encima del IPC real en base a objetivos: una de competitividad fundada en la calidad, y otra de participación en función de las sugerencias. Se refleja asimismo, en las mejoras logradas en los once Convenios Colectivos de Empresa firmados que, junto a mis compañeros, he tenido el privilegio de negociar.

En esencia puede decirse que, se establecieron unas relaciones laborales de confianza y de mayor consenso y criterio social, que han sido fundamentales para abordar los periodos bajos en ventas, las durísimas crisis que se han superado; como también, para que a la planta se le adjudicaran continuas inversiones y modelos a fabricar, que son la mejor garantía de mantenimiento del empleo. Siendo una pieza imprescindible, la existencia de una Comisión Permanente que se creo, compuesta por la Dirección de la Compañía y por el Presidente y Secretario del Comité de Empresa y los Secretarios Generales de las Secciones Sindicales, representadas en la factoría. El seguimiento de todas las materias estrechamente vinculadas a la participación de los trabajadores en la empresa, se realiza en esta Comisión. Las facultades del Comité de Empresa están ampliadas. Las Secciones Sindicales de los sindicatos tienen asimismo un papel determinante.

En GM España, se han buscado soluciones imaginativas entre la dirección y los representantes de los trabajadores, para dotarla de ventajas competitivas de cara a atraer inversiones y volumen de fabricación. En comparación a cuando se fundó, es una fabrica que produce como dos. Esa es la clave de su éxito. Para ello han contribuido el turno de noche, fue la primera fábrica del mundo, en fabricar coches de noche; el Plan Industrial, con su jornada irregular, que tantos días de desempleo ha evitado; la Mejora Continua, como filosofía colectiva de participación. Esta es la aportación que entre trabajadores, representantes sindicales y la dirección han hecho a la planta. El aporte de la participación a la calidad de los productos que se fabrican, es insustituible. En los últimos 26 años (aún le quedan tres años más de mandato), UGT ha ganado las Elecciones Sindicales en GM España.      

Estos días la fabrica de Ford en Valencia ha anunciado una multimillonaria inversión, para fabricar dos nuevos modelos que supondrán la contratación de cientos de personas, junto con el mantenimiento de los más de 6000 trabajadores directos y 15.000 indirectos existentes durante al menos una década. El sector de automoción español significa el 6% del PIB, empleando entre directos e indirectos a más de 300.000 personas. Como dice Emilio Ontiveros: es una industria dinámica, competitiva, que vive de la demanda mundial”, al exportar más del 80% de la fabricación, disponiendo de buenas condiciones laborales y salarios aceptables. Ford sigue confiando e invirtiendo en España y el resto de las marcas del automóvil hacen lo mismo; algo que debería llevar a la totalidad de las patronales de la CEOE, ha plantearse una sería reflexión sobre el porque de los adelantos, los frutos y la confianza inversora que genera este sector, copiando sus procedimientos, como en parte creo que han intentado hacer los sindicatos y el ministro de Trabajo en las negociaciones que acaban de fracasar. Posiblemente, se darían cuenta del papel tan deprimente y de obstáculo al desarrollo natural de las relaciones laborales y los negocios que llevan a cabo. Si vuestros señoritos huelen a naftalina, quitarles el bastón y lanzarlos al desenfreno del cambio laboral.        

“Lo principal es evitar la confrontación” ha dicho también el profesor Ontiveros, en referencia al tema que nos ocupa. Yo diría, que el problema laboral español se puede resumir afirmado que, la mayoría de las patronales oficiales -no así las de múltiples empresas-, no quieren ni el sistema de Confrontación ni el de Participación. Ellas buscan la subordinación, un sistema de Sumisión, de miseria, sin derechos, con salarios ridículos. Juan Rosell acaba de declarar que, “ligar salarios a la inflación se ha acabado”, resucita con brío el señor. En que no lo consigan, se tendría que desplegar con aire de ofensiva la actividad sindical.

                                                                           Fernando Bolea Rubio
16.06.2011                                                           Sindicalista               

jueves, 2 de junio de 2011

Fracaso y fin del zapaterismo

Las elecciones municipales y autonómicas de 22-M, han sido para el PSOE un fracaso electoral mayor de lo esperado, porque ni la tendencia política ni los factores locales, han amortiguado la caída. El vendaval de la marca Zapatero se ha llevado por delante buenas gestiones, proyectos y candidatos socialistas. Todo ha sido, en principio, porque en muchos casos, no le han votado pensionistas, funcionarios, trabajadores; debido a que el Gobierno, los ha perjudicado con la congelación de las pensiones, la reducción salarial y la reforma laboral.

Este sonado derrumbe, unido a la circunstancia de que Rodríguez Zapatero, por voluntad propia, no será el candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno en las elecciones legislativas de marzo de 2012; siendo sustituido casi con total seguridad, por el Vicepresidente Primero: Alfredo Pérez Rubalcaba, tal como el propio José Luis  propuso el día 28 de mayo en el Comité Federal (máximo órgano de decisión entre congresos), previo acuerdo con los Secretarios Generales que lo aceptaron por aclamación. Son antecedentes, con suficiente entidad, para llegar a la conclusión de que el llamado zapaterismo ha llegado a su fin. Termina una etapa y empieza otra.

Un nuevo horizonte, que para recuperar la confianza perdida, los socialistas tendrían que recobrar con sus postulados la ideología socialdemócrata como norma de conducta, corregir los errores internos, eliminar totalmente el liberalismo en sus proposiciones económicas, realizando una política pensando en primer lugar en los trabajadores, los jóvenes, en las capas bajas y medias de la sociedad. Creándose empleo al restituirse el crédito en los bancos, negociarse mejor y con más tiempo la devolución de las deudas con los mercados financieros, porque funcionan mejor las empresas, los servicios públicos, la administración, al ser óptima la calidad de los contratos de trabajo y de los productos. Avivando en la población ideales de progreso y emancipación. Efectuando el Ejecutivo una política coherente en todo momento, eliminando de ella la parte de frivolidad que según Joan Tapia (el Periódico de Aragón), la ha caracterizado en los últimos años. 

Ahora bien, el principal objetivo para hacer efectivos esos fines, es ganar elecciones, empezando por los próximos comicios, dentro de cómo máximo diez meses. Ninguna elección se debe dar por perdida. El partido socialista tiene que estar siempre en línea ganadora y ofensiva, como corresponde a los valores que representa. Para lo cual, los afiliados y los  simpatizantes, deberían dejar a un lado el desánimo que todo desengaño electoral provoca; meditar y actuar en cada agrupación del partido, para que el debate y la democracia interna se reponga, solicitando asambleas y debates orgánicos y políticos en cada una de ellas; volviendo a soñar de nuevo con el ideal socialista de que es posible un mundo mejor.  

Yo no doy por perdidas las próximas elecciones. En el Federal, Rubalcaba dijo: “El PSOE es un partido de gobierno y de mayorías. No vamos a las elecciones para obtener derrotas dignas, sino para obtener victorias democráticas con las que desarrollar nuestros proyectos políticos. Os pido que tengáis tantas ganas de ganar como yo”. Creo que se equivocarán, las personas que piensen que Alfredo va a ser sólo un candidato circunstancial, para cubrir el compromiso electoral del próximo año y retirarse después al perder y fracasar en el intento. Por tanto, queda demostrada la voluntad ganadora del  candidato, más la posible intención de permanencia del mismo. Además, yo añadiría algunos datos clarificadores, que pueden hacer más realista ese fin.

Con arreglo a lo publicado por el diario El País, con el resultado electoral del 22-M trasladado a las próximas generales, al Partido Popular le faltarían 12 diputados para obtener mayoría absoluta y la garantía directa de formar gobierno (serían 164 diputados de los 176 necesarios). Podría pactar con CIU, PNV; pero, si mejorara los resultados ahora obtenidos, también lo haría el PSOE, pudiendo negociar con esas formaciones y contar en exclusiva con IU. Rubalcaba ha declarado: “creo saber lo que el país necesita en los próximos cuatro años”, y que “cree poder ganar las elecciones”. Si se consigue que la derecha no obtenga mayoría absoluta, se abriría la posibilidad de que los socialistas pudieran gobernar, en solitario o en coalición.

Eso no es tan difícil de conseguir, dadas las carencias del candidato popular, enfrentándose al socialista que, guste o no, es considerado el mejor político en activo de España. El PP ha ganado con una diferencia de 2 millones de votos, el 10% que es mucho. El PSOE ha perdido 1,5 millones de votos, mientras que los populares han ganado 600.000. IU ha subido 220.000 y UPyD ha crecido en más de 400.000. El 20% ha optado por la abstención, el 10% se ha fugado al PP y el 8% ha emigrado a otros grupos más pequeños, desde IU hasta UPyD. En esta ocasión, no se ha producido el hecho del voto útil. El candidato, tendrá que ser capaz de atraer a los abstencionistas simpatizantes cabreados. Captando a la vez votos huidos y que pueden ser recuperables.

¿Hay que creer por tanto en el cambio Rubalcaba? No del todo. En la persona sí, pero no tanto en el proceso de renovación elegido. Ante la gravedad de la situación, por el fracaso electoral en las municipales y autonómicas. En el Comité Federal, hubo un golpe de poder de los Secretarios Generales de las comunidades (de los barones), al imponerle al Secretario General Federal, Rodríguez Zapatero, algo que no quería hacer. Él pretendía, que las dos personas que se postulaban para relevarle, en el cartel electoral de las legislativas de 2012: Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba, se enfrentarán en un proceso estatutario de elecciones primarias; dejando así pasar el tiempo y a él  gobernando igual, con el mismo discurso que tanto le gusta, como si electoralmente no hubiera ocurrido nada. Y en fin, ante esta pasividad de seguras consecuencias nefastas, el Secretario General del PSE y Lendakari, Patxi López, ante la rapidez de reacción que se necesitaba, lanzó un órdago a Zapatero, al proponer la celebración de un Congreso Extraordinario del partido, para debatir las medidas a tomar y elegir posiblemente a Rubalcaba como nuevo Secretario General, para sustituirlo a él como tal.     

¿Era esa la mejor solución? Sin ningún tipo de duda. Se tiene que pensar, que hay que tratar de no perder el Gobierno, pero sobre todo se tiene que salvar al PSOE, en cierta manera caído. No hay un enfermo, sino dos. Y, para salvar al segundo y mejorar su imagen, que es lo que más urgente; se requería la elección inmediata de una nueva o nuevo líder, que acumulara el poder de la organización, para establecer con autoridad los proyectos estratégicos y políticos que se requieren, siendo a la vez el candidato a presidente. El Presidente y el Ejecutivo, podrían haber continuado durante toda la legislatura, al no haber ninguna razón para que no lo hicieran. Hubiese sido igual una bicefalia, pero con la vara de mando en la mano del nuevo candidato llamado a ser el salvador, tal como procedería que fuera.

Finalmente, el empeño de Patxi se logró sólo en parte. Los barones impusieron a Zapatero que Rubalcaba fuera el candidato, con el apoyo unánime del Comité Federal, al haber desistido públicamente Chacón de presentarse a las primarias; sin duda, por haber perdido el apoyo de la inmensa mayoría de los miembros del Federal y, por quizá sugerencia interesada del propio Zapatero, para evitar el congreso que le exigían, que ocasionó un enfado morrocotudo en la excandidata. Demasiado acentuado, para una política con máximas aspiraciones. El perder, lo llamó conspiración, demostrando poca talla política con cierta dosis de manipulación. Al no poderse retirar, el proceso de primarias continúa, pero solo con un candidato, que es lo mismo que llevar el botijo sin agua o un bolígrafo sin tinta, si bien ahora lo efectivo es primordial. Yo en vez de primarias, después de haberme presentado a muchas, a pequeña escala, en la Sección Sindical de UGT en la factoría de General Motors España; soy más partidario de elegir a los candidatos por medio de debates internos, con participación activa de los afiliados. A cambio del congreso, se hará una conferencia política que, puede llegar a ser, una copia con poca miga de las convenciones americanas de exaltación electoral y partidista.

En 2012 corresponde la celebración del Congreso Ordinario, donde se sustituirá a José Luis por un nuevo Secretario General, que podrá ser Alfredo (59 años) e igualmente intentar serlo Carme. Aunque quizá su vista este puesta en el siguiente congreso en 2016, o, mejor, al poder tener más posibilidades en el 2020; pero, no se puede predecir con exactitud, un futuro que se desconoce. De momento que aprenda a dar mítines, que necesita mejorar. Existe la teoría, a la que yo mismo me acogí, de que ninguna de las personas que han gobernado con Rodríguez Zapatero, podría ser después de él alternativa al mismo, al tener todos culpa colegiada de lo mal hecho. ¿Pero, hay otras personas conocidas, mejor preparadas y con más posibilidades de ganar que Rubalcaba? Si las hay, que levanten la mano, y que se identifiquen pronto, porque al PSOE le empiezan a faltar dirigentes competentes, por todo el país. No dudo que las habrá, debido a que los líderes del futuro ya han nacido y corren por allí.          

Así, ¿quién tiene el poder y quién debe mandar? En mi opinión, la potestad real la posee Rubalcaba, porque acaba de ser elegido; mientras que Zapatero es un político en decadencia y retirada, aunque ostenta la condición de Secretario General y oficialmente es el máximo mandatario. Rubalcaba promete: “Un nuevo proyecto para recuperar el voto”, pero ¿lo podrá hacer? ¿su amigo le dejara hacerlo? ¿se enfrentará a él, si es necesario? Las elecciones se podrían llegar a ganar; sin embargo, esa apuesta requiere que de inmediato, el candidato salga proponiendo a la sociedad, acciones políticas y propuestas diferentes, a lo que ha venido haciendo ZP, para que se distinguiera la diferencia y el cambio que se estaba gestando. De entrada habla de cambio y de continuidad, que son propósitos contrapuestos e irrealizables. Deberá hacer un gesto en el sentido que se le espera, dado que con vacías tesis superficiales no servirá.

En economía, espero que no le haga mucho caso a la Vicepresidenta Segunda, Elena Salgado, considerada afín a él y por sus posturas liberales, a mi parecer, una de las personas con mayor culpa del descalabro zapaterista. En todo caso, no se trata de rememorar la película: “Solo ante el peligro”. Si sus objetivos son los adecuados, los afiliados, las bases del partido, se pondrán de su parte para ayudarle y protegerle, porque la coincidencia de ideas, formará organización y fuerza en torno al candidato, ahuyentando métodos palaciegos de caída si los hubiera -recordando la bicefalia Joaquín Almunia (secretario general) y Josep Borrell (candidato)-, evitando asimismo, rechazos de nuevas iniciativas que puedan hacer variar la ruta del Gobierno. Si los afiliados no exigen un giro a la izquierda, posiblemente no se dará. 

Creo, además, que Rodríguez Zapatero se esta comportando como un liberal, cuando el partido socialista no lo es, como se demostró fehacientemente en el Comité Federal. Todos los miembros que tomaron la palabra (menos dos: Ramón Jáuregui, ¿se habrá olvidado que fue sindicalista? y el Secretario General de Murcia), reclamaron según El País: “Un giro a la izquierda que reparta por igual la carga de la crisis económica y que escuche al electorado que, con el voto, ha castigado el abandono de las políticas socialdemócratas por parte del PSOE”. Esta fue una de las propuestas más repetida entre los barones, en sus 35 intervenciones en el comité. “Reformas sí, pero sin arrollar al PSOE” (Patxi López), “España necesita reformas, pero también necesita al PSOE y que, por tanto, debían encontrar la justa medida en que las reformas ayuden a España sin hundir al partido” (Javier Fernández, Secretario General de Asturias).

Para empezar, con un giro hacia el sentido común sería suficiente. No obstante, dudo que el Gobierno lo quiera hacer, si nos atenemos a las palabras de Zapatero: “Los resultados electorales no deben cuestionar el trabajo del Gobierno”. De modo que, confirmó su decisión de completar la política de reformas emprendida hace año y medio, como: La negociación colectiva, las pensiones, el retraso de la edad de jubilación, el mercado laboral, la igualdad de trato, la ley de muerte digna.

El Vicepresidente tendrá como competencias básicas la elaboración de un programa y la dirección del comité electoral, para los próximos comicios generales. Alfredo promete además, “modernizar el Estado de Bienestar”. ¿Qué querrá decir con esto? porque cuando a un ministro le oigo pronunciar la palabra “modernizar”, al haberse utilizado tanto para anunciar recortes, me produce cierto desosiego. ¿Se lo habrá sugerido Elena Salgado... al candidato? 


                                                                                  Fernando Bolea Rubio
        2.06.11                                                Sindicalista         

                                          

  










jueves, 19 de mayo de 2011

¿La alternativa? Sería peor.

Se habla de una izquierda derrotada, de que en ella se ha instalado el fatalismo ante la posibilidad de que en las elecciones del 22-M, la derecha incremente considerablemente  su poder. Pero no es para tanto, porque de producirse, el triunfo de la derecha no será espectacular, debido a que los ayuntamientos y las comunidades son diversas; y, porque la camiseta roja progresista, la visten millones de personas de diferentes edades y condición. España es uno de los países europeos donde más ciudadanos se consideran de izquierdas.

Es innegable que, por los incomprensibles recortes del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero por la crisis, la izquierda esta desanimada, algo marchita; pero con ánimo creciente, por el compañerismo ideológico que brota entre sus componentes en los momentos de dificultad, y por la fuerza de las ideas. Los problemas políticos unen y hacen reflexionar. Así, ¿Qué se debe hacer? Pues lo de siempre, ir a votar y seguir luchando como es el signo socialista, remediando las diferencias que con todo tipo de gobiernos se llegan a producir; más, si son antagónicos y el entendimiento es peor. Por cierto, si el resultado electoral fuera un triunfo rotundo de la derecha, que nadie pierda la ilusión en nada, porque en política se puede retroceder y avanzar más deprisa después, si se depura el partido y se corrigen los errores que se han podido cometer.

Lo que hay que preguntarse es, el porque de esta situación de desconfianza y enfado acentuado con el PSOE. Todo empezó la noche del 8 al 9 de mayo del pasado año, cuando la ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, en Bruselas, asistiendo a una reunión de los ministros de Economía y Hacienda de los Veintisiete (Ecofin); y el Presidente recibiendo presiones y prácticamente sólo... en su residencia de la Moncloa, aceptaron un programa de recortes impuesto por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI), debido a la deuda pública externa, que significó el inicio del declive de la política económica de Zapatero y su desconexión con sus votantes. Según se dijo: “el Gobierno más de izquierdas de la democracia, se convirtió de pronto en el autor del mayor recorte social de la historia”.

El Gobierno partía de un déficit público equivalente al 11,4% del PIB español en el 2.009. Bruselas estableció para todos los países que el déficit (la deuda publica), debía situarse en el 3% para el 2.013. El primer objetivo español fue situar el déficit en el 9,3% en el 2.010, lo cual se consiguió. El segundo propósito es el 6% para este año, y aún con una posible desviación de tres décimas, las cuentas se esperan cuadrar. Elena Salgado, se comprometió a recortar el gasto en 15.000 millones, 5.000 millones en 2.010 y 10.000 en 2.011. 

En este contexto y para evitar un rescate financiero como hasta ahora ha ocurrido en Portugal, Irlanda y Grecia -junto con Spain, los cuatro países que algunos necios aún llaman: PIGS (cerdos)-,  el Gobierno estableció un plan de contención del gasto cuyo alcance significó: La reducción del sueldo de los funcionarios en un 5%, la congelación de las pensiones en 2011, la eliminación del cheque-bebe de 2.500 euros, supresión de algunas inversiones públicas, subida del IRPF para las rentas más altas, retraso de la edad de jubilación de 65 a 67 años que finalmente pactó con los sindicatos, medidas de ahorro farmacéutico, disminución del gasto en los medicamentos, un recorte del gasto para la dependencia, corte de inversiones, eliminación de la ayuda de los 400 euros en la declaración de la renta, una innecesaria y lamentable reforma laboral, nueva ley de cajas de ahorros, subida del IVA, privatizaciones como parte de la lotería, reforma del sistema financiero, decreto para favorecer el afloramiento del empleo sumergido, nuevas reglas más estrictas para limitar el gasto. En total 18 medidas neoliberales de fuerte contenido antisocial en vez de otras opciones posibles, que hicieron cambiar la política económica que se efectuaba, dañando severamente la credibilidad del Presidente socialista. 

¿Todo ha sido porque el Ejecutivo realizaba una política monetaria irresponsable o descabellada? No, era totalmente racional y necesaria, para fomentar el consumo de la sociedad, al hallarse deteriorado debido a la crisis financiera mundial. Así como, por la circunstancia de que el porcentaje de la deuda gubernamental -no la privada- en relación con el PIB (el 60,1% en 2010), era uno de los más bajos de la Eurozona. En este sentido, se fijó la ayuda de los 400 euros en la renta, los cheque-bebe de 2.500 (ambas medidas con significativos defectos de aplicación, al concederse a todos por igual, sin limite en función de la renta anual, lo que originó razonables críticas). Se proyectó y ejecutó el también fuertemente censurado Plan E, basado en inversiones del Estado principalmente en obras públicas en las poblaciones de todo el país, para relanzar la actividad de la construcción y paliar el desempleo en este colectivo, tan deteriorado por el fracaso final de la política de vivienda. El Instituto de Crédito Oficial (ICO), destinó 60.000 millones de euros para ayudar a la financiación de la economía española.

Aún con sus defectos, ¿Qué significaban políticamente estas acciones? Pues nada más ni nada menos, que el Ejecutivo socialista como tal, estaba llevando a cabo una incipiente política económica keynesiana, una política de izquierdas efectiva en esas circunstancias de recesión, al destinar dinero publico como punta de lanza, para romper el estancamiento y levantar la actividad empresarial y económica. Porque se ha de saber, que no hay una sola política económica, como afirman los neoliberales, los banqueros, la derecha y el Partido Popular. Hay dos: El keynesianismo y el neoliberalismo. Opción esta última, que solo consiste en no pagar impuestos, privatizar las empresas publicas y los servicios del Estado en beneficio del capital. Como afirma José Luis Sanpedro: “Los ricos no quieren el Estado de Bienestar, quieren su bienestar”.

Europa, ahora mayoritariamente en manos de la derecha, con el liderazgo de la alemana Angela Merkel y del francés Nicolas Sarkozy, han implantado férreas políticas neoliberales, lo mismo que el FMI, el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo. Tal solo en Grecia, Portugal y España gobernaban socialdemócratas; pero por su debilidad, sin capacidad de imponer sus postulados e ideas. Parece hasta increíble decir, que el keynesianismo se esta aplicando mucho más en Estados Unidos... que en Europa. ¿En que va a quedar la Europa social, de los derechos, la zona del mundo a imitar y esperanza de la humanidad? El capitalismo radical y el neoliberalismo financiero la van a dejar en nada, si los europeos y las europeas no toman conciencia de lo que ocurre y lo expresan en las calles y en las urnas. Se temía a la Europa de los mercaderes. Pues bien, ya estamos en ella, aunque parece por nuestro silencio, que nos da igual. “Europa está, pero ya no es”, ha escrito Sanpedro en el libro: “Reacciona”. 

Entonces, ¿Cuáles han sido los errores del Gobierno y los motivos del enfado de los votantes del PSOE? En mi caso, por haber cambiado de política innecesariamente sucumbiendo a los mercados, además de por la torpeza en la forma de cómo se comunicaron los recortes a la población, tratando de ocultarlos o presentándolos como avances cuando suponían claros retrocesos. El Presidente, en vez de dirigirse con total claridad a la nación, dando la cara en la televisión y en los medios de comunicación; diciendo, por ejemplo: no podemos seguir durante un tiempo con la misma política expansiva, como sería nuestro deseo y necesitaría el país, dado que la mayoría conservadora de la Unión y las autoridades monetarias nos han limitado la financiación; no tanto por la deuda publica que es baja, como por la bancaria derivada del fracaso del ladrillo. Sin embargo, sepan ustedes que los sacrificios serán mayores para los que más tienen, a pesar de que todos tendrán que aportar lo necesario.

A su vez, mi enojo se incrementó, cuando sin ser necesarias y sin tener efecto en el recorte del presupuesto comprometido en el Ecofin, se impusieron disposiciones desastrosas para los trabajadores, como la Reforma Laboral, que no ha creado ni creará empleo, no ha reducido la temporalidad como se decía, solo sirve para despedir más y más barato, costándole hasta ahora al Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) 50 millones de euros más, por el pago de ocho días de salario en las indemnizaciones por despido (no en los improcedentes), que ahora de manera temporal -hasta que se establezca el Fondo de Capitalización-, abona este organismo autónomo del Ministerio de Trabajo y con tesorería propia, financiado por las empresas. En la reforma, impusieron sus tesis los banqueros y sus neoliberales de la orquestina, siendo difícil que la clase trabajadora olvide este agravio y se disponga a votar las candidaturas socialistas, aun llegando a considerar que se ha podido hacer por ignorancia y desconocimiento, como algunas veces llego a pensar.

Congelar las pensiones, fue totalmente reprochable, porque antes de recortar de veinte a cincuenta euros a un viejo, o el 5% a los funcionarios, se retira a parte de los militares desplazados por el mundo (como ha sugerido Jesús Maraña), se suben más los impuestos a las rentas superiores, o se persigue con más ahínco el escandaloso fraude fiscal. De todas maneras, en mi irritación puede más mi deber como ciudadano comprometido con la democracia, la política y el sindicalismo; y en esta ocasión ya he votado por correo, al color que me es propio. 

De otra parte, se puede asegurar que la política económica impuesta por la Unión Europea ha fracasado en los países periféricos, en una nueva categoría de países, los EA4 (Portugal, Irlanda, Grecia y España), donde los intereses de la deuda publica han continuando aumentando y el crecimiento económico es prácticamente nulo, cuando no negativo. Para él catedrático Vicenc Navarro: “Es bastante fácil ver y entender qué es lo que debería hacerse. Y no es muy diferente de lo que se hizo para salir de la Gran Depresión (a principio del siglo XX) o de la recesión económica en Europa, que ocurrió inmediatamente después de la II Guerra Mundial. En ambos casos la Recesión-Depresión se resolvió a base de una enorme inversión pública con un enorme crecimiento del gasto público y aumento de la capacidad adquisitiva de la población mediante incrementos de los salarios. En EEUU, el New Deal, y en Europa el Plan Marshall, sacaron a aquellos países de la crisis”. 

De modo que, la única salida económica real que tiene España para emerger de la crisis y del estancamiento financiero en que se encuentra, es por medio de la política keynesiana de inversión publica y la apuesta decidida por el Estado, como garante del crecimiento y del Estado de Bienestar. Con un incremento constante del poder adquisitivo de la población, para que se desarrolle el consumo y con él las demás sinergias adicionales. Con la alternativa política en el Gobierno, la solución sería claramente peor; porque el neoliberalismo del Partido Popular, ya ha fracasado en la economía europea y fundamentalmente en la de nuestro país. La salida que se requiere es socialista, no popular.

Precisamente, en mayo, ha nacido por fin en España el “Movimiento 15-M” de protesta juvenil, por la crisis económica y su efecto en el desempleo que sufren, organizado en la plataforma “Democracia Real YA!” Se han manifestado en más de 50 ciudades, coordinándose a través de las redes sociales. Desean mayor participación popular en la política y mayor igualdad social, concentrándose día y noche hasta el día de las elecciones de 22-M, en las principales plazas de varias capitales. De momento es pronto para hacer un análisis exacto de esta iniciativa, porque desde ella se hacen comentarios positivos y otros sumamente censurables. Se ha encendido el fuego, ha brotado la llama, pero hasta que no se haga la brasa, no se estabilizará la corriente. Lo que, será difícil de hacer, si se empieza mal y sin una organización estable. En estos primeros momentos, cada uno declara lo que particularmente piensa, demostrándose que hay tal laguna ideológica y política entre sus componentes; que los mensajes que transmiten pueden producir por su desorientación, más rechazos que adhesiones de otros jóvenes. 

Dicen en los impresos que reparten, que son “una plataforma apartidista y asindical”. “No nos representan partidos ni sindicatos”.¿Ah sí? Mal síntoma. Las cadenas Cazalla Party les darán audiencia. Se ha llegado a decir: “Esta plaza ha sido ocupada en nombre del pueblo”. “Democracia directa en las plazas”. “Reuniones democráticas en las calles”. “La revolución ya ha empezado”. “Acabar con el capitalismo”. “Nacionalizar la banca y encarcelar a los banqueros”. Otras afirmaciones parecen más sensatas. “La política no da respuesta”. “Nombrar gestores honestos”. “Ven necesaria una revolución ética, porque son personas, no productos de mercado”.Yo pienso, que el fuego y el tiempo separará las utopías de lo realizable que ha de ser el lazo de unión. Santiago Carrillo les ha dicho: “!Que voten! Que vayan a votar, al partido de izquierdas que más les guste, o que menos les disguste, para cortar el paso a la ultraderecha”. Por mi parte añadiré, que los movimientos asamblearios no conducen a nada. Que las cosas se pueden cambiar mejor desde dentro. Que la crisis es por culpa de los banqueros, no de Zapatero, de los políticos ni de los sindicalistas; que no yerren el tiro. Y, que sin maquinistas, los AVE no llegarían a su destino. ¡Animo! e inteligencia.

¿Para cuando una plataforma reivindicativa, con reivindicaciones más concretas, como que todos los nuevos contratos de trabajo de los jóvenes sean fijos? Sería poner una pica en la patronal y en el neoliberalismo. Eso los viejos no lo hemos sabido hacer; aunque los sacos de dormir que usáis, los inventamos nosotros.      



 
19.05.11                                                                                                                                  Fernando Bolea Rubio
                                                               Sindicalista

                                                                             

jueves, 5 de mayo de 2011

Economía estancada. Golpe de timón

“No hay un duro”, me ha dicho estos días un amigo buen conocedor de los entresijos de las finanzas y los negocios. “La economía esta estancada”, le he oído decir casi a la vez al comentarista Joaquín Estefanía. Avalan esta tesis, los cerca de cinco millones de parados, el alarmante desempleo juvenil, la juventud emigrando a otros países, casas que se pierden porque no se pueden pagar, empresas y subsectores productivos semiparalizados, la falta de esperanza en la recuperación económica y en el florecimiento de empleo. Todo, con una necia política económica del Gobierno y la inacción de la oposición.

Es obvio que la economía esta bloqueada. Algo que era previsible, al llegar por diferentes vías el dinero a la banca y quedarse en ella, sin que esta abastezca suficientemente del mismo a las empresas y a las personas que lo necesitan en su actividad. El caudal se estanca. Solo llega para los bancos y cajas que ante todo se preocupan de sus propios negocios, especulando generalmente con él. Según un informe del Banco Central Europeo: “Menos del 50% de las pymes españolas logra créditos, frente al 66% de media de la zona euro”. A la vez que las entidades endurecen las condiciones de acceso a la financiación, tanto a las empresas como a los particulares. Este nefasto estado bancario ha llevado en gran medida a que en este primer trimestre, en comparación con el primero del año anterior, según la Encuesta de Población Activa (EPA), se hayan generado 297.500 desempleados más (4.910.200 en total, un 21,29%). En ese tiempo, 58.000 familias pasaron a tener a todos sus miembros en paro, lo que suman un total de1.386.000 hogares en esa situación. El número de personas con empleo disminuyó en 256.000, a pesar del leve repunte del PIB. La inmensa mayoría del empleo destruido ha sido de carácter indefinido, al facilitarse el despido con la reciente Reforma Laboral que el Gobierno implanto.

Pero, lo peor de todo es, que este derrumbe económico no parece tener fin, debido a que la banca augura dos años más de sequía en la concesión de créditos. Así, se llegará sin duda a 5.500.000 parados y a 1.500.000 familias sin que nadie trabaje. “Nuestra economía no se arregla con más crédito, se tiene que contraer, necesita desapalancarse (reducir el crédito) para crecer, ante el exceso de endeudamiento público y privado en España”, acaba de declarar el consejero delegado del banco Santander, Alfredo Sáez. Y, añade, “el volumen de crédito a familias y empresas españolas debería reducirse en unos 30 puntos del PIB, 100.000 millones anuales, para dejar atrás el sobreendeudamiento contraído por la sociedad española con el boom inmobiliario”. Desde el Ministerio de Economía y el Banco de España, han declarado después prácticamente lo mismo. ¿Qué estarán buscando?  

Para el catedrático Gonzalo Bernardos: “España ya no esta en crisis, solo padece estancamiento, porque se han infravalorado las consecuencias de una larga crisis inmobiliaria y la minimización del agujero creado por ella en los balances de cajas y bancos”. Este mentor en concreto viene a decir, que será mucho más fácil salir de la inmovilización y menos costoso para las arcas del Estado, si el mercado residencial se recupera con políticas gubernamentales activas de venta. Aún así, afirma, la normalización del mercado de la vivienda reducirá las pérdidas del sector bancario; pero no las eliminará, dado que aproximadamente 500.000 pisos serán invendibles por su ubicación y exceso de oferta, con unas pérdidas de alrededor de 60.000 millones, 100.000 en total, si se suman la elevada caída del precio del suelo e impagos de prestamos hipotecarios. Por ello, él duda mucho de que las necesidades de solvencia futura de la banca, puedan ser cubiertas con sólo 15.152 millones que estima el Banco de España. En definitiva, recomienda al Gobierno ayudar al sector inmobiliario, reconociendo que no es popular pero si imprescindible, un proceso de recapitalización del sistema bancario para acelerar la recuperación económica del país.

O sea que por la insensata política de vivienda que en su día impulso el Partido Popular, con el aplauso de la banca y de los especuladores de medio mundo, por la avaricia del beneficio que producía; la economía española no crece como en otros países de la Unión, pagando sus negativas consecuencias millones de trabajadores desempleados, a los que no se les da ninguna esperanza de empleo y mejora; diciéndoles además, que se seguirá igual de mal o peor al menos durante dos años más, porque la economía especulativa han secado la fuente crediticia con ladrillos y cemento. Lo cual es dramático. Es más, el problema se puede agravar considerablemente, porque las entidades financieras españolas aun acaparando para sus cosas, la práctica totalidad del capital que pueden adquirir del Banco Central Europeo, del Gobierno y de los mercados financieros; como asegura G. Bernardos, pueden necesitar sobre 85.000 millones más de los ahora previstos, para tapar el agujero de la vivienda.

Con todo, ¿qué se quiere decir al solicitar al Ejecutivo políticas activas de venta de viviendas, más un proceso de recapitalización del sistema bancario, por la brecha de los ladrillos...? Sin duda que el Estado ponga dinero. La banca debe pensar en obtener del capital público (endeudándose el Estado y no ella), los millones citados que les pueden llegar a faltar. O peor, pueden pretender que el Estado se quede con los pisos que tienen sin vender y con la factura de lo que hipotéticamente pensaban ganar con esas viviendas, antes de que el vaivén del mercado rebajara los precios. Haciendo oídos sordos a que con anterioridad, la banca se haya quedado con fabulosos dividendos derivados de este sector, en sus tiempos de bonanza. ¿Dónde están ahora esos beneficios? Una parte sustanciosa se destina a compensar muy bien a los principales ejecutivos: con  salarios escandalosos, concesión de acciones y súper millonarios fondos de pensiones. Lo sean o no, estos directivos se comportan como auténticos egoístas, sin que nadie ponga orden y control ante tanto despropósito. Si con las ganancias adquirieron patrimonio, que vendan, pero que no llamen a las ventanillas de la administración.

Por tanto la economía esta retenida y lo va a seguir estando, más de una quinta parte de los asalariados están en paro, no se ven signos de recuperación; y, por si no era bastante, posiblemente los banqueros se quieren resarcir de sus equivocaciones con el dinero de todos los españoles, endosándonos todas sus calamidades mientras retienen y no distribuyen el dinero existente, manejando los capitales a su voluntad y beneficio.

Es indudable que el panorama no puede ser más desolador. Cabe incluso pensar que se puede estar haciendo un chantaje sibilino al Gobierno por parte de los poderes financieros, reteniendo el crédito; al objeto de llevar la crisis española a una situación límite, con la idea de que el Gobierno se vea obligado a tomar decisiones drásticas. Y, así, adquirir la deuda bancaria, para librar de pasivos malos sus cuentas de resultados, como condición para que los prestamos se expandan. ¿Tiene si no algún sentido, que sin venir a cuento, salga el ilustre banquero citado aseverando que no habrá créditos en dos años más? ¿Qué se persigue con esas afirmaciones, que originan desesperación en mucha gente y suponen presión política para el Gobierno? ¿Qué papel interpretan en este filme, los social-liberales (liberales en lo económico y en lo social también) del Ministerio de Economía y del Banco de España? Posiblemente el de “Malos”, toda vez que no piensan nada bueno.

Con tanto lastre no se puede seguir. En mi opinión, el Gobierno tiene que modificar la estrategia y el rumbo financiero con relación a la banca, entre otros motivos porque se ve claramente que esta hace caso omiso a la demanda general de crédito para las empresas y las familias y a un interés justo; demostrándose con ello, la falta de colaboración de los financieros con la sociedad y la baja estima que les merece el país. Los banqueros han agarrado la presa monetaria y la política tiene que hacer que la suelten:

Primero, haciendo que rebajen a precio real de mercado las casas que tienen sin posibilidades de vender, para que el estoc de viviendas se reduzca de manera efectiva y ecuánime -el precio de la vivienda ha bajado solo un 18% desde 2007, el inicio de la crisis, según Vicenc Navarro; y tal como apunta Wolfgang Münchau en el Financial Times (11.04.2011), en España el coste de los pisos debería descender un 30% más a fin de reavivar el mercado-. El ministro de Fomento, José Blanco, se esta dedicando estos días a vender por Europa pisos con sol y según él, bonitos y baratos. Tal es la desesperación.

Segundo, haciendo saber a los banqueros con total claridad, que en sus negocios unas veces ganan muchísimo, todo lo que quieren ganar; y otras como ahora, siguen ganando prácticamente lo mismo aunque tengan por la burbuja inmobiliaria alguna pequeña dificultad puntual.

Ahora bien, los errores se pagan y el no saber parar a tiempo las grúas porque los beneficios cegaban la vista, tienen un coste que los bancos tendrán que asumir directamente, sin pretender conseguir ayudas financieras del Estado como actualmente parecen desear. Y, por supuesto, el Gobierno y el Banco de España tendrán que exigir con mayor firmeza y rotundidad que, todas y cada una de las entidades bancarias cumplan realmente con sus obligaciones, prestando a la sociedad los servicios bancarios y los créditos que en justicia correspondan y estén obligados a dar. El poder gubernamental ha de estar por encima del poder financiero y bancario, existiendo ahora serias dudas de que sea así. Si esa hipótesis fuera infundada, daría confianza a la población.

Por así decir, el Gobierno debería dar un golpe de timón, pasando del humo interesado de las palabras bancarias, a resultados tangibles: esos que se pueden ver, contar y explicar. Por ejemplo, diciendo el Ejecutivo al amigo banquero: Toma ahí tienes los 20 euros que me has pedido prestados, pero no son para ti que tu ya tienes bastantes, son para que los repartas en el mostrador a la gente que los necesita para trabajar y para vivir. Eso si, en caso de no cumplir lo que te he dicho, si vuelves a tener otra necesidad para desempeñar tu función, no te acerques a la puerta del Estado que no te la abrirá. Para empezar, con eso sería bastante.

5.05.2011                                                                                                                                Fernando Bolea Rubio
                                                                Sindicalista   

miércoles, 20 de abril de 2011

No más errores. Regeneración

Con el anuncio de José Luis Rodríguez Zapatero de no ser candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno en 2012, después de haber ejercido esa responsabilidad durante dos legislaturas; se debe abrir una seria reflexión entre los socialistas, con repercusión en los simpatizantes y en la sociedad, con la firme idea de que los trabajadores y los progresistas vuelvan a recuperar la confianza en el partido y en sus dirigentes. Una esperanza que se ha perdido, por los errores gubernamentales cometidos y el abandono de la política socialdemócrata, que ha de volver a ser la seña de identidad.   

Es tanto el deterioro que se ha producido que, se llega a decir, que los “trabajadores no tienen partido” (Carlos Carnicero); dado que en la economía, la política y el Gobierno, se ha impuesto el neoliberalismo como culto general, pasando a ser el socialista como un partido de derechas más. Lo cual requiere la primera reflexión. ¿Se debe volcar el partido en defender totalmente, como lo ha hecho, la política de un Gobierno que se dice socialista, aunque este no respete el programa electoral ni la ideología propia? ¿Cabe mantener un minuto más, el exceso de soberanía de los cabezones y las cabezonas de las listas electorales que, al llegar al poder, someten el partido a su voluntad e interés en sus áreas de influencia? ¿Pueden seguir las agrupaciones locales sin hacer asambleas de afiliados, anulando así el debate interno? ¿Si principalmente se votan las siglas y no tanto a los candidatos, porque estos se imponen a ellas, olvidando que los votos son del partido y no suyos? ¿Por qué se permiten (como en la mayoría de los partidos, por cierto), las familias o los grupos de poder, para que tres o cuatro ciudadanos de la causa escalen los muros del imperio?

¿Acaso, los partidos políticos no son internamente democráticos? En sus estatutos sí, totalmente; más en la praxis van dejando de serlo. El PSOE (posiblemente igual que los demás), se ha convertido desde hace años en una simple máquina electoral, sacrificando a ese fin, todos sus viejos valores de participación y democracia interna. Así, puede ocurrir de todo, nadie controla a los cargos electos, debido a que las comisiones ejecutivas, los comités, los congresos correspondientes, son simples fachadas decorativas de exaltación al líder salvador.

Antes en las organizaciones socialistas, las comisiones ejecutivas dirigentes tenían que presentar su gestión por escrito, de manera colegiada y especifica de cada secretaría cada seis meses; entregándose la misma a cada uno de los miembros de los órganos censores con un mes de antelación, para su fiscalización y aprobación o rechazo. En los debates de la gestión en los comités y en los congresos, nadie podía tomar la palabra para defender la tarea de esos órganos de dirección -salvo ellos mismos-, pudiéndose hacer únicamente para criticar la labor realizada. En 1.976, aun en la ilegalidad, en el primer congreso de UGT en España después de la guerra, las delegaciones extranjeras se alarmaban al desconocer este procedimiento, llegando a decir uno de estos invitados con preocupación: “Hasta ahora han tomado la palabra diez delegaciones y todas han criticado la gestión de Nicolás (Redondo), ninguna la ha defendido”.

En la actualidad se somete la gestión a votación solo una vez al año, pudiéndose criticar como antes, pero también analizarla y alabarla para comodidad de los dirigentes a juzgar. Como resultado: apenas se critica, se hace poco uso de la palabra, los debates se adormecen, las resoluciones pierden valor. Por consiguiente, se ha pasado de un estado de información y debate puro, a otro insustancial de casi obediencia y sumisión interna, que deja el campo libre para el nacimiento de presidencialismos y caudillajes sin crítica ni oposición real. ¿Hasta cuando se va a seguir así? ¿Los dirigentes creen quizá, que este ocaso hay que mantenerlo para siempre, degradándose cada día más? ¿De esta forma, el partido socialista se podrá mantener otros cien años? Me temo que no será la cúspide la que reoriente la organización, si no recibe una fuerte presión desde la base.

En mi opinión, es necesario y urgente que haya una regeneración en el interior del partido, para corregir sin dilación las desviaciones que sufre. Por tanto, de forma estatutaria y por el procedimiento que corresponda, por responsabilidad política y moral, se ha de volver a la critica constructiva en los órganos de control a las direcciones correspondientes, abriendo los procedimientos para que se rehabilite y avive la opinión autónoma de los afiliados, para que nazcan sugerencias de abajo a arriba, no sólo de la cúpula a la planta baja, teniendo en suma consideración las propuestas de las comisiones ejecutivas de rango inferior. Hay que dar vigor a la militancia, para llenar de vida los espacios muertos.

Las afirmaciones anteriores tienen más necesidad de aplicación, si se considera que un  error del Presidente Zapatero ha sido, no contar con la opinión real de los cuadros y militantes del partido; porque ni se han podido expresar adecuadamente por las carencias del funcionamiento organizativo, ni él las ha querido escuchar porque con su propio parecer ha creído tener bastante. En vez de asumir el sistema participativo del partido, implantó un absurdo sistema presidencialista y los fracasos políticos no tardaron en venir. Así las cosas, se llega a no admitir críticas, prescindiendo hasta del que las hace, como se demostró al cambiar a buenos ministros sin motivo aparente; cuando las opiniones discordantes han de ser palancas de superación y un aliciente para mejorar la gestión.

El mal ya esta hecho, pero que no se cometan más errores. A ningún socialista le gustaría que Zapatero acabara su periodo presidencial peor valorado de lo que está, sí mejor; porque se le aprecia y no se olvida que creó ilusión en infinidad de personas, librando a la sociedad de la llegada del PP al poder al menos durante ocho años. Debiéndose reconocer que aun siendo el responsable de sus actos, todo parece indicar que ha estado mal asesorado, al girar su política hacia la derecha y coincidir con asesores neoliberales del Ministerio de Economía y del Banco de España, que no le han debido decir la verdad -o tampoco la ha querido escuchar-, sobre el estado real de la deuda privada de las empresas, el ladrillo y la banca, cuyo alcance es mayor del imaginado; haciéndole creer, que con una reforma laboral y atornillando las pensiones se remediaría la crisis, cuando ambas acciones tan sólo han servido para que los trabajadores perdieran derechos inútilmente, para que él mismo dilapidara la confianza de sus votantes y acaso para que los socialistas pierdan el Gobierno de España, más alguno de comunidad como en Cataluña, la niña mimada del zapaterismo.

Cuando el Presidente afirmo que “reducir impuestos era de izquierdas”, empezaron las averías. Que declaración más nefasta y a la vez clarificadora para conocer su pensamiento real. Pero sin duda lo peor es, que se puede hacer otra política económica, al tener el Estado capacidad financiera para llevarla a cabo y no se aplica. La deuda pública española es baja, del 65% del PIB. ¿Por qué se aporta dinero público para sanear las cajas y los bancos, en vez de dejar caer a las entidades que tengan que hacerlo (cubriendo a los impositores), como ocurre en la inmensa mayoría de las empresas? ¿No quebró Lehman Brothers en EE.UU., el paraíso del capitalismo? Con ese dinero se podría crear una banca pública, que impulsara la concesión de prestamos a las familias y los negocios, incrementándose el consumo y por ende el empleo. El capital público se tendría que dedicar a la economía productiva, no a la especulativa, financiando a las empresas con créditos suficientes para que el crecimiento y el trabajo fluya.

Si el Estado se endeuda más en los mercados financieros mundiales, para cubrir las carencias de la banca, lo cual no esta repercutiendo para conceder más créditos para el desarrollo del país, al explotar ella misma las partidas económicas que se le prestan, en operaciones financieras para generar mayor capital particular, en beneficio de los propios bancos. El Gobierno debería cambiar esa orientación a todas luces negativa, dedicando ese esfuerzo inversor en políticas keynesianas, de desarrollo de la actividad como motor de progresión. Por ejemplo, planificando un ambicioso plan de empleo juvenil -como se esta haciendo en Francia, por medio de un programa de formación con 35.000 millones de apoyo a la universidad, que establece el objetivo de incorporar entre 600.000 y 800.000 jóvenes al mundo laboral-; dado que es reprochable que con más de un 40% de paro juvenil en España, el doble de la media de la unión europea, el Gobierno no diga ni haga nada a este respecto. Y, financiando, un proyecto de rehabilitación de viviendas, como propone MCA UGT, que crearía 600.000 puestos de trabajo. Francia invierte en juventud y nosotros nos dedicamos a reflotar bancos y banqueros. Incomprensible, la verdad.

“Nos van a arruinar. –Ni unos ni otros” hablaban dos mayores en un semáforo, reflejando sabiamente el sentimiento de fracaso de la política en la sociedad. El PSOE perderá representación en los próximos comicios, pero el PP también tiene sus  dificultades. En la última encuesta del CIS, Zapatero obtuvo la baja nota de un 3,3 de aceptación, superando a Rajoy que con un 3,25 aún quedo peor. De manera tal, que por el abandono del socialista su partido tiene que elegir a otro líder; como el popular debería hacer lo mismo, al disponer de un candidato que no gusta a los españoles, por mucho que lo quieran imponer. La verdad es que, los dos principales partidos del país y por diferentes circunstancias, no tienen ahora dirigentes firmes de futuro, lo que  requiere obrar en consecuencia. Es decir, que no sería descabellado considerar la próxima legislatura como un periodo de transición, para que en ese tiempo los dos partidos puedan designar a sus candidatos, que ya frescos y renovados competirían en las elecciones siguientes.

¿Quien podría ser el presidente transitorio, o de continuidad si se diera el caso? Yo creo que Alfredo Pérez Rubalcaba sería la persona ideal, porque entre otros motivos, si no ha ocurrido antes, en ese plazo y con él en la presidencia se acabaría definitivamente el terrorismo. Si en el 2012 el Partido Popular no gana las elecciones, Mariano Rajoy tendrá que levantarse de la tumbona para dejar el sitio al sucesor. ¿Esto puede ser   posible? Porque no. Si la izquierda se lo propone, sucederá. 

20.04.2011                                                   Fernando Bolea Rubio
                                                        Sindicalista 

jueves, 7 de abril de 2011

Juventud indefensa

La mayoría de la juventud esta preocupada por su futuro, en muchos casos con signos de desesperación, pero generalmente ninguno de sublevación, lo cual no tiene una explicación lógica. Como máximo, parecen tener una mínima disposición a secundar alguna movilización si es a la carta, a su gusto y medida. “En una empresa que trabajé tres meses, no hicimos la huelga general del 29-S, porque ya se había hecho la reforma laboral y para qué”, he oído decir a un buen chaval en paro. Hilando tan fino, no zurcirán el calcetín.

Cuando los sindicatos convocan una huelga, se hace. No cabe más explicación. ¿Por qué haces huelga? “Porqué lo dice mi sindicato”, suelen contestar los colegas alemanes. Así de simple puede ser el apoyo más efectivo, porque con este tipo de respuesta se fortalece la central sindical ante la parte que se enfrenta, recayendo las ventajas sobre sus representados. Las movilizaciones son acciones colectivas. No se pueden hacer a la medida de cada uno. En ellas hay que unir muchas voluntades: diferentes sindicatos, sectores, colectivos, comunidades, enlazar las protestas con otras de la Unión Europea a través de los movimientos sindicales correspondientes, acertar en su repercusión política y mediática, buscar el mayor efecto para que el esfuerzo obtenga superior recompensa. No obstante, las huelgas se programan precedidas de innumerables debates en procesos de participación interna en los sindicatos, con asambleas informativas en los centros de trabajo, polígonos y donde proceda.

¿Qué significa lo anterior? Pues simplemente, que tanto las huelgas como las principales decisiones del movimiento obrero, las toman democráticamente los trabajadores organizados. Las personas afiliadas a los sindicatos, al adquirir sus organizaciones la responsabilidad y el compromiso necesario de ejecución de lo acordado, disponiendo de procedimientos y medios para poderlo hacer. Así debe ser, aunque en muchos casos, los no afiliados al no participar en los procesos y ser solo informados, no conocen en profundidad las estrategias y las razones esgrimidas. Si bien ocurre que, en los asalariados no organizados y menos concienciados, se ha ido estableciendo una desviación negativa, en el sentido de que ante las dudas que se pueden tener, en vez de informarse mejor y tratar de comprender los motivos reales de las huelgas a realizar; para algunos de ellos, lo fundamental es buscarse una buena excusa para no hacerlas. Además, tratando de aparentar que la culpa es de la convocatoria y no suya, a veces con un discurso que hasta intenta ser más radical que el sindical, como justificación para obviar el paro y quedar como un gallo valiente ante sus compañeros y conocidos, cuando en realidad se hace de esquirol (obrero que no sigue la orden de huelga o el que reemplaza en su trabajo al huelguista), que es el peor calificativo que se le puede dar a un trabajador o a una trabajadora. 

¿Qué no se esta de acuerdo con el papel secundario de los no organizados? La solución es sencilla, se adquiere la afiliación y asunto solucionado. La sindicación es libre y voluntaria, existiendo todo tipo de opciones para poder elegir; debiéndose hacer, por solidaridad y en beneficio personal y de clase. Una persona asalariada no afiliada no tiene justificación posible. Que un trabajador no este afiliado, para mí es incomprensible. Las empresas tienen sus patronales y los trabajadores sus sindicatos. “Cuando se legalicen las organizaciones sindicales, saldremos de trabajar... iremos a casa a lavarnos y a peinarnos y después al sindicato”, decía yo a mis compañeros de trabajo en los años de la dictadura. Aquella era una ilusión, que parecía que nunca iba a llegar y ahora que se disfruta, no se valora lo suficiente y hasta se desprecia. La juventud no sabe lo que tiene, ni se aprovecha de lo que hay. Sí me gustaría subrayar, que en todo caso, la Unión General de Trabajadores no es una máquina de hacer huelgas, es una máquina de negociación.

Pues bien, que estas pinceladas sindicales sirvan para decir, que los obreros se dotaron de estas herramientas de defensa y emancipación en el siglo XIX, que se fueron perfeccionando durante el XX, y que todavía se aplican en el XXI. Con estas armas, los trabajadores han ido conquistando el bienestar laboral y social alcanzado hasta ahora, quedándose establecidas para que si lo desean la juventud y las futuras generaciones de trabajadores, las puedan seguir utilizando en su bien. Debiéndose destacar que estos utensilios ya han demostrado su eficacia, porque los avances logrados son consecuencia de su virtud y vigor. Hay por tanto un resultado que es cuantificable y digno de la mejor valoración, para las personas mayores que se han servido de estas tácticas y, que sin duda se seguirán sirviendo, siempre con ánimo de luchar por las ideas y los objetivos, optimizando día a día los procedimientos. 

Sin embargo, la juventud esta indefensa. Sufre autenticas calamidades de desempleo, contratos basura, bajos salarios, pérdida de derechos y de estima personal, de inestabilidad laboral con carencia de cotizaciones, no pudiendo dibujar un futuro atrayente y sólido en ningún sentido. Ya está bien. ¡Cómo lo toleran! Pero claro, no se defienden ni saben como hacerlo. La mayoría no confía en los sindicatos, pero esta opción no la han sustituido por otra, por lo cual no tienen ninguna. No se quieren afiliar en mayor medida a las organizaciones sindicales, porque en realidad hay mucha incultura sindical e infinidad de gente sin suficientes ideas sociales y de izquierdas. El problema es muy serio y difícil de remontar. Antes existía la escuela sindical del trabajo que se iniciaba a corta edad desde el aprendizaje en las empresas; sin embargo, en las últimas tres décadas se han sustituido en gran porcentaje las empresas por las aulas de licenciatura, teniendo la juventud menos oportunidades para poderse formar sindicalmente, al no haber experimentado las rigideces y las injusticias del trabajo.

¿Y ahora que pueden hacer? El primer error sería dirigir solo la mirada a la red, porque en sindicalismo y en las movilizaciones los manifestantes se tienen que sentir, tocar y ver en la calle, portando las pancartas reivindicativas y agitando las banderas unitarias e indentificativas; no demostrando su hipotética fuerza con mensajitos por medio de una ridícula, fría e inhumana pantalla de ordenador. En los grandes conflictos laborales, el que domina la calle al final gana. Produciéndose por desconocimiento e ignorancia, algunas anormalidades en el uso de internet, dado que hay jóvenes que no se conectan con la web de los sindicatos  -no, eso no se lleva-; pero sí con las de grupos fascistas y de extrema derecha. Estos chicos no saben por regla general cómo son y actúan esos fanáticos individuos, debido a que rondan por los colegios aragoneses de Dios, un inocente muchacho que se dice fascista, con una gran cresta en el pelo, que es lo más raro y contradictorio visto; así como otros seres de su especie, charlando amigablemente con inmigrantes de países pobres, desconociendo que les pueden llegar a inculcar que sean esos mismos amigos el blanco de sus odios, iras y violencias. ¿Sabes lo que significa esa chapa, porque simboliza crímenes a la humanidad y muerte? Qué dices, tú siempre igual, no lo sé pero es tan bonita. El sindicalismo y la política acabaron con el fascismo. Quedan cuatro nostálgicos pero no renacerá.

Estos días es novedad el pequeño libro: ¡Indignaos!, del joven francés de 93 años, Stéphane Hessel, que con 1.700.000 ejemplares vendidos en Francia, 120.000 en España, y editado en 30 países; hace un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica. “Esto se puede cambiar. Comprometeos, indignaos. Buscar formas de militancia y resistencia pacifica, recuperar la confianza en los partidos y buscad en internet las organizaciones que defienden los derechos humanos. Con un clic podemos contactar con gente que comparte la misma indignación. No estamos solos”, acaba de declarar el autor a la prensa española. “Un grito contra el conformismo”, titulaba El País su crónica. “Yo también estoy indignado”, escribe José Luis Sanpedro de su misma edad, en el prólogo de la publicación. Él se ha convertido a sus años, en el líder juvenil con más seguidores, a los que les dice: “¿Cómo puede faltar hoy dinero para mantener las conquistas de las medidas sociales, cuando la producción de la riqueza ha aumentado?” “Os deseo a todos, a cada uno de vosotros, que tengáis vuestro motivo de indignación. Es un valor precioso”. “Para ser eficaz hoy en día, se debe actuar en red, aprovechando los medios modernos de comunicación”. Es un libro sencillo e impresionante, que convence por los argumentos que muestra, tanto como por el ejemplo de la vida comprometida del  escritor.

Se ha podido leer en la prensa: Los jóvenes tendrán móviles con GPS, pero puede que solo les sirva para encontrar la oficina del paro más cercana. Dispondrán de vuelos baratos para viajar, pero es probable que no puedan hacerlo hasta que se jubilen después de cumplir 70 años. Internet tiene la cualidad de convertir a cada usuario en el chico del megáfono de la manifestación. ¿La próxima rebelión juvenil ocurrirá a golpe de clic? En Portugal, un grupo de jóvenes (Generación de la Precariedad) convocó una manifestación a través de redes sociales y el 12 de marzo reunieron a 200.000 personas en Lisboa al grito de “este no es país para jóvenes”. Perfecto, en España también se puede lograr esta hazaña; pero, ¿después que? “Un líder estudiantil advierte, que la red puede ayudar a difundir los mensajes, pero las conquistas se logran en la calle”. Por supuesto.

Más, no basta con salir y ocupar las calles. Hay que tomar la dirección y la responsabilidad del movimiento, porque si no se hiciera así, podría ser dirigido por gente desconocida y sin compromiso organizativo, siendo posible que orientaran la corriente por cauces equivocados e irresponsables. Y, esto, sin una organización sindical fuerte detrás, sería simplemente una utopía que navegaría a capricho de las olas del mar. Las movilizaciones serias con objeto de impactar requieren, direcciones y líderes con prestigio y autoridad, que digan cuando se empiezan y, lo que es infinitivamente difícil, cuando se acaban; porque todos los conflictos tienen principio y fin, debiendo ser la salida tan exitosa como la entrada, para mantener vivo el espíritu del movimiento que se trate y dispuesto para repetir las acciones que hubiera menester.  

¿Cómo se promueve? Que empiecen a echar humo las web de los departamentos de jóvenes de los sindicatos, poniendo las personales a trabajar en un enjambre cruzado como no ha existido jamás. Acudiendo toda la juventud en masa para llenar las calles en las manifestaciones del 1º de mayo. Pasándose por las sedes de los sindicatos, para descubrir un mundo sumamente atrayente y desconocido para los luchadores novicios. Y una vez que haya aflorado la indignación, solo queda marcar los objetivos a lograr y las fechas de desarrollo. Se comenta que la juventud es cómoda, que no pelea porque los viejos cubren sus gastos; pero yo pienso que sobretodo es una juventud poco atrevida.  ¿Qué no es así? Muy bien, ¡demostrarlo!



7.04.2011                                                          Fernando Bolea Rubio
                                                           Sindicalista