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Zaragoza, Aragón, Spain
Sindicalista de UGT Zaragoza entre 1977 a 2006. Periodo en el que fue uno de los refundadores de UGT Zaragoza, Sº de Acción Reivindicativa de UGT Zaragoza, Sº General de UGT en General Motors España, Presidente del Comité de Empresa de GM España, Sº General de UGT Metal Zaragoza, miembro del Comité Confederal de UGT y formó parte del Comité Europeo y Mundial de General Motors .

viernes, 5 de febrero de 2016

Líderes de futuro



Lo nunca visto ha ocurrido. El día 22 de enero (22-E), en la primera ronda de consultas, el Jefe del Estado encargó a Mariano Rajoy la formación del nuevo Gobierno, para que como es preceptivo se sometiera a la investidura en el Congreso de los Diputados; y lo inimaginable sucedió, dado que el ganador de las elecciones declinó hacerlo, alegando no tener los apoyos suficientes. Pero, por eso no se retiró dejando que otra persona del Partido Popular o de otro partido lo pudiera intentar. Todo lo contrario, no fue ni para adelante ni para atrás, dejando en entredicho el papel de las instituciones del Estado y de la propia Corona.

Como hay políticos cobardes y valientes. A Rajoy,  posiblemente le influyó el temor de encarar el debate de investidura que sabía que iba a perder y, además, su falta de capacidad para ganarlo dialécticamente, con lo que hubiera dejado en buen lugar a su formación, aunque la votación le hubiese sido negativa. Si ha sido principalmente por estos motivos, Rajoy -del que intuyo que no volverá a gobernar-, no podría acabar su carrera política de peor manera. Sin la mayoría absoluta de los últimos cuatro años, que le permitió hacer lo que le venía en gana, imponiendo su política sin dialogo, por lo que se echó a toda la oposición encima; viéndose ahora  abandonado por los partidos al negarse a pactar con él.

En mi opinión, lo que le pasa se lo merece, después de la legislatura tan desastrosa que se ha padecido, sobre todo por las clases baja y media. Su fracaso político se refleja, en que podría ser el único presidente de la democracia que solo habría gobernado una legislatura. Siendo una vergüenza para él, porque todos los presidentes aspiran a permanecer como mínimo dos. En el PP se comenta: “Rajoy esta muerto y solo un milagro lo puede salvar”. 

Sin embargo, el 2 de febrero (2-F), en la segunda ronda de consultas, en mucha gente renació la ilusión, puesto que el Rey dispuso que fuera el socialista Pedro Sánchez, el que formara el Ejecutivo; lo cual fue aceptado por él con sumo agrado y claridad de ideas como se pudo ver. Así, en medio de tanta incertidumbre, se rompió el bloqueo institucional debido al rechazo de Rajoy; abriéndose paso la negociación entre los partidos, que es la mejor solución que puede haber. Durante la misma, los nuevos políticos tienen la oportunidad de demostrar su valía y Pedro Sánchez el nivel de estadista que se le supone y que el momento requiere. Con el resultado electoral (PP: 123 diputados, PSOE: 90, Podemos: 42 con las mareas 69, C´s: 40, IU-Unidad popular: 2), es muy difícil formar en el Parlamento una mayoría de diputados que permita gobernar con estabilidad. Por lo que en estas condiciones, surge la pregunta: ¿Para el Partido Socialista es mejor gobernar o seguir en la oposición? Un sindicalista socialista como yo no tiene duda, es mejor gobernar que no hacerlo. Ahora bien, no de cualquier manera.

Sí, desde la concepción de un gobierno progresista reformista, como el PSOE propone. Y no,  gobernando la izquierda con la derecha del PP, ni en esa llamada “gran coalición” que formarían el PSOE, PP, C´s. Locura esta, que hace las delicias del Partido Popular, del diario EL País, las empresas del Ibex, la derecha mediática, y de infinidad de poderes ocultos. Todo un conglomerado de personas que las une los intereses inmediatos, si bien a medio plazo piensan poco, porque con esa operación todos esos partidos estarían gobernando y el partido líder de la oposición sería Podemos. Asimismo, cuando esa coalición perdiera fuerza electoral o fracasara, la única alternativa de gobierno disponible sería el líder de la oposición, pudiendo dar ya por seguro que Pablo Iglesias sería el siguiente presidente del gobierno. 

La tarde del 2-F fue rica en acontecimientos políticos, de los que se pudieron apreciar dos reacciones muy diferentes. Una negativa protagonizada por Rajoy e Iglesias y otra constructiva y esperanzadora de Rivera y Sánchez. El primero, se va a quedar agazapado sin hacer ni ceder en nada, siguiendo con la cantinela de ser el partido más votado (aunque no pueda formar gobierno) y de la “gran coalición”, a la vez que espera que Pedro fracase para él tener alguna oportunidad en unas nuevas elecciones.

Iglesias, fue tan patético como Rajoy. Realizó una rueda de prensa a destiempo y sin saber lo que le pertenecía, por hacerla antes de la del protagonista del momento, Pedro Sánchez, con el fin de robarle cámara y protagonismo. Sacando su mejor pose de come niños, con un tono bronco y faltón. Finalizando la primera ronda de consultas, lo que el día 22-E hizo aún fue peor, debido a que sin decirle nada a Sánchez y mientras este estaba con Su Majestad, presentó a la prensa una propuesta de gobierno donde él se postulaba como vicepresidente del mismo, guardándose para sí cuatro ministerios más. Dando a entender que lo único que les importaba eran los sillones. Con la novedad actual, de que el nuevo bloque o “pinza” PP-Podemos apremia hoy para que la investidura se vote dentro de quince días, en vez de un mes. Pedro Sánchez ha lanzado a los socialistas la siguiente directriz: “Cuando veamos desplantes, arrogancia o propuestas inasumibles, respondamos con respeto”. 

Rivera, dio un mensaje constructivo y colaborador. Y Pedro, expuso un discurso político-social atractivo que me gustó mucho, en línea con las pautas de lo que será su intervención en el debate de investidura. En consecuencia, yo percibí a dos líderes de pasado: Rajoy e Iglesias, este último por demostrar con sus actos que está inmaduro para la política. Y a dos líderes de futuro: Rivera y Sánchez, que pueden llegar lejos si siguen como van. Aún diría más, un gobierno de centroizquierda compuesto por el PSOE y Ciudadanos, dejaría al PP en la extrema derecha y a Podemos en la extrema izquierda, situándolos en las franjas ideológicas que de momento, realmente les corresponden. La política española se clarificaría mucho.

Se comenta que Pablo Manuel Iglesias y Podemos no quieren pactar con el Partido Socialista, porque su fin es sobrepasarlo. Pues bien, que lo intenten y que se pongan a la cola, porque lo mismo han deseado otros partidos durante muchos años y todavía no lo han conseguido, ni lo conseguirán. Izquierda Unida soñó con esa posibilidad, intentándolo con más ahínco que nadie. Sin embargo ahora, basta con mirar donde están ellos y el PSOE.

Según El País, las últimas palabras de secretario general, Pedro Sánchez, en el Comité Federal del 30 de enero fueron: “No pactaremos con independentistas, ni haremos un gobierno de coalición con Podemos”. El primer triunfo de Pedro va a ser la caída de Rajoy. Él dice que “para poder hay que querer” y como Cervantes “a cualquier mal el buen ánimo repara”. Ha prometido “más y mejor empleo”. Se ha dicho que el “paso dado por Sánchez es inteligente y valiente”. Quiere hacer un gobierno sensato y socialdemócrata. Ha hecho dos afirmaciones rotundas: “Yo voy en serio... Esto empieza bien”. 


5.02.2016                                                                               Fernando Bolea Rubio
                                                                            Sindicalista

viernes, 22 de enero de 2016

Saber y dejar negociar



La negociación es un arte, debiéndose cumplir algunos criterios para que se desarrolle bien. Como el de saber, lo que se quiere conseguir y lo que no se debe admitir; requiriendo firmeza y valentía y, sobre todo, seriedad y tranquilidad. No guirigáis como el que Podemos montó el día 13, en la constitución del Congreso de los Diputados, con comportamientos partidistas y postureos de notoriedad. Cuando se negocia se negocia y cuando se presiona o se hacen campañas electorales se hacen, pero aparte y sin influir en la negociación. 

En una mesa de negociación se ha de pensar únicamente en negociar, en sacar la negociación adelante evitando que fracase, en beneficio de los representados. Yo siempre he negociado así, por convencimiento y satisfacción propia. Hay que querer y además saber negociar. Los políticos han de ser por naturaleza buenos negociadores; facultad esta que en el PP parecen desconocer, por su política impositiva continua. Digo esto, porque se esta hablando mucho de que los partidos tienen que negociar; pero no veo que haya suficiente seriedad ni la tranquilidad política y mediática necesaria, para poderlo hacer. El periodista Fernando Garea indica, que Rajoy no sabe negociar ni pactar. 

En todo caso, ya se puede descartar totalmente, la negociación de la llamada “gran coalición” de gobierno, entre el PP, PSOE, Ciudadanos (C´s). Porque Pedro Sánchez sabe muy bien que no debe admitir de ninguna manera, que Mariano Rajoy y el Partido Popular -por sus recortes sociales, laborales, educativos, de todo tipo- sigan gobernando por más tiempo. Y debido también, a que Rajoy no quiere negociar, sino que el Partido Socialista se adhiera sin más, a su aislada y equivocada política, no queriendo derogar la reforma laboral, la ley de educación, la ley mordaza u otras del mismo tenor. 

Con una corrupción que los corroe y con un desfase ideológico y político impropio en la Unión Europea de hoy, el PP no está en condiciones de seguir gobernando. En mi opinión, lo mejor que el Partido Popular podría hacer es, utilizar los próximos cuatro años en los que pienso que no gobernará, para reinventarse modernizando su ideología y las estructuras propias, hoy anquilosadas después de tantos años de pensamiento único sin debate interno. Con la idea inicial, de que deberían llegar a ser un partido de centroderecha de verdad, dejando de ser la derecha más extremada de la Unión; situándose así, más en el centro del tablero con políticas más racionales y asumibles. Con ese giro ideológico, podría ser posible alcanzar acuerdos de gobernabilidad con el Partido Socialista, como ocurre en Alemania y que tanto se demandan aquí. 

Cuando en 2011 el PSOE perdió las elecciones, se dedico a modificar sus estatutos convocando elecciones primarias para que los afiliados eligieran al secretario general; dando éste después, un giro ideológico necesario también, hasta el centroizquierda. El resultado de todo aquello es, que el partido tiene ahora el mejor líder, Pedro Sánchez, con muchas posibilidades de que sea el próximo Presidente del Gobierno. Los cuatro años en la oposición, los socialistas los han aprovechado bien.

Bien es verdad, que a la dirección socialista la tienen que dejar negociar con libertad, confiando en su responsabilidad y buen criterio. Pero en este sentido, los barones críticos empezaron muy mal, poniendo obstáculos en el camino para que la negociación no pudiera ni empezar; al poner líneas rojas en el Comité Federal, que la Comisión Ejecutiva en ningún momento pensó ni tan siquiera pisar. Con esa algarada, sus promotores tuvieron días de propaganda personal al salir en los medios; sin pensar que, cuando al partido se le hiere, éste sufre en el corazón de sus afiliados. Al poner en entredicho al candidato, ¿acaso el PP esperaba que los barones le hicieran el trabajo? 

De todas formas, se está demostrando que Pedro Sánchez es un político seguro y valiente -No es NO- al no hacer mella en él, la ofensiva mediática del PP y de sus acólitos tertulianos, para obligarle a salvar al gobierno popular, si el PSOE se abstuviera en la investidura de Rajoy. A Sánchez se le dice de todo, pero si la derecha reniega, la posibilidad de un gobierno progresista y reformista puede estar cerca. El flamante nuevo Presidente del Congreso, el socialista Patxi López (de lo que me alegro por él y en recuerdo de su padre el histórico militante vasco de UGT, Eduardo López Albizu “Lalo”), ha declarado: “Esta es la hora de los políticos con mano izquierda”. 

Mariano Rajoy quiere que se repitan las elecciones, porque sabe que de no haberlas en cualquier pacto él se tendría que ir. De llegar allí, en un buen articulo titulado ¿Quién teme unas nuevas elecciones? Soledad Gallego-Díaz decía: “Pedro Sánchez parece dispuesto a resistir, incluso si el acuerdo de izquierda fuera imposible, el PSOE podría batallar en una nueva campaña, demostrando que los socialistas no cedieron ante la derecha y que si no existe gobierno de izquierdas es responsabilidad de Podemos”. 

Se aclararía que el PSOE y el PP no son lo mismo, anulando por los hechos parte del discurso populista que se utilizaba. Dando pie, a que los socialistas recuperaran confianza perdida. Así... resistir es vencer.

          22.01.2016                                                          Fernando Bolea Rubio
                                                                                          Sindicalista

viernes, 8 de enero de 2016

Capricho o propósito del sur

En el Partido Socialista está pasando, lo que nunca debió ocurrir. En las elecciones generales del 20-D, después de las malas perspectivas electorales que se le daban y de Pedro Sánchez obtener  un resultado “bastante digno”. De pronto en el PSOE, se han desatado las más bajas ambiciones e instintos, queriendo relevar a Sánchez como secretario general y de candidato al gobierno de España. Todo ello, ocultando a la persona que se piensa para sustituirlo, aunque se intuye que sería la presidenta de la Junta, Susana Díaz; o el manejable barón, que ella estime. Puede resultar, que lo hecho sea solo un nuevo capricho del sur; o dada su fuerza orgánica, una simple tarjeta amarilla para que Pedro recuerde que es mortal. Pero de todas maneras, lo que está  sucediendo no es serio ni propio de socialistas, amén de demostrar una incoherencia total con los principios de la socialdemocracia y del partido.

Sí Susana Díaz quiere dar el salto a Madrid, para ocupar las más altas jerarquías políticas, que no se esconda y que lo diga. Que en las elecciones primarias, que obligatoriamente tendría que haber, los militantes del partido ya decidiríamos si nuevamente preferimos a Pedro Sánchez o a ella. Él fue elegido por los afiliados en voto secreto y hasta que ellos no lo digan... ¡no se toca! Desde luego, Susana o su hipotético candidato con mi voto que no cuenten, porque como dice el lema: #YoconPedro. La ofensiva que se ha iniciado es tan sumamente grave, que si Pedro Sánchez y los afiliados no lo evitamos, el PSOE irá por el camino de la desaparición, como al Pasok le ocurrió en Grecia. Debido a que los ciudadanos asisten atónitos y los afiliados hondamente molestos a esta guerra interna que nadie comprende, propia de juventudes socialistas, o de críos y crías en la pubertad. Al Partido Socialista lo quieren suicidar, mas muchos lo impediremos y no lo conseguirán.  

Recién acabadas las elecciones con la dificultad de formar el Gobierno, y con fundadas razones de que las mismas se tengan que volver a repetir, es inaudito, de poca cabeza y de muy mala intención, que Susana Díaz y las federaciones más críticas -Andalucía, Asturias, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha-; tengan como fin, cambiar al secretario general y candidato, Pedro Sánchez, dejando al Partido Socialista sin cabeza orgánica y electoral. La  presión del sur y de los barones de las comunidades mencionadas, en una primera estrategia pudieron pretender que Pedro se asustaran y dimitiera voluntariamente; pero han dado en hueso y en vez de eso les hace frente, sin variar en nada su posición. Para la comentarista de cadena SER, Mariola Urrea, “lo mejor de Pedro es que no se ha sometido a los caprichos andaluces”.

¿Y todo para que? ¿Sólo por el afán de decir, quítate tú que me pongo yo? Pedro ha demostrado que  es el mejor líder y candidato que el PSOE puede tener ahora y en mucho tiempo. ¿Acaso Susana piensa que, solo por el hecho de ser ella, obtendría de los electores más votos que Sánchez? En Andalucía quizá sí, pero fuera de allí lo dudo. El cambio que se pretende, a nivel estatal podría ser un auténtico fracaso. El dejar de envolverse en la bandera andaluza como ella hace y hacerlo con la española, tiene un recorrido muy corto y en mi opinión daría poco de sí. Los discursos de Andalucía, Andalucía, Andalucía; o los que haría, de España, España, España, a mí no me gustan y a la mayoría de los españoles tampoco. Miguel Ángel Aguilar dice: “Susana suma ambición e impaciencia”.

Pero claro, la barbaridad que se esta haciendo ¿es solo un capricho más del sur o se trata de un propósito con intenciones inconfesables? Según Ernesto Ekaizer: “Susana quiere pasar a Pedro por la derecha”. Tal como comenta, Federico Castaño, en Vozpópuli: “La operación Susana consistiría en liquidar a Pedro Sánchez, investir un candidato del PP y superar el desafío soberanista”. Soledad Gallego-Díaz afirma: “El primer objetivo es desalojar a Pedro Sánchez del partido, del gobierno, de la oposición y de donde haga falta”. Asegurando: “La recién elegida secretaria general, Susana Díaz, daría su apoyo condicionado a Rajoy durante dos años”.  Soledad dice también, que “algunos barones han enfriado su posición a la vista de la furia y del encono personal con el que Díaz plantea ese relevo”. Cuanto empeño, verdad. ¿Qué y quien habrá detrás?  

Que cada cual haga su propia deducción, sin olvidar en ningún momento que los grandes capitales están en movimiento continuo. Acaso una vez vista la inutilidad de Ciudadanos y de Albert Rivera para recuperar los votos perdidos por el PP, ¿se está utilizando a Susana Díaz para que complete la operación permitiéndoles gobernar? Con esa baronesa que después del lío que armó, salió del Comité Federal riéndose y del brazo del barón asturiano... yo no descarto nada.

     
8.01.2016                                                                        Fernando Bolea Rubio
                                                                                      Sindicalista

viernes, 25 de diciembre de 2015

Urnas contra chantajes

Dado el caos político vivido, como era de suponer, la ingobernabilidad del país esta servida. En las elecciones legislativas del 20-D, bastantes electores han votado a Podemos, a lo nuevo, más por el simple hecho de ser jóvenes que por ideas y principios propios. Confiando a ojos cerrados, en unos candidatos políticamente medio desconocidos, y con ambiciones personales hasta ahora nunca vistas.

El Partido Popular (PP) ha obtenido solamente 123 asientos (63 menos de los que tenía), Ciudadanos (C´s) 40; poniéndose de relieve, el fracaso de la operación derechas -PP más C´s- a fin de ganar, al obtener entre ambos partidos 13 diputados menos de la mayoría absoluta establecida en 176.

Sin embargo, con 90 actas, 20 menos, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha conseguido un resultado digno, cuyo ascenso paulatino y oculto previamente se notó en la calle. Se ha situado por encima de las expectativas que se le daban, demostrando que tiene una buena cantera de votantes, a los que no les ha afectado las pinzas de intereses contrarios, la demagogia de los partidos emergentes, los medios populistas y de derecha; con el ataque demostrado, de ir  todos contra los socialistas. Conservan las posiciones de líder de la oposición y del primer partido de la izquierda. A la vez que Pedro Sánchez, por mucho que digan, se ha consagrado definitivamente como secretario general del Partido Socialista.

Podemos (PO) quedó por debajo de lo que se decía, al lograr únicamente 69 escaños, en realidad 42, dado que 27 son de opciones confluentes de plataformas catalanas, valencianas, gallegas. PO no ha conseguido el “Sorpasso” al PSOE, que tanto a su jefe Iglesias como al constante Julio Anguita no les deja vivir. Unidad Popular (UP) -antes Izquierda Unida- obtuvo la dolorosa cifra de 2 parlamentarios.

¿Estos resultados son buenos para la izquierda? No, un desastre. Siendo los dirigentes de Podemos los principales culpables, al dividir y sobre todo difamar a la izquierda existente, para regocijo de sus enemigos de clase de siempre. Ésta ha sido su principal hazaña. Y por ello, no se ruborizan ni avergüenzan. Todo lo contrario, se ensalzan más. Cuando después de cuatro años de recortes, sufrimientos y miserias laborales, todo iba encaminado para que el Presidente Rajoy y la derecha tuvieran que abandonar el gobierno, aparecen estos ángeles custodios y le permiten al PP ganar las elecciones, al quitar votos a la izquierda socialista, que es la única que al PP le puede arrebatar el poder. Con ellos, a la derecha le ha ido de maravilla. ¡Vaya hazaña! ¿Quién les pagará, tal favor? Enric Sopena (director de elplural.com) ha escrito: “La voracidad de Pablo Iglesias, y su obsesión de hundir al PSOE, han impedido el fin de Mariano Rajoy Brey”.

Y esto, ¿la gente no lo ve? ¿Los jóvenes no saben que votar a ciegas trae malas consecuencias?  El Partido Socialista quiere derogar la salvaje reforma laboral que Rajoy impuso. Pero tal como se  desvirtúa todo, ¿lo podrá hacer? Esta prometida derogación ha puesto en pie de guerra a los poderes empresariales, financieros, a los consejos de los grupos de comunicación, contra Pedro Sánchez. Porque como sociedades están totalmente en contra de que se anule la reforma y que se pacte con los sindicatos un nuevo Estatuto de los Trabajadores, como al principio de la democracia tuvimos que hacer.

Todo, porque ahora los malos empresarios y ejecutivos son felices, porque con la reforma las trabajadoras y los trabajadores de sus empresas, ganan menos y han perdido derechos y estabilidad laboral. ¿Acaso, los jóvenes no han sabido valorar en toda su dimensión el alcance laboral y social de esa derogación? Ésta era para los jóvenes, una de las mejores propuestas de todas las que los partidos han presentado; pero pienso que la juventud no la ha sabido apreciar en toda su extensión. 

Ahora, vergonzosamente, Mariano, el PP y sus propagandistas de micrófono, cámara y lápiz, irradian voces insultantes contra Pedro Sánchez y su partido. No tienen vergüenza, la verdad. Como las cuentas no les salen para que Rajoy se postule como presidente, han iniciado una nueva ola de feas palabras y métodos, tratando de chantajear a los socialistas, para que el PSOE se abstenga en la votación y pueda ser investido por el PP y C´s. Pienso que ellos votarán en contra como dicen, por lo que ya se puede adelantar que ni Mariano Rajoy ni nadie del PP, será el nuevo presidente del Gobierno español.

A partir de aquí, Pedro Sánchez podría formar el Gobierno con el apoyo de PO, UP y otros. Pero creo que no será posible, porque a su vez, Podemos esta chantajeando a los socialistas al exigirles, como primera condición, que en Cataluña debe haber un referéndum de autodeterminación. Cuando saben a ciencia cierta, que el Partido Socialista dice no a la España “plurinacional”, ni concibe el país como 17 partes que pueden autodeterminarse. El antídoto a los chantajes es que las urnas hablen de nuevo.

PO no quiere de ninguna manera que Sánchez sea presidente, por el fortalecimiento político que le supondría. El referéndum es una excusa para no pactar con él. No se cuanto tiempo le durará esa estrategia tan pobre. Sí se que se están equivocando, dado que los chavales no les han votado para que hagan malabarismos independentistas y ya hay personas que dicen “yo no les he votado para eso”. Debiendo tener en cuenta que, como he oído comentar, muchos les han votado para que hagan de complemento al PSOE; por imaginar que, a este le darían más efectividad, pero siempre contando con él. No para que se opongan radicalmente al mismo y le impidan gobernar. Ellos verán.

Sus marañas son tan descabelladas que, hasta proponen que un independiente no elegido en las urnas, sea el nuevo presidente del Gobierno español. ¡Qué locura, qué error! Todo menos Pedro. Con tantos traspiés parecen olvidar... que en política, de la euforia se pasa a la decepción.


25.12.2015                                                                                     Fernando Bolea Rubio

                                                                        Sindicalista        

viernes, 11 de diciembre de 2015

Vuelco electoral socialista

Mi averiado olfato político me lleva a pensar que, en esta semana, se está produciendo un pequeño vuelco electoral socialista. Debido a que, la inmensa mayoría de las españolas y españoles no quieren a Mariano Rajoy cuatro años más; ni que se junten para gobernar, las derechas del Partido Popular (PP) y Ciudadanos (C´s). Se sabe a ciencia cierta,  que Podemos (PO) no va a ganar las elecciones, aunque sí divide a la izquierda en beneficio de la derecha, lo que podría ayudar a que Rajoy siga en el poder. Y, por consiguiente, se percibe que sólo el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y su líder Pedro Sánchez, pueden impedir la continuidad del PP con el adorno floreado de C´s.

En este sentido, es muy significativo el editorial de El País titulado “Sánchez y Rivera”, publicado el día 9, después de los dos debates entre los candidatos: Pedro Sánchez (PSOE), Albert Rivera (C´s), Pablo Iglesias (PO). En él se dice sobre Pablo, que “parece evidente que carece de opciones para llegar a la Moncloa” y que, “solo cabe comparar a dos candidatos con hechuras presidenciales, Pedro Sánchez y Albert Rivera”. Añadiendo, que “es obvio que Rivera es aún un edificio a medio construir”. Y que “Pedro Sánchez es quien más capacidades está mostrando para abordar los complicados retos institucionales, políticos, económicos y sociales de la España de hoy”. Así es, estoy totalmente de acuerdo con esta apreciación y sería un grave error, que los electores no lo consideren así.

En los debates, Pedro demostró que era el único candidato con seriedad, imagen y propuestas de Presidente. Ir en vaqueros, sin chaqueta ni corbata como hizo Iglesias es ordinario y una desconsideración a los electores. ¿Cómo puede querer ser presidente una persona vestida así? ¿a dónde lo podríamos mandar? Según informa El Plural y otros medios, el PP considera a Pedro Sánchez su “enemigo” por ser el único que podría formar gobierno. Así, “los populares quieren hundir a los socialistas a costa del partido de Pablo Iglesias”. Rajoy considera ahora a Iglesias un aliado, “vais muy bien” le ha llegado a decir, lo cual daría risa si no fuera vergonzoso.

En el PSOE se piensa que “Podemos no ganará ni pactará con ellos, lo que daría el gobierno a Rajoy”, que es lo que en realidad quieren. Dado que su principal objetivo es, ir debilitando al Partido Socialista, para ocupar ellos su espacio político; no interesándoles por eso, que Pedro se fortalezca al gobernar. Ya tienen la triste carga, de casi hacer desaparecer a Izquierda Unida (IU), cuando ni la dictadura pudo con ellos; pero con nuestra cultura orgánica e ideológica no lo conseguirán. En el PSOE somos de tradición socialista e Iglesias es comunista -viene de IU-, con una disciplina diferente e incompatible con nuestros principios e ideales. Pedro Sánchez dice: “La única garantía de cambio es el PSOE. No votarlo es regalar el voto al presidente del paro y la corrupción, que es Rajoy”. Haciendo un llamamiento al voto útil. El candidato popular, Mariano Rajoy, no asistió a los debates entre los candidatos, sin duda por miedo, quedando su figura muy disminuida.   

Lo cierto es, que de darse ese vuelco, en la próximas encuestas ningún medio de prensa lo dirá y la sorpresa general podría llegar la misma noche del 20-D. El papel de la prensa en estas elecciones es bochornoso. Da la sensación de que varios medios quieren ganar las elecciones sin presentarse a las mismas, poniendo en ello un empeño continuo con sus cámaras, comentarios, micrófonos, portadas, encuestas. El tratamiento superpositivo que el Grupo Prisa (La SER, El País) ha venido dando a Ciudadanos y a Albert Rivera, no se olvidará fácilmente. La prensa de la derecha esta totalmente decantada con el PP-C´s y, últimamente con PO, por mandato del PP, -con la estratagema de que Iglesias ha ganado los debates, cuando lo hizo Sánchez- al objeto de que Pedro pierda prestigio y el PSOE las elecciones.

Asimismo, lo que está pasado en laSexta TV en el programa “Al Rojo Vivo” es vergonzoso e incalificable. Su conductor, Antonio García Ferreras, parece que se ponga todos los días al servicio de Podemos; emitiendo un programa imposible de ver, por su falta de objetividad y profesionalidad. 

Sin embargo, por mucho empeño que pongan en hacer caer al Partido Socialista, lo van a tener difícil. El expresidente socialista Felipe González, ha declarado: “Una cosa es la opinión pública y otra es la opinión publicada. Yo siempre perdía en las encuestas y ganaba las elecciones”.

En fin, como se puede apreciar, todos van contra el PSOE. Eso sí, ganemos o perdamos... el socialismo seguirá.

                
 11.12.2015                                               Fernando Bolea Rubio
                                                                                    Sindicalista

viernes, 27 de noviembre de 2015

Inestabilidad electoral

No queríamos una derecha y ahora tenemos dos. La vieja del Partido Popular y la nueva de Ciudadanos (C´s) que, va recogiendo los votos que pierde la primera, presuntamente al objeto de ponerlos de nuevo a su servicio después de las elecciones legislativas del 20-D. De ser así, esta hábil maniobra, de impulsar al C´s para que todo se quede en casa, yo no sé quiénes fueron los que la pudieron planificar -se habla del poderoso don dinero-; pero reconozco, que puede salir bien, si con su voto la inteligencia de las españolas y los españoles no la impiden en el último momento.

En el objetivo de este supuesto plan, cuyo principal fin sería que la derecha no pierda el poder e impedir que la izquierda lo gane; ha colaborado algo el emergente Podemos (PO), con su falso discurso inicial de que no eran de izquierdas ni de derechas. Esa inocentada no fue creíble,  dado que los electores los calificaban de extrema izquierda; si bien sirvió, para que a continuación, Albert Rivera, al frente de C´s, tuviera ya introducida esa vacía nuez del ni-ni en el inconsciente de los electores cuando él empezó a decir la misma falsedad.

En menos de un año, con su ni-ni, la derecha o quizá ultraderecha de C´s sube asombrosamente,  mientras que el izquierdismo de PO baja y cae. Lo que es incomprensible, produciendo una total inestabilidad electoral. Porque claro, quien puede entender que se cambie tanto y con tanta rapidez de un extremo ideológico al otro de enfrente, suponiendo en términos políticos una total contradicción. ¿Cómo es posible que el pensamiento de un porcentaje alto de los votantes sea tan volátil? Los cuales además tienen la llave, para que obtenga el gobierno uno u otro partido, con una u otra ideología.

Así pues, con unos votantes con una intención de voto tan ligera, que de la noche a la mañana prefiere a partidos tan dispares, ¿qué debe hacer y proponer un partido serio como el PSOE para amoldarse a lo que las urnas demandarán? ¿Debe seguir volcado totalmente en el centroizquierda o abrir el mensaje para clamor del consumo popular? Todo ello, cuando al haber más partidos en el arco electoral, en las encuestas el Partido Socialista está estancado en una estimación de voto menor al 25%. Siendo este un porcentaje bajo para gobernar, e incluso para formar un gobierno de coalición; porque en mi opinión, para que eso sea posible y resulte eficaz, debe obtener como mínimo un 10% más que el partido amigo a hermanar.

De momento, esta incoherencia electoral impedirá que el Partido Socialista haga una política de izquierda más profunda. Lo que se ha de interpretar, como que es la propia población la que limita el grado de izquierdismo de los partidos, llegándose a la triste conclusión de que aún queriendo, no se puede hacer una política progresista más intensa. Lo cual para la población más necesitada e inquieta es un paso atrás en toda regla. En el periodo del expresidente socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, desde este blog fueron muy criticadas las políticas neoliberales -como la penúltima reforma laboral- que su gobierno impulsó. Tildando a varios exministros y exministras de “socialiberales”, al estar alejados de la izquierda y de la realidad socio laboral del país.

Ahora en parte se puede volver a ese camino incorrecto, si no se obra con prudencia y fijando el punto de mira en la verdadera socialdemocracia que, de una vez, se ha de implantar con la intensidad que hoy se requiere, en España y la Unión Europea. Así, el querer estar más donde suena el trueno que donde cae la lluvia, puede conducir a nuevas sospechas y falsas interpretaciones. Como ha podido pasar, con unas recientes declaraciones a El País del líder y candidato socialista, Pedro Sánchez, en las que se confesó más cercano ideológicamente al socialista francés, Manuel Valls, que al laborista británico Jeremy Corbyn (conocido por su izquierdismo), de quien dice que “no ha entendido el proceso de globalización en el que estamos”. Añadiendo que la izquierda “no debe ser enemiga de palabras como competitividad o productividad”, con las que yo también me identifico plenamente.

No obstante, puede considerarse más recelosa la afirmación: “La globalización, la desregulación financiera y la crisis económica han obligado a reformular el discurso de la socialdemocracia europea. En Reino Unido, Francia, Portugal, Italia y Alemania se aprestan a reconstruirlo”. También es el turno de España y el líder del PSOE se decanta por la vía moderada, muy próxima a la que defiende Valls, quien se define como “socialrreformista” para rechazar el calificativo de “socialiberal”.

Otra vez esta horrenda palabra vuelve a sonar. Sólo una socialdemocracia viva la callará.

              
27.11.2015                                                                               Fernando Bolea Rubio
                                                     Sindicalista

viernes, 13 de noviembre de 2015

Cosas que parecen claras


La sinrazón catalana ha provocado al Estado español una vez más. El Parlament de Cataluña aprobó el día 9, por 72 votos a favor (Junts pel Sí-la CUP) y 63 en contra (PSOE, Ciudadanos, PP), el inicio del proceso de independencia con el que venían amenazando. Pero, este lamentable hecho -que el Tribunal Constitucional ha anulado-, ¿es solo una bravata o tiene alguna connotación más? Yo pienso que es más lo primero que nada, dado que analizado el proceso racionalmente, no se observan movimientos radicales firmes que pudieran preocupar. Esto parece claro.

Los catalanes no se tiran a la calle con piedras en los bolsillos. Su separatismo es de tertulia familiar, banderas en el Camp Nou, disputas en el bar, un par de grandes concentraciones para consumo de la TV, una forma de tapar la corrupción. Más bien son acciones de escaparate, que los medios difunden, sin nada claro ni decidido ni con fundamento detrás; excepto, un porcentaje bajo de iluminados separatistas, que el pueblo catalán sufre y que la mayoría censura.

Como salida, debe haber menos amenazas separatistas y más Estado en Madrid. Llegando éste, en el cumplimiento de las leyes y la Constitución, hasta todo lo que de ellas se necesite para cortar la sedición. Sin temor a emplear medidas contundentes, si se dan motivos para hacerlo. La solución ha de ser política y de negociación; Ahora bien, antes habrá que bajar un poco los humos independentistas catalanes, centrando la situación, para que el dialogo sea posible y resulte eficaz.

Se habla de la posible aplicación del artículo 155 de la Constitución, que anula facultades autonómicas por decisión del Senado. A lo que en caso de necesidad yo no me opondría. Siempre he pensado que, una manera de atajar “la política sin fin” de los separatistas podría ser, que en situaciones como esta, el Estado fuera retirándoles competencias ya cedidas, en vez de darles más; para que después utilizaran su tiempo a volverlas a recuperar. Si como me temo, el presidente Mariano Rajoy, no tuviera agallas para aplicar al menos parte del citado artículo; el desbarajuste político-catalán continuará, con el desprestigio local e internacional que para la nación supone.

Cataluña Si que es Pot (Podem, Esquerra Unida) votó por la celebración de un referéndum como la única vía posible. Mas a mí esa idea no me entusiasma demasiado. Para un separatista, perder un referéndum es pedir otro de inmediato para ganarlo. Así, la inestabilidad no termina nunca. Como dice el socialista catalán, Miquel Iceta, solo les serviría si saliera que sí. Por ello, un referéndum sería una solución cuyuntural, de corto plazo, porque de inmediato volvería a surgir el eterno fantasma. Para mí, esta es una medida que al partido que la hace lo compromete poco, con pedir el referéndum salen del paso, no se enfrentan a unos ni a otros ya que el sí, o el no, se pueden pedir con mucho o con poco entusiasmo. No teniendo que hacer nada más, al recaer su responsabilidad en los votantes. En mi opinión, tal como en Cataluña están las diferencias, limitarse a pedir un referéndum es una posición poco valiente.

Y sin embargo, la propuesta que hace el Partido Socialista (PSOE) la considero avanzada y necesaria, al proponer llegar a un Estado Federal. Que serviría, para que las comunidades y el Estado español puedan vivir juntos y en paz otros 37 años constitucionales más, con total estabilidad política. Los socialistas llaman al dialogo y el acuerdo en Cataluña, en favor de una solución pactada entre el rupturismo del president catalán, Artur Mas, y el inmovilismo del presidente español, Mariano Rajoy. Ellos piensan que el Estado de las Autonomías tiene que evolucionar, tiene que actualizarse y perfeccionarse. Y tiene que hacerlo en un sentido natural, avanzando hacia el federalismo, con todas sus consecuencias.

Dicen que “necesitamos reformar la Constitución para incorporar los hechos diferenciales y las singularidades políticas, institucionales, territoriales y lingüísticas que son expresión de nuestra diversidad”. Para Pedro Sánchez sería una reforma de la Constitución en cuatro puntos, que se basa en los siguientes ejes: Que se blinden los derechos sociales y se reconozcan otros y nuevas libertades; reformas que mejoren la calidad democrática en nuestro país; una reforma que mire a Europa, y una reforma que camine hacia la estructura federal. En todo caso, la negociación autonómica tiene que ser en beneficio de todas las comunidades y no exclusivamente para Cataluña.

Pero siguiendo con la claridad de las cosas, hay que tener totalmente asumido que la solución solo puede venir con un nuevo Gobierno. Y no con uno cualquiera. Por lo tanto diré, que ni Mariano Rajoy, Artur Mas, el PP ni por supuesto Ciudadanos -por su falta de propuestas para abordar el conflicto catalán-, serán competentes para la alta misión de superar este desafío. Debiéndose saber, que todo me hace pensar que el futuro Ejecutivo será del Partido Popular y Ciudadanos. Y, con ellos, la posible solución se encallará y lo catalán continuará... igual de mal. Difícil lo tenemos.

Eso sí, el que quiera más PP que vote Ciudadanos.



13.11.2015                                                            Fernando Bolea Rubio 
                                                                              Sindicalista