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Zaragoza, Aragón, Spain
Sindicalista de UGT Zaragoza entre 1977 a 2006. Periodo en el que fue uno de los refundadores de UGT Zaragoza, Sº de Acción Reivindicativa de UGT Zaragoza, Sº General de UGT en General Motors España, Presidente del Comité de Empresa de GM España, Sº General de UGT Metal Zaragoza, miembro del Comité Confederal de UGT y formó parte del Comité Europeo y Mundial de General Motors .

viernes, 28 de noviembre de 2014

La política también se aprende

Ahora que parece que todo se quiere echar abajo, con cuatro frases sin más; procede recordar como ha sido la evolución ideológica y política en el país, con sus defectos y aciertos, para evitar lo malo que puede llegar y promover lo mejor. Así diré, que la política bien entendida es aquella que se fundamenta en el buen conocimiento de la misma; para en ella tener capacidad personal, de saber separar los espejismos de lo conveniente. Sin que modelos o propuestas interesadas ajenas, nos lleguen a confundir. La política  es cultura y la política también se aprende. En esa educación, la juventud se tiene que esforzar, dado que el voto de la rabia, crispación, incultura, desesperación, los conducirá seguro a empeorar su estado en vez de mejorarlo. Hasta los votos llevados por la ilusión hay que meditarlos.

A los jóvenes de los setenta, nadie nos había enseñado los entresijos de la política, ni las diferencias de las ideologías. La dictadura lo impedía. Sin embargo, sabíamos muy bien, que por medio de la política era como había que vencer al franquismo y conquistar la libertad. Con complejidades añadidas, porque como en 30 años no se había podido hablar de política, mucha parte de la izquierda llegó a la clandestinidad en 1970, con las ideologías retrasadas de los años de la Segunda Republica y la Guerra Civil Española de 1936-1939. Excepto los socialistas que, sabíamos muy bien, que todo consistía en implantar en España, por medio del reformismo, el mismo nivel democrático que en Francia, Alemania y otras naciones.

Aquí, de las movilizaciones en las calles y las huelgas político-sindicales en las empresas, junto a los socialistas surgieron significados compañeros de todas las tendencias comunistas y anarquistas, con las ideas revolucionarias de antaño. Los cuáles, fueron buenos luchadores antifranquistas y malos orientadores organizativos para asentar la democracia. Había comunistas prosoviéticos, eurocomunistas, maoístas, trotskistas y más, tanto en la política como en el sindicalismo, lo que originó en la izquierda y en la política diferencias sin fin.

¿Quién ordenó aquello? Evidentemente, fueron los socialistas del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en la política, con los sindicalistas socialistas de la Unión General de Trabajadores (UGT), en los debates sindicales y de todo tipo en las empresas. Ambos nos tuvimos que emplear a fondo. Como todo estaba por hacer y la mayoría de los actores aspiraban a gobernar en su día, y a ganar las primeras elecciones sindicales; el populismo y la demagogia imprimió la lucha democrática, hasta que las urnas empezaron a poner orden y a cada uno en su lugar. Finalmente, los socialistas recogieron el fruto de su coherencia y modernidad ideológica, al situarse el PSOE -en las primeras Elecciones Constituyentes de 1977-, a la cabeza de la izquierda y en 1982, llegar a gobernar.

¿Qué hubo que hacer? Ni más ni menos que superar la política ideológica de izquierdas estancada en 1939, situándola en la existente en Europa en aquel momento, 31 años después. Todo fundamentalmente en solo dos años, en el periodo de transición de 1976 a 1978. Por eso, los socialistas de populismos y demagogias contra ellos por parte de los demás saben mucho. Más si cabe, los artífices de aquella época, que vivieron directamente los acontecimientos; en mi caso, siendo desde 1977 uno de los dos liberados sindicales de UGT, en la provincia de Zaragoza.

Pero los jóvenes socialistas no teníamos ni a profesores ni a nadie que nos enseñara. Particularmente, yo mismo fui, con 22 años, el que con la lectura de algunos libros quise saber prontamente si era socialista, comunista, o anarquista; eligiendo el socialismo como la mejor opción, de lo cual no me he arrepentido nunca, ni lo haré jamás. Sí bien desde aquellos años, los jóvenes no suelen preocuparse en la misma medida por las ideologías y la política; siendo mayormente progresistas, pero sin cimientos culturales suficientes para saberse desenvolver. Lo que es trascendental e inquietante, toda vez que pueden llegar a ser manipulables, o personas sin la consistencia suficiente, para vivir sin ser ciegos en este mundo dominable, desigual e ingrato.

En consecuencia, cada joven tendría que estudiar -incluso por su cuenta- para aprender bien el maravilloso arte de la política, integrándose en la ideología que más le agrade. Huyendo siempre, de los que dicen que no son ni de izquierdas ni de derechas, al ser ese el discurso primario de los populismos. Hasta el bienestar del país requiere, que cada voto que se emita en las urnas sea acorde con la política verdadera del momento, sin sobresaltos inviables e innecesarios. 

En los últimos 36 años, desde que en 1978 la Constitución se aprobó -excepto a los formados en la materia-, a los estudiantes no se les ha impartido la cultura política necesaria. Ni con gobiernos de izquierdas ni de derechas. La Universidad ha sido y sigue siendo rudimentaria en este aspecto, porque de política y sindicalismo no enseña lo que debería, como los propios profesores reconocen. Con esta verdadera carencia, tenemos también una parte de la sociedad despolitizada y manipulable, proclive a caer en los predicamentos más extravagantes e irrealizables.


Aparentar lo que no se es 

Actualmente, por ejemplo, en el nuevo partido Podemos (PO) quieren aparentar lo que no son, al objeto de confundir la buena intención juvenil y de las personas menos experimentadas en estas lides, para atraer para sí sus bienintencionados y en muchos casos ingenuos votos. Ante esta evidencia, muchos jóvenes y otras personas desconocedoras de lo que es la política en toda su extensión tendrían que estar muy atentas, para no ser presa de los mensajes electoralistas de su líder, Pablo Iglesias Turrión (su abuelo fue socialista), más los de sus profesores alineados.

Allí todos los jefes son profesores. Al inicio de la democracia, se les llamaba “los niños de la universidad”, cuyos proyectos políticos fueron un autentico fracaso. Yo pienso, que algún trabajador con mono les daría carácter. Y, considero, que a pesar de sus fabulosos expedientes universitarios, sus fundadores están inmersos en las antiguas políticas e ideologías de lo más antaño de las expuestas aquí. A pesar de que tratan de disfrazarlas, con irrealidades de que quieren ocupar el centro del tablero; cuando deben ser leninistas o de otras familias comunistas, en busca de El Dorado que sin trampas en la partida no podrían alcanzar. A mi me parece fantástico que lo sean, las ideologías son lo principal, pero que lo digan sin querer engañar ocultándolo.  

En ellos casi todo es impostura. Su máximo dirigente utiliza descaradamente solo su nombre y primer apellido, tratando de adueñarse de la figura simbólica del fundador del PSOE y de la UGT, Pablo Iglesias Possé. Pues bien, como esta patraña me parece deplorable y al objeto de separar la pureza política de aquel hombre con la engañifa   que se busca;  a este ciudadano, yo le llamaré simplemente Iglesias Turrión (IT). Asimismo, pretende ser una fotocopia de Felipe González, queriendo emular la ilusión y el cambio que él despertó de 1975 en adelante. Que hazaña tan imposible, que gran idiotez. ¡Que sabe él de lo que fue y significó todo aquello!  

En PO dicen que quieren derrotar el régimen del 78. ¡Cuánto cinismo! ¡Que falta de consideración! hacia los luchadores por la democracia, que fueron la inmensa mayoría del pueblo español. En España, la palabra “régimen” debería ser inutilizada en política, dado que el régimen franquista que ellos no conocieron, causó: Una guerra civil con centenares de miles de heridos y muertos, una dictadura de 40 años, encarcelamientos, la pérdida de la libertad, aislamiento internacional, sufrimiento en el pueblo, explotación, hambre y miseria por doquier. El corazón se me encoge y sufre por tanta manipulación y atrevimiento, cuando oigo a IT decir: “Los partidos del régimen del 78...” “Para comenzar el cambio democrático en España...” como si el cambio no se hubiera hecho ya y ellos con toda su cara, fueran a salvar el mundo. Estos tipos, tan maniobreros, por mí: ¡No pasarán!

Mas como del populismo y la inexactitud propagandística con polvos mágicos televisivos, se puede llegar fácilmente en TV a los “reality show” (programas basura), en este caso de debate político, aunque sea atroz. El director de La Sexta, Antonio García Ferreras, ha declarado: “Los otros políticos aburren, pero los de Podemos son audaces”. Pues usted quédese con ellos y con sus programas demagógicos de confusión política y de caza de audiencia, que yo no veré. Únicamente le diría: ¡La política es más sería que usted! Hoy, algunos simpatizantes de PO van de valientes por la vida. Pero, ¿son más valientes que ignorantes... o al revés? El director de ELPLURAL.COM, Enric Sopena, ha escrito: "¿A que juega Pablo? ¿A hundir todavía más este país? ¡Cuidado con él!"

El socialismo ha enderezado la política española hacia el sentido común muchas veces. Y, aunque le cueste, lo volverá a hacer. Así, será.

               
28.11.2014                                                                             Fernando Bolea Rubio
                                                                                      Sindicalista

viernes, 14 de noviembre de 2014

Confianza en la sensatez


Con el resultado de dos encuestas han surgido serías inquietudes.  La de Metroscopia -02.11.2014- para el diario El País y la del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) -05.11.2014-; en las que  Podemos (PO), supera en estimación directa de voto al Partido Popular (PP) y al Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Todo es debido a la desconfianza mayoritaria que la población tiene en la nueva formación PO.

En el primer sondeo -previo cocinado del voto directo-, en el resultado estimado de voto válido, la lista que lidera Pablo Iglesias sería la más votada, con un 27,7%, el PSOE obtendría un 26,2%, PP 20,7%, Izquierda Unida (IU) 3,8%. En el segundo, por sal en exceso, el PP ganaría con un 27,6%, el PSOE alcanzaría el 23,9%, PO 22,5%, IU 4,8%. Siendo la madre de todas las encuestas, la realizada por la Fundación Sistema, cuyo Presidente es Alfonso Guerra, muy salado él también, donde el PSOE sacaría 10 puntos a PO y al PP, al situarse  el PSOE con un 31%, PO 21%, PP 20%, IU 8%.

Lo que voy a decir, puede parecer arriesgado aventurarlo, pero pienso que esa última encuesta es la que más se acercará a la realidad. Porque yo confío, a más no poder, en la sensatez de los votantes, siempre que el nuevo PSOE de Pedro Sánchez, les presente un programa con claros rasgos de izquierda que no inquieten al centro, pero volcado al lado del corazón. Un abogado que yo creía conservador, me ha dicho: “A mí como no me gustan los extremos, he votado siempre al PSOE y votaré al mismo”. Varios amigos comentan: “Ahora se habla mucho de PO, es la expresión de la indignación, pero a la hora de la verdad, en el momento de echar el voto en la urna, las cosas se verán de otra manera”. 

Además, lo que el Partido Socialista tiene que hacer es muy sencillo: Generar confianza en la gente, atajar con mano dura la corrupción que esta anieblando el país, defender con firmeza el Estado del bienestar, restablecer justicia social en el mundo del trabajo, atajar el paro con todas las medidas a su alcance, hacer que la juventud tenga esperanza y futuro, cuidar de los mayores con el cariño y las pensiones que se merecen, amparar con las medidas sociales necesarias a la población más necesitada, atención a la infancia, decir siempre la verdad aunque no guste.

Lo que el partido tiene electoralmente enfrente es también fácil de batir. El PP, con su líder Mariano Rajoy, al que en su partido lo quieren jubilar, al haber movimientos internos de oposición, para que no encabece la próxima candidatura a la Presidencia del Gobierno. Rajoy es un político quemado e inservible para la derecha de cara al futuro. Ha llevado a cabo, la revolución conservadora que se denunció aquí, dejando a los trabajadores sin protección, el bienestar de la sociedad tambaleante, recortando derechos y servicios públicos. Y, claro, como todo crimen tiene su castigo, el de este señor será no repetir en las listas, o si lo hace recibir un sonado castigo en las urnas. Será justo, dado que ha empobrecido a los españoles, hundido a la juventud, hay niños y mayores que pasan hambre, ha conducido la economía por el camino equivocado de la austeridad, sin estímulos públicos de crecimiento, ha endeudado el país a extremos incalificables.

Sólo en la Comunidad Autónoma de Aragón, la deuda pública asciende a 6.131 millones, el 19% del PIB aragonés; desde que él gobierna, junto a la Presidenta popular del Gobierno de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, el endeudamiento se ha duplicado al pasar de 3.403 millones a la cantidad actual, a razón de casi 1.000 millones más al año. ¿Quién los pagará? ¿Se puede continuar mucho tiempo así?

A los líderes de Podemos los ha calificado muy bien el escritor y poeta, Caballero Bonald, al decir a Pepa Bueno en la SER: Son unos “profesores pedantes”. Que más se puede añadir después de esto, que en dos palabras lo dice todo. Sobre “pedante”, el diccionario detalla: “Dícese de la persona engreída, que hace ostentación y alarde de su erudición”. Engreído: “Persona que esta demasiado convencida de su valía”. Recientemente, un amigo me dijo: “¡Es que son profesores!”. Y qué... le contesté. Y yo sindicalista. Y en verdad te digo, que te puedo presentar a trabajadores y a sindicalistas que en un debate, les darían cien vueltas. Es patético ver a uno de sus celebres, Juan Carlos Monedero, queriendo imitar sin gracia ni sabiduría, al histórico y gran exalcalde socialista de Madrid, Enrique Tierno Galván; cantando por un micrófono sin vergüenza, porque aspira a ser alcalde de esa gran ciudad. Que atrevida es la ignorancia.

PO es más que otro cosa producto de dos TV privadas, Cuatro y La Sexta, junto al fracasado periódico digital, Público, que ahora no es atrayente leer. Sí he detectado que los telespectadores se empiezan a cansar, de tanta presencia de PO en las TV citadas y las dejan de ver. Otro amigo ha escrito en Facebook: “Entre todos estamos alimentando una fiera”. Estoy de acuerdo con él. IU ya va diciendo: “No pactaremos con ellos disolviendo las siglas”. Menos mal. Les esta entrando la cordura. El diputado de IU por Málaga, Alberto Garzón, acérrimo partidario de converger con PO, acaba de declarar: “Se puede estar construyendo un gigante con los pies de barro”. Añadiendo: La estrategia de Podemos es “ambigua y populista”. Yo tengo la impresión, de que a partir de ahora PO bajará e IU subirá, si siguen siendo ellos mismos.

Con el resultado de las encuestas expuestas, en el momento de formar el Ejecutivo se podrían dar varios escenarios. Gobierno PP más UPyD, catalanes y vascos. Gobierno PP-PO (tipo pinza Julio Anguita en el pasado), dado que podríamos llegar a ver de todo. PSOE-PO, si los segundos dejaran el populismo. Gobierno PSOE, con vascos y catalanes. Gobierno del PSOE en minoría. Gobierno PSOE-IU, el ideal para mí. Nunca un Gobierno de Gran Coalición PSOE-PP, como en Alemania, aunque sí acuerdos puntuales entre ellos y de Estado como ahora se hace y que es necesario hacer. Asimismo, puede ocurrir, que estalle la burbuja populista de golpe y gane PO, con lo que habría nuevas Elecciones Legislativas un año después, por su desconocimiento de la política real y los rancios sistemas asamblearios para gobernar. De todas formas, con la dispersión electoral existente, podría haber instituciones que no se pudieran formar, llegando a pasar en ayuntamientos pequeños y grandes, en Comunidades Autónomas y hasta en el Gobierno Central.

Sin embargo, este tablero de ajedrez gubernativo no nos debe preocupar en exceso. Porque tal como va subiendo, el PSOE superará el 30% de votos, quedando así por encima del PP y de los demás partidos, tal como el sondeo de la Fundación Sistema indica. Como dice Pedro Sánchez: “El buen gobierno llegará de la mano de los socialistas con el PP en la oposición”.Yo lo creo. Mi confianza en el pueblo español si el Partido Socialista se porta bien con él, me hace pensar hoy, que el próximo Presidente del Gobierno español será socialista. 

14.11.2014                                                                                      Fernando Bolea Rubio
                                                        Sindicalista

viernes, 31 de octubre de 2014

Cataluña, la política sin fin

La posible separación de Cataluña del Estado español esta causando una gran preocupación en el país. Si llegara a ocurrir sería un autentico desastre político, económico, social para Cataluña y para España. En mi opinión, las personas que no lo entiendan así están desinformadas y sumamente equivocadas; por lo que yo les recomendaría, que mediten con detenimiento lo que podría suponer. Sabiendo de antemano, que la izquierda y el movimiento obrero-sindical es internacionalista. Lo mismo que el deseo separatista de allí, ha sido siempre propio de la burguesía catalana y de nadie más.

Consecuentemente, ¿para qué tanto apoyo de las clases populares a este acontecimiento? Lo hacen porque entienden que sería beneficioso para sus intereses, sin pensar seguramente en la evolución negativa empresarial y para el empleo que podría tener. El aislamiento de la Unión Europea si se llegara a dar, les llevaría a un considerable retraso. Y, por descontado, las clases media y trabajadora sufrirían las  peores consecuencias. De modo que sensatez, por favor. 

Lo cierto es, que el país se encuentra en una situación bastante delicada, por la ofensiva separatista del Presidente de la Generalidad de Cataluña, Artur Mas, junto con su partido Convergencia Democrática de Cataluña (CDC); con el principal apoyo, de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y su presidente, Oriol Junqueras. A buenos analistas les he oído decir, que el problema catalán lo veían tan grave que para ellos no tenía solución, dando a Cataluña por perdida sin remedio. Hasta he escuchado comentar inquietudes bélicas que se podrían producir, recordando las guerras yugoslavas de 1991 a 2001. Un amigo me manifestó, que se vayan, que se vayan ya, porque tengo un hijo de 18 años y no quiero que su vida llegue a correr peligro. Lo dicho puede parecer exagerado, pero son inquietudes de lo que por el problema catalán la gente llega a tener en la actual circunstancia.

Sin embargo, los catalanes no son los únicos culpables de este ilógico desaguisado. Todo obedece a la falta de acuerdos entre los gobiernos catalán y central, así como por el nulo liderazgo y poca resolución del Presidente Mariano Rajoy. Sin dejar de censurar el interés electoral del Partido Popular, porque haciéndose fuerte en el anticatalanismo existente, ganan votos en el resto del país. Aunque por su irresponsabilidad política, la nación española se pueda llegar a empequeñecer. La culpa de lo que acontece la pueden tener al 50% los separatistas catalanes y los separadores madrileños, al no parar estos de ensuciar en vez de limpiar las relaciones con aquellos.     

Hace años un viejo amigo socialista me dijo: “Yo soy autonomista en la medida que lo es mi partido”. Hoy yo puedo decir lo mismo, en relación a la posición con Cataluña del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en su ámbito federal, cuya aportación al Estado de las Autonomías español la refleja bien. Si bien defiero de las tesis que viene defendiendo el Partit dels Socialistes (PSC); como el derecho a decidir en el marco de la legalidad, cuando para el profesor Bernardo Bayona Aznar: “La secesión no es un derecho”. El segundo partido esta integrado orgánicamente en el primero. Pero  dispone de una corriente interna excesivamente nacionalista, que duda y se desvía de lo que es y debe ser la filosofía del buen socialismo. Entendido este, como método y compromiso de unión con todos los habitantes más desfavorecidos de la tierra, sin ver fronteras divisionarias. Ni pretender tener más privilegios que los demás españoles, por el hecho de vivir en un lugar diferente sea este más o menos solvente.  

Lo primero a puntualizar es, que los impuestos los pagan los ciudadanos no los territorios. Es decir, que si todas las personas aportan las mismas tasas, han de recibir del Estado iguales servicios. Por lo que no cabe pregonar en voz en grito: “España nos roba”, como los independentistas catalanes hacen para calentar el ambiente separatista. Dado que es insolidario y de mentes exclusivitas repetir la canción: “Cataluña aporta a España más que lo que recibe”. Y si es así ¿qué? Deben pedir más al Gobierno central, si lo percibido en los presupuestos no es suficiente para atender las necesidades sociales, al mismo nivel que en el resto de los territorios. Claro es, llevar como cerilla de agitación exclusivamente la aportación del territorio es antipolítico y antisocial. Lo mismo podrían argumentar tres comunidades más y no lo hacen.

El nacionalismo es una política que no tiene fin. Siendo ese un defecto insalvable.  Queremos la autonomía, téngala usted. Y se tendrían que disolver, pero no. Ahora deseamos la independencia y en caso de lograrse, después Barcelona aspiraría a ser primero autónoma y posteriormente independiente de Gerona o de quien sea menester. Al igual que en establecimientos de Barcelona, no hay anís La Castellana por sus rivalidades con Madrid. Los de Huesca, agradecieron comercialmente que la cerveza La Zaragozana se llamara solo Ámbar, por piques con Zaragoza. Se acabaría diciendo esa montaña es mía. Al menos he conseguido tener la piedra que en su día tropecé.  

CIU y ERC están jugando con fuego, al hacer saltar de pronto la fiebre del independentismo, manipulado con lo que llaman el derecho a decidir por medio de un referéndum, que ha sido prohibido por el Estado por anticonstitucional, lo cual Artur Mas respeta y obedece. De todas formas, los independentistas están llevando el conflicto demasiado lejos. Llegar a plantear que se quieren ir de España es demasiado arriesgado y chulesco. Si tienen diferencias la negociación es la vía de solución. Con exabruptos y metas irrealizables no avanzarán. En Aragón también  podríamos  plantear la secesión, si por ejemplo el Gobierno Central no financia la reapertura del ferrocarril de Canfranc para pasar a Francia. Esto sería descabellado y en Aragón nunca se hará, entre otros motivos, porque sus habitantes están orgullosos y encantados de ser aragoneses y españoles en la misma proporción. 

Si la autodeterminación de Cataluña se llegará a plasmar, la Comunidad de Aragón al quedar limítrofe con el nuevo país independiente, obtendría ventajas que hoy no tiene. Se construiría su demandada Travesía Central, para conectar directamente por ferrocarril España con Francia, dando salida a las mercancías del Corredor del Mediterráneo y al tráfico de personas. Un estudio de la Societat Catalana contempla: “El efecto frontera y la deslocalización afectarían gravemente a su economía y tendría un fuerte impacto en el crecimiento, el empleo, las finanzas públicas y el sistema bancario. Los flujos comerciales de Cataluña con el resto de España se contraerían un 45%”. 

Este informe -que pretende dar la réplica a las favorables afirmaciones separatistas que hace la llamada Assemblea Nacional Catalana- puntualiza, que “el 16% de los catalanes perderían su empleo” por la secesión. Un 75% sería por el efecto frontera y el 25% restante sería por la caída de las inversiones, aseguran. El informe deja claro que “Aragón es el primer cliente catalán, con compras por 11.500 millones al año, seguido de Francia a la que Cataluña vende 9.800 millones”. Ciertamente, parte de las salidas económicas de la separación recaerían en Aragón, beneficiándose en materia de empleo y desarrollo inversor. Pero aún así, yo prefiero y deseo la continuidad de Cataluña dentro de España. Y, me opondré, a todas las corrientes que la quieran fragmentar.

No obstante hay que desdramatizar. Me da la sensación, de que en el fondo la apuesta no va en serio. Llegando a pensar, de que solo se trata de movilizaciones reivindicativas de protesta, como si fuese una huelga, para sentarse con mayor fuerza en la mesa de negociación con el Estado cuando llegue el momento, que sin duda llegará. Únicamente así, entendería la posición de los sindicatos catalanes defendiendo el derecho a decidir, haciéndole el juego al independentismo.

No hay que obviar, que con el montaje secesionista CIU y el Ejecutivo catalán tratan de tapar otras vergüenzas, como son su fracaso en política económica, los recortes antisociales que como buen partido conservador realiza. La eliminación de servicios sanitarios, las carencias en educación. La pobreza y la falta de medidas sociales para paliarla. El paro y la marginación a la que se somete a la clase trabajadora.  

Al juego separatista, hay que quitarle todo lo que tiene de efecto electoralita para CIU, ERC, PP. Si Artur Mas y Oriol Junqueras son tan independentistas, ¿a que diablos es debido, el que no se pongan de acuerdo para hacer una candidatura conjunta e ir a las elecciones autonómicas plebiscitarias, que vienen asegurando que les darían la cobertura necesaria para declarar la independencia por si mismos, si obtenían mayoría absoluta? La causa es que los dos quieren encabezar esa hipotética candidatura unitaria, para seguidamente postularse como Presidente de Cataluña, el que sea el primero del escalafón. Por tanto, ¿qué ocurre? ¿Qué les importa más su ambición personal, que la propia independencia de Cataluña, que tanto dicen amar? En fin, todo podría ser una gracia del Club de la Comedia, si la desfachatez de estos dos personajes no fuera tan seria.

De todas formas, la relación elecciones plebiscitarias y acceso directo a la independencia, tal como se asegura; hasta en mí ha producido alguna inquietud. Ahora bien, el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, aclaró mis dudas al declarar: “Vamos a ir a unas elecciones que serán otro engaño. Las llaman plebiscitarias, pero yo no sé lo que es eso. Sé lo que son unas elecciones generales o municipales. Las plebiscitarias no salen en la Constitución, ni en el Estatuto, ni en la ley Electoral. No es verdad que seremos independientes. Se puede intentar una declaración unilateral, pero al día siguiente sería suspendida y ningún país reconocería a Cataluña. Las elecciones plebiscitarias son un intento de tapar un fracaso”. Gracias Miquel.

A pesar de todo, yo vengo considerando que a Artur Mas hay que ayudarle dándole una salida. Él tiene sobrados motivos para quejarse, a consecuencia de la impugnación constitucional que el Partido Popular -con Mariano Rajoy a la cabeza- hicieron del Estatuto de Cataluña, una vez ratificado en referéndum por la población catalana. Eso no se hace y menos habiendo más autonomías en iguales circunstancias (como la valenciana), a las que no se les hizo la misma objeción. Eso estuvo fatal y ahora se pagan en gran medida las consecuencias. Para salir de este galimatías, en Cataluña hay que aplicar una política de Estado, porque España y Cataluña merecen que se haga así. El PSC está dispuesto a asumir el coste político de apoyar a Mas. Esto para mí supone un gran avance. 

¿Qué va a pasar? Nada. Algo tan espectacular y sin efecto como será ver -si se hace- el 9 de noviembre votar a mucha gente en cajas de cartón, en una votación sucedánea, como se intuyó que ocurriría. Y según sea el resultado de participación, se tensarán  más o menos los arcos para empezar la siguiente contienda electoral; porque la misma será inevitable, si continúa la actual alianza entre CIU y ERC. Quedando todo en papel mojado, porque se seguirá mareando la perdiz, con declaraciones fastuosas y hechos anticonstitucionales que no llevaran a ningún sitio, aunque incrementarán el malestar ciudadano de dentro y fuera de Cataluña. Sería como volver a ver girar la rueda de la ruleta, con la bola parando siempre donde no hay premio.

¿Cómo puede acabar? CIU ha de optar por gobernar con el apoyo de ERC, o por medio del soporte que le prestaría el PSC dejando de hacer un tipo de oposición concreta. Con esta última alternativa, CIU podría acabar la legislatura gobernado hasta 2016, evitando elecciones prematuras. Con lo que podría haber dos años para acordar con el Estado una solución definitiva, modificando la Constitución en lo que proceda y el consenso permita, tal como Pedro Sánchez y el PSOE plantean.

El Problema de Cataluña es que tiene malos políticos y malas políticas. Pero la queremos tal como es y no es por un interés economicista, sino porque a los españoles el corazón nos late así.


31.10.2014                                   Fernando Bolea Rubio
                                                             Sindicalista

viernes, 17 de octubre de 2014

Pobreza laboral y trabajo decente

En tres años de Mariano Rajoy, se ha hecho realidad y popular la frase “pobres con empleo”, que oí pronunciar por primera vez a un sindicalista aragonés. Son necesitados con trabajo: Sobre todo los jóvenes, muchísimos mayores, así como una elevadísima parte de las trabajadoras y trabajadores españoles debido a los recortes salariales que sufren. Como resultado del calamitoso contexto laboral en que la crisis y el Partido Popular han dejado el país.

Así, este excesivo e injusto retroceso, debería ser tenido como un vergonzoso castigo para el mundo del trabajo, reaccionando éste en consecuencia. La presidenta de honor de ATTAC, Susan George, acaba de asegurar: “Los españoles son ratas de laboratorio: a ver cuánto castigo toleran sin rebelarse”. En agosto de 2012, yo ya escribí aquí que podríamos ser un campo de pruebas del capital gobernante, en su contienda de ir desmontando el Estado del bienestar en la Unión Europea.

Sonrojo, pena, enfado, me producen estas abusivas calamidades que sufren tantísimos asalariados. Con padres que dicen: ¿Para que he luchado yo, si principalmente lo hicimos para que nuestros hijos vivieran mejor que nosotros y están teniendo empleos esclavistas? Es verdad, a los jóvenes los han convertido en simples autómatas del trabajo, quitándoles por su inseguridad contractual... hasta la dignidad de protestar. Únicamente les queda emigrar o mendigar un trabajo y hasta en él. De modo, que esto se tiene que acabar, sin pérdida de tiempo.

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, dice: “Deberíamos afrontar juntos el problema del trabajo, es necesaria una gran coalición entre el Gobierno, las empresas y los sindicatos”. A mí me parece muy bien, porque toda la vida he creído como mi sindicato UGT, que el diálogo y la negociación son la mejor solución. Aún sabiendo que, a muchos empresarios españoles les cuesta aceptar lo nuevo y la realidad de los tiempos, dado que no entienden que los sindicalistas también queramos a las empresas. Si bien deseamos, que sean seguras y justas para los trabajadores.

El primer ministro francés, Manuel Valls, ha dicho: “Amo a las empresas”. Lo mismo podría decir yo, al igual que cualquier buen sindicalista, siempre que la organización del trabajo, la estabilidad laboral, los salarios, sean acordes con la aportación que los trabajadores hacen. ¿Qué no hay empresas así? Ya lo creo que las hay. A las que no han llegado a tanto, hay que hacerlas rápidamente tan humanitarias como productivas. El procedimiento de puesta en práctica podría ser, por medio de esa gran coalición que con acierto Pedro propone. El empleo se crea en las empresas, ¿cómo los sindicalistas no las vamos a querer?

El nuevo ministro de Economía francés, Emmanuel Macron -al que sus oponentes llaman “social-liberal” y “socialdemócrata”, vaya contradicción- afirma: “Hay que repensar uno de los principios de la izquierda, según el cual la empresa es el lugar de la lucha de clases”. Hoy, sin duda, voy a parecer algo afrancesado y flojo en la contienda empresarial; pero en este caso, yo estoy de acuerdo con él. En mi ideario sindical, hace mucho que opte por cambiar el Sistema de Confrontación por el que yo llamo de Participación Compensada de los Trabajadores en la Empresa. Considerando, que las partes económica y social de las firmas han de unir y superar sus diferencias, con el criterio  “gana-gana” en “zonas de interés compartido”, por medio de relaciones laborales de mayor consenso y confianza y menor conflictividad laboral.

Estas ideas, se podrían añadir a la solución del problema del trabajo, que el secretario general socialista propone, al aumentar la competitividad y la rentabilidad empresarial; a la vez que el empleo, las mejoras salariales y de condiciones, la estabilidad laboral de las personas. Por lo que voy observando, la implantación mayoritaria de esta nueva cultura empresarial y sindical, tiene todavía mucho recorrido por hacer. No cabe duda, de que la gubernamental reforma laboral de 2012 (de la que el Presidente Rajoy tanto presume cuando viaja), ha paralizado sobremanera y muy negativamente los avances que anteriormente había en este sentido. Cabe hasta decir que, por culpa de ella, se ha producido un lamentable retroceso, de la que debe ser la auténtica modernización de las empresas y del sindicalismo español.

De otra parte, los ciegos mentores de la teoría de reducir los salarios españoles para ganar competitividad exportadora; por fin, se dan cuenta de su error, al comprobar que han arrinconado la demanda interna. Defendiendo ahora la Organización para la Cooperación y Desarrollo (OCDE), que los sueldos españoles empiecen a mejorar tras años de recortes como forma de fortalecer el consumo y la recuperación. Siendo de la misma opinión, la Organización Internacional del Trabajo (OIT); después de que en agosto de 2013, recomendó “bajar los sueldos españoles hasta el 10% en dos años, para crear empleo”. En todo caso, el director general de esta última, Guy Ryder, hoy indica: “No creo que sirva para nada bajar más los salarios en España”. Así pues, la realidad y la coherencia se empiezan a imponer. Razones estas que como una lámpara, iluminarán las mesas de negociación.

Al Secretario General de MCA-UGT, Carlos Romero, le he oído decir en Zaragoza que, la recuperación está lejos y que no habrá recuperación hasta que no haya recuperación en el empleo. Que el “empleo no se crea con subvenciones, se crea con demanda”, por eso es necesario mejorar el empleo y los salarios. Afirmó categóricamente, que es el “momento de subir los salarios” un dígito más, sector por sector y empresa por empresa (la subida salarial media esta en torno al 0,55%, por debajo del 0,6% recomendado). Alegó, que es el momento de vincular el salario a la productividad, no al IPC real, en parte por su tendencia negativa; sólo por eso y coyunturalmente, a mí me parece bien. Razonó, que la industria tiene que recuperar el poder que tenía, alcanzando inicialmente un 20% del PIB en 2020. Demandando socialmente, el reconocimiento del papel de los sindicatos en la sociedad, más la defensa del hecho sindical en la Constitución. Todo perfecto y así se lo dije.

Actualmente, los sindicatos y la patronal están negociando un nuevo acuerdo para el empleo y la negociación colectiva y en el horizonte se ha fijado la idea de poner fin al ajuste salarial. UGT, CCOO y CEOE se han sentado en la mesa, con la idea de que a partir del 2015, los convenios colectivos deberán reflejar el fin de la recesión y recoger incrementos en las retribuciones. Pactándose estas, en cada uno de los sectores y empresas en función de la recuperación de la actividad. Lo que me parece magnifico.

Sin embargo, continuamente acechan los malos pensamientos patronales interesados. Ya han saltado voces como la del socio de Cuatrecasas, Salvador del Rey Guanter, que quieren cambiar la estructura del salario, al declarar: “En España el problema ha sido que teníamos un tanto por cien de salario fijo muy alto comparado con el variable -en función del rendimiento y objetivos- que era demasiado escaso. Ahora esperamos que con la reforma laboral, podamos tener un nivel de variabilidad en los salarios mayor al que teníamos antes”.

Por lo anterior y lo que he oído comentar a empresarios, mucho me temo que en algunas negociaciones, la estrella del momento sea el salario variable en detrimento del fijo y seguro, que querrá introducir la parte empresarial. Hasta puede ocurrir, que se proponga que todo el incremento sea variable, lo que no se ha de admitir nunca. El variable, ha de estar ligado a objetivos de participación de la plantilla en mejora de la calidad, de sugerencias, de ahorro del despilfarro; pero en una pequeña parte y con la idea de subir más de lo habitual los incrementos. Por ejemplo, si la reivindicación sindical de 2015 fuera de un 1,5%, perfectamente se puede acordar un 1% más como incremento variable (1,5+1=2,5% en total), como consecuencia de los objetivos obtenidos por la colaboración. En un artículo de abril, incidí en esta cuestión.

Así todo, yo pienso que la fundamental idea sindical tendría que ser, pelear con mucho tesón por la recuperación del poder adquisitivo perdido, en el menor tiempo posible. En eso, el sindicalismo alemán esta dando un buen ejemplo. Los salarios reales en Alemania subieron entre abril y junio de este año un 1,2% en términos interanuales, al incrementarse los salarios nominales un 2,3% mientras la inflación avanzo un 1,1%. Sin embargo, como su planteamiento sindical a día de hoy es también la recuperación de lo devaluado. En julio de 2014, el sindicato IG Metall solicito un incremento salarial del 5% -con  manifestaciones en la calle y carteles alusivos al número que me hicieron recordar sus históricas demandas por las 35 horas-, porque en los últimos años los salarios se les han quedado desfasados en relación al coste de la vida. En esto los sindicatos tienen un buen aliado, el Bundesbank. Aquí, no esperemos lo mismo del Banco de España.

La OCDE calcula que en España las reducciones salariales durante la crisis han sido de alrededor de un 2% anual. Solo con una caída del 10% de manera general y bastante más en muchos casos, ¿cuántos años se tardarán en recuperar el poder de compra perdido? A un 2% por año serían cinco hasta el 2020 y con menos cuantía se podría llegar al 2025. De ser así, habrá que recorrer antes la carrera, porque la clase trabajadora española no debe soportar una década más, las penurias salariales y de inestabilidad laboral del presente.   

En resumen: acción, cautela con el variable y recuperación del honor salarial, en la reconquista del trabajo decente.


17.10.2014                                              Fernando Bolea Rubio
                                                             Sindicalista

viernes, 3 de octubre de 2014

Más socialismo español en Europa

La socialdemocracia europea no es casi nada y se tiene que levantar. Partiendo de la evidencia, de que la derecha y el capital eran localistas y la izquierda internacionalista; cuando ahora es al revés, en nuestro perjuicio. El que poco más o menos, se haya perdido ese principio de unión sin fronteras de las clases populares, no tiene explicación. Lo cierto es, que la derecha se impone con suma facilidad en toda la Unión Europea, sin que haya excesivo interés, en que exista un bloque socialista opositor y ganador bien organizado y fuerte, en cada uno de los países y de modo general.

Si los luchadores de antaño vieran el estado en que se encuentra su ideología, cogerían los palos de las banderas rotas y los actuales dirigentes avergonzados no sabrían que decirles. ¿Cómo les iban a explicar, que las terceras vías medio derechistas que se han practicado han sido un fracaso? Suponiendo además para el socialismo, una salvaje fragmentación en reinos de taifas, con mando individual en plaza, del tipo “sálvese quien pueda” y el “último que cierre la puerta”. Más, una sombra de desconfianza general de difícil recuperación. Quedando una duda a dilucidar, ¿se quiere de verdad recomponer la idea del socialismo universal y metas similares, o para algunos partidos con la poca unión y entendimiento que hay es suficiente, para no adquirir mayores compromisos de solidaridad internacional?

Del socialismo europeo nació y se propagó el Estado del bienestar que, actualmente va revocando el neoliberalismo gobernante, ante la pasividad de la Internacional Socialista que parece no existir. Por tanto, así no se puede continuar. De una vez, hay que tomarse muy en serio erradicar esta infernal dinámica de acorralamiento, usurpación de derechos, malas condiciones de vida, en que los pueblos europeos se ven sometidos, sobre todo en el sur. Defendiendo a las clases bajas e intentando situar a las altas en la grandeza de la justicia social.

¿Pero por donde empezar? Veamos el contexto general. El siempre admirado socialismo francés, esta cruzando por verdes praderas al gobernar y oscuros túneles por su gestión. Como resultado, de recortes públicos exigidos por Alemania-Bruselas, dado el poco vigor de la economía gala; principalmente, por la causa ajena de la fracasada política económica que en la Unión la derecha impone. Y, debido también, a las dos almas ideológicas que históricamente conviven en su seno. Una de socialismo de gobierno y de gestión, junto a otra de protesta y descontento. Con razones una y otra, si bien sin suficientes consensos entre ellas; y a su vez, demasiado afán de hacer públicas sus diferencias, para desorientación de la población y perdida de estimación hacia sí.

Como dice el secretario del Partido Socialista francés, Jean-Christophe Cambadélis, “siempre ha habido dos culturas de izquierda en Francia: una que predica la reforma, la otra que quiere tener el monopolio de la protesta”. Para Jean-Marie Colombani, “los socialistas franceses están pagando caro el no haber querido hacer nunca el aggiornamento (puesta al día) ideológico que los demás han realizado”. “¡Hay que ser socialistas antes que marxistas!” se dijo aquí. Es extraño, el que no sepan bien, si son socialistas (democráticos, claro) o socialdemócratas, cuando estos dos conceptos a todos los efectos significan lo mismo. Así, las consecuencias son pésimas para el socialismo-socialdemocracia francesa.

En mi opinión, no toda la culpa de la caída del socialismo francés, la tienen las reformas que se hacen -calificadas de neoliberales por unos y negadas de que lo son por el Gobierno-, sino que hay que valorar otras variables.

Por obtener el 51,63% de los votos en la segunda vuelta, el socialista François Hollande es presidente de la Republica Francesa, desde el 15 de mayo de 2012. Sumando como tal 28 meses tan solo. Y, en ese corto tiempo, ha cambiado a su primer ministro y éste al ministro de economía. A más de que entre sus parlamentarios, se han organizado los que se autodenominan “les Frondelirs”, -los contestarios-, de la tendencia de protesta al uso. Los cuales, amenazan continuamente con abstenerse o votar en contra de las propuestas del primer ministro, Manuel Valls, llegando a cumplir sus ultimátums, en un clima de  sensación de inseguridad política permanente. Lo que se traduce en pérdidas de valoración popular de los líderes, puesto que el 80% de los franceses desaprueba la gestión del presidente, mientras que otro 56% no respalda la del primer ministro; con un apoyo del 59% y el 63% respectivamente de los simpatizantes socialistas. 

Para mí es magnífico, que la izquierda socialista francesa exista y que luche con empeño por sus ideales; aunque la sensatez y lo bien hecho no le quitaría valor a su política más social. Yo pienso, que nuestros vecinos socialistas deberían proceder con más criterio unitario, lavando asimismo lo sucio y separativo en casa. Hollande trata de influir en Merkel en contra del austericidio económico de ella, mas todo es infructuoso. ¿Hollande y Valls -que acaban de perder la mayoría en el Senado- harán caer aún más el socialismo francés? Me temo que sí, porque por una u otra razón, no hacen lo que prometieron y eso no se perdona. Por estos y más motivos, dejemos a los compañeros  franceses allí, aclarándose entre ellos, ya que en relación a ser antorcha socialdemócrata para los demás territorios, de momento les falta luz e intención impulsora.

De los socialdemócratas alemanes, igualmente gobernando -pero en coalición con los democristianos de la canciller Angela Merkel-, en el criterio de aumentar la organización y el empuje socialista europeo e internacional, se debe esperar poco. El efecto de su política influye en Alemania, con la implantación del salario mínimo, la jubilación a los 63 años. Sin embargo, su aportación al resto del socialismo, seguirá siendo nula, si la política económica que desde ese país se dicta y los poderes neoliberales ejecutan, sigue siendo la del dogma de fe merkeliana de no gastar más de lo que se ingresa. Sin ningún criterio keynesiano, de estimular la economía cuando desfallece. Como Barack Obama ha hecho en EEUU. Y, en Europa, sin el influjo negativo del norte, se tendría que hacer.

De los socialdemócratas italianos decir, que de la unión de los tres principales partidos de la historia republicana: El Partido Comunista Italiano, la Democracia Cristiana y el Partido Socialista Italiano; nació el Partido Democratico, de centro izquierda, por su cultura socialdemócrata y social cristiana. Su líder, Matteo Renzi, es el actual primer ministro italiano y un político a tener en cuenta, a pesar de tener algún defecto antisindical a corregir. Él no quiere seguir la senda de la austeridad. Se niega en redondo a tomar como ejemplo a España: “Me dan ganas de reír”, afirmó. Quiere cambiar Italia en los próximos 1.000 días. Asegura, que su Gobierno “no puede imitar a otros países europeos reduciendo el sueldo a los trabajadores”. En materia de reforma laboral, su modelo es el alemán y no el español. Los sindicatos lo esperan, porque no quieren ceder en los derechos históricamente adquiridos. Con el Partido Democratico y Matteo Renzi, habrá que contar.  
       
El socialismo portugués y el laborismo británico, encabezan las encuestas para ganar sus respectivas elecciones el próximo año. Lo cual, si se une a los Estados que ya se gobiernan; se puede decir, que la socialdemocracia y la izquierda europea van acumulado fuerza, para con unidad y nervio cambiar la actual “Europa de los mercaderes”, por una “Europa de los ciudadanos”, tal como en su día se pretendió.

La socialdemocracia española esta viviendo un nuevo tiempo, con el recientemente elegido secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez, al que las clases media y trabajadora tienen que aupar hasta la presidencia del Gobierno en 2015; para bien, de la inmensa mayoría de los españoles. Si fuera así, la Internacional Socialista recibiría un fuerte impulso, al poderse unir en los debates de Bruselas, las socialdemocracias: francesa, alemana, italiana, española, y hasta quizás, la portuguesa, británica, más otras con incidencia también.

Cabe la sugerencia, de que Pedro Sánchez y el PSOE, empiecen ya a jugar un papel más determinante en la socialdemocracia europea; no siendo España vagón de cola, sino máquina motriz. Para el trío, Manuel Valls, Matteo Renzi, Pedro Sánchez, el mitin conjunto que recientemente dieron en Italia... ha de ser el principio de una buena amistad. A su manera, el colega alemán, Sigmar Gabriel, algo hará.


3.10.2014                                                                               Fernando Bolea Rubio
                                                                                Sindicalista

viernes, 19 de septiembre de 2014

A por el espacio y los cargos públicos del PSOE

En los partidos minoritarios de izquierdas, han tocado el cuerno de las aspiraciones políticas y ha empezado la montería. Dividiendo el cartel ideológico, al ir todos a una contra el PSOE y a la caza del espacio y los cargos públicos que los socialistas ocupan, pensando que con sus populismos y demagogias ya han herido a las presas y solo les queda llenar los morrales. El que la derecha siga gobernando los Ayuntamientos, las Comunidades, el Estado, les da igual. Ellos van a lo suyo. Deben pensar que desde alguna concejalía, ya organizarán cuatro protestas en contra del Partido Popular que seguirá mandando, para justificar su triste paso por la vida.

Así diré, que en el Partido Comunista de España (PCE) -como en las demás formaciones-, siempre ha habido entre sus principales, abundante afán de conseguir cargos públicos. En mi opinión, Santiago Carrillo tuvo que dejar la secretaria general, porque en las elecciones generales de 1982, esperaban conseguir muchos parlamentarios y solo obtuvieron 3 (4 con el PSUC), por 202 los socialistas. En las anteriores de 1979, Santiago habían logrado 23. Desde entonces, han ido de un fracaso electoral tras otro, puesto que el PSOE les ha ganado siempre las partidas; a pesar, de que han experimentado pruebas electorales continuas.

Primero fue intentar mejorar la imagen, fundando en 1986, el movimiento político y social Izquierda Unida (IU), para sacar del desfile al PCE. Sin embargo, las expectativas fallaron también. Su mejor resultado fue en las generales de 1996 con 21 diputados, por el PSOE 141. En las de 2011, IU se presento junto con 12 fuerzas políticas en la coalición La Izquierda Plural, obteniendo 11 escaños, por el PSOE 110. En los comicios al Parlamento Europeo de 2014, toda esa coalición obtuvo 6 eurodiputados, por los socialistas 14. Con estos resultados: ¿Al actual coordinador, Cayo Lara, le ocurrirá lo mismo que le paso a Carrillo, al que recuerdo con estima?

En estos años, IU ha hecho varios intentos para eliminar la opción PSOE, con la intención de ocupar ellos ese espacio de la izquierda y los cargos correspondientes. El más celebre alentador de ese soñado desguace ha sido, el coordinador general de1989 a 2000, Julio Anguita, que en 1979 fue alcalde de Córdoba, gracias a un pacto entre PCE y PSOE. Él empezó, con su “teoría de las dos orillas”, de una parte el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, y en la otra Izquierda Unida, como dueña y señora de toda la izquierda. ¡Que bien! ¿Verdad? Continuó, con el termino italiano “sorpasso” (sobrepasar al PSOE). Y, terminó, aliándose con el PP de José Maria Aznar, haciendo entre los dos la famosa y vergonzosa  “pinza” política al Presidente socialista, Felipe González, para quitarlo del Gobierno. Ideológicamente fue grotesco.

En su trayectoria de acoso al socialismo español, es tremendamente significativa la posición de IU en la Comunidad de Extremadura. Con el PP 32 escaños, el PSOE 30, e IU 3, esta última formación con sus abstenciones facilita que gobierne la derecha en vez de permitir que lo haga la izquierda. ¿Acaso piensan que así los socialistas se caerán al  precipicio, renaciendo ellos como el ave fénix de sus cenizas? ¿Son tan simples que creen, que al formar ellos el tánden de poder PP-IU, dejando al PSOE en la simple oposición, a los socialistas se les iban a ir cayendo los estandartes? ¡Que cambien de estrategia y de posición, porque lo que hacen es una desviación ideológica innoble! Allí continúan los delirios de Julio Anguita.

En la Junta de Andalucía, se mantiene bien el Gobierno de coalición PSOE-IU, quizá debido a que la hegemonía socialista existente, no permite coger aún la fruta inmadura. De todas formas, esta coalición es fundamental que se mantenga para demostrarle al país las ventajas de que la izquierda gobierne.

Eso sí, como el movimiento continuo no para, la nueva oportunidad a favor de fuera el PSOE; a IU se le presenta ahora, aliándose como lo hace con los populismos emergentes: Podemos y Ganemos, u otro más si sale nuevo que se podría llamar Triunfemos, o vaya usted a saber. En el objetivo de cargar contra los socialistas, dejando a la derecha gobernando -dado que sin ellos eso ocurrirá-, coinciden Tirios y Troyanos y hasta Julio Anguita les da la bendición apostólica. Lo de ese señor es puro desenfreno, materia de folletín. Y, por supuesto, la garbosa monja de la que parece Podemos-Cuatro TV, Sor Lucia Caram, consagra también la milonga. 

¿Qué ocurrirá y en que medida, estos populismos y las posibles alianzas con ellos afectarán a los socialistas y a la gobernabilidad del País? Yo considero que influirán varios factores. Uno, que todo sea un espejismo que se diluirá como un azucarillo, al igual que en Italia ha ocurrido con el movimiento Cinco Estrellas. Dos, el que a la hora de pactar con unos u otros partidos, el que se imponga sea el que les facilite más cargos o colocaciones, aún siendo los socialistas. Lo que no ha de extrañar, toda vez que en la política española, algunos aparentemente revolucionarios, acabaron pisando moqueta a la primera ocasión que el PSOE les brindó. Tres, que los movimientos asamblearios que se dotan, los lleven por el camino de la confrontación permanente contra todo, sin que surja en ellos ningún atisbo de racionalidad. Cuatro, que los propios dirigentes impulsen esa línea de conflicto sin fin, sin que nada coherente y común se pueda llevar a cabo. Cinco, que en un sitio sean A, en otros B, y en común cero. Seis, que resulten unos de izquierda, otros de derecha, algunos nada y el resto ultras de aquí y de allá. Siete, que la confusión sea su solución, ya que hasta dicen que les interesa menos la unidad de la izquierda que la unidad popular. Ocho, que solo sean unos embaucadores como parecen ser. Nueve, que todo se limite a la decisión de un tele predicador que tendrá el poder absoluto, como me imagino que ocurrirá. Diez, que el Partido Socialista y Pedro Sánchez, no se puedan hacer con las riendas del Gobierno y todo vaya de mal en peor. 

Si ocurre alguna de las ocho últimas consideraciones, los españoles de las clases media y trabajadora lo vamos a pasar muy mal en la próxima legislatura, que finalizará en el 2019. Por el hecho, de que seguirá gobernado el Partido Popular, cuando ya ha demostrado que es incapaz de levantar el país, por lo que se incrementará el sufrimiento de la mayoría de los ciudadanos. Con el agravante, de que con estas nuevas izquierdas que se habrán establecido, solo nos quedará sufrirlos durante esos años, hasta que los españoles los conozcan bien y les dejen de votar. A veces, lo mejor que puede ocurrir es, que los contrincantes ganen unas elecciones, para que de modo real la sociedad conozca de verdad su incompetencia. Tener que pasar por semejante degradación política sería muy triste, aunque posiblemente no quedará otro remedio. En sindicalismo, existen experiencias muy interesantes en ese sentido. Queda advertido lo que puede pasar.

Los socialistas creen que el populista Podemos está “fagocitando” a IU. En el Comité Federal del PSOE, Pedro ha dicho y se ha aceptado: “Nos tenemos que enfrentar con la idea del populismo”. A la vez que José Antonio Pérez Tapias, de Izquierda Socialista afirmaba: “No hay que cerrar puertas por la izquierda”. A mi parecer, el partido perdió la confianza, mas de ninguna manera ha de perder el respeto. Por lo que si los populistas los insultan como lo hacen (casta y PP-PSOE lo mismo es), tienen que responderles con su máxima fuerza, al menos hasta que los dejen de insultar, considerándolos. En España, no se hubiera asentado la democracia ni los socialistas hubiesen llegado a gobernar, a no ser por las andanadas críticas que los entonces jóvenes como Alfonso Guerra, lanzaron contra los restos del franquismo y la derecha. El partido no debe parecer estar entre algodones. La política es así.

Hoy en día es más fácil. En realidad, en Podemos se esta gestando una gran mentira que solo desde la ignorancia política se puede defender. Todo consiste, en que dos o tres personas que son muy de izquierdas, aparentan que no lo son para ganar votos, abriendo las puertas de entrada a la derecha y la izquierda, hasta que el mono cante llevado por el desengaño del revoltijo y la confusión. Los líderes tienen que ser coherentes con sus ideas y no lo son.

No obstante, todo este galimatías en la izquierda se puede evitar si los electores quieren. Basta con optar por las candidaturas socialdemócratas renovadas del PSOE; llevando al que seguramente será el candidato, Pedro Sánchez, a la presidencia del Gobierno. Para así practicar en España y en la medida de lo posible en la Unión Europea, una nueva política por el empleo de calidad y el Estado del bienestar. Hay mucho enfado político y con razón... pero a la ópera hay que ir tosidos.
  

19.09.2014                                        Fernando Bolea Rubio
                                                          Sindicalista

viernes, 5 de septiembre de 2014

El socialismo se vive en el tajo

Los mayores debates políticos y sindicales, se dan entre los compañeros y compañeras en los puestos de trabajo. Ni redes sociales, ni plazas con 300, porque antes de escuchar, escribir o hablar en esos sitios, en las que yo llamo “tribunas laborales de tajo”, se ha oído y dicho por adelantado lo sustancial. Eso supone, que millones de personas mantienen entre ellas un debate propio y directo que, en la política se desconoce. Pero no así los sindicalistas, al trabajar y vivir junto a los asalariados sus inquietudes y demandas. 

Además de la gran labor divulgativa de la radio, hay grandes fábricas, como GM España, que a las 5,15 de la mañana ya hay vendedores de periódicos en las puertas de entrada. Por lo que desde el primer momento de la jornada, los trabajadores más inquietos están bien informados y en disposición de comentar la actualidad, al mismo nivel que los más aguerridos tertulianos y tertulianas. Ahora con los smartphones y tablets, se pueden leer y analizar las noticias hasta en los autobuses de desplazamiento. Cuando yo llegaba a la fábrica a las 8 de la mañana, me encantaba oír a compañeros del turno de las 6, que me hacían importantísimos razonamientos políticos y sindicales sobre la actualidad del día. En las empresas medianas y pymes generalmente ocurre lo mismo.

Cabe decir en apoyo de esta tesis que, durante la dictadura no existía libertad de prensa, los medios estaban manipulados al servicio del régimen (aunque los periodistas pronto jugaron un importante papel), con TV española que era una cueva de ocultación. Sin embargo, de pronto el franquismo se encontró con el pueblo español ocupando las calles para pedir democracia y libertad. ¿Cómo se logró ese fantástico prodigio? Evidentemente, la parte más importante fue debida al movimiento obrero, que hablaba en los tajos y se supo organizar en las empresas. La clarificación de ideas en las cadenas de montaje, en los talleres de mantenimiento y de todo tipo, en las cafeteras, en las áreas de descanso, en cualquier actividad y momento de la jornada es primordial. Esta es la fuerza de los trabajadores de siempre.

Digo lo anterior, porque es principalmente a los “debates de tajo”, donde el secretario general socialista, Pedro Sánchez, tendría que llegar con cierta prioridad, llevando a ellos el socialismo del nuevo Partido Socialista Obrero Español. Los trabajadores y el movimiento sindical lo agradecerían y al partido le iría bien. En mi opinión, el socialismo más real se vive en el trabajo. 

En las tribunas laborales de tajo, los sindicalistas socialistas estuvimos defendiendo y aupando a Felipe González hasta el año 1982, cuando alcanzó la presidencia del Gobierno y durante el primer año de su mandato. Mas pronto llego el punto de inflexión y el final del apoyo, por la reforma laboral de 1984 en la que se impulso la contratación temporal. Aunque erróneamente la apoyó la secretaría confederal de acción sindical de UGT, no yo; su gran fallo fue, que no se tuvieron en cuenta las opiniones de tajo. Dado que las mismas, rechazaban totalmente la ampliación  de la eventualidad, porque no iba a mejorar la tasa de paro (de 20,6% en ese año) como así ocurrió, e introducía los contratos basura, los cuales han sido y siguen siendo el cáncer laboral del sistema laboral español.

Para el profesor del IESE, Sandalio Gómez: “Esa reforma consiguió elevar la contratación temporal en España, pero no consiguió reducir la elevada tasa de paro. A partir de entonces el crecimiento de la temporalidad resulta evidente. En 1985 los contratos indefinidos fueron el 8,76% y los temporales el 91,24%”. Todos los Gobiernos posteriores, le dieron más patadas a la pelota de la temporalidad. 

En la fábrica, aparte de por estar tajantemente en contra, nos dimos cuenta enseguida que si hubiéramos seguido defendiendo al Gobierno, se hubiera puesto en peligro la  continuidad de la propia UGT. Por lo que los mensajes en las cafeteras y en las asambleas, cambiaron de orientación pasando de la alabanza a la crítica; acabando todo aquello, en la huelga general de 14 de diciembre de 1988 (14-D), la cual ha sido la mayor de todas las realizadas hasta hoy.

Este episodio sobre Felipe, lo tendría que tener muy en cuenta Pedro Sánchez, para que aquella lamentable situación no se llegue a repetir. El Gobierno tiene la responsabilidad de gobernar no sólo para los trabajadores, también atendiendo demandas empresariales y de toda la sociedad; en consecuencia, las relaciones con los sindicatos en ocasiones se vuelven tensas, aunque de ninguna manera han de ser de ruptura. El partido socialista sin UGT-CCOO y las opiniones laborales en general favorables, fracasará siempre. La experiencia lo señala así.

El nuevo PSOE de Pedro, goza ahora de expectativas favorables en el mundo del trabajo y sindical. Ahora bien, la confianza necesita ser correspondida. Por eso, en su cartera debería llevar para atajarla a la necesidad real, la vieja ola de la eventualidad desbordante, para evitar los sangrantes abusos laborales que origina. Llega a ocurrir lo siguiente: Un joven, ingeniero, con inglés fluido, trabaja en una empresa de ingeniería con un contrato de 12 horas al mes, cuando hay veces que en un solo día ya las hace, además de efectuar como mínimo cuatro horas por jornada durante toda la mensualidad. En total trabaja sobre 100 horas mensuales, todo ello por 300 euros al mes, a 3 euros la hora. La cotización de 12 horas, me imagino que la tendrá sin fecha concreta, para que el empleador falsee la legalidad en caso de accidente. ¡Pura vergüenza!

Esta siendo una realidad, hacer firmar mínimos contratos en fraude de ley, obligando en los parciales y eventuales, a realizar al día muchas mas horas de las fijadas en ellos, sin cobrar ni tener cotización de ese tiempo extra ilegal. En 2008, la juventud y los salarios más bajos, aspiraban a ser como mínimo “mileuristas” (UGT Aragón realizo una campaña en ese sentido). Pero se ha ido para atrás vergonzosamente, porque lo que actualmente se va imponiendo son los “seiscientoseuristas”, con flecos que llegan a los “trescientoseuristas”, como es en el caso denunciado.

Ante lo cual y hasta que el PSOE gobierne o haga algo: ¿Las patronales no tienen nada que decir, delatando a los sujetos sin escrúpulos que realizan estos contratos? ¿Y los inspectores de trabajo que hacen? ¿Los sindicatos están presionando lo suficiente para evitarlo? ¿Los propios afectados se revelan ante esas sangrantes injusticias?  Me temo, que todos hacen menos de lo que deberían. Estando tan extendido el mal, que sólo con decisiones políticas firmes, esta tamaña injusticia se enmendará. El que exista más de un 10% de eventualidad, no es de un país ni de unas empresas competentes y socialmente responsables. Según la EPA del segundo trimestre del año, en España la tasa de temporalidad es del 23,93%. Antes de la crisis llego ha a ser del 33,3%, cuando en el conjunto de la Unión Europea era del 14,5%. En el paro registrado de agosto, la contratación fija ha sido tan solo del 6,43%.

Ante este estado de cosas, los jóvenes eventuales que no se quejan por miedo a perder el puesto de trabajo, suelen decir que más valen 300 euros que nada. Para ellos, el sistema laboral español es de una autentica explotación y como una cárcel. Por consiguiente, la política socialista y el sindicalismo han de realizar acciones urgentes, tanto individual como colectivamente, para romper esas cadenas. Políticamente, desde el Parlamento y el Boletín Oficial del Estado. Sindicalmente, denunciando ante la Inspección de Trabajo cada abuso que se detecte, sin que tenga que hacerlo directamente el trabajador afectado  que no se atreve. Llegando con los procedimientos a los Tribunales, la prensa, y hasta donde sea menester. Los sindicatos son órganos de defensa de los trabajadores y están para eso. Siempre al menos, que el trabajador se afilie al sindicato.

Una viñeta decía: “Vale, no me pague, acepto trabajar por la comida. No tan rápido, ¿cuánta comida?” Hay que ir como mínimo a nóminas de cuatro cifras. ¡Que menos!

De todo esto y de mucho más, se habla en los tajos. De la desesperada situación de los parados y del drama que sufren si son mayores. Del futuro de las pensiones, cuando el Gobierno popular agote el Fondo de Reserva de las mismas. Del debilitamiento de la negociación colectiva y el arrinconamiento de los convenios. De donde trabajarán las hijas e hijos. De que la derecha quiere convertirnos en un país de albañiles sin trabajo y camareros explotados, porque su mentalidad no le da para más. ¿No saben que la industria existe?

A todo este aluvión de problemas, se tendrá que enfrentar Pedro Sánchez. ¿Su nuevo socialismo será capaz de solventarlos? Yo pienso que sí. Si bien en ese fin, la clase trabajadora tiene que apoyarlo. Y, el movimiento sindical estar vivo, empujar y volver a confiar en el PSOE. Porque si no es con él... todo será, una ocasión perdida.  


                5.09.2014                                 Fernando Bolea Rubio
                                                                 Sindicalista