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Zaragoza, Aragón, Spain
Sindicalista de UGT Zaragoza entre 1977 a 2006. Periodo en el que fue uno de los refundadores de UGT Zaragoza, Sº de Acción Reivindicativa de UGT Zaragoza, Sº General de UGT en General Motors España, Presidente del Comité de Empresa de GM España, Sº General de UGT Metal Zaragoza, miembro del Comité Confederal de UGT y formó parte del Comité Europeo y Mundial de General Motors .

domingo, 12 de enero de 2014

Sábados productivos de balde


Una nueva fechoría laboral del Gobierno se va a padecer, con el Decreto-Ley 16/2013, de 21 de diciembre. Quizá hecho, para conmemorar dos años y un mes después, el triunfo electoral del Partido Popular, de tan tristes resultados sociales y de todo tipo. Lo estropean todo. No dejan nada en pie. El Estado del bienestar desaparece por encanto, la legislación laboral la han hecho añicos, a los trabajadores los hunden en la escasez diariamente. Y no paran. Incendian todos los bosques. Su mecha habrá que apagarla, parando las fábricas por tercera vez, en tres años.

Se dice que la ignorancia es muy atrevida y por supuesto, la derecha española de salón, la no productiva ni empresarial, lo es. Está, lo mismo que la ministra de Empleo, Fátima Báñez, viven en la inopia. No saben lo que se ha de hacer, para que las empresas y la industria prosperen. Al contrario, burócratas patronales neoconservadores como ellos, le cuentan al Ejecutivo cuentos chinos; e, inmediatamente éste, los lleva al Boletín Oficial del Estado, sin diálogo sindical ni consenso político. En mi opinión, todo esto el PP lo pagará electoralmente; aunque de momento, sus abusos y vejaciones se sufren. No saben que “los trabajadores son el principal valor de una empresa”. Esas personas que medio odian, porque si no, no se explica el que les hagan tanto mal.

La felona ley, lleva por título: "Medidas para favorecer la contratación estable y mejorar la empleabilidad de los trabajadores". Pues bien, con ella va a ocurrir todo lo contrario. En vez de en estabilidad laboral, influirá en inestabilidad contractual; debilitándose el empleo, dado que tiende a reducir plantillas en vez de incrementarlas, porque los representantes de los trabajadores no las van a poder defender. Todo, porque la “jornada irregular” se legaliza incorrectamente, con el texto siguiente: “Mediante convenio colectivo o, en su defecto, por acuerdo entre la empresa y los representantes de los trabajadores, se podrá establecer la distribución irregular de la jornada a lo largo del año. En defecto de pacto, la empresa podrá distribuir de manera irregular a lo largo del año el diez por ciento de la jornada de trabajo”.

Las posibilidades de la jornada irregular se vienen contemplando desde la reforma laboral de mayo de 1994, en tiempos de Felipe González, sin embargo su redactado era totalmente diferente. Se limitaba a decir lo mismo que el texto anterior, excepto lo referente a la potestad empresarial del diez por ciento. Se facultó con la obligatoriedad de que las partes la tuvieran que negociar y pactar, dando las mismas posibilidades de acuerdo a los trabajadores que a los empresarios. Lo cual era lo correcto. Pero como en todo, llego la voraz mano del Gobierno del PP y, en su reforma laboral de febrero de 2012, ya concedió a los empresarios un primer premio, dándoles la facultad de poder implantar unilateralmente, un cinco por ciento de la jornada irregular. En la de julio de 2012, ese galardón lo dobló llegando a ese lamentable diez por ciento.

Y ahora, con su última gracia, en el decreto de 21 de diciembre de 2013, ha completado la pirámide dando al vértice más poder y posibilidades, por medio de este nuevo párrafo: "La compensación de las diferencias, por exceso o por defecto, entre la jornada realizada y la duración máxima de la pactada será exigible según lo acordado (...) En defecto de pacto, las diferencias derivadas de la distribución irregular de la jornada deberán quedar compensadas en el plazo de doce meses desde que se produzcan". En definitiva, que la regulación del tiempo antes era a lo largo del año y ahora más allá del año en curso, en los doce meses siguientes.      

Después de esta hazaña de visión laboral tan pobre, gente del Ejecutivo presumía en las ruedas de prensa, alardeando: “Se potencia la distribución irregular del tiempo de trabajo, al permitirse regular los excesos o defectos de jornada en las “bolsas de horas”. Una flexibilidad interna que ha revelado su eficacia en sectores como el de automoción”. Sí, es cierto. En GM España, mi fábrica, los resultados de la jornada irregular en sus doce años de implantación (desde febrero de 2002) son magníficos, tanto en lo laboral como en lo industrial. Si bien ha de quedar cloro, que la jornada irregular implantada en automoción, ha sido pactada no impuesta. Siendo esta diferencia  sumamente importante, porque puede significar un triunfo colectivo para las partes económica y social de la empresa; o un fracaso estrepitoso para todos. Me explicaré. 

Un 10% de la jornada a voluntad del empleador significa que, en una jornada anual de 1.700 horas, 170 serían irregulares. El equivalente, a una bolsa anual de más de 20 días.  Esa cantidad de flexibilidad productiva, puede cubrir todas las necesidades que una empresa puede llegar a tener. En la planta de GM España, pactamos 25 días de jornada irregular a la baja, acumulándose de año en año, siendo esa bolsa de días una de las mayores existente en el sector de automoción. Digo esto, porque si la empresa de por sí puede imponer por ley, toda la flexibilidad que puede llegar a necesitar, ¿para que va a negociar con los comités de empresa la nueva jornada, teniendo que compensar a los trabajadores con algo a cambio? Con imponerla, le basta.

Ahora bien, así la compañía no va a lograr su objetivo, sino que levantará un fuego laboral interno que podría ser eterno. Por lo siguiente. Las bolsas son a la baja y al alta, con  jornadas de recuperación y jornadas adicionales. Por ejemplo, nosotros pactamos las 25 jornadas de recuperación a la baja o de paro técnico; con 8 turnos por empleado y año al alta o de jornadas adicionales. A la baja, supone que cuando disminuyen las ventas, la empresa paga los salarios a los trabajadores, sin que estos trabajen ni asistan a los puestos de trabajo. Recuperándose esas jornadas después, cuando las puntas de producción mejoran. Al alta, es aumentar la fabricación o la actividad una jornada más, pasando a ser esas semanas especificas de seis días.

Pero ha de quedar claro, que la jornada irregular significa tener que trabajar en sábados. Convirtiéndose estos en sábados productivos, cuando en los convenios la jornada semanal es de lunes a viernes. Es la manera de devolver a la empresa, los días cobrados y no trabajados de paros técnicos. O al tener que trabajar sábados al alza, por necesidad de mayor producción. Y, en este punto, se da el mayor escándalo de la equivocada ley,  debido a que no tiene el mismo valor trabajar en sábados o festivos, que en días normales. Por lo tanto, ese valor se le tiene que compensar al trabajador en tiempo o en dinero; negociándose las cuantías que correspondan. Mas, ¿el flamante decreto que dice al respecto? Nada. O mejor dicho, todo, porque anula el mayor valor del trabajo en sábados, si las jornadas irregulares no han sido negociadas y la empresa las ha impuesto, como puede hacer ahora.

En GM España pactamos, que las jornadas a la baja y al alta fueran compensadas con el mismo valor que las horas extraordinarias. Las jornadas a la baja se acordaron con el valor de 1,75 en tiempo, significando el que cada sábado trabajado casi valía por dos días a recuperar. En las jornadas al alza, la compensación fue del 1,75, en este caso en dinero; pudiendo ser también, con un día de descanso más la diferencia en dinero entre 1 y 1,75. Además, garantizando 18 días de vacaciones colectivas en el año natural, la empresa podía fijar hasta 9 días de vacaciones flotantes o no colectivas, para utilizarlos como devolución al precio de 1x1. Así, en el caso de 23 días a recuperar, serían 9+(8x1.75)=23, con 8 turnos en final de semana sería suficiente.

En todo caso, la suma de turnos de recuperación en fin de semana y turnos adicionales en fin de semana en un mismo año, no podía exceder de 10 turnos por empleado (desde 2006 son 15). Si procede aclarar que, porque se trabaje algunos sábados al alza, no se impide generar nuevos puestos de trabajo, ya que para poner en marcha las cadenas de producción, se necesita la plantilla completa. Y nada se podría hacer, con más operarios de producción contratados si las líneas estaban en stand by.

Yendo la compensación a más, porque por la “jornada irregular y un Plan Industrial por la Competitividad y el Empleo que firmamos”, se obtuvo el contrato de jubilación parcial y contrato de relevo a los 60 años para toda la plantilla (saliendo un trabajador y entrando otro). Generándose cientos de nuevos empleos de jóvenes, al irse los mayores sustituidos por ellos. Habiéndose implantado, a modo de principal contrapartida, la estabilidad laboral contractual casi total de los trabajadores en la empresa, al haber introducido la flexibilidad productiva por medio de la jornada irregular. Más un Programa de Complemento de Incapacidad, para las personas afectadas.

Este tipo de jornada, además de favorecer la fabricación, reduce las horas extraordinarias, evita expedientes de regulación de empleo de suspensión y el que los trabajadores vayan al desempleo. El Plan Industrial con su jornada flexible, es uno de los principales pilares que GM España tiene, tanto en lo social como en lo industrial y competitivo.

A lo largo de estos años, la evolución de la bolsa de días ha sido constante, llegándose a utilizar completa varias veces. Ante lo que cabe preguntar a la ministra responsable... ¿Piensa usted, que en GM España hubiera sido posible hacer todo lo que se ha hecho, con una jornada irregular sin pactar y los trabajadores cobrando los sábados como un día normal, como su decreto permite? Le haré otra... Si usted fuera la presidenta de una  empresa, ¿donde designaría antes los nuevos volúmenes de fabricación, a una fabrica con la jornada irregular y la flexibilidad productiva pactada; o a otra, donde todos estos conceptos hayan sido impuestos con el descontento de los trabajadores y su radical oposición?

Como sabe, en los últimos 12 meses, los fabricantes de automóviles ubicados en nuestro país, han confirmado inversiones por valor de 4.500 millones de euros. De los 34 modelos que en España se fabricaban en el 2011, se pasará a 44 modelos en 2015, un 30% más. En todo caso, no diga que eso se hace por sus reformas laborales, porque en el sector de automoción no se aplican y dado que, cuando las marcas decidieron estas inversiones, usted seguramente no había nacido. El gerente del cluster aragonés de automoción, David Romeral, ha escrito: “La innovación y las inversiones no servirían de nada sin el talento de los trabajadores”. Por supuesto que sí. Señora ministra, no estropeen ustedes lo que va muy bien.

A la legislación sobre la jornada irregular, no se le debió dotar de la facultad empresarial de imponer el diez por ciento. Que es lo mismo, que si se les concediera la facultad completa, dado que con ese porcentaje se puede cubrir las necesidades que se puedan tener. Marginando totalmente a los trabajadores, cuando ellos son los principales garantes de cualquier sociedad. ¡Que se sepa y se enmiende, no haciendo uso de esta fatídica ley!

            
12.01.14                                          Fernando Bolea Rubio
                                                           Sindicalista  

  

sábado, 28 de diciembre de 2013

Ni vencidos, ni rendidos. ¡Que las fuentes broten!


Es necesario un despertar general, con ideas progresistas claras. Con los ciudadanos influyendo en la política, saltando a la calle para protestar, llenando las urnas votando para no perder la democracia y la libertad. Así de claro. No hay que permitir que esta sucia derecha envíe al cuarto del horror, la mejor oportunidad de la historia de ser un país respetable, con personas cultas viviendo en la ética y la prosperidad. Con igualdad de oportunidades. Una constitución que guíe y ampare. En un Estado del bienestar ascendente y justo para las capas medias y bajas.

Teniendo derechos, leyes laborales y civiles. Con sanidad, educación, protección social sublime. Salarios y sistemas de trabajo dignos. Donde se trabaje con grandeza. En el que se pueda respirar y comer, sin que los pobres tiemblen de frío en invierno, ni que niños tengan que estudiar en la cama tapados, como ahora ocurre, porque pueden o se les ayuda a pagar la luz. Siendo las personas mayores: respetadas, atendidas, protegidas.   

Todo esto prácticamente lo teníamos conseguido. Pero han bastado dos años de Gobierno del Partido Popular, con sus recortes y retrocesos ideológicamente indignos, para que el castillo social y de protección se derrumbara a ritmo ascendente. El Presidente, Mariano Rajoy, no tiene lucidez intelectual ni política; sin embargo, aún a lo tonto, su firmeza es total gobernando para su clase. Su revolución neoconservadora continúa. Aunque casi nadie se da cuenta o la valora como tal. Si bien, su inconsciencia y atrevimiento pueden chocar con la pared de la izquierda sindical y política, si se saben unir y deciden actuar.

Lo que esta pasando es más serio de lo que parece. El Gobierno les ha quitado a las mujeres, la decisión de abortar; al haber aprobado un retroceso de 30 años, en esta materia. Por lo que ha recibido las alabanzas de la ultraderecha gala, con la repulsa de las personas avanzadas del mundo. La ministra francesa de la mujer considera “un retroceso” la ley del aborto española. Con la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, el Ejecutivo quiere frenar la movilización ciudadana, sin salvaguardar derechos civiles, cortando las libertades. Interviniendo la policía contra los manifestantes con procedimientos propios de una dictadura, no de una democracia. Hasta han comprado un camión “botijo” hiere personas con chorros de agua. ¿Tanto miedo tienen a la gente? Acaban de congelar el Salario Mínimo Interprofesional en 645,30 euros al mes. El francés dobla al español con 1.430 euros. ¡Que vergüenza! 

Como he oído decir, el Partido Popular ha convertido el país en una parroquia. Sin que les avergüence el nivel de pobreza alcanzado y, el que infinidad de ciudadanos la atiendan por sí mismos, con limosnas o compra de alimentos, por la desatención total del Gobierno a los necesitados. España ha llegado a ser un país miserable e injusto, con tres millones de personas en situación de pobreza severa, que viven con menos de 307 euros al mes. Con más del 21% de sus hijos e hijas en las garras de la pobreza. De un Estado social de derecho, la derecha lleva el país al imperio de la limosna. A la vez que grandes fortunas, empresas y ricos evaden impuestos. Esto no puede ser. Es hora de decir: Con mi tolerancia ¡NO! Procediendo en consecuencia.

¿Cómo? Muy sencillamente. Que se unan las personas de buena fe, haciendo que las fuentes broten. Entendiendo como tales, la fuente de la izquierda del PSOE, la de IU, otras minoritarias y necesarias. Con los sindicatos UGT y CCOO más otros pequeños si así lo consideran. Llegando a los manantiales de las mareas, que han independizado su solidaridad con camisetas de colores; cuando urge, una camiseta única de color clase popular y en beneficio de esta causa general. En mi opinión, debe haber una derecha democrática normal, como la alemana o francesa. Sin la involución ideológica post Margaret Thatcher de Mariano Rajoy. Que no gobierne para agradar a la ultraderecha de azul y correajes. A la del escapulario. Con sus Tea Party internos, Opus Dei y FAES rondando por allí. ¡Qué castigo!

¿Eso sería otro Frente Popular, como antaño? No lo sé. Pero si lo fuera ¿qué?¿Que esa situación nos llevaría a una revuelta? ¿Por qué? ¿Es que aún hay caciques y militares golpistas? Si fuera así, habría más motivos para hacerlo. El miedo que lo tenga quien se lo merece. Las clases populares no. A mí ni me han vencido, ni me he rendido. Quiero pelear dialécticamente para paralizar este derrumbe del país.

En consecuencia, empezaré lanzando al aire que, España es el único país donde la derecha al neoconservadurismo lo llama liberalismo. Si como se dice, el PSOE y el PP son igual (PP-PSOE la misma M... es, se grita), ¿por qué cuando uno de los dos llega a gobernar, cambia la política de educación? Si la izquierda y la derecha son iguales, ¿por qué se tuvieron que fundar los partidos de izquierda? En términos de corrupción, más del 90% de los políticos son honrados. Como un periodista dijo: “Los sindicalistas son muy buena gente”. Y, como un amigo comenta: “Ser líder significa sacrificar la vida”.

Tenemos una juventud desclasada, sin ideologizar lo necesario, algo boba al poseer escaso entendimiento de lo que ocurre. Siendo demasiado derechista sin saber bien por qué, debido a su incultura política y falta de algunos valores esenciales. Que cada joven se indague a si mismo. El neoliberalismo gobernante no le tiene miedo a esta juventud, como la derecha de entonces le tenía a la de los años setenta gloriosos. Aún le tienen algún temor, a los restos vanguardistas que quedan de la época, porque piensan y se rebelan.

Al profesor de Izquierda Unida, Juan Manuel Aragües Estragués, le he oído decir: “El que se manifiesta en contra de la privatización de la sanidad, aunque no lo sepa es de izquierdas”. Sí, puede ser; pero será poco de izquierdas, dado que alcanzar ese grado sin que la amiga o amigo revolucionario lo sepa, es un bastón para poco camino.

En verdad, yo soy socialdemócrata o socialista democrático que igual me da. Y si el PSOE mi partido deja de serlo, trato de que lo vuelva a ser. Porque si no es así, la ideología que proceso no la encontraré en ninguna otra formación. Ni esa, tendría la capacidad necesaria para vencer electoralmente a la derecha, por muchos que sean los discursos y las fábulas que se puedan contar. Procedo de la ideología política y sindical de Pablo Iglesias -la de los viejos ugetistas, que contaban las perras gordas una a una y hasta que no les cuadraba la caja no se iban a dormir-. Y en ella, me mantendré siempre. Digo esto, porque me parece una pérdida de tiempo inútil, tanto como una estrategia estéril, el que los partidos minoritarios y principalmente Izquierda Unida, piense más en arrebatar votos a los socialistas que en plasmar con ellos, una alternativa de la izquierda creíble y posible.

En las próximas elecciones y a fin de evitar males mayores, al PP hay que apartarlo del Gobierno. Mariano Rajoy no está a la altura de esta nación, para seguir siendo Presidente del Gobierno, como todo el mundo sabe. Mas eso no se consigue con medias tintas y la izquierda mirándose mal entre sí. Nuevos experimentos con mareas: 15 M, u otras; ayudarán, pero no son suficientes para ganar las elecciones. Se ha de partir de lo real, de lo seguro. Sabiéndose de antemano que, en la izquierda, hay que contar con el PSOE. Sin el PSOE no se puede hacer nada. Por tanto, de esta realidad hay que partir y ese ha de ser el primer reto que los progresistas han de conseguir.

El primer y el último paso a dar debería ser, unidad de acción de la izquierda, con gobiernos de coalición posteriores PSOE-IU a lo largo del Estado español. Eso sí, este no tendría que ser otro experimento de la izquierda fracasado, para levantar de una vez la moral del progresismo español. Y también, la de los 4.386.127 votantes perdidos por los socialistas el 20-N de 2.011. Siendo esta posiblemente, una parte alta del voto útil que el PSOE recibía.  

Con una reflexión final. El Partido Socialista tiene  la mayor culpa de la desunión de la izquierda; ya que, ha preferido demasiadas veces gobernar con los nacionalistas, antes que con Izquierda Unida. En esos desencuentros, influyeron desavenencias personales y políticas entre los líderes, siendo quizá las más vistosas las protagonizadas por Felipe González y Julio Anguita. Empeñado este último, en el  irreal “sorpasso” -según el cual IU debía aspirar a sobrepasar al PSOE, ocupando su espacio electoral-. Se alió con personajes del PP, como José Maria Aznar, haciendo entre ambos una “pinza” al PSOE que fracasó.

Sin embargo, ahora que esas desviaciones y episodios de bufa no se dan. Se ha de entender, que a los socialistas les iría muy bien contar con políticos de IU en sus futuros gobiernos. Les podrían evitar, caer de nuevo en algunas lisonjas neoliberales... En esas políticas que, una y otra vez, les hacen besar la lona.


28.12.2013                                                                            Fernando Bolea Rubio
                                                              Sindicalista

domingo, 15 de diciembre de 2013

Sindicatos de clase... con miradas amarillas


Al imaginar que los sindicatos están más débiles, debido a las campañas de demolición para hacerlos caer y por los supuestos errores administrativos que han podido cometer, van surgiendo debates, en los que se lanzan sobre ellos, mensajes desconcertantes y de la trayectoria que deberían seguir; por parte de personas de círculos interesados, ideológicamente diferentes, o desconocedoras de lo que las centrales sindicales son y hacen. En la actividad sindical no se puede errar ni flaquear, porque los ángeles del infierno se ponen a enredar.  

Por eso, en la cadena SER, hablando del papel de los sindicatos con el profesor Sandalio Gómez, al que conozco personalmente y tengo en consideración, se hicieron las preguntas siguientes: “¿Funcionan los sindicatos? ¿Necesitan un cambio de rumbo? ¿Una nueva forma de sindicalismo más independiente? ¿Nueva forma de sindicalismo? ¿Hacerse más flexibles? ¿Transparentes? El periodista, Carles Francino, inició la entrevista diciendo: “Hay que ser muy tonto para no ver que hay una campaña por parte de sectores a veces reaccionarios en contra de los sindicatos”. A lo que el entrevistado comentó ciertamente: “El sindicalismo es absolutamente necesario en la sociedad en que vivimos”. 

Se dijo que la reputación de los sindicatos está bajo mínimos, que la afiliación es baja, la confianza y la credibilidad la están perdiendo a chorros, en el fondo es una crisis institucional y un buen momento para que los sindicatos se planteen la necesidad de decir ¿a dónde vamos? ¿qué hacemos? Añadiéndose, hay una cultura que no se ha renovado, no tienen más remedio que adecuarse a la situación de la economía, al sector servicios que ha crecido mucho. Tienen unas estructuras que no funcionan bien, la filosofía de los sindicatos daneses es un sindicalismo de servicios. Sentarse con el Gobierno y afrontar lo que haya que afrontar, esto sucede en Alemania. Y yo diría, y en España. 

Vamos a ver. Sobre que la reputación de los sindicatos esta por los suelos, aún no se ha llegado a tanto, ni se llegará. El anhelo que por ellos se tiene y la importancia que se les da, se nota en cada problema laboral serio que se produce. Por ejemplo, en cierres de empresas, hasta en las de los medios de comunicación, dado que enseguida se percibe cómo los afectados mencionan a los comités de empresa, o a su representación sindical.

Estar hundidos sería haber llegado a la situación del Reino Unido, en los pasados ochenta. Donde el thatcherismo, consiguió reducir el poder de los sindicatos, a tal extremo, de que en la ciudad de Luton, estuvieron quince años sin hacer manifestaciones, ni siquiera en fechas tan significativas para el movimiento obrero, como los 1º de mayo. A pesar de lo cual, en enero de 2001, con un frío atroz, se hizo una impresionante manifestación, por el cierre de la planta de Opel Vauxhall (GM) -en la que tuve el honor de intervenir desde la tribuna-, en la que gran parte de la ciudad se echó a la calle por solidaridad. Al final, la razón y la justicia social se imponen de nuevo siempre y las flores vuelven a florecer.

¿Cambio de rumbo? ¿Nueva forma de sindicalismo? Lo que se busca es otra cosa. El Gobierno neoconservador, aparte de la precariedad laboral que ya ha impuesto, desearía establecer en España un calco del modelo laboral chino: con explotación salvaje, condiciones vergonzosas, salarios miserables, sin derechos, ni sindicatos de verdad; el cual, existiendo los sindicatos de clase UGT y CCOO, nunca se podrá implantar. Precarización y trabajo chino con sindicatos de clase no concuerda, no pueden vivir juntos, se repelen. Uno de los dos sobra. Por tanto, se clama: ¡Fuera esos diablos rojos!, el sindicalismo de servicios se ha de implantar, pensando que el sindicalismo amarillo, apolítico y de abandono obrero, ha de sustituir al actual. Todo, cuando la política es defensa de intereses y los de los trabajadores, se han de amparar con tanto derecho y posibilidades como los demás.

Pero es que además, los sindicatos españoles practican los dos tipos de sindicalismo, el de clase y el de servicios, porque ambos se complementan. Hace ya muchos años, UGT declaró ser “un sindicato para todos”, no únicamente socialista o socialdemócrata. Y en su seno, además del componente político de izquierdas que le caracteriza, dispone de infinidad de servicios para uso de sus afiliados y de los trabajadores en general, tales como asistencias de asesorias, gabinetes de economistas, de técnicos de salud laboral, búsqueda y asesoramiento de empleo, centros de formación, seguros, cooperativas, servicios generales, más otros relacionados con la vida cotidiana, el deporte, el ocio, la cultura. Eso sí, ser sólo esto y olvidar los principios de clase no, nunca. Es su razón de ser. La muleta que ayuda a caminar y sirve para dar.

¿Un sindicato puede ser de derechas? No, jamás. El que no piense así, no sabe como los toros embisten. Dado que, la derecha existe para defender y apoyar a los empresarios, al capital, a las personas o sociedades que más tienen, en contraposición de sus empleados y trabajadores de todo tipo y condición. Y, teóricamente, la izquierda es la guardián de las clases trabajadora, media y baja, opuestas a la clase alta anterior. Si alguien siendo asalariado, no se quiere afiliar o aproximar a los sindicatos porque son de izquierdas, tiene un serio problema anómalo que solo organizándose en ellos lo superará. Como recuerda el exdirigente ugetista, Antón Saracibar, al grito de ¡Organización o Muerte! surgieron las primeras sociedades obreras. En eso deberían pensar todavía hoy los reticentes. Un trabajador que no simpatiza con la izquierda, es lo mismo que una moneda en el bolsillo del empleador.

¿Sindicalismo más independiente? ¿Independiente de quién? Los sindicatos mayoritarios y de clase son sólo dependientes de sus afiliados y de los trabajadores, de nadie más. En UGT luchamos y conseguimos la autonomía sindical total, ayer hizo 25 años, tal como se demostró con la memorable huelga general  de 14 de diciembre (14-D) en 1.988 -vayan estas líneas sindicales en su memoria- al exigir un giro social al gobierno socialista de Felipe González. Evidentemente, se busca que los sindicatos renuncien a ser de izquierdas, llegando a entender que es lo mismo un gobierno progresista que otro conservador. Al pensar así, se es de derechas en realidad. Es saltar al otro lado de la barrera, para llegar al terreno de la desorientación y de la nada. ¿Por qué los capitalistas no se hacen de izquierdas? ¿Sería absurdo verdad? Lo mismo que si  los trabajadores fueran cantando y bailando a la ideología del capital.

A las preguntas que se sugieren de ¿a dónde vamos? ¿qué hacemos?, las organizaciones sindicales lo saben muy bien. Tanto, que cada cuatro años realizan congresos a nivel confederal, federales de ramas de actividad, de comunidad, de las federaciones locales correspondientes y, hasta en la sección sindical de UGT en GM España, aunque allí se le llama asamblea-congresual. ¿Qué son los congresos? En la Unión General de Trabajadores, darle la vuelta al sindicato como a un calcetín. Con propuestas que nacen desde la base, junto a una total trasparencia de lo que se ha hecho y se hará. En ellos, se debate aprobándose o rechazándose, la gestiones de las Comisiones Ejecutivas. Al secretario general que no se le aprueba la gestión, éticamente no se vuelve a presentar. Los que llevan muchos años como tales, como Cándido Méndez, cargan en sus espaldas con muchas gestiones aprobadas. En el 41º Congreso Confederal de UGT (10-13/04/2013), se analizaron las 3.940 enmiendas presentadas. A los secretarios generales, se les limitó la permanencia máxima en el cargo a tres mandatos (12 años). 

Se actualizan los estatutos, la declaración de principios, las políticas organizativas, sindicales, las reivindicaciones a corto, medio, largo plazo, en función de la realidad presente y futura, modernizándose hasta el peinado del gato. Eso sí, en la estrategia de negociación, UGT no cambia ni cambiará, porque en ella prevalece arraigada, formando parte de su cultura de 125 años de historia -que este año celebramos- la estrategia de negociación-presión, no la de presión-negociación, porque la unión es por excelencia un sindicato negociador, como todo el mundo sabe y ensalza. 

Ser como los sindicatos daneses y alemanes. Pero ¿por qué se dice eso? si ya son igual. Se desconoce o se olvida que, los sindicatos están organizados internacionalmente, tanto a nivel de la Unión Europea como del resto del mundo. Siendo precisamente UGT, una de las organizaciones fundadoras del sindicalismo internacional organizado. El cual, también realiza congresos periódicos con los mismos objetivos y formas de organización que los locales. Cándido Méndez fue, entre 2003 y 2007, presidente de la Confederación Europea de Sindicatos (CES). Actualmente, desde el 11 de mayo de 2011, el presidente de la CES es Ignacio Fernández Toxo. Ambos sindicatos pertenecen a la Confederación Sindical Internacional (CSI). Entre UGT Metal y el sindicato germano IG Metall, no hay ninguna diferencia sustancial y lo mismo ocurre con CCOO. Si el alemán es el ejemplo a seguir y el espejo al que mirar, no vayamos a peinarnos tan lejos, ya que nos podemos lavar aquí y usar su mismo perfume.

Sin embargo, ¿por que no se habla de dar participación a los trabajadores y a los sindicatos en las empresas, como ocurre el Alemania, con sus famosos y efectivos “consejos de vigilancia” (aufsichtsrat)? No, eso no. Mas, si los sindicatos están dispuestos a formar parte de ellos y las patronales no, ni tampoco los amigos del café flojo, ¿quién es aquí más moderno, las organizaciones sindicales, las patronales, o los hombres de azul con mirada amarilla?


15.12.2013                                               Fernando Bolea Rubio
                                                         Sindicalista