Sobre el autor

Mi foto
Zaragoza, Aragón, Spain
Sindicalista de UGT Zaragoza entre 1977 a 2006. Periodo en el que fue uno de los refundadores de UGT Zaragoza, Sº de Acción Reivindicativa de UGT Zaragoza, Sº General de UGT en General Motors España, Presidente del Comité de Empresa de GM España, Sº General de UGT Metal Zaragoza, miembro del Comité Confederal de UGT y formó parte del Comité Europeo y Mundial de General Motors .

viernes, 20 de marzo de 2015

¿Quién gobernará?

El panorama electoral es singular y desconocido hasta hoy. Para el observatorio de la cadena SER de marzo, elaborado por My Word: Podemos (PO), obtendría un 23,4% de votos (un 4,1% menos que en enero). Partido Popular (PP), 22% (2,6% menos que en enero). Partido Socialista Obrero Español (PSOE), 19% (lo mismo que en enero). Ciudadanos (C´s), 19% (un 14% más que en enero). Izquierda Unida (IU), 2,9% (0,8 menos que en enero). Unión Progreso y Democracia (UPyD), 2,3% (3,2% menos que en enero). Resultando la novedad de que la encuesta le otorga un empate en el entorno del 20%, a PO, PP, PSOE, C´s. El 8 de marzo, Metroscopia (El País) pronosticó una situación muy similar, reflejando también un empate entre las cuatro formaciones mencionadas. Así, ¿Quién gobernará?

No lo sé. Solo Satanás y los Grandes Espíritus lo deben saber. Puesto que, si lo que predicen estas dos encuestas se hiciera realidad en las urnas, la formación del nuevo Gobierno de la nación a final de año será tan compleja e irrealizable, que cabría hasta pronosticar que no se podrá constituir. Posiblemente, nadie querrá ni podrá ostentar la presidencia del Ejecutivo teniendo pocos votos propios detrás; ni quizá se pretenderá, hacer coaliciones de gobierno con partidos muy diferentes o inexpertos. Y, por así decir, nadie deseará viajar en un tren que no se sabe si irá por la vía de la izquierda o de la derecha, hacia Barcelona, Caracas o Madrid, aunque el billete lo regalen con una flor.

De la tan comentada posible alianza futura PSOE-PP, los socialistas de base la rechazan mayormente con cierto enojo. Ante la pregunta de ¿quién gobernará? que le hice a un compañero del partido, éste me dijo: “No tengo ni idea;  pero si sé, que si se hace un gobierno de coalición con el PP, después de más de 35 años de militancia, me daré de baja del PSOE”. De manera que, esa opción hay que retirarla del lenguaje político socialista y de la izquierda, para no volver a pensar en ella. Por si queda alguna duda, ¿alguien piensa que sería posible un gobierno de coalición en el Ayuntamiento de Madrid, entre el candidato progresista del PSOE, Antonio Carmona, con la liante y ultraliberal conservadora del PP, Esperanza Aguirre?

Como ya dije, las coaliciones entre los socialdemócratas y los democristianos son viables y necesarias en países como Alemania, porque la derecha de allí no es igual ni tan bruta como la de aquí. De todas formas, otros partidos con menos escrúpulos ideológicos y honestidad que los socialistas, a lo mejor se ofrecerán al Partido Popular por si los quisieran utilizar. La derecha siempre encuentra aliados entre los que deberían ser sus contrarios de clase. “Votaremos a los nuestros, no a quienes nos explotan”, decían antiguamente los socialistas. Teoría que con los recortes sociales del PP aún vale ahora, para diferenciar genéricamente a unos de otros; así como, para saber con quien no se pueden hacer alianzas aún a día de hoy. Por lo tanto, un gobierno de coalición PSOE-PP hay que descartarlo totalmente, lo mismo si uno le gana al otro como al revés.

Otra opción que se baraja es, que la alianza se haga entre el PSOE y Podemos. Resultando según las encuestas una representación amplia del 42,4%. Sin embargo, yo pienso que éste sería otro gran error que el Partido Socialista cometería, porque PO no quiere confluir con los socialistas en nada; lo único que desea es, ocupar su espacio electoral relegándolos a la mínima influencia, lo mismo que esta haciendo con IU. En todo caso, se darían dos situaciones a valorar.

Una, que PO obtuviera más escaños que el PSOE, lo que supondría que el presidente del Gobierno tendría que ser del primer partido, con el apoyo del segundo. Y, en esas circunstancias, un partido serio, de Gobierno y de Estado como es el que encabeza Pedro Sánchez, no podría sostener una política basada en el asambleísmo con su consulta a todo, hasta si llueve para decidir coger el paraguas o no; y, desde luego, sin fines ni razonamientos claros. Dado que PO es un partido en elaboración, sin terminar de formarse y por eso desconocido para todos. Dos, que al haberles ganado por un estrecho margen el presidente tuviera que ser socialista, con lo que se produciría una situación de inestabilidad similar al caso anterior, lo que haría un Gobierno totalmente inoperante.

En Ciudadanos demuestran ser tan neoliberales y carcas como los populares. Dicen que son de centroizquierda cuando son derecha, derecha, criada bajo las faldas del PP. De momento, para la izquierda es bueno que, por fin, el espacio electoral conservador se haya dividido con este nuevo partido. Tengámoslos en observación.

En este contexto, el objetivo del PSOE tendría que ser superar ampliamente el porcentaje de apoyo electoral al menos en un 15%, llegando al contorno del 35%, que permitiría formar gobiernos con cierta autoridad. Por consiguiente, lo mejor sería seguir en la oposición, a la ofensiva, y que gobierne PO, PP-PO, PP-C´s, PO-C´s, o quienes quieran. El Partido Socialista que ya ha demostrado en infinidad de ocasiones su responsabilidad en la gobernabilidad del país, en esa coyuntura no podría hacer nada más, porque los ciudadanos lo habrían querido así.

La socialdemocracia española tiene que remontar el 20% electoral que se le supone, porque continuar en una perspectiva tan baja es malo para garantizar el Estado del bienestar de las clases media, trabajadora y baja, tanto como para la estabilidad económica y política. Primero robustecer el PSOE  y el que tenga prisa por llegar... que corra.


20.03.2015                                                                                 Fernando Bolea Rubio
                                                                  Sindicalista