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Zaragoza, Aragón, Spain
Sindicalista de UGT Zaragoza entre 1977 a 2006. Periodo en el que fue uno de los refundadores de UGT Zaragoza, Sº de Acción Reivindicativa de UGT Zaragoza, Sº General de UGT en General Motors España, Presidente del Comité de Empresa de GM España, Sº General de UGT Metal Zaragoza, miembro del Comité Confederal de UGT y formó parte del Comité Europeo y Mundial de General Motors .

jueves, 24 de marzo de 2011

Nubes antiobreras

Sigue sin despejarse del todo la tormenta salarial, pero los trabajadores tienen un buen paraguas sindical. Se ha leído: “Zapatero quiere alinear salarios y productividad”, no con el IPC. Que fatalidad. Todos a por el tema, hasta el Jefe del Estado sale en la foto. Nunca se ha visto una irrupción semejante. Aun así, tranquilidad. Este es un país constitucional. Los que tienen que cambiar o no ese concepto de cálculo, son los Agentes Sociales, al tener la facultad.

En cualquier caso, si no se desea la referencia del índice de precios y tanto se insiste en el de la productividad para fijar los incrementos salariales, cuando podría significar que los asalariados perdieran hasta tres puntos de poder adquisitivo cada año -lo cual sería una autentica locura antisocial y económica-. Yo creo que los trabajadores, hartos de tantas limitaciones, podrían perder la paciencia y pensar en soltar ataduras dialécticas, acabar con la línea de moderación salarial y volver de nuevo a las viejas teorías reivindicativas. A los dos puntos por encima del IPC real cada año y ya está. Fuera tanto tecnicismo. Así se hizo en GM España y en infinidad de convenios durante muchos años. Ante tanto bochorno, podría ser una alternativa de contestación sindical.

 ¿Por qué dos puntos? Porque sí, como se decía entonces. Para mejorar el nivel de vida era y sería la contestación. En 1.993, en plena crisis, UGT-Metal-Zaragoza reivindicó un 7,5% en el convenio. “Lo que pedimos ya no puede ser menos, dos puntos por encima de la inflación. Que menos que dos puntos, con los salarios de 86.000 pesetas de este convenio”, dije yo en una concentración de metalúrgicos en la puerta de la sede de la patronal. Ella, sin embargo, proponía congelación salarial, tal era su tacañería. ¿Quieren los super neoliberales, los empresarios y el Gobierno volver a ese estado? Seguro que no. ¿Qué sería negativo para la viabilidad de algunos negocios, al rondar los aumentos salariales un 6% anual? Sí, quizá. ¿Pero, quienes serían los culpables de haber roto el consenso actual y de ese cambio?  Los asalariados y sus sindicatos de ninguna manera. No obstante, que no estiren tanto la cuerda... porque para el sindicalismo las cadenas son hilos de algodón fáciles de romper.

Sé de un convenio de empresa que, erróneamente, se esta negociando sin contar con la inflación y la cláusula de revisión; tomando solo como base un hipotético incremento de la productividad que, de no producirse, resultaría un acuerdo sin incremento salarial.  ¿Es ese el fin de la gerencia? La inflación salvo excepciones se incrementa siempre y los sueldos con ella; sin embargo, la productividad puede llegar a ser un valor muerto e inutilizable. Sí se ha de saber (para evitar dudas y artimañas), que los crecimientos de la productividad a tener en cuenta son tres: el de la empresa, el sector y el del país; acogiéndose los afectados al incremento resultante mayor, en virtud, de que han ser beneficiarios de la mejora de la riqueza general, aunque su empresa o sector obtengan resultados inferiores o nulos. Así la aplica IG-Metall en Alemania y es recomendación de la Federación Europea de Metalúrgicos (FEM). Sea como fuere, salvo anormalidades, beneficios hay  siempre. El que en una empresa no haya crecido la productividad en un año cualquiera, no significa que no obtenga beneficios en ese tiempo; porque si la productividad ha sido análoga, las ganancias serán equivalentes a las obtenidas el año anterior (o en ejercicios precedentes), debiéndose repartir, atendiendo las demandas de la plantilla. La orientación salarial la debe definir la existencia de beneficios o pérdidas, porque no se puede hacer el mismo sindicalismo en una empresa con beneficios que en perdidas, pensando siempre en términos de empleo y estabilidad laboral.

En verdad, las nubes tormentosas antiobreras vuelven siempre. Se pueden ir alejando unas pero enseguida aparecen otras, del mismo o de distinto punto cardinal. La cuestión es no parar. Si no se hace brecha por un lado se intenta por otro. Ahora, el Instituto de la Empresa Familiar (IEF), para abaratar el trabajo de los jóvenes, propone la creación de un contrato juvenil fuera de convenio, exento de pagos a la Seguridad Social, con un salario que no se atendría a lo previsto en los convenios, debido a que se pactaría entre el joven o la joven y el patrón. Pura miseria.¡Qué se va a pactar! Sería, trabajar a propina. Vuelta de nuevo a los “niños esclavos”. Diez pesetas diarias, por trabajar a los catorce años, trece horas al día en una herrería (con trabajos en un molino y una huerta), fue mi primera contratación laboral. Es lo que había. Aunque el herrero, al que tengo en buena consideración, cotizo a la SS por mi desde el primer día. Algo que el IEF no quiere hacer 50 años después. Esto ya empieza a ser una guerra total, de muchas mentes oligarcas de varias naturalezas, contra el mundo del trabajo. Cándido Méndez ha demandado “menos incoherencias en los planteamientos empresariales, ya que el presidente de IEF es, a su vez, dueño de una red de tiendas de moda joven, donde adula como clientes a los jóvenes, a la vez que intenta defender una propuesta de contrato sin derechos, sin cotización, con salarios fuera de convenio”. En este caso, el poder del consumo podría ser determinante. 

Pero las vergüenzas no acaban aquí. El presidente del BBVA, un señor mercado en toda regla, posiblemente nervioso porque la corte de cien expertos de Fedea no termina de hacer faena en la plaza, ha cogido el capote y la espada de matar al señalar, que la reforma laboral es “muy insuficiente todavía”. Afirmando que millones de familias atraviesan situaciones muy difíciles, mientras que los jóvenes solo encuentran trabajo fuera de España. “Estamos perdiendo capital humano para nuestro crecimiento y bienestar futuro”, advirtió. Ay de la juventud, si no se reacciona ante tanta maldad y basura interesada. En realidad, estas personas dan pena, porque deben creer que el pueblo español es tonto, cuando para mí es tal vez el más listo del mundo. Que no se esfuerce tanto, que todos los españoles saben que las calamidades de la crisis se deben a la irresponsabilidad y los abusos de ellos, de la banca, de las finanzas que han promovido la especulación con un afán loco. ¿Qué culpa tienen los trabajadores y el sistema de trabajo de ello?, para que esta gente los haga responsables de su cataclismo financiero y del paro que ha creado. Pronto, con sus amigos populares en el Gobierno podrá matar el toro con más facilidad aún, aunque seguro que lo impedirán los sindicatos con el público asistente.

Por si es poco, otro látigo bancario, la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS), acaba de descubrir que la alta inflación española, en relación a los países del euro, es una nueva piedra en el camino. Es hoy no, ha sido siempre, la piedra esta allí a perpetuidad, sin que la banca, las autoridades monetarias y los gobiernos al uso hayan hecho nada para retirarla; como los trabajadores saben muy bien, debido a que sus salarios tropiezan con ella todos los años. Detalla ciertas causas, alegando que hasta la crisis hubo en España una excesiva relajación monetaria y fiscal que produjo un boom de demanda de consumo e inversión, con la consiguiente presión inflacionista, mas alzas de precios; y, como no, por la indexación de los salarios al IPC. Así dicen, que es imperioso reformar las bases de la negociación colectiva, por los efectos negativos que introduce utilizar el IPC total de diciembre, como referencia en la negociación de los salarios y en las cláusulas de salvaguardia. ¿Solución? Una salomónica, dividen el niño en dos partes, separando el IPC total y real del IPC subyacente (sin alimentos y energía) que suele ser la mitad –en España el 2010 cerro con un 3% uno y el 1,5% otro-. Así que de momento, un 1,5% menos para los bolsillos de los empleados.

Si, bien, la sisa salarial que proponen es mayor, al sugerir que de mantenerse la referencia del IPC debería ser la inflación subyacente media anual de la “zona euro”, no la del país, que a su vez suele ser aquella un 50% inferior. En definitiva, lo que FUNCAS añade a la pelea es otra forma de cálculo, pero con el mismo efecto negativo que si los salarios se ligaran a la productividad; porque en ambas operaciones, los incrementos serían de un 1% o menores, mientras la inflación se situará en el mismo e histórico 4% o más de toda la vida, dado que nada se dice de reducir: los precios abusivos de muchos productos, ni los desorbitados benéficos empresariales y bancarios, ni los desproporcionados salarios de los ejecutivos y directivos. Como siempre, que las clases populares lleven la carga, para que las acaudaladas no tengan que pagar el convite.

Es llamativo asimismo, la reciente creación del foro-lobby de clara presión financiero periodística: “Economismo”, organizado por el periódico El País y expertos de reconocida tendencia neoliberal, con la publicación de un articulo tendencioso semanal; como fue el primero titulado: “España necesita el látigo del Pacto del Euro” (antes de competitividad). En él se decía que, las causas de la recesión de la economía española no hay que buscarlas solamente en el pinchazo de la burbuja inmobiliaria o en la crisis financiera, lo que impedirá la recuperación será la pérdida de competitividad que ha sufrido España entre el 2001 y 2008, casi un 30% respecto a la alemana, debido al incremento de los costes laborales y el escaso crecimiento de la productividad. Califica las reformas de insuficientes y confía en que el Pacto del Euro pueda ser el revulsivo para acometer las reformas necesarias. Permitiéndose la fanfarronería de indicar que si se hacen de forma consensuada, mejor; pero si no hay acuerdo, cada uno tiene que asumir sus responsabilidades. Lo que significa, nada más ni nada menos, que los chicos éstos, han empezado despreciando el hecho sindical e intimidando descaradamente al Gobierno, para que actué aplicando sin dilación las descabelladas tesis que los banqueros y ellos quieren imponer. 

De esto, lo que más me importa es el giro hacia la derecha que en economía ha dado El País, tal como últimamente yo al menos aprecio. Le puede llegar a ocurrir que, la gente progresista deje de llevar con orgullo el diario por la calle, lo que sería para él un serio síntoma de decadencia. En cuanto a los demás argumentos, no hay que dar importancia a lo que dicen, por que como se puede afirmar que los males económicos no vienen del ladrillo, ni de la caída de las finanzas y de los créditos; pero sí, de los incrementos de los costes laborales y de la baja productividad. En primer lugar, en lo que va de siglo los sueldos a duras penas han cubierto la inflación. Y en segundo lugar, como iba a crecer la productividad si todos los recursos financieros y la atención política y mediática estaban dedicados a la vivienda, desatendiendo la industria y otros sectores claves en términos de competitividad. Que no quieran cargar las culpas a los salarios de los trabajadores, porque con ese cuento asustarán a los niños. 

La ultima tontería en materia salarial la acaba de proponer un filosofo sin carrera del PP, al creer que los salarios deben ligarse a la tasa de paro. Y claro, con tanto desempleo querrán imponer la tesis de incremento cero. Dan miedo. El PSOE produce enfado, pero el PP temor. Posiblemente, si los populares gobiernan como es seguro que pronto harán, todo este comando de expertos neoliberales pasarán a ocupar mayores parcelas de poder del Estado, para desde allí lanzar sus dardos envenenados contra la clase trabajadora. Posiblemente, esta llegando el momento de pensar con más detenimiento en no dejar pasar la oportunidad de ir a votar y votar a la izquierda, pensando en nuestros intereses de clase. Zapatero no creo que se vuelva a presentar. Y, si es así, el nuevo candidato o candidata tendrá menos culpa de los desatinos socialistas en la presente legislatura. No en la anterior, porque en ella Zapatero gobernó bien, con criterios si no puramente socialdemócratas, si sociales y de acuerdo con los sindicatos.

A decir verdad, si tanto empeño hay en que los asalariados ganen menos, han pensado esos tipos lo que podría pasar si los trabajadores que son los que producen la riqueza, se impusieran a la vez el que sus empleadores ganen menos, no poniendo voluntad en el trabajo para responder con la misma moneda a las presiones que reciben. En vez de la filosofía gana-gana, sería la de pierde-pierde. ¿Le gustaría más a la señora Merkel? En realidad se busca, la de yo gano y tu pierde... siervo de la gleba. 

Al final, mi más firme y sincera solidaridad con la población japonesa y, todo mi pesar, por los 23.000 fallecidos que ya se calculan por el terrorífico terremoto y el tsunami que han sufrido. En ese país he estado en dos ocasiones y le tengo gran estima. Allí descubrí nuevas formas de organización del trabajo, así como el valor empresarial y laboral de la participación. “Cuando yo tenga 35 años intervendré en las decisiones de la empresa”, me decía un ilusionado trabajador japonés en mi primer viaje, sin que yo entendiera al principio el motivo de su alegría. Todo era porque a esa edad le permitirían entrar a formar parte de los equipos de trabajo, aportando sugerencias de organización y mejora de condiciones. Para un empresario japonés despedir a un trabajador es una afrenta. Y por si los agoreros del salario español no lo saben, los sueldos medios japoneses son casi el doble que los de aquí (3.118 euros) y su competitividad la sexta mejor del mundo.

                                  
                                                                              Fernando Bolea Rubio
       24.03.1911                                     Sindicalista        

             

    






viernes, 11 de marzo de 2011

¡Basta de vejaciones! Por dignidad.

El circo neoliberal sigue haciendo bailar a sus monos. El súper capitalismo disfrazado de mercados financieros oculta su cara y hace hablar a sus muñecos. El capital es listo, sí señor. Ha inventado esa figura comercial genérica que nadie conoce, para mover desde el anonimato la economía a su voluntad; imponiendo unas tesis, cuyos malos efectos, están padeciendo las sociedades de todas las partes del mundo. Así no se puede seguir. Es necesaria una reacción de la izquierda, del sindicalismo, de la juventud para superar su estatus basura. Hay que fijar el punto de inflexión, el cambio de sentido, porque con crisis o sin crisis no se puede perder más.

Lo que esta ocurriendo es vergonzoso. Un locuaz catedrático ha dicho en la SER que lo que se pretende es que: “sobre el 2015, la gente sea más barata y prescindible”. Es cierto, ése es el fin. Y, por tanto, la clase trabajadora y la sociedad afectada debe decir basta de vejaciones y reaccionar por dignidad. Lo que esta en juego es muy serio. Se quiere abaratar el coste del trabajo y despedir aun con mayor facilidad. No cabe duda, de que el poder financiero quiere aprovechar esta crisis para que más parte de las rentas del trabajo vayan a incrementar sus ganancias propias. Parecen enfermos, nada para el trabajador. Toda la culpa de lo que ocurre es por tener que pagar un salario. Hace poco decía un rico venido a menos: “Antes por el almuerzo te picaban la viña”.

Todos los avances salariales y sociales de los últimos treinta y cinco años, que tanto esfuerzo costó conseguirlos, se pueden ir perdiendo paulatinamente, si no se empieza a responder de inmediato. Los neoliberales no van a parar de bailar, cada día llevan más ritmo, están más firmes, tienes más descaro, controlan más medios de comunicación y tribunas de opinión. Los protege y financia la banca. Ríen sus gracias, los de su misma condición que se sientan en las mesas de los gobiernos.

Hay una persona muy mona, que cada vez que habla le debe hacer perder al PSOE cien mil votos. Es una autentica máquina electoral del PP. Sin embargo, desde el Gobierno guardan silencio y otorgan. ¿Acaso no se dan cuenta del mal electoral que les esta haciendo? Lo último de él ha sido, que el Banco de España atribuya el desempleo a los salarios, al considerar que las rigideces salariales que hay en España son la causa principal de la gran bolsa de paro. Este señor es un indocumentado y un provocador social, al que no habría que hacerle caso, porque para los trabajadores lo primero es el empleo y lo saben defender.

Pretende ligar los salarios a la productividad sin contabilizar la inflación, para que las retribuciones sean inferiores a los precios; recibiendo por estas causas y sin ninguna consideración -como se merece, al haber perdido el respeto a los trabajadores- una dura crítica de UGT, al decirle que los datos que maneja el Boletín del Banco de España son completamente falsos. Añadiendo, que el Gobernador en vez de preocuparse por los 4 millones 700.000 personas desempleadas, su única obsesión es ver como las empresas, cómo los grandes empresarios y la banca mantienen su tasa de beneficios. Todo ello para ocultar el que uno de los responsables de la actual crisis, de la burbuja inmobiliaria fue el Banco de España.

Hay marionetas que bailan en compañía y con cobertura musical de primer nivel, como hace el diario El País, con el clan de los 100 economistas neoliberales de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), que según el catedrático Vicenc Navarro: “esta financiada primordialmente por las bancas, por las cajas y por las compañías de seguro. Entre sus mayores patrocinadores están el Banco Sabadell, el Banco Popular, Caja Madrid, BANESTO, el Banco Santander, BBVA, La Caixa, y un largo etcétera”. Con estas uvas, se conoce la cosecha. Así, acaban de hacer nueve propuestas. “Nueve propuestas para bajar los sueldos”, según Isaac Rosa (Público). Su objetivo es, influir en las actuales conversaciones entre sindicatos y empresarios para reformar la negociación colectiva, sin ser invitados a la ceremonia. ¿Pero qué se creen que son? ¿Acaso se han presentado a elecciones, como lo han hecho los interlocutores empresariales y sindicales?

Solo son servidores de dioses mayores, que tampoco están ni se les espera. Que por cierto, no significan nada en términos de representación; pero aspiran a ocupar un trono en el Olimpo, dado que entre la guasa general estos expertos propugnan, la creación de un órgano que reúna a empresarios, sindicatos y expertos (o sea ellos) para analizar los costes laborales y realizar recomendaciones. Que bonito, ¿verdad?; sin embargo, la sugerencia no vale nada, dado que los negociadores ya tienen sus correspondientes técnicos y expertos. Con esta acción, esta gente demuestra que no tiene medida. Aunque si se desea que no molesten, habrá que dirigirse con mala cara a los gigantes que no enseñan la mano, cuando mueven las marionetas antiobreras.

Por lo demás, en esta jaula también piden desligar salarios e inflación en los convenios, vinculándolos solamente a la productividad. Con la condición, de que los salarios reales tienen que crecer menos que la productividad. Otra de sus propuestas es, permitir el descuelgue salarial de los convenios. Piden convenios de sector y eliminar los provinciales. Defienden mejorar la competitividad de las empresas. Desean limitar a un año la prórroga indefinida actual de los convenios. Abogan por  arbitrajes obligatorios y vinculantes, en caso de no haber acuerdo en la negociación colectiva. Siendo, en definitiva, todo un catalogo del horror y de la desvergüenza.

El caso es, que los ataques a los asalariados y al movimiento sindical no acaban aquí. A causa de que otro grupo de economistas ligados a la Asociación Libre de Economistas, con 300 neoliberales más, han elaborado un decálogo que pide más de lo mismo: ligar los salarios a la productividad y al beneficio de la empresa, advierten de que las cláusulas de salvaguardia han frenado la creación de empleo y obligado a ajustar plantillas en tiempos de crisis, destacan efectos negativos en la prórroga automática de los convenios, plantean fomentar la negociación colectiva en la empresa e incentivar una rebaja en la duración media de los convenios. En vista de todo lo cual, tengo la absoluta seguridad, de que todo este ejercito de salvadores interesados no ha negociado  un convenio nunca, ni ha hecho en su vida una Plataforma Reivindicativa; porque si lo hubieran hecho, no tendrían la desfachatez de hacer estas propuestas, por mucho que se eleve su caché en las conferencias a impartir.

 Para incrementar la competitividad hay que hablar de unos conceptos totalmente diferentes, a lo que se plantea. Eso pasa por la participación laboral y por sistemas de compensación, lo que estas personas parecen desconocer. Sí queda claro, que hay en total 400 seres humanos (100 más 300) bolígrafo en mano, para hacer doblar las rodillas a los sindicatos. Más todo lo que va a venir de la Unión Europea, para los países del sur, con el mal llamado Pacto de Competitividad, de la canciller Angela Merkel y sus liberales afines. En cualquier caso, si se cogieran de la mano todos los profesores y economistas que conozco, que hablan y escriben de relaciones laborales y no tienen ni idea, podrían abarcar la basílica del Pilar. La productividad se aumenta tratándola con los ingenieros, no con economistas ni abogados.

Por el contrario, también surgen esperanzas. Frente a la dictadura de los mercados y de sus mensajeros, ha nacido el “manifiesto de los economistas franceses aterrados”, de corte progresista, que descubre diez falsas evidencias y aporta veintidós medidas a la discusión. Haciendo afirmaciones tales como: “La crisis ha demostrado que los mercados no son eficientes”. “El lugar preponderante ocupado por los mercados financieros no puede llevar a eficacia alguna”. “Prohibir a los bancos especular por su propia cuenta para evitar la propagación de las burbujas y de las quiebras”. “Reforzar significativamente los contra-poderes en las empresas, para obligar a las direcciones a tener en cuenta los intereses del conjunto de las partes interesadas”. “Aumentar el esfuerzo presupuestario en materia de educación, de investigación, de inversión en reconversión ecológica... para establecer las condiciones de un crecimiento sostenible que permita un fuerte descenso del paro”.

“Se han multiplicado las reducciones de impuestos y de cotizaciones (sobre los beneficios de las sociedades, sobre los ingresos de los particulares más acomodados, sobre los patrimonios, sobre las cotizaciones patronales...), pero su impacto en el crecimiento económico sigue siendo muy incierto”. “Con el dinero ahorrado de sus impuestos, los ricos han podido adquirir títulos (portadores de interés) de la deuda pública emitida para financiar los déficits públicos, provocados por las reducciones de los impuestos”. “El aumento de la deuda pública en Europa o en Estados Unidos, no es el resultado de políticas keynesianas expansionistas o de políticas sociales dispendiosas, sino más bien de una política a favor de las capas privilegiadas”. “Se establece un mecanismo de retribución al revés, desde las clases populares hacia las clases acomodadas, vía la deuda pública cuya contrapartida es siempre la renta privada”.

“Coexisten dos visiones de Europa sin osar enfrentarse abiertamente. Para los socialdemócratas, Europa hubiera debido proponerse el objetivo de promover el modelo social europeo, fruto del compromiso social de la época posterior a la Segunda Guerra Mundial, con su protección social, sus servicios públicos y sus políticas industriales, construyendo una muralla defensiva frente a la globalización liberal. Sin embargo, Europa no ha querido asumir su especialidad. Actualmente la visión dominante en Bruselas y en el seno de la mayoría de los gobiernos nacionales es la contraria, a la de una Europa social adaptada a las exigencias de la globalización”.

“Quienes han aceptado apoyar financieramente a los países del sur quieren imponer en contrapartida un Pacto de Estabilidad. La Comisión quiere imponer a los países una larga cura de austeridad, para volver a una deuda pública inferior al 60% del PIB. Si hay un avance hacia un gobierno económico, es hacia un gobierno que en vez de aflorar el torno de las finanzas, va a imponer la austeridad y profundizar las reformas estructurales en detrimento de las solidaridades sociales en cada país y entre los países”. “La crisis ofrece a las elites financieras y a las tecnocracias europeas la tentación de establecer la estrategia del choque, aprovechando la crisis para radicalizar la agenda neoliberal”. “La crisis va a permitir imponer fuertes reducciones de los gastos sociales, objetivo incansablemente buscado por los paladines del neoliberalismo”. “Se debe abandonar la doctrina neoliberal, que descansa sobre la hipótesis hoy indefendible de la eficiencia de los mercados financieros”.

Como se observa, todo un tratado de realidad que por su importancia resulta sumamente interesante a nivel político y sindical. ¡Qué diferencia con lo que se propone en España! No dice que hay que combinar formulas salariales, para que los sueldos pierdan valor. Es otra forma de pensar, otro análisis de la situación, son otros los intereses a defender. Nuestra vía es la de la socialdemocracia, con su modelo social europeo y su estado de bienestar. Debiéndose saber, que será mas fácil mantenerlo que en su momento fue  conquistarlo. ¿Alguien está dispuesto a dejarlo perder?

También se producen satisfacciones que es bueno trasladar, como la canción “There is a power in a Union” (Hay poder en un Sindicato), un conocido himno obrero, compuesto por Joe Hill en 1.913 y que el 6 de marzo, unos 20 músicos han grabado en Wisconsin, en apoyo de la lucha de los trabajadores públicos del estado, con el Tea Party del Partido Republicano, que pretende eliminar al sindicato para que pierdan fuerza los demócratas de Barack Obama. De lo cual debería tomar buena nota Marcelino Iglesias, para que no empiece los mítines criticando a UGT. 

Hay poder en un Sindicato[1]


Hay poder en una fábrica, poder en el campo
poder en las manos del trabajador
pero no sirve de nada si no permanecemos juntos
hay poder en un Sindicato

Ahora las lecciones del pasado se han aprendido con sangre de los trabajadores
que tuvimos que pagar por los errores de los patronos
desde las ciudades y las tierras de labor a las trincheras llenas de barro
la guerra siempre ha sido el camino de los patronos, señor.

La Union siempre defiende nuestros derechos
Abajo los esquiroles, abajo el gobernador, unidos todos los trabajadores
con nuestros hermanos y hermanas de muchas tierras lejanas
hay poder en un Sindicato

Ahora espero la mañana que ellos se den cuenta
que la brutalidad y las leyes injustas no nos pueden derrotar
pero ¿quién defenderá a los obreros que no puedan organizarse
cuando los jefes manden a sus lacayos para engañarnos?

El dinero habla de dinero, el demonio por si mismo
¿quién viene a hablar de la piel y del hueso
que apoyo para la viuda, que luz para el niño?
hay poder en un Sindicato.

La Union siempre defiende nuestros derechos
Abajo los esquiroles, unidos todos los trabajadores
con nuestros hermanos y hermanas permaneceremos juntos
hay poder en el sindicato


                                                                   Fernando Bolea Rubio
    11.03.2011                                            Sindicalista

jueves, 24 de febrero de 2011

La productividad como guinda salarial

Ahora al deseado recorte salarial del 20% que la Unión Europea y los cómplices del capital pretenden para España, lo definen como: Muchacho, no pidas tanto salario, que tu no sabes lo baja que tienes la productividad. Pero, no ganarán la ofensiva. El movimiento sindical esta más preparado de lo que creen y superara este nuevo obstáculo sin dificultad, a pesar de las falsedades que se publican en contra, a veces más por desconocimiento que por manipulación.

En mi actividad sindical, los periodistas que he conocido son grandes profesionales y personas honestas. Si bien, los medios de comunicación como tales, deberían ser más pluralistas al informar y opinar, dado que en general van perdiendo esa condición, notándose en ellos cada día más las manos financieras y bancarias que los sostienen. Que le vamos a hacer, hay jefes para todo. A mayor enemigo, mayor victoria. Animándose el partido, con lo que decía un jocoso empresario: “Los datos hay que torturarlos hasta que canten lo que tu quieras”.Y a esto se dedican muchos como deporte de élite, en el país y en la Comisión Europea. Antes los ricos y los recoge pelotas -sus acólitos neoliberales-, jugaban con raquetas de madera; hoy se entretienen, dando de comer salarios de los pobres a los mercados, a ellos mismos; sin mencionar para nada ni reprobar lo suyo: los precios de los productos, los beneficios empresariales, ni los desorbitados salarios de los altos ejecutivos. Que yo sepa, ningún periódico, ni emisora de radio, ni TV, ha censurado una sola vez, estas cuestiones.

Es muy fuerte, la verdad. Las clases populares y los trabajadores españoles y europeos están acorralados; pero no indefensos y sin animo de superación. Joaquín Sabina sabiamente ha dicho: “La batalla en Europa, brutal, es contra el Estado de Bienestar, contra la socialdemocracia, contra los sindicatos. Y la están perdiendo”. No, no se perderá, al menos del todo. Queda mucho por decir y hacer al tener la razón, la fuerza del trabajo y el poder del consumo, si todos estos componentes se combinan bien.

A los trabajadores no les gusta que se les hable de productividad, porque ellos suelen padecer en sus espaldas lo que los malos ingenieros solo dibujan sobre el papel. No significa trabajar más, sino mejor. Las empresas necesitan mejorar constantemente la productividad para ser rentables y seguras. La mejor medicina contra la recesión es, mejorar la competitividad empresa por empresa, ganando mercado exterior. Solo progresa económicamente un país si son competitivas sus empresas.

A estas reflexiones personales añadiré las del Ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, que en diciembre de 2004 afirmo:“La productividad, es un fenómeno que tiene una doble dimensión, porque efectivamente, permite producir con menos mano de obra, y por otro lado, mantiene un nivel de disminución relativa de precios, esencial para mantener las cuotas de mercado”; agregando: “Es necesario mantener un conjunto de políticas de competitividad basadas en la tecnología, en el desarrollo de la investigación y la innovación, en el desarrollo de métodos de la organización de la producción, como fórmula alternativa de un concepto de competitividad, que no puede estar exclusivamente basada en la moderación de costes salariales”. Bien, así es.¿El ministro seguirá pensando lo mismo? Pienso que sí y por tanto ha de estar en el lado sindical, diciéndole al no improductivo muchacho de la historia: Sigue que vas bien y dile a tu anticuado censor que aumente la inversión y la innovación que así, los dos ganareis más. Cada día más baratos ¡NO!, pero cada vez más competitivos ¡SÍ! La productividad no reduce empleo, al incrementarse con ella el volumen de fabricación. Queda claro, pues, que el mundo del trabajo asume y defiende la productividad bien aplicada; pero no a modo de lanza mortífera, o como simple patraña de reducción salarial que tal es el caso.

Alemania quiere acabar con la legislación y las practicas que vinculan el incremento salarial a la inflación, como básicamente ocurre en España. La canciller alemana, Angela Merkel, defiende un sistema de aumentos saláriales basados en la productividad y los resultados de las empresas; llegando a pedir a los socios del euro, que supriman las cláusulas de revisión salarial. En definitiva, que aquí como primera condición, cada año se venga a perder un 2%  de poder adquisitivo, para restar al fin político del 20% del sueldo a devaluar. No tiene otro propósito, a no ser que esta señora no conozca las altas y desproporcionadas tasas de inflación que sufre este país; sin que el señor: “reformas, reformas, reformas, saneamientos...” del Banco de España diga nada a tal efecto, porque tendría que censurar los precios y los beneficios, lo que sería ingrato para él.

El mayor lastre empresarial y de la economía española no son los salarios, sino su desorbitada tasa de inflación, que en periodos de crecimiento dobla la registrada en la zona euro. Por lo general, en vez de un 2%, un 4%. Así, el coste laboral se incrementa anualmente más en España, sin que de ello se beneficien los trabajadores con mayor poder de compra, aun con la cláusula de revisión, al subir a la par el coste de la vida; mientras que los precios de venta de los productos exportados, se suelen elevar a la mitad de lo que lo hace el coste laboral, al regirse los mismos, por la inflación del resto de la UE que es donde se exporta y vende; en algunos casos, hasta el 90% de la producción. Además, a dos puntos más cada año, en diez se tendría que empezar de nuevo la cuenta del 20% de devaluación salarial pretendida, puesto que ya se habría fundido su efecto; o si la diferencia salarial entre una empresa Alemana y otra española fuera de un 30% menor aquí, en quince años sería igual, siendo los asalariados españoles igual de pobres que ahora, al no obtener ningún beneficio por ello. Este fue uno de los mayores problemas que tuvimos que sortear sindicalmente en GM España, cuando en 2005, evitamos la deslocalización de la fabricación del modelo Meriva a una planta de Polonia (con salarios bajísimos allí), que hubiera causado la desaparición de media fabrica.

Pero aún se abre otra variante. Si también se han fijar los salarios en función de los resultados de las empresas como se sugiere, habrá que establecer un sistema que controle muy bien los beneficios, como segunda condición. En realidad no se tendría que inventar nada nuevo, basta con que se copien en España los llamados Aufsichtsrat, los Consejos de Vigilancia alemanes –compuestos por representantes de los accionistas y de los trabajadores-, que con tan poco placer vería el Gobernador del Banco de España, tan mal amigo él de estas cosas progresistas, como sería este método de cogestión. Desde luego, el que algo quiere algo le cuesta. Que no piense nadie, que se toleraría un cambio salarial con pies de barro, como sería dejarse llevar sin certeza, por las cifras de beneficios que se tengan a bien declarar. De todos modos, una cosa es la cogestión y otra la codirección. Con la cogestión las partes son autónomos y pueden proceder en línea crítica. Son elegidos cada cuatro años. Solo pueden intervenir en temas de personal, lo que incluye evolución económica y política salarial. Los sindicalistas alemanes de los consejos si reciben una retribución por esa función, la entregan después voluntariamente a organizaciones humanistas y sociales, sin animo de lucro.

En todo caso, esta disyuntiva sobre salarios con inflación o productividad, hace años que el sindicalismo la ha debatido y superado, fijando su posición por medio de las organizaciones sindicales internacionales y aplicándose en los países con ligeras variaciones. El criterio es simple y justo. Tanto en Alemania como en España se utilizan las dos variables, la de inflación y de la productividad; por el hecho, de que si solo se empleara la inflacionista, el incremento de la productividad repercutiría en el rendimiento de la inversión, y ha de incidir  en los salarios, al objeto de que los trabajadores participen también en el crecimiento de la riqueza.

 Y así, en las reivindicaciones saláriales alemanas, aplican la formula: Tasa de inflación, más aumento de la productividad, más lo que llaman aumento real de la renumeración. De esta manera, en 1999 (año que ellos me citaron como modelo), con una inflación del 1% y con un aumento de la productividad del 3-4%; el sindicato IG-Metal solicito en ese país un incremento salarial del 6,5%, pactándose los convenios en un 4,2%. En concreto, obtuvieron un 3,2% por encima de la inflación y de lo que se hubiera logrado entonces en España, con el hoy perseguido procedimiento de inflación y cláusula de revisión. En los últimos años, el liberalismo de ese país, otras circunstancias, más la crisis mundial, han frenado los salarios reales. No obstante, este mes, Volkswagen ha subido un 4,2% los sueldos en Alemania. En SEAT han pactado para el 2011 el IPC real más el 0,2. En definitiva, en la empresa alemana posiblemente mejoraran su poder adquisitivo un 2,2%, porque la inflación será baja; mientras que en la española aun siendo de la misma compañía y aunque la inflación suba mucho el salario, únicamente mejorarán su nivel de vida en un 0,2%. Por el juego de las inflaciones, para la compañía el coste laboral entre unos y otros puede ser casi igual; sin embargo, por esa perversa inflación descontrolada, los trabajadores españoles no recuperaran prácticamente poder de compra.

En España la configuración de la negociación colectiva es similar, después de que se introdujera por primera vez el crecimiento de la productividad, no solo el de la inflación mediante revisión para pactar los salarios, en el Acuerdo Interconfederal para la Negociación Colectiva del 2002 (ANC-2002). El texto decía lo siguiente: “Puede haber incrementos superiores a la inflación prevista dentro de los limites derivados del incremento de la productividad”. El 10 de enero de ese año publiqué un articulo titulado: “Salarios y productividad”(Periódico de Aragón) donde destaqué las ventajas de este avance, después de haber participado activamente en el sindicato, para que se introdujera en la negociación colectiva española esta interesante novedad, la cual descubrí en Alemania en los foros sindicales que participé. En el hoy en día, AENC 2010-2012 (Acuerdo Interconfederal para el Empleo y la Negociación Colectiva), se contempla que el incremento salarial sea hasta el 1% en 2010, entre el 1% y el 2% en 2011 y de entre el 1,5% y el 2,5% en 2012. Poco supone, la verdad. Es consecuencia de la crisis, aunque si la inflación se dispara de nuevo, estos incrementos  pueden suponer con la revisión un 3%, un 4%, quien sabe.

 Según la Secretaria de Acción Sindical de UGT, se está cumpliendo con la moderación salarial en el conjuntos de los convenios, ya que el incremento salarial medio pactado hasta diciembre de 2010 se sitúa en el 1,31%; mientras que la subida media de la inflación anual se ha establecido en el 1,8%. Un 53,16% de los convenios ha contado con cláusula de garantía salarial; si bien, un estudio de las cláusulas de revisión pactadas, demuestra que un 42,84% de los trabajadores con convenio cerrado en 2010 han perdido capacidad de compra. Por eso son tan necesarias las cláusulas de revisión o garantía. Para Malo de Molina del Banco de España: “Las cláusulas salariales son un residuo, un obstáculo que no permite la suficiente flexibilidad en los salarios. La mayor parte de los países europeos se las han quitado de encima, las tacha de inflacionistas”. Por su parte, Toni Ferrer ha afirmado: “Lo que busca el Banco de España y no se atreve a pedir es un recorte de los salarios”. 

Hay que puntualizar que la trilogía: inflación prevista, productividad y cláusula de revisión, se ha venido repitiendo en España durante siete años, en todos los acuerdos interconfederales firmados y con la misma redacción inicial de 2002. En 2009 no hubo pacto. No figurando esa condición en el AENC 2010-2012, al constar la declaración de que se llevará una política de crecimiento moderado de los salarios que permita el mantenimiento y recuperación del empleo, y que contribuya a la reactivación económica. Con la afirmación, de que los criterios para determinar los incrementos saláriales deberán ser objetivos y tener en consideración las realidades especificas de cada sector o empresa. En total, que no recoge relacionar los salarios con la productividad, debido a que con la necesaria moderación salarial por la crisis y el alto desempleo, en estos tres años se ha optado solamente por garantizar con la cláusula de garantía el IPC real de los sueldos, eliminando temporalmente los crecimientos del nivel de vida establecidos; al objeto de fomentar la reactivación económica, el empleo y la estabilidad laboral.

Con este hecho, ¿No se demuestra suficiente responsabilidad sindical? En los malos tiempos, el sindicalismo español sabe estar a la altura de las circunstancias. Y, en los buenos tiempos, será justo que las trabajadoras y los trabajadores ganen más. A los sindicatos españoles, nadie ajeno les tiene que marcar su política, porque es fruto de muchos años de cultura social y económica, tanto en el ámbito nacional como internacional. 

De todas formas, si la señora Merkel y el ejército liberal español, siguen soñando con la productividad y los salarios como único matrimonio a bendecir, tal vez les haga cambiar de opinión  los datos del ciudadano Miguel Boyer, que en un magnifico articulo titulado “Ni perezosos ni improductivos”, publicado en El País el 17.2.2011, dice:“El tópico de la baja productividad de los trabajadores españoles es una generalización errónea del estancamiento que esta tuvo en el periodo entre 1996 y 2002, dominado por la inmigración y la ocupación en el inmobiliario. Pero el crecimiento del PIB por ocupado español fue más rápido que el de Alemania y el de Italia entre 1982-1993 y, de nuevo, entre 2004 y 2009. Y, en 2009, la productividad por ocupado española, estaba entre el de Alemania y el de Italia. En 2010, la productividad por asalariado fue del 2,4% en el conjunto de la economía y del 6,6% en la industria”. ¿Qué le parecen estos datos... señor Fernández Ordóñez, se viene a negociar el convenio del metal? 


24.02.11                                                                      Fernando Bolea Rubio
                                                                                     Sindicalista     

jueves, 10 de febrero de 2011

Sindicalismo y pensiones

¿Hacia donde dirigir los dardos? El enfado por la política laboral del Gobierno es mucho y sus explicaciones no convencen. Podemos ir contra Ángela Merkel por sus sugerencias, u otro político y de paso criticar a ZP, por ponerse por el medio pitando a favor del equipo contrario; pero así no erradicaremos de todo el mal, porque la avalancha que nos invade como la niebla, tiene una raíz y un componente ideológico de derechas claro, que de modo suave llaman liberalismo Un tsunami que crece y barre desechos de los trabajadores y de las clases populares sin un freno efectivo, debido a que nos dedicamos a sacar el agua con cubos, en vez de cortar de una vez el caudal del río, secando las fuentes que lo imbuyen.

Todos los problemas que nos llegan proceden del mismo punto, de la cuna liberal que domina la economía y la política del país y del mundo. En ella hay, hasta mentes ultra conservadoras con lenguas progresistas. Así las cosas, debemos saber que la lucha fundamental ha de ser contra el liberalismo general implantado, no solo por una o varias consecuencias individuales de éste. ¿Cómo hacerlo? Muy fácilmente, no apoyando ni votando las candidaturas de tendencia liberal y de derecha, como primera condición. Y, en segundo lugar, peleando desde todos los frentes, para que la socialdemocracia sea la guía del PSOE y su fundamento de existencia, que no lo es del todo; corrigiendo lo que proceda  en otras formaciones de izquierdas.

Los dardos dialécticos de oposición, han de ir en esa dirección. Menos banqueros y más trabajadores en las mesas socialistas. No tanta preocupación por el aval alemán o de la Unión Europea, con más calor ideológico y político local. Si se pierde el ideal, no queda nada: incomprensión, desanimo, con sensación de derrota, tan sólo.¿Pero por qué no animarnos? Con desánimo no se avanza en la vida, ni corregiremos la desviación, únicamente se pierde fuerza y facultades de convicción.

Por qué no analizar la reforma de las pensiones con mejor cara, aunque no nos guste; si al fin y al cabo los sindicatos no han podido hacer más, siendo incluso necesario que se hayan comprometido, como lo han hecho, por la desconfianza económica y política existente en el contexto actual. Demostrando así, su alto grado de responsabilidad con los trabajadores, la sociedad y el país. Una responsabilidad que ha sido superior a la del propio Gobierno, si se analiza con detalle las actuaciones de cada cual, incluido el adverso atrevimiento gubernamental de la ruptura del dialogo social, que se acaba de recomponer. “Yo no puedo hablar en términos de satisfacción con el acuerdo. Puedo hablar en términos de implicación y responsabilidad”, ha declarado Cándido Méndez, Secretario General de UGT. 

Cuando se pacta, nunca se esta de acuerdo en todo. En sindicalismo, no siempre se firma lo que gusta. En una negociación jamás se consigue todo lo que se reivindica. La otra parte también existe. Hasta se dice que, los acuerdos son buenos, cuando ninguna de las dos partes se queda contenta con lo conseguido. En sindicalismo raras veces se logran satisfacciones plenas puntuales; si se pueden obtener, si se valoran trayectorias de largo plazo. Y en este caso, la negociación global aun no ha acabado, porque el nuevo Acuerdo Social y Económico (ASE), del 2-F, solamente esta hilvanado al quedar por concretar: la negociación colectiva, la política industrial, el modelo energético, la innovación y las Políticas Activas de Empleo.

De hecho, los sindicatos han implantado un método de coherencia y efectividad, al conseguir agrupar en un mismo paquete los diferentes temas a tratar, porque con la velocidad y la fiebre  reformista del Ejecutivo, las centrales sindicales no podían firmar un día un acuerdo y cuatro días después tener que convocar una huelga por otro asunto. Así diré, que era totalmente necesario establecer el tiempo de calma que las conversaciones requerían, debido a que la táctica sindical o es de negociación o de confrontación; pero nunca de ambas formas a la vez, como si de cambiar de camisa se tratara. 

“Mis hijas van a vivir unos cuatro años más que yo por esperanza de vida”, viene diciendo el ex ministro Jesús Caldera. La esperanza de vida es cada día mayor, “en virtud de que aumenta un año cada lustro, siendo en el 2.050 de 85 años y cuando a principio del siglo pasado, se fijó el retiro a los 65 años era de 40”, según el catedrático Antón Costas. ¡Quien lo duda!, si esta apreciación, hasta los mas firmes opositores de la reforma la han tenido en cuenta. Tanto es así, que no ha habido prácticamente nadie que haya defendido que la jubilación se quedara establecida y, bloqueada, a los 65 años sin ninguna modificación. La discrepancia ha estado en la forma más que en el fondo, porque aun con diferencias, se venía a coincidir en el límite de 67 años; pero con la diferencia sustancial, de cubrir esos dos años de manera obligatoria como quería imponer el Ejecutivo con carácter universal, o voluntaria como pretendían  las centrales sindicales y ya existía. Incrementando más la cantidad del 2% por año, que se obtenía en compensación.

¿Qué posición era la más razonable? Para mí la sindical, sin duda, porque era una opción libre y de mayor deferencia; ya que después de una carrera larga de cotización, había humanidad y consideración personal hacia el jubilado o la jubilada. Entre retraso obligatorio o alargamiento voluntario, se centro el proceso. Del resultado se puede decir que, la negociación ha quedado al 50%, con peores efectos en los más jóvenes con contratos precarios, que ahora más que nunca se tienen que estabilizar (el 43% de los jóvenes españoles menores de 25 años busca trabajo y no lo encuentra). Se alarga de forma gradual la jubilación a los 67 años. Crece el periodo de cálculo de 15 a 25 años. Serán necesarios 37 años (dos más) de cotización para obtener la pensión máxima. Situándose en 38,5 años el periodo cotizado para jubilarse a los 65.

Que por cierto, cuando el 77% de los pensionistas no llega a ser mileurista, esta reforma supone una reducción del 20% del valor las mismas. Un 10% por la ampliación de los años de calculo y otro 10% por el aumento de la edad de jubilación, aunque en realidad el recorte para los afectados será de un 10% en dinero y un 10% en tiempo al tener que trabajar más años, ahorrándose el sistema el 20%. Las medidas entrarán enteramente en vigor en el 2.027.

¿Había una necesidad urgente... de hacer ahora la reforma de las pensiones? Ninguna. El sistema es totalmente solvente ahora y en el futuro, porque a pesar de la crisis, cuenta con superávit y con su Fondo de Reserva intacto. Por consiguiente, las actualizaciones se podrían haber hecho sin ningún problema dentro de cinco años o de más, empezando por contabilizar el incremento de la productividad de las próximas décadas, la cual incrementará sustancialmente los ingresos; cosa que ahora el Gobierno no hace, al enarbolar solo la bandera de la esperanza de vida, como argumento ventajoso de justificación. ¿Por qué se plantea la reforma en medio de la fuerte recesión económica y financiera que padece el país y, cuando por ello, hay más parados y pérdidas de cotizantes a la Seguridad Social? ¿Es el momento más oportuno?

A este propósito, unas declaraciones del Ministro de trabajo, Valeriano Gómez, son tremendamente ilustrativas: “La Reforma de las Pensiones pactada influirá positivamente para calmar los mercados. Tenemos que financiarnos en el exterior, Estado y empresas. Si hacemos reformas que estabilicen el gasto público a medio y largo plazo, tendremos más capacidad de financiación exterior”. Lo que cabe apuntillar con lo dicho sin ningún rubor por el Presidente de MAPFRE, José Manuel Martínez: “Sería una pena que no se aprovechara esta circunstancia (de la reforma) para fomentar el ahorro y las pensiones privadas. Hay que explicárselo a la gente de la misma manera que se le dice que se necesitan más contribuyentes según aumentan los jubilados. Abogando por una mayor deducción fiscal a los planes privados de pensiones”. Para el catedrático Ignacio Zubiré: “Los planes de pensiones suponen altas comisiones y muy baja rentabilidad”.

De lo anterior, por las palabras del ministro queda demostrado, la inmensa preocupación del Gobierno por generar confianza inversora, tranquilizando a la par a los mercados  extranjeros, para obtener en ellos la financiación que las empresas y las entidades publicas necesitan. Así, ¿son estas dificultades de financiación, el principal motivo para que se hayan tratado ahora las pensiones y no en otro contexto más acorde? Creo, firmemente, que sí lo es.¿Por que motivo? Por la sencilla razón de que, todos los abaratamientos de los planes públicos de pensiones, abren un poco más la puerta a los fondos privados de pensiones, para satisfacción y goce de esos mercados financieros y del presidente de la mutua mencionada. En resumen, ¿ha sido la modificación un regalo a los mercados, para que se porten bien e inyecten a precio justo el dinero tanto público como privado, que el país necesita a la mayor urgencia? Esencialmente, sí.

Siendo como siempre muy interesante la opinión - Público de 3.02.11- del catedrático Vicenc Navarro: “Los sindicatos UGT y CCOO han hecho lo que tenían que hacer: han defendido en condiciones dificilísimas los intereses de los trabajadores. Debido a su esfuerzo se suavizaron algunas de las propuestas más duras del Gobierno y la reforma mejoró considerablemente. Es injusto que se les acuse de traicionar a la clase trabajadora, pues hicieron lo que pudieron, aunque se les puede reprochar que nunca debieron haber aceptado el retraso obligatorio de la jubilación”.

A primera vista, parece tener cierta razón en el regaño final. Pero cabe añadir una circunstancia que, oprime el desarrollo y la trayectoria normal del país, y que a pesar de verla todos los días, continuamente, no se percibe en toda su gravedad. Es la siguiente: en España hemos pasado del ladrillo a la deuda, y exagerando el término, de la deuda casi a la ruina. Esto es lo que hay. ¿Acaso olvidamos, que lo mismo que Grecia e Irlanda, España ha estado a punto de tener que ser rescatada? Las Cajas hacen agua. Las empresas están maniatadas por los créditos. Los salarios y el consumo bajando y la inflación subiendo. Las pensiones congeladas. La sociedad no confía mayormente ni el Presidente, ni el líder de la oposición. La alternativa del PP está en campaña electoral permanente, sin colaborar lo necesario en este momento crucial.

Aragón cerró 2.010 con 103.300 desempleados, el 16,06%, la cifra más alta de la historia, según datos de la EPA. 28.700 hogares aragoneses tienen a todos sus miembros en paro. El año acabo con 4.696.600 desempleados en España, un 20,33% de la población activa. 1.328.000 familias españolas tienen a todos sus componentes desempleados. España con una tasa del 42,80%, es el país de la Unión Europea con más paro juvenil, ya hay 840.000 menores de 25 años sin trabajo, los de la generación perdida.

Para mí, estos son los verdaderos motivos que han llevado a la Unión General de Trabajadores, a firmar las pensiones y el Acuerdo Social y Económico. Había que colaborar, dando confianza, para levantar el país y ayudar a salir a infinidad de personas del drama en que se encuentran. Creo que dadas las circunstancias, los sindicatos han actuado responsablemente y con buen criterio. Sin embargo, a la sociedad le falta por asumir, que la especulación en general y los abusos de la vivienda, han pasado de las gracias en los programas del corazón de TV, a la economía real, a las necesidades de la gente y, al propio sindicalismo, que se ve abocado a definir estrategias acordes con la realidad social y política, para hacer más efectiva su gestión, sin renunciar nunca a sus ideales.

Se ha llegado a decir, que los sindicatos han firmado el acuerdo, porque creían que una nueva huelga general sería un fracaso, como ya lo fue la anterior del 29-S. Se buscan mil argumentos tratando de entender el comportamiento sindical, debido a que no se sabe ni se llega a comprender desde fuera de las organizaciones, el que los sindicatos hayan sido capaces de actuar con la altura objetiva que lo han hecho, durante toda la crisis y en el momento actual. Primero, que los sindicatos le tenían que hacer una huelga a Zapatero, ¿dónde están que no la hacen? Segundo, la huelga ha sido un fracaso, los sindicatos están anticuados por hacer huelgas. Tercero, tienen que firmar, no tienen que firmar.

Basta de tanto desatino. En la última huelga pararon masivamente todos los sectores productivos, junto a otros y millones de personas se manifestaron por las calles, lo mismo que harán nuevamente cuando se les convoque. Por lo tanto, ningún temor de fracaso ante nada. En todo caso, es más difícil hacer una huelga general a un gobierno al que se le ha votado y se le piensa seguir votando, que a otro menos afín. El movimiento sindical español, está siempre preparado y dispuesto para pactar o para pelear. Así se ha demostrado y se seguirá haciendo. Claro que sí.


10.02.11                                                              Fernando Bolea Rubio
                                                                             Sindicalista                 

martes, 25 de enero de 2011

Esperanzas, salarios y látigos de papel

Con medio año de retraso, aunque más vale tarde que nunca, una pequeña esperanza brota en el movimiento sindical, debido al hecho de que el Ejecutivo esté negociando con los Agentes Sociales: la reforma laboral y las pensiones, entre otros asuntos; lo cual es positivo, porque a pesar de que los sindicalistas llevan eternamente las movilizaciones en el corazón, negociando nunca se pierde el tiempo. La negociación es buena para las partes, siempre. Al final hasta las guerras acaban con un acuerdo. En próximas fechas conoceremos el resultado.

Otra rama de confianza florece, al reconocer en los últimos días, tanto el Presidente Zapatero como el Gobernador del Banco de España, la tormenta  bancaria española, asentada más fuertemente en las cajas, por su necesidad de una rápida recapitalización por las secuelas del ladrillo, que han secado la fuente que fluía el crédito a PYMES y autónomos.

“Lo que el ladrillo nos dio el ladrillo nos va a quitar”, ha dicho un líder socialista. Sí, pero no a todos, ya que como afirmó en 2006, Antonio Baratech, del Grupo Ferrovial: “Las grandes fortunas han venido por ventas de suelo urbanizable”. Esta semana  leemos impresionantes noticias de prensa: “Los mercados han cerrado a cal y canto el acceso a la financiación de las cajas”, “Fondos de otros países buscan comprar cajas a precio de saldo”, “Las dudas sobre las cajas en los mercados son formidables”, “La conversión obligatoria de las cajas en bancos no nos gusta” (CECA). “El lobby de las cajas planta cara al Gobierno por la aceleración de la reforma”, a pesar de que el IBEX-35 avanzó casi un 15% en menos de dos semanas, desde el 11 de enero que ZP anuncio que se preparaba la reforma en pos de la solvencia de estas entidades.

El efecto sobre el empleo será enorme. Se cerrarán oficinas, empeorándose el servicio. Y, por descontado, nadie sabe con exactitud el capital que necesitan las cajas. La desorientación es tal, que  se habla de una imprecisa horquilla de entre 10.000 y 80.000 millones. Ningún ser humano sabe la cantidad exacta. Unos la cifran en 42.800 millones, otros en 44.900, lo hacen en 50.000 y parece existir un cierto asentimiento en valorar la brecha en 60.000 millones de euros. Pudiendo ser más, sobretodo si entran en juego algunos bancos y empiezan a lanzar la pelota.

Con este desaguisado financiero se demuestra que la incompetencia del Banco de España, ha llegado a limites inconcebibles. Ha estado perdiendo el tiempo dos años, al afirmar reiteradamente que la banca española no tenía problemas, a pesar de que la burbuja inmobiliaria en España era una de las más grandes del mundo, lo que parecía milagroso; mientras que otros países, se dedicaban a sanear sus entes financieras y actualmente están saliendo de la crisis: véase Alemania y EE.UU. Al final, va a tener que ser el Estado el que aporte temporalmente capital a las cajas, con pago de intereses o a cambio de participaciones en el capital, con la idea de devolverlas; hasta que el capital privado esté dispuesto a desarrollar esa función, dado que de momento no lo está”. El crecimiento experimentado por España solo es comparable al de Irlanda”, aseguro en el 2007, Danny Leipziger, vicepresidente del Banco Mundial. El ladrillo allí y aquí hacia prodigios y hoy sus estragos son descomunales. Ese país ha sido rescatado financieramente por la Unión Europea y en nuestro caso se intenta evitarlo.     

Ahora, sin embargo, los que tiraron la piedra y rompieron el cristal, el principal partido generador del debacle... se presenta como la solución mágica al desastre. No está mal. El crecimiento económico con los Gobiernos del PP (1.996-2004), fue debido básicamente, a que con su desmedida apuesta por el suelo y la vivienda, seguida después por el PSOE, se llegó a que en 12 años se construyeran los pisos que se necesitarían en 20.Y ahora ¿qué? Tenemos hechas las casas que se van a precisar al menos hasta el 2015 y el sector está parado; cuando la construcción inmobiliaria debería ser, uno de los motores fundamentales para superar la crisis general que resistimos.

Si llegan al poder, ¿Cómo piensan remediar los populares esa falta de impulso de la construcción? ¿Caminando socialmente para atrás del todo, por ejemplo, bajando un 20% los salarios para que el país sea competitivo, como destacados economistas y personajes afines a la derecha, como el aragonés Manuel Pizarro, han insinuado? “Para conseguir equilibrar sus posiciones netas externas, España necesitaría devaluar su tipo de cambio real un 20%. Pero el gran reto está en aumentar la productividad laboral”, decía asimismo Guillermo de la Dehesa, el pasado octubre. Y cosa curiosa: nadie cuestiona los beneficios empresariales, la falta de inversión, ni la limitación de créditos de la banca, que son la principales imperfecciones que erosionan la competitividad nacional.

Los sueldos españoles no son una burbuja a reventar, como sueñan en círculos liberales acercando la aguja, porque los salarios medios españoles son de los más bajos de Europa. Bulgaria: 2.862 euros brutos al año. Hungría: 9.899. Portugal:17.179 euros. España: 21.500. La media en la Unión Europea: 27.036. Alemania: 40.914. Holanda: 42.720. Reino Unido: 46.058. España solo figura por encima de cuatro países que no alcanzan 10.000 euros y de Portugal. El salario medio español es un 20% inferior a la media europea. La diferencia con los tres que más cobran es del 34,4%. Para el catedrático Vicenc Navarro: “Las empresas españolas han visto aumentar sus beneficios netos un 73% entre 1.999 y 2.006, más del doble que la media de la UE-15, mientras que los costes laborales solo han aumentado un 3,7%, cinco veces menos que en la UE-15. La exuberancia de los beneficios empresariales en España se basa en gran medida en la moderación salarial”.

Así que bromas ninguna. Influye el que aquí se ha optado excesivamente por un trabajo de baja cualificación y coste; pero ante todo, a que se gana menos dinero a todos los niveles. Sin bastante crecimiento, no se generará suficiente empleo ni se podrá pagar debidamente la deuda soberana. En este sentido, es básico elevar la productividad, pero no a costa  de reducir las condiciones saláriales y laborales; entre otros motivos, porque como ha asegurado, José Maria García de la patronal CREA: “La productividad no depende de las horas que trabajas, sino del capital que dispones”. Productividad o rebaja salarial, dicen los catedráticos del capital.

Por si es poco, el 12 de enero entro Bruselas sin freno en nuestro corazón, con sus opiniones y propuestas fantásticas, propias de un atroz desconocimiento sobre la realidad española y del pensamiento liberal-conservador que domina la Comisión Europea. Así, empieza afirmando: “España es el país de la zona euro que más competitividad ha perdido desde 1.998 y señala que necesita un amplio ajuste de precios y salarios para corregir sus desequilibrios económicos internos”. Y, continua: “Los países con un alto déficit público y una elevada tasa de desempleo, como España, deben revisar sus seguros de paro y flexibilizar sus salarios para fomentar el crecimiento económico y la creación de empleo”.

Proponiendo en concreto para los países periféricos, o sea de nuevo señalando a España: “Que se flexibilicen los salarios y la contratación”. “Que se reduzca la sobreprotección de los trabajadores con contrato permanente”. “Que se introduzca una estricta moderación salarial”. “Que se eliminen las cláusulas de revisión salarial”. “Reforma de los seguros de paro para que incentiven a buscar empleo de forma activa, penalicen a quien no lo haga y eviten una dependencia de los subsidios”. En definitiva, todo un destructivo primer ataque político y económico a nuestro Estado de Bienestar. No se si inspirado por los liberales alemanes, pero quizá sí. Por de pronto, otra mano que nos quiere mecer la cuna y ahogar laboralmente, con el asentimiento, al menos de momento, del comisario socialista español, Joaquín Almunia, dado que no se ha manifestado de contrario. 

Pero, por si no basta con todo lo dicho, viven en el mundo los “látigos de micrófono y  papel”. Sí, existen, lo puedo asegurar. Se les localiza pronto, la mayoría son azules de corazón, ultraliberales de cabeza, de pequeña mente. Se distinguen por ser contrarios acérrimos de los sindicatos, del sindicalismo en sí. Actúan en las cavernas del “cazalla party” y a veces por desconocimiento e ignorancia, pero casi siempre con idea de desprestigiar y herir. Mienten y no rectifican. Se sientes dueños y señores del debate mediático. Reyes y reinas del infundió. Maestros de la confusión. Yo ante ellos tengo un pesar enorme. ¡Que penalidad! Me acuso de ser sindicalista. Que para mayor recargo he sido delegado sindical. Y liberado... y, a mucha honra, para que alucinen más.

Las perlas con las que los látigos nos han obsequiado en las últimas jornadas son de mérito: “Uno de cada tres delegados sindicales esta liberado de sus tareas”; no estaría mal, pero es una falsedad mayúscula. “El que piense que va a ganar 1.500 euros, trabajando ocho horas y con un mes de vacaciones, tendrá que cambiar de idea”. ¡Impresionante! Un azote en el programa de TVE , 59 Segundos: “No es momento de derechos, los sindicatos que digan lo que quieran y ya esta”. Que majo él. Otro, en el mismo espacio, concretamente, Pedro Schwartz: “No al Salario Mínimo, fuera los convenios, y así con una reforma laboral acorde el 20% de los parados trabajaría”. Un nuevo participante: “Son necesarias reformas más potentes, reformas de caballo”. Simpáticos, ¿verdad?

Todo este acoplamiento de recomendaciones devastadoras contra la clase trabajadora española, ha sido culminado con la reciente frase de Mariano Rajoy: “Hacer más, con menos”. Pues mire, no. Ése es un mensaje ruin y de perdedores. Sin embargo, siempre he defendido la idea de: “Con lo mismo más, por medio de la colaboración”. Pero es igual, ya sabemos que la derecha y muchos trabajadores votan al PP aunque el candidato sea una escoba.

                                                                                   Fernando Bolea Rubio

      25.01.11                                                                 Sindicalista

domingo, 16 de enero de 2011

Verdades, recortes y desencanto

Hay que ser coherentes con las ideas y no escupir sobre lo que se ha querido; pero, como dicen los marineros: “A buen puerto no vamos”. Yo diría que además de la ideología o la simpatía, la política es ilusión y entusiasmo. Sueños ahora perdidos en infinidad de votantes y militantes socialistas, por el incomprensible giro a la derecha de Zapatero. Manuel Azaña dijo: “La verdad debe decirse siempre, caiga el que caiga”. Pues bien, en la búsqueda de la verdad de esta crisis es, donde el Gobierno y los progresistas se deberían volver a encontrar, para luchar juntos, superarla, e ilusionar de nuevo a la izquierda con un proyecto político económica y socialmente razonable, dado  que lo que hoy se hace no lo es. 

Así, hay una pregunta fundamental: ¿Cuándo se acabará la crisis?, cuya contestación es una verdad indiscutible: Cuando la banca quiera. En el momento en que los bancos y las cajas concedan los préstamos que les solicitan las empresas viables, para desarrollar su actividad normal. Desde hace dos años y medio no llega el suficiente dinero a los negocios. Este es un país ruin en créditos. El objetivo de las empresas es ganar dinero, pero si no se tiene capital para invertir, ni suficiente liquidez, el fin se malogra, no se recupera la actividad óptima, y socialmente el empleo no fluye ni se estabiliza. Al no correr el dinero, esta es una economía medio moribunda, en cuyo diagnóstico se tendría que coincidir con los sindicatos. Sería un buen paso para ponerle remedio a este estado económico en parte quebrado, dándose una muestra de inteligencia que, por su realismo, generaría confianza inversora y de consumo en la población. 

Pero si el negocio de los bancos es prestar dinero, por qué no lo hacen. Sencillamente, porque sus deudas propias los limitan. Según el catedrático, Santiago Niño Becerra, la deuda española es de un 400% del PIB, siendo los máximos deudores los bancos y las empresas, no el Gobierno ni las familias. ¿Estas cifras deben causar pánico en los impositores bancarios? No, pero la deuda de la banca se ha de descubrir y dar a conocer a la opinión publica con el máximo detalle, para que por fin sea conocida por ésta; valore en su justa medida la losa financiera que impide el desarrollo pleno del país; y, sobre todo, pueda rechazar las sucias soluciones tipo recortes sociales que el Gobierno ofrece como alternativa a este mal, en vez de ir directamente a la cartera de los pícaros, a las cuentas tóxicas, al objeto de que se purifique el sector financiero. Siendo necesaria, como no, una banca publica para impulsar los créditos y ordenar el sector. Ya existía Argentaria, pero 1998 se termino de privatizar.

De donde viene tan descomunal deuda bancaria es fácil de adivinar. Del ladrillo. De los imprudentes y rentables créditos basura facilitados a promotores de viviendas, muchos de ellos utilizados para comprar solares para especular, que ahora por la caída del mercado inmobiliario nadie adquiere para edificar; de modo que, no se pagan bien los créditos, quedan los terrenos en depósito de las entidades financieras, que tampoco los pueden vender y se incrementan sus dificultades económicas al acumular esos valores muertos. La banca se queda con los solares y con los pisos de los morosos, acumulando un activo que cada día que pasa pierde más valor, sin que este deterioro financiero se quiera contabilizar en las cuentas de resultados, debido a que si se hiciera, en algunos casos podría suponer la quiebra de la entidad. Hay un gran problema en la banca, como consecuencia de la especulación y del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, que no se ha terminado de solucionar, y que con el paso del tiempo se empeora más.

Debiéndose reconocer que, los mercados financieros, además de especular y hundir la economía mundial,  han prestado también el dinero a los bancos españoles y lo quieren cobrar. De hecho, fueron esos mercados desconocidos los que pincharon la burbuja inmobiliaria española, al cortar los préstamos a las entidades financieras a causa de la crisis global y a la alta deuda ya generada por éstas, paralizando casi totalmente la actividad de ese sector y ocasionando un autentico drama laboral, en virtud de que la construcción ha perdido un millón de empleos en España. Se calcula que 180.800 millones de euros en créditos para la vivienda son problemáticos de poder cobrar. Existen entre 700.000 y 1,1 millones de pisos sin vender.

Sin embargo, que dice de todo esto el Gobernador del Banco de España. Nada. Con girar la llave para doblar más la espalda y rascar el bolsillo de la clase trabajadora se le pasa el tiempo. Lo suyo son los despidos baratos, las pensiones bajas, cubrir a los banqueros desviándoles la atención de la gente con falsas propuestas ajenas a ellos y nada más. En mi opinión, ha llegado el momento de pedir serias explicaciones a este señor. El Gobierno es el primero que lo debería hacer, pero no desde el Ministerio de Economía, porque el liberalismo une y tira mucho; aunque el zapaterismo también se siente feliz en esa línea de pensamiento, o al menos, lo parece.

 Lo cierto es, que políticamente, se oculta la posición real del sector financiero español, sin que la posible bancarización de las cajas y los apoyos del Gobierno, garanticen hasta ahora su solvencia de futuro; evitando así, con total seguridad, la descapitalización bancaria que, si no se remedia mejor, quizá se podría llegar a dar. Ya ha tenido que salir al rescate de España y de otros países, el Banco Central Europeo comprado bonos de forma especial. Eso sí, de todo lo referente a carencias de la banca y de la debilidad crediticia, cautelosamente no habla ni opina públicamente casi nadie. Sólo se hace en privado. Por que será, tanto temor se le tiene. ¿El Gobierno también le teme? Si se rodeara de la población, de los sindicatos, de la izquierda, tendría más protección.“Somos la cuarta región con mayor crecimiento de la séptima potencia mundial. El crecimiento económico durará hasta el 2010”, dijo hace tres años el máximo dirigente empresarial aragonés. Pero por desgracia, tan solo seis meses después, se derrumbó la fantasía de grandeza. Alzada por el ladrillo, España vivía en las nubes y en la irresponsabilidad financiera más absoluta.

 De la cual no hemos aprendido nada. Es decir, seguimos igual. ¿O acaso no es irracional que el precio de la vivienda se mantenga prácticamente idéntico, al que había antes del descalabro del sector; cuando en todo el país tenía que haber bajado un 30- 40% -como ha ocurrido en EE.UU. por el mismo problema que aquí-, y únicamente ha caído una media del 12.8%? ¿Quién va a comprar una casa, si se vende cerca del doble de su valor actual en el mercado? ¿Habrá alguien, que rubrique una hipoteca un 40% superior al valor del inmueble que  adquiere? ¿Por que el Gobierno viene afirmando desde hace dos años que, el coste de las vivienda ya se ha reducido y no bajará más, cuando los analistas no interesados afirman, que la vivienda está supervalorada y se ha de reducir en los términos expuestos aquí? ¿Se hace por defender los beneficios bancarios, en contra de los intereses de los consumidores y del personal que mayoritariamente les ha votado? ¿Quién entiende esto? ¿Se quiere engañar a la gente? Creo que no.


Quiero pensar que se pretende proteger la solvencia bancaria, ante el deterioro que sufre por no vender sus stock de terrenos y viviendas. Con lo cual nunca se van a reactivar las ventas, manteniéndose a perpetuidad una situación ficticia y sumamente gravosa para el repunte de la concesión de préstamos. Los jóvenes seguirán sin poder comprar su piso, los bancos y cajas continuaran con sus pisos nuevos vacíos, el sector permanecerá inactivo y marchito, en espera de un milagro que no se producirá; o de que el Ejecutivo del momento se rinda (con el PP a punto de llegar), y asuma las pérdidas de la banca por esta cuestión, mientras ellos se hinchan de repartir beneficios, siendo los sufridos españoles los que finalmente paguemos la factura..., como igualmente cabe imaginar y podría suceder. El año pasado los ricos en España han ganado un 8.6% más, mientras los pobres tienen congelados sus convenios.

 Haría bien el Gobierno en no confiar tanto en los banqueros, marcando más firmemente el Banco de España -claro está, con un nuevo Gobernador-, la política financiera que verdaderamente necesita la nación. El deterioro y el afán monetarista bancario está llegando a términos insospechados. En algunos casos, las entidades financieras les  roban los compradores a los promotores supervivientes, que es a lo último que se podía llegar. Van estos a solicitar la hipoteca y sólo se las conceden si cambian el piso a comprar por otro del banco, hundiendo a veces la empresa del constructor que se ve obligado a cerrar, como esta semana le ha ocurrido a un pequeño empresario. Esto es vergonzoso. Cuantas barbaridades lucrativas derivadas del ladrillo, se están aún cometiendo. ¿Para que están los responsables políticos de la vivienda, si no dicen ni hacen nada, al menos visible? ¿No hacen o no los dejan hacer? Si es por lo último que se vayan.

Naturalmente, es más fácil escribir que gobernar. Catalina de Rusia decía: “Los filósofos escriben sobre el papel que nunca se queja, pero yo tengo que escribir sobre la piel de la gente que nunca deja de quejarse”. Todos hemos recibido criticas a nuestras gestiones. No obstante, lo más importante es vivir en la verdad, gobernar en la verdad, decir la verdad, para crear bases reales de entendimiento con los demás.

Con todo y volviendo al principio, cabe asegurar que junto a la problemática de la crisis de la construcción, la necesaria reducción del precio de la vivienda es, otra realidad o verdad, de la que sería necesario dialogar para que existiera un consenso social y político a la mayor brevedad. Cándido Méndez entiende que se han confundido las reformas y tiene razón. UGT considera que debe haber una reforma energética, junto con la recuperación del sector financiero y de la actividad empresarial. Ése es el camino a seguir y posiblemente el punto de encuentro con las fuerzas sociales que se anhela.

A mi modo de ver, lo que de verdad enfada de la política de ZP es el pensar que, cuando desde el principio se tendrían que haber tratado estos temas, por ser algunos de los clarísimos cánceres que sufre la economía; han sobrepuesto los recortes de derechos de los trabajadores, de la fallida reforma laboral y de las pensiones como solución. Como una forma de echar algo de comer a los tigres financieros, a cambio de ir paralizando la tormenta de un rescate de España, como ha ocurrido en Grecia e Irlanda. Ya se sabe que la laboral ha abaratado y facilitado el despido; pero no ha creado empleo ni ha reducido la temporalidad. Y, en cuanto a la reforma de las pensiones que pretende el Gobierno, en principio se ha de considerar, como una operación de influencia financiera, para forzar a la juventud (mileurista) a tener que suscribir con la banca un fondo de pensiones, debido a la reducción de las cuantías a percibir y al retraso de 65 a 67 años de la edad de jubilación, cuando la media real se establece en 63.7. Es curioso ver en los periódicos, a los políticos socialistas defender la reforma de las pensiones y, en toda la hoja siguiente, germinar el anuncio de un fantástico fondo de pensiones de un banco o caja. En España solo el 13% de las pensiones son privadas, frente al 60% de media de la OCDE.¿Cuanta hambre de dinero tienen? Que mal se están haciendo las cosas.

Alguien del PSOE puede estar pensando que, por el cambio de política, los votos que se van a perder por la izquierda se ganarán por la derecha. Infausta idea. Acaso que no esperen votos de ningún banquero, porque ellos están en el mundo para vestir otros trajes. Ha de ser girando totalmente la política actual, como se podría llegar a mejorar las encuestas, si el programa político y electoral vuelve a la senda de la racionalidad socialista e ilusiona de nuevo a las bases, a los trabajadores y trabajadoras, a las clases media y baja.

Con los cuadros y militantes basta con poco. Un viejo socialista decía: “Cuando yo me enfado con el partido, le voto pensando en Pablo Iglesias”. Yo por mi parte soy de la vieja escuela socialista, en el sentido de que  si no le voto al PSOE no le  voto a nadie. Que le vamos a hacer, somos así. Sólo una vez no vote, por el enfrentamiento en los ochenta entre Felipe González y Nicolás Redondo. Si hay que elegir entre el padre y la madre, opto por la Unión General de Trabajadores. Eso sí, por abstenerme de votar, nunca ganará el PP. Sólo con pensar en que van a ganar y gobernar al menos durante tres legislaturas, por la situación de indefensión ideológica que, al final por la incapacidad de todos los afiliados vamos a dejar al partido socialista, me produce mucha tristeza. Pero como un medico misionero dijo: “La vida es un minuto. Por eso, hay que parar y oler las flores”. Las de las elecciones de mayo será difícil, porque con el traspiés de José Luis Rodríguez Zapatero no brotará la primavera. 

De todas maneras en situaciones así, es cuando la militancia se tiene que movilizar. Queda más de un año para las generales y a la victoria no se llega hablando de la derrota. Que cada afiliado se preocupe de lo que pasa. La responsabilidad del partido recae en cada uno de sus miembros tanto como en el secretario general. Hace más ruido un árbol cuando cae que un bosque mientras crece. He oído decir, que  para los socialistas hay una familia de sangre y una familia de ideas. Y cuando la familia te llama, se acude siempre.



       9.01.11                                                               Fernando Bolea Rubio
                                                                                  Sindicalista