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Zaragoza, Aragón, Spain
Sindicalista de UGT Zaragoza entre 1977 a 2006. Periodo en el que fue uno de los refundadores de UGT Zaragoza, Sº de Acción Reivindicativa de UGT Zaragoza, Sº General de UGT en General Motors España, Presidente del Comité de Empresa de GM España, Sº General de UGT Metal Zaragoza, miembro del Comité Confederal de UGT y formó parte del Comité Europeo y Mundial de General Motors .

viernes, 28 de octubre de 2016

Días tristes y de lucha



Después del golpe palaciego en el comité federal del PSOE  de 1 de octubre -hecho por Susana Díaz y los barones excríticos-, con la grave consecuencia de que hicieron dimitir (por 132 a 107 votos) al secretario general, Pedro Sánchez, elegido por los afiliados en elecciones primarias. Y cuando sólo por otras primarias tenía que haber sido quitado, la comisión gestora no lo hizo; causando por ello, un destrozo antidemocrático interno.      

Que tuvo continuidad, en el comité federal del 23 de octubre, donde en contra de lo que en las campañas electorales y en los últimos diez meses el partido había prometido, de votar “no”la investidura de Mariano Rajoy, con su celebre frase: “No es “No” y "que parte del “No” no ha entendido”, con la que comprometió su pureza socialista. Pues bien, así todo, la misma baronesa y los barones citados, por 139 votos a favor y 96 en contra (60%-40%), consiguieron asimismo la triste hazaña de cambiar el “no” -firmemente comprometido-, por una abstención de los diputados socialistas, para que el Partido Popular pueda gobernar. Sin ser un freno el vergonzoso nivel de corrupción de ese partido, ni los graves recortes del Estado del bienestar que impusieron mientras gobernaron. Así, pido perdón por las veces que he dicho que la “gran coalición” PP-PSOE  no se haría; si bien, con Pedro no.

Los días 1 y el 23 de octubre, más los que les siguen, están siendo muy tristes para la inmensa mayoría de los socialistas de buena fe y de las personas de izquierdas españolas, porque les ha hecho despertar del sueño de que con, Pedro Sánchez, el PSOE aún tenía solución. Con un giro a la izquierda para ser un partido de centroizquierda, sin el neoliberalismo y las garras del poder económico que lo puedan maniatar. Pero hay demasiadas ambiciones políticas que el imperio de los barones maneja, con infinidad de grandes salarios y prebendas por cargos políticos que sólo suelen pensar en sí mismos.

Todo, junto al poderío que acumulan muchos sujetos colocados por el sistema de puertas giratorias, en grandes corporaciones, obedeciendo las órdenes de colosales capitales y fortunas. Lo que afecta tanto a los que ya están involucrados, como a los que aspiran a estarlo y mientras tanto hacen méritos para subir esa cima. Nunca pensé que pudiera haber tantos aprovechados y aprovechadas en la izquierda y en el socialismo. Y cómo saltan, cuando el deber al que sirven los llama. Pobre Felipe González, que pena da. Con dolor de corazón reconozco, que de momento no se ha podido hacer más, aunque la semilla sembrada brotará.

Sin embargo, no es el momento de dejar todo e irse. No, ni mucho menos. Son días de desplegar las banderas socialistas del sindicato y del partido y de luchar. Para apartar del Partido Socialista los males que lo corroen, a los individuos podridos por el afán de acumular dinero y poder. No es momento de irse sino de volver, tal como Pepe Borrell dice. Se necesita tener fuerza, poder militante, honestidad y valores, grandeza personal, pensar más en el interés de los representados que en los propios. Preparando la calle, para hacer frente a las políticas decadentes del PP y del propio PSOE si lo merece, como ya hemos hecho si los casos lo requerían.  

Aquí hay muchas cosas que mejorar y no se puede estar quietos y callados: Las pensiones, sabiendo que con ellas, al seguir la derecha, el futuro de muchos ciudadanos y de la juventud es claramente, ¡hambre! El sistema laboral, con derechos y salarios para dejar de ser “pobres con empleo”. Quiero que el PSOE defienda a los trabajadores: manuales, profesionales de oficio, técnicos, de todos los niveles y categorías, dado que el día que la socialdemocracia deje de hacerlo, desaparecerá. Que se paguen los impuestos, atacando seria y eficazmente las bolsas de fraude. Que  los jóvenes vuelvan a confiar en el partido, porque la política ideológica que se hace es ilusionante para ellos y ellas. Y mil cuestiones más.

Sobre todo, evitando las feas maniobras de las que Pedro Sánchez ha sido objeto para apartarlo de su carrera política. Cuando aseguró que si llegaba a la presidencia del Gobierno derogaría las reformas laborales, se echó encima al mundo financiero, a las patronales, con las empresas del Ibex-35 y los banqueros al frente; sin que los trabajadores y las clases media y baja, le dieran el apoyo electoral suficiente para protegerlo y que pudiera lograr ese difícil objetivo. A la vez que ingrata y presuntamente, Susana Díaz y otros que ya no son socialistas se hacían querer por los poderes fácticos. ¿Mariano Rajoy al estar tan parado, estaba avisado de los planes de esta señora? Me temo que, al menos de algo, sí. Al decir que iba a terminar con “las puertas giratorias” que al socialismo tanto mal les han hecho, Felipe González se le enfrentó en duelo a muerte.

Con la modificación del articulo 135 que Pedro anunció, José Luis Rodríguez Zapatero, se volvió contra él; por querer corregir la alteración que junto al PP el PSOE hizo, modificando de la noche a la mañana la Constitución, para que del dinero público los acreedores tuvieran preferencia de cobro, por encima de las necesidades sociales que el país pudiera tener. Ved mi articulo: “Crecimiento o desastre”. Cuando Sánchez demostró que estaba dispuesto a gobernar;  por interés personal de ella, le cayeron encima la llamada peronista rociera y sus barones. 

El panorama político actual es el siguiente, mañana Mariano Rajoy será de nuevo presidente del Gobierno para cuatro años más y, si quiere, durante las tres legislaturas siguientes. Está demostrado que, cuando se pierde la confianza, se tarda 15 años en recuperarla. Como consecuencia del Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, en 2011, se inició un primer periodo de desconfianza hacia el PSOE que debía durar hasta el 2026. Aunque en mi opinión, con Pedro Sánchez al frente se iban reduciendo esos años con bastante rapidez. Pero de Andalucía llegó el destructivo caballo de Atila, el golpe de los susanistas, felipistas, zapateristas, rubalcabistas de 1 de octubre y, con esta segunda desconfianza, se puso de nuevo el reloj a cero concluyendo en el año 2031. De momento, en las encuestas el partido ronda el 14% (22,66 el 26-J) por lo que perdería 7 o 8 puntos. O sea, toda una proeza de la que Susana Díaz como principal culpable, lleva cargada a su espalda.

Ahora se dice que Borrell y Sánchez proyectan juntos el futuro, para a Díaz pararle los pies. En el Plural, Enric Sopena escribe: “Los muertos que vos matáis, gozan de buena salud”. Me alegro de esta noticia siempre que sea para sumar y no para dividir. Yo no quiero que España se convierta en un cortijo andaluz, ni que las siglas PSOE signifiquen: Partido Susanista Obrero Español.

Pedro Sánchez ha comunicado en Twitter: “Pronto llegará el momento en que la militancia recupere y reconstruya su PSOE. Un PSOE autónomo, alejado del PP, donde la base decida. Fuerza”. La necesitamos... para recuperar y hacer realidad el sueño perdido.


28.10.2016                                                                    Fernando Bolea Rubio
                                                                                                         Sindicalista

viernes, 14 de octubre de 2016

El AVE de Susana Díaz


El comité federal de 1 de octubre de 2016, será tristemente recordado en la historia del Partido Socialista. En él, tuvo que dimitir el secretario general, Pedro Sánchez, que había sido elegido por primera vez por los afiliados en elecciones primarias, hace veintiséis meses. Sin embargo, este procedimiento que era muy reclamado, siendo fundamental para la democracia interna y que con tanta ilusión se recibió; ahora no se tendrá en cuenta, cometiéndose un gran error, que el partido orgánica y electoralmente pagará caro.

Los hechos son estos. Los llamados barones (o secretarios generales de comunidad) críticos, capitaneados por la andaluza, Susana Díaz, a la que no le gustan las primarias; sin ninguna consideración a los procedimientos, actuaron como kamikaces en su lucha por recuperar el poder perdido con las primarias. En ese comité, según el periodista, Juan Carlos Escuer (cuarto poder), la señora andaluza trato así a Francina Armengol -presidenta del Gobierno de las Islas Baleares, defensora de Sánchez y que trataba de mediar con ella-: “Oye Francina, veo que no te has enterado. Yo a éste (por Sánchez) lo quiero muerto hoy”. Y otras palabras de Díaz a Sánchez, comentadas en Cuatro-TV por Ernesto Ekaizer: “No me iré de aquí sin tu cabeza”.

El comité federal duró todo el día y parte de la noche siguiente. A la puerta de la calle Ferraz, se agruparon cientos de afiliados que a gritos increpaban a los barones críticos que entraban y salían, siendo todo televisado en directo para vergüenza de Susana Díaz y sus amigos, que habían planeado ese burdo asalto al poder.

Al principio, en el 2014, cuando Pedro se postuló a las primarias, la presidenta de Andalucía lo defendió para que fuera el secretario general. Pero cuando se dio cuenta de que no iba a ser un “hombre de paja” a su servicio; le declaró una feroz guerra encubierta, con líneas rojas para que no pudiera hacer pactos con otros partidos y llegar a gobernar, quitándole la presidencia del Gobierno que como demuestra ella quiere para sí.

Todo empezó en el Congreso Extraordinario de los días 26 y 27 de julio de 2014, que ratificó el resultado de las primarias y confirmó la elección de Sánchez como líder del partido. En él, dando la nota para demostrar quien mandaba allí, Susana se paseo por los pasillos con su grupo numeroso de acompañantes habitual, y más cámaras de TV de las que seguían al candidato; lo que según testigos presénciales, fue un espectáculo fantasioso y deplorable. Imponiéndole después, una comisión ejecutiva con casi mayoría a favor de ella -que Sánchez no tuvo más remedio que aceptar, al ser nuevo y carecer de fuerza interna-, dispuesta para que en el futuro y a sus ordenes dimitieran, sabiendo que podía crear un cisma en el partido, tal como en el golpe de 1 de octubre acaba de ocurrir, ya que como a la salida José Antonio Pérez Tapias dijo: “El partido esta roto”.

Días antes del comité, de esa ejecutiva dimitieron de vez 17 miembros para forzar a que Pedro hiciera lo mismo. Lo cual por ese motivo no hizo, pero sí posteriormente al perder una votación en el comité federal, porque los susanistas a gritos de ¡fraude! ¡pucherazo! ¡tongo! -cuando allí no había nada de eso- impusieron que no se votara en urna, para que a la sultana no se le escapara ningún voto. Demencial, de verdad. Todas las decisiones importantes se han de tomar siempre en urnas y mediante voto secreto; si no se hace así es, por haber intereses de manipulación.

Ahora bien, Pedro ya no tiene esa falta de fuerza interna, porque durante su mandato se ha ganado la confianza de una amplia mayoría de los afiliados, militantes, votantes. Mientras que a los barones y baronesas críticos desde la base se les enfrentan en sus agrupaciones, por la catástrofe política hecha. En este momento, en contra de Susana Díaz y sus barones afines, ya se han recogido más de 60.000 firmas -de entre ellas la mía- de afiliados de toda España y muchas en Andalucía, al objeto de anular la comisión gestora que han creado, exigiendo a la vez, la convocatoria de un congreso con sus correspondientes primarias previas.

Para mí, lo más patético es que Díaz sabe, que a Sánchez no le podría ganar unas primarias. Por eso quiere anularlas, cambiándolas por la elección del secretario general y del candidato a la presidencia del Gobierno, en un congreso por aclamación, a puro aplauso. Ya se habla de si Susana coge o no el tren en Sevilla para venir a Madrid. Sí bien, ella quiere tener asegurado el viaje con los votos necesarios, para salir en un AVE a todo bombo, con banderas españolas en el lado derecho de la máquina, con una pancarta central que diga: “Todo por España”. Y que en Madrid la esperen con una carroza de caballos para llevarla al congreso del PSOE, echando pétalos de rosas socialistas por la ventana, donde sería recibida con estruendosos gritos de ¡Susana, eres la mejor! ¡Presidenta! ¡Presidenta! ¡Presidenta!

Mas no se da cuenta que con lo ocurrido, el partido se ha hundido electoralmente y ella también. El verdadero vencedor moral del comité federal fue Pedro Sánchez. Dado que aún recibiendo multitud de presiones políticas, periodísticas, de todo tipo; él afirmó que No era No, que el PSOE no se abstendría, para que la derecha de Mariano Rajoy pudiera gobernar con los votos socialistas. Y, ante los militantes y los españoles, ha cumplido su palabra. Susana y sus enemigos querían que Pedro se tuviera que humillar, pidiendo él personalmente la abstención de los diputados socialistas y no lo han conseguido, al mantenerse firme como una roca en su no, lo que le da mucho valor y categoría. Sánchez no se ha doblegado y así, en firmeza política e ideológica ha ganado a todos.

Sobre todo cuando es la gestora de los barones, la que sin respetar ningún principio socialista se está pronunciando por la abstención, sin prudencia ni miramiento. En estos empeños, Pedro Sánchez le ha ganado claramente la batalla a Susana Díaz. Como el socialista, Odón Elorza, ha dicho: “Pierde el PSOE y gana Sánchez”

Por el comité federal tan bochornoso, torpe y malintencionado a Susana le recomendaría que no cruce Despeñaperros, porque con lo que ha hecho los españoles no la quieren. Por lo menos yo, que ya anuncio que no le votaré jamás. Como Joan Tapia ha escrito: “Es imposible que un partido dividido a navajeo merezca la confianza de nadie”.

En la comisión gestora no saben que hacer, porque todo lo que hagan se verá y se castigará. En mi opinión, la mejor solución para el PSOE es que Pedro Sánchez vuelva. Sí no se hace... todos lo pagáremos.





                             14.10.2016                                                     Fernando Bolea Rubio  
                                                                                                          Sindicalista

viernes, 30 de septiembre de 2016

Sin Sánchez mucho peor



Tomando como excusa, el mal resultado del Partido Socialista en las elecciones gallegas y vascas del 25-S, se han movido y echado al monte los barones críticos del PSOE. En Galicia, se ha quedado empatado en escaños con el segundo partido, siendo el tercero en votos; en el País Vasco, en cuarto lugar en escaños y votos. Pero se ha de decir, que en Galicia solo ha habido un pequeño “sorpasillo” en votos, no cumpliéndose las máximas aspiraciones de En Marea y Podemos del sorpaso total. En Euskadi, los socialistas competían allí -en unas autonómicas- por primera vez con Podemos, después de que ese partido dividiera la izquierda al 50%.

Por lo que el resultado no ha sido tan extraño, e incluso se puede decir que, dadas las circunstancias, el partido ha mantenido bien el tipo. A pesar, de la vergonzosa campaña de derribo a Pedro, puesta en marcha por los lúcidos críticos en la última semana de la campaña, con la intencionalidad de bajar las expectativas electorales para atribuirle la caída a él. Pues bien, todas esas personas han de saber que, sin Sánchez al frente del partido, el resultado hubiera sido mucho peor. Y más si alguno de ellos hubiese dirigido el PSOE. Así, de la baja incidencia, son tan culpables o más que el secretario general, los que han agitado el árbol para que los votos caigan. Los socialistas vascos, con socarronería ya les han dado las gracias a sus colegas andaluces y extrémenos, por su valiosa aportación. 

Porque vamos a ver, ¿qué persona de los barones hubiera obtenido mejores resultados? Acaso, Zapatero o Rubalcaba que son los principales culpables del ocaso socialista y en gran medida, inductores con su dejación socialista del nacimiento del 15-M y de Podemos. ¿Guillermo Fernández Vara, después de sus anteriores más de 15 años de afiliación al PP? ¿Eduardo Madina, el perdedor de las primarias con Sánchez? ¿El asturiano, Javier Fernández, al que hay que sacarle las palabras con sacacorchos? ¿El valenciano, Ximo Puig Ferrer, con sus malos resultados electorales a sus espaldas? ¿Emiliano Garcia-Page, Javier Lambán, por ventura? ¿La andaluza, Susana Díaz, con la carga de los eres y cuando todo hace pensar que si ella fuera la candidata, en su comunidad el partido perdería votos y en el resto del país muchos más?

Todas esas personas dicen que el PSOE no puede llegar a gobernar con 85 diputados y en consecuencia, Pedro no lo tiene que intentar, como esta haciendo. Sin embargo, como el periodista, Javier Valenzuela, escribe en InfoLibre: “El PSOE no puede gobernar teniendo solo 85 diputados, -aunque si lo haga en Aragón con 18 de 67 diputados, en Asturias con 14 de 45 y en Valencia con 23 de 99-, por lo que en consecuencia, debe quedarse en la oposición”. Haciendo la risa, ellos mismos se descalifican. A los barones que pisan el charco les salpicará el barro.

A este interesado y despiadado ataque sin razón, Pedro Sánchez, ha respondido como debe hacerlo, con un órdago a lo grande, convocando el congreso pendiente con las correspondientes elecciones primarias a secretario general, para el que quiera se presente. Lo que supone enfrentarse de cara a esos barones tan locuaces ellos, que los medios tan bien utilizan en contra del socialismo. Él dice: “Voy a defender un PSOE de izquierdas, unido y diferenciado del PP. El PSOE debe volver a tener una voz única”. El aragonés, Javier Lambán, declara: El partido debe retirarse “al rincón de pensar”. Pedro Sánchez en la SER: “Por que hablan de reflexión cuando en el fondo de lo que están hablando es de la abstención”, con la que gobernaría Mariano Rajoy y el Partido Popular. Una reciente viñeta de Peridis, explica muy bien la disyuntiva, al dibujar a Pedro preguntando: ¿Qué queréis un PSOE de izquierdas y autónomo... u otro subalterno de los poderes económicos o del PP?

El ataque clandestino de las baronías críticas ha ido hasta el esperpento y la indecencia, al forzar la señora del sur y sus acólitos, la dimisión de 17 miembros de la comisión ejecutiva de Pedro Sánchez para quitarle la secretaría general. El primer rumor de este golpe palaciego, empezó a conocerse unos días antes, pero el miércoles les faltaban tres dimisiones para llegar a la mayoría, por lo que utilizaron al neoliberal y millonario, Felipe González, para que diera la puntilla a la faena; lo que hizo de muy malas formas, revelando una conversación privada que en junio tuvo con Pedro. Cuando en política y en todos los ordenes de la vida, una persona seria y honesta, eso no lo hace jamás, demostrándose la catadura moral de este triste personaje.

A lo que Sánchez le ha dicho, que él no iba a desvelar conversaciones privadas de nadie. Añadiendo, que pensaba que González “estaba en el bando de la abstención”, yo estoy “en el bando del no a Rajoy” y que le gustaría saber “en que bando está Susana Díaz”. Yo pienso que ella como el resto de los barones están, en la creación de una comisión gestora, para que ordene la abstención a Rajoy, sin que ella y ellos se manchen las manos para evitar quemarse ante los militantes, afiliados y votantes de buena fe. A partir del día 22, a las 17 horas, todo lo malo que le ocurra al Partido Socialista Obrero Español, será culpa de Susana Díaz y en el caso de Aragón de Javier Lambán.

Pero claro, lo que han hecho les traerá consecuencias, porque como Ignacio Escolar ha escrito: “Sí quieren cortarle la cabeza, alguien acabará manchado de sangre. Sí sacan de Ferraz con un golpe interno al primer secretario general del partido por primarias y encima lo hacen para abrir la puerta de La Moncloa a Rajoy, habrán creado un mártir a costa de la credibilidad del PSOE”.

Mas, en el fondo de todo, ¿qué está pasando aquí? Ni más ni menos, que Susana Díaz entiende que la presidencia del Gobierno le corresponde a ella, por derecho propio y no quiere que nadie le obstaculice el camino. A la vez que quiere mandar en el secretario general, para luego ir corriendo a contárselo a las camarillas bancarias,  paseándose altanera por los pasillos de las empresas del Ibex-35; rodeada de 10 o 12 personas afines, como ya hace, y con 3 o 4 cámaras de TV detrás. 

Ahora se sabe que, Susana Díaz, para apoyar a Pedro a la secretaria general, le puso una condición: el que si ganaba se conformara con ser el secretario general, olvidándose de la presidencia del Gobierno. Llegó a pensar que Pedro sería su rehén. Cuando no lo fue, le declaró la guerra.

Con estas desmedidas ambiciones, los socialistas y los españoles tenemos que vivir. ¡Ánimo Pedro! Un fuerte abrazo.


30.09.2016                                                                      Fernando Bolea Rubio
                                                                                                Sindicalista

viernes, 16 de septiembre de 2016

De izquierdas antes que socialistas



En el laberinto ideológico político español, viene prodigándose una pareja que no para de bailar. La forman Felipe González y Juan Luis Cebrián, expresidente socialista uno; presidente ejecutivo del Grupo Prisa o mandamás del diario El País el otro. Su música contínua es que, en la formación de gobierno, el PSOE se tiene que abstener para que Rajoy y sus camaradas sigan gobernando. Lo que dice el primero me causa indeferencia y lo del segundo tristeza. Aunque también me enfada que el que era un magnífico diario, se haya transformado en un periódico no fiable para los progresistas, con algunos vergonzosos editoriales que hieren la sensibilidad de los socialistas y la izquierda.

Pero, ¿Cebrián por qué lo hace? Yo no lo sé bien, ni me importa saberlo. Se sospecha que a raíz del nacimiento de la prensa digital y por errores de expansión y gestión; el periódico padece serios problemas económicos. Y, en ese estado, parece que han decidido llevarse bien con el Gobierno popular, por lo que se pudiera rascar proveniente del poder. Además de influir egos personales y el querer mandar sin presentarse a las elecciones, como muchos malos periodistas persiguen. Durante años, a ese diario se le llevaba con orgullo debajo del brazo; sin embargo, ahora se oculta porque a los ciudadanos no les gusta que los vean con él. El País ha dejado de ser profesional y guía de la prensa libre, para no ser nada; o solamente, un periódico más claramente de derechas como todos los existentes. ¡Que les vaya bien! Yo nunca escupo sobre lo que he querido.

¿Y Felipe que persigue? Con él, en el movimiento sindical nunca hemos estado totalmente satisfechos. Para los trabajadores siempre fue una duda constante. Cuando en 1982 llegó al Gobierno los sindicalistas lo seguimos defendiendo, mas por el malestar laboral que generaba pronto nos dimos cuenta de que de seguir haciéndolo, se hubiera puesto en peligro la continuidad de la propia UGT, por su carácter también socialista.

A poco de empezar a gobernar, aplicó nuestra vieja reivindicación de 40 horas semanales, pero  sin especificar la jornada anual resultante, lo que en las negociaciones de los convenios originó una gran confusión. Era como el haber concedido algo, ocultándolo para que no se viera. Se puede decir que, eso fue lo máximo que hizo a favor de las condiciones laborales de los trabajadores, en sus trece años y medio de gobierno; lo demás fueron prepotencia y anuncios de reformas laborales negativas continuas, que provocaron la gran e histórica huelga general del 14-D en 1988.

El malestar en los puestos de trabajo había empezado antes. El primer artículo crítico con el Gobierno socialista que yo publiqué en la prensa, titulado: “Los trabajadores, Solchaga y la patronal”, data de marzo de 1987. Le siguieron otros: “Yo con las cartas de Nicolas” (Redondo), “Txikicomisarios políticos”, “!Ojo!, que sigue Felipe”. Y sobre éste y otros asuntos sindicales, ideológicos y políticos, escribí y se publicaron 67 artículos de opinión más. Sí diré que, de todas esas vivencias sindicales, llegue a la conclusión de que Felipe González es un mal enemigo, como en UGT sabemos bien.

La primera reacción felipista al 14-D, fue buscar un enfrentamiento descomunal con Nicolas Redondo y la UGT, al objeto de que perdiera su autonomía del partido. La segunda, con Txiki Benegas de inductor, trató de suplantar la labor del sindicato en las empresas, por medio de comisarios políticos del partido, para poder trasmitir fehacientemente el mensaje del gran señor. A ambas pretensiones, los sindicalistas ugetistas les hicimos frente y no tuvieron efecto alguno.

Ahora Felipe la ha tomado con Sánchez y no para, si bien otra vez fracasará porque la UGT, los afiliados, los cuadros y la verdad están con Pedro. He tratado de explicarme, por que lo hace y no encuentro una sola respuesta. Puede ser por querer figurar en las cuevas del dinero, dando a entender que sigue siendo el que manda y maneja al PSOE; por el ego que acumula; por las ideas neoliberales que ahora parece tener; como compensación por sus prebendas adquiridas en las puertas giratorias; para presumir con otros mandatarios mundiales y locales haciéndoles ver que él manda y el secretario general obedece; por agarrase a la solapa de Cebrián, para los dos no caer en el olvido.

Ahora bien, igualmente puede ser por motivos económicos personales. Sí observamos su modus vivendi, esas declaraciones pro Rajoy que hablan de la abstención socialista, o que Sánchez no debe repetir en caso de haber nuevas elecciones; las suele hacer cuando está invitado y cobrando en conferencias internacionales. Dentro y fuera del país, con las que les da máxima notoriedad a los organizadores del evento, al repercutir sus palabras, el país anfitrión y el nombre de la conferencia, en la prensa española e internacional. Así, todos contentos. Unos se aprovechan de su repercusión mediática y él va incrementando su caché de conferenciante, repercutiendo en su bolsillo. ¿Lo hace sólo por eso? Quizá no, dado que todo lo dicho aquí puede influir algo.

Felipe González dijo en su día, “hay que ser socialistas antes que marxistas”; hoy yo le digo, “hay que ser de izquierdas antes que socialistas”. ¡No lo olvide usted!


16.09.2016                                                                                         Fernando Bolea Rubio
                                                                     Sindicalista


 

viernes, 2 de septiembre de 2016

A por un pacto casi de izquierdas



Con Mariano Rajoy y el Partido Popular en el Gobierno, para los demócratas españoles están ocurriendo acontecimientos políticos muy extraños y preocupantes. El último, debido a que el Presidente en funciones se fue ex profeso, descarada e irresponsablemente una semana de vacaciones a Galicia, para desperdiciar tiempo y no sé si para lucir sus chocantes dotes de andarín.

Su vergonzosa jugada ha sido: el que gracias al tiempo perdido, ha podido elegir en su beneficio, las fechas de su investidura y de las elecciones si se tuvieran que repetir. En total complicidad con la Presidenta del Congreso, Ana Pastor; ambos con suma caradura, han elegido el 30 de agosto -ni un día antes ni uno después- para la investidura y, por los plazos legales establecidos, las supuestas elecciones se tendrían que hacer el día de Navidad, el 25 de diciembre. En la fecha familiar por excelencia, con infinidad de personas viajando y fuera de sus domicilios. En concreto, han hecho un traje a la medida y a gusto del candidato.

Todo por un vergonzoso, insultante y antidemocrático motivo; presionar y culpar al PSOE de tener que repetir las elecciones y de votar en un día tan señalado. Dado  que los socialistas han votado “NO” en la primera votación de investidura sin abstenerse como el PP quería, así como en la que hoy se hará; haciendo fracasar la elección de Mariano Rajoy, como nuevo Presidente del Gobierno.

Esta marranería de un Gobierno no cabe en una democracia verdadera, ni ha ocurrido nunca en el mundo. Pero esta gente ¿a dónde nos quiere llevar? ¿a una dictadura disfrazada de democracia? Puede ocurrir. Cuando a los trabajadores les han anulado sus derechos con la reforma laboral, si supuestamente Interior ha dispuesto de policías trabajando para culpar y desprestigiar a partidos concretos, si se trata de eliminar a la oposición como se esta haciendo con los socialistas, puede llegar a pasar lo peor. Pongámonos en guardia.

En los primeros años de la democracia, había gobernado la UCD, el PSOE y su salida del poder fue sumamente correcta. Sin embargo, cuando ganó el PP, una de las dudas que la sociedad tenía era que, debido a su vinculación con el franquismo, podría ocurrir que una vez perdidas las elecciones, no abandonaran el Gobierno. Cuando José Maria Aznar y su gente lo hicieron, más de un español respiró tranquilo; hasta se comentaba que, la Corona valoró ese hecho, como la mejor prueba de que la democracia estaba consolidada, porque los votos servían para llegar al Ejecutivo y para tenerse que ir.  

Sobre Rajoy, el periodista Miguel Ángel Aguilar, ha dicho: “No lo sacarán ni los bomberos”. De otro gallego indeseado, un general decía: Franco, franquito siempre a lo suyito. Otro: Si franquito llega a gobernar no se irá. En la derecha, hay personas que creen que ellos tienen que poseer el Gobierno, por derecho propio. ¿Rajoy es uno de ellos y solo piensa en él? Por lo que hace, no demuestra otra cosa. Permanezcamos muy atentos a lo que en este sentido pueda ocurrir, para combatirlo. De momento, con la manipulación electoral de llegar a Navidad, este Presidente no tiene que continuar al frente del Gobierno.

Por consiguiente, sí Rajoy no es investido hoy, el socialista Pedro Sánchez como líder de la oposición, tendría que reunir a los partidos contrarios al popular sin distinción, para tratar de configurar una alternativa encabezada por él para presidir el Ejecutivo. En el acuerdo a establecer entre los partidos opositores, solo debe fijarse un objetivo: Sacar a la derecha y a Mariano Rajoy de la Moncloa, a cambio de nada, o en función de lo que el sentido común recomiende. Sin líneas rojas, ni vetos soberanistas. Y sabiendo de antemano, que actualmente en el país no es posible hacer un referéndum de autodeterminación; pero en todo caso, asumiendo orgánica y políticamente que los referéndum si se hacen, hay que ganarlos.

En este sentido, Pedro Sánchez, hizo unas relevantes declaraciones a El País, el 19 de julio, al publicar: “Sánchez alude a la necesidad de volver a contar con los soberanistas. Hay que sacar del limbo a los 17 diputados de ERC y de CDC (hoy PDC)”, lo que fue interpretado como que esta dispuesto a intentar forjar una mayoría parlamentaria con los nacionalistas y Podemos, si Rajoy fracasa en su investidura. ERC tiene 9 diputados, Carles Puigdemont 8. Así serían: PSOE 85, Podemos 71, más 17. En total 173, a 3 de la mayoría absoluta. Y aún quedarían los 6 del PNV y los 2 canarios, sin contar que C´s se podría abstener. En consecuencia, si la fruta esta madura, habría una mayoría para investir a Sánchez. Para lo cual, habría que eliminar ambiciones y perjuicios. El PDC y el PNV son partidos de derecha, por lo tanto el pacto sería transversal y no netamente de izquierdas, sino casi de izquierdas.

El dilema es sencillo de resolver. ¿Los españoles y españolas queremos tener un Gobierno, de ya dudosa trayectoria democrática y que sin duda irá a más en su involución? ¿O deseamos tener un Ejecutivo sin incertidumbres democráticas y de confianza de la izquierda, que sufre desde hace cinco años los abusos económicos y de todo tipo de la derecha? Yo lo tengo claro, con un Gobierno como éste no se puede seguir de ninguna manera. Y si es así, solo queda apostar por la unión de los diputados de progreso que serían la mejor esperanza.

Por su firmeza en mantener el voto negativo a Rajoy y no sucumbir como Albert Rivera ha hecho, el socialista Pedro Sánchez se ha ganado el respeto y la consideración de los afiliados, los votantes, la izquierda y de muchos españoles. 2017 debe ser su año. ¡Ánimo Pedro y adelante! 


2.09.2016                                                         Fernando Bolea Rubio
                                                                              Sindicalista