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Zaragoza, Aragón, Spain
Sindicalista de UGT Zaragoza entre 1977 a 2006. Periodo en el que fue uno de los refundadores de UGT Zaragoza, Sº de Acción Reivindicativa de UGT Zaragoza, Sº General de UGT en General Motors España, Presidente del Comité de Empresa de GM España, Sº General de UGT Metal Zaragoza, miembro del Comité Confederal de UGT y formó parte del Comité Europeo y Mundial de General Motors .

viernes, 28 de abril de 2017

Izquierdas a la deriva

Desde hace muchos años, la izquierda va a la deriva y sin capacidad de remontar. Cayó el Partido Socialista griego, al ser hoy irrelevante políticamente. Y ha seguido el hundimiento. El Partido Comunista e Izquierda Unida han caído en el olvido. En marzo, los socialdemócratas holandeses pasaron de 38 a 10 escaños. En las Elecciones Presidenciales francesas de 23 de abril, el Partido Socialista francés se ha ido abajo, al pasar de gobernar con mayoría absoluta a conseguir un 6% de votos. Y, el partido haberse dividido, en tres opciones electorales diferentes. La perdedora y hundida del candidato, Benoit Hamon -que había ganado las elecciones primarias internas al aspirante oficial, Manuel Valls-; la llamada de la Francia Insumisa de, Jean-Luc Mélenchon -queriendo recoger el efecto Podemos de España, con el 18,62%-; junto a la tercera papeleta del ganador, Emmanuel Macron, que con su nuevo partido socioliberal, En Marche!, logró el 23,11%.

La derecha republicana de, François Fillon, por unos fraudulentos sueldos públicos a su familia paso de ser el favorito en las encuestas a bajar al 19,81%. El 7 de mayo, en la segunda vuelta, Macron se enfrentará a la extrema derecha de Marine Le Pen, al quedarse la segunda con el  23,08%. Ella ha recibido muchos votos de la clase trabajadora, al no sentirse la misma escuchada y respaldada por la izquierda en sus deseos y aspiraciones. Tanto ha sido así que, conocidos los resultados, Le Pen tuvo la desfachatez de presentarse como “la candidata del pueblo”. Fue, lo que faltaba por oír.  

Estos resultados electorales, son un estrepitoso fracaso de la política de derechas realizada por el Presidente, François Hollande y la de su primer ministro, Manuel Valls. Cuando en abril de 2012, celebramos el triunfo socialista francés, en mi artículo: “La izquierda por caminos confusos” yo  me preguntaba: ¿Si ese era el inicio de un giro político en la Unión Europea, que reemplazará a los conservadores que gobernaban a pleno placer? Pues no, nada ha sido así.

Los socialistas han gobernado sin escuchar a todos los suyos, ni atender sus demandas y allí tienen el resultado. Ahora se dice que el neoliberal Macron, es el sucesor de Hollande y que hasta Valls le ha votado en vez de hacerlo por el candidato socialista, Hamon, como era su obligación. Y claro, así ¿dónde van? Sólo demuestran que han engañado a los franceses, dado que si el presidente y el primer ministro en el fondo eran socioliberales, ¿porqué han estado cinco años falseando un discurso socialdemócrata, en el cual no creían?

Con todo, lo peor es que ninguna de las tres derivaciones del socialismo, va en la línea correcta para satisfacer las inquietudes de la izquierda. Yo no quiero ninguna de ellas para Europa y mi país. Me explicaré. Con la de Benoit Hamon, se ha demostrado que los ciudadanos están más a la izquierda y por eso votaron en mayor proporción a Jean-Luc Mélenchon, lo que demuestra que los proyectos de izquierda no se pueden hacer a medias, debiendo ser claros y concisos aunque no sean ambiciosos. La insumisión de este último, no me parece del todo correcta, dado que pretender imitar al Podemos español, cuando este partido está aletargado y en una fase de reposición con tal enfrentamiento entre los líderes, que hasta dudo que lleguen unidos al tercer Vistalegre. Para Josep Ramoneda: “Podemos es la izquierda juguetona”. La que hace cosquillas y los poderes contrarios se ríen. Queda por tratar la iniciativa socioliberal de Macron, a la que le pronostico un rotundo fracaso, porque desde la utopía de ni de izquierdas ni de derechas, no podrá gobernar.

Susana Díaz, esta tratando de utilizar estos resultados para en las elecciones primarias socialistas, hacer campaña a su favor simpatizando con Macron. Que se quede totalmente con él, ya que a la izquierda de verdad ese personaje no nos satisface. El Partido Socialista correcto será, el que no contradiga la palabra dada a los electores, como ha hecho Pedro Sánchez; el que se sitúa en su propio terreno ideológico, la socialdemocracia, defendiendo con ahínco las ideas que le son propias; sin olvidar entre las prioridades, los derechos de la clase trabajadora que mayormente le apoya; no estando con la derecha, sino enfrente; con suma atención en el desempleo, la formación y emancipación de los jóvenes, con sensibilidad hacia las mujeres, los jubilados, la sanidad, la dependencia, recuperando y mejorando el Estado del bienestar perdido.

Con un programa tan sencillo, la izquierda volvería a recuperar la confianza que ha perdido y la política socialista sería útil, necesaria y ganadora. En Francia, ¿alguien hará una política así? Emmanuel Macron ¡NO! Sí podría hacerse algo, entre los socialistas de Benoit Hamon y los insumisos de Jean-Luc Mélenchon. Pero como aquí ocurre, será difícil entenderse porque el socioliberalismo lo impregna todo.

Pensando en el futuro de la izquierda, en España los socialistas tienen que empezar a preguntarse si están mas cerca del PP o de Podemos. En mi caso, la respuesta es rápida y rotunda, con la derecha nunca, jamás. Sin embargo, el presidente de la gestora socialista, Javier Fernández, no lo tiene tan claro... Así nos va.


18.04.2017                                                            Fernando Bolea Rubio
                                                                    Sindicalista

viernes, 14 de abril de 2017

Carme Chacón en el recuerdo



El 9 de abril, Carme Chacón nos dejó de muerte repentina, a los 46 años de edad. Padecía una cardiopatía congénita, por la que los médicos le habían recetado una vida sin apuros que, ella desafió para ser madre, con la política, dando clases, en mítines, viajando, jugando al baloncesto. Resumía irónicamente su enfermedad, como que tenía “el corazón al revés”. No quería vivir a medias. Gravedad esta, que desconocíamos interna y popularmente. Agradecía que sus padres nunca la educaran como a una enferma. Fue asombroso su concurrido funeral, con cientos de personas que quisieron darle el último adiós en la capilla ardiente en la sede de Ferraz, junto a infinidad de políticos de todas las ideologías y de los actuales candidatos socialistas a las  elecciones primarias.

Todos aseguraban que había sido valiente. Y yo añadiría y muy honesta, en estos tiempos de la asquerosa corrupción. Todos los políticos no son iguales. Sin duda recordaba los principios de su abuelo materno, el anarquista Francisco Piqueras, nacido en Alcubierre (los Monegros) del que decía: “Soy nieta de un aragonés indomable”.

Carme fue la primera candidata renovadora que tuvo el PSOE. En su pugna con Alfredo Pérez Rubalcaba por dirigir el partido, yo escribí en este Blog dos artículos a su favor: “Un buen candidato y una mejor candidata”, en enero de 2012, y “Un secretario y una líder”, en febrero del mismo año. En este último decía: “Por su valía como dirigente y porque su firme y fresco mensaje de cambio, ha conectado sustancialmente con el deseo de renovación y de giro político más a la izquierda de las bases”. Como Miquel Iceta ha declarado ahora: “Ella siempre comprometida en la renovación socialista”. Mas como el día 11 ha publicado el editorial del Periodico de Aragón: “Pero la vieja guardia, entonces como ahora, se mostró alérgica a los cambios”.


Así fue. Todo se dilucidó en el 38 Congreso, entre el 3 y el 5 de febrero de 2012 en Sevilla. Como escribí entonces: “En mi opinión, la candidata llegó a la ciudad con el congreso ganado, dado que como quedó patente por testigos presénciales y la prensa, principalmente movimientos influyentes de la vieja guardia (Felipe-Guerra) lograron cambiar algunos votos, siendo suficientes para variar el resultado”. El día 11 de Abril de este año, Enric Juliana, publico en La Vanguardia que “Gaspar Zarrias y José Blanco, la noche del 3 al 4 de febrero de 2012 visitaron habitación por habitación a delegados andaluces -el congreso se celebraba en el hotel Renacimiento- para pedirles que cambiasen el voto”. De manera que, Alfredo Pérez Rubalcaba ganó ese congreso tan trascendental para el PSOE, por sólo 22 votos. Continuando el gran declive del partido que, dura hasta hoy, porque ese hombre no valía para liderar nada y se limitó a realizar una fiel oposición al PP, siendo un auténtico desastre.

Sin embargo, Carme Chacón en su participación en el congreso, en una magnífica intervención, dirigió su mensaje al interior del partido y a la sociedad -que se había propuesto rescatar el voto joven decepcionado con Zapatero-, con el claro fin de levantar el ánimo del PSOE. De recuperar la confianza de la sangría de los votantes perdidos en las elecciones de 20 de noviembre de 2011. Rubalcaba ya había tenido su oportunidad tres meses antes, como cabeza de lista en esos comicios del 20-N, sin haber mejorado en nada, el descalabro que las encuestas vaticinaban. La pérdida fue de un 15% y 4,3 millones de votos. Horroroso, aunque él no tuvo toda la culpa, influyendo la calamitosa política de los dos últimos años de Zapatero, que Alfredo avaló también como vicepresidente del Ejecutivo.

Por consiguiente, la opción Rubalcaba ya había muerto en el fracaso electoral más estrepitoso conocido hasta entonces, siendo totalmente necesario, elegir un nuevo secretario o secretaria general que fuera a la vez el candidato en las elecciones de cuatro años después. Pues bien, esto que resultaba tan fácil de comprender no cabía en la dura cabeza de Felipe González. Yo pienso, más bien, que no quería que la renovación interna viera la luz, ni con Carme, aunque se decía que era “la niña de Felipe”. De hecho no demostró que así fuera, ya que cuando vio que ella iba a ganar, se dedicó a manipular a delegados por habitaciones y pasillos, uno a uno, para que cambiarán su voto logrando de esta manera los 22 votos ganadores. Con Pedro Sánchez ha hecho lo mismo, solo él quiere poner y quitar lideres a su voluntad, comportándose como un auténtico descerebrado, igual que si fuese el “El Hermano Mayor vela por ti” de la novela 1984 de George Orwell.


¿Qué hubiera ocurrido con ella como secretaría general y candidata del gobierno? Yo pienso que no habría mejorado los resultados de Pedro Sánchez, dado que el mal venía de lejos y el partido estaba hundido y seco de confianza. Por supuesto, habría tenido un mensaje más hondo y renovador que Alfredo. Y quizá Podemos, sin los años de Rubalcaba no hubiera obtenido tan fácilmente, cinco millones de votos. Que el Gran Hermano se apunte este fracaso.

No obstante, en Carme detectaba una contradicción. ¿Cómo era posible que hace cinco años abanderada la renovación y el cambio de los estilos caducos del partido socialista, y ahora estuviera apoyando a Susana Díaz como candidata? Cuando se sabe, que esta señora es puro aparato con la vieja cultura, que impide hasta que los pájaros vuelen. Seguramente, el apoyo que recibió de Andalucía en 2012, le obligaba a ello.   

Ahora Felipe González pide que la muerte de Chacón lleve al PSOE “a discutir de las cosas importantes”. ¿Para los afiliados y los españoles... o para las puertas giratorias que enriquecen? Habría que saberlo.


14.04.2017                                                                       Fernando Bolea Rubio
                                                                  Sindicalista

viernes, 31 de marzo de 2017

La militancia ya ha decidido



El domingo 26 de marzo, Susana Díaz ha optado, al fin, por presentarse a las primarias del PSOE, con el propósito de llegar a ser secretaria general del partido y candidata a la presidencia del Gobierno. Con el inconveniente, de que la fruta esta tan madura en su contra que, con toda seguridad, se caerá del árbol. Será así, porque como se puede apreciar en encuestas, con compañeros, en la calle; la militancia socialista ya ha decidido su voto, para que sea Pedro Sánchez el que ocupe las altas designaciones que ella pretende. De modo que pienso, que todo lo que esta señora haga con ese fin, será tiempo perdido y restado de su dedicación a la comunidad andaluza que preside, creándole una factura electoral que puede pagar cara.

Su presentación en Madrid fue, en mi opinión, un gran acto de manipulación e hipocresía. Para dar sensación de que ella unía y aglutinaba, su jugada consintió -como se ha publicado-, en reunir a siete mil cargos públicos y de personas que en una u otra medida sobreviven del entorno y que a toque de pito fueron instadas a acudir. Siendo muy significativa la foto de la primera fila, con los personajes que se dejaron perder el Partido Socialista, con grandes culpables como Felipe, Zapatero, Rubalcaba. Algunos invitados no se podían ver entre ellos, González y Guerra que ni se miraban, no se dijeron ni hola ni adiós. A Matilde Fernández -que en su momento fue una brillante sindicalista de UGT y que en el acto hizo de telonera- no creo que le guste la populista y rancia política de Díaz. Pero así es la vida y así está el partido.

Por supuesto, TVE se volcó dando pábulo a esta presentación, ocultando las magníficas imágenes del encuentro que Pedro Sánchez tenía en Valencia (Burjassot) con más de tres mil afiliados a la misma hora.

Sin embargo, la prueba de que la demostración madrileña no había calado en la gente, llegó al día siguiente, con titulares como: “Telecinco pincha con Susana Díaz”. En la noche del lunes, en una entrevista que le hicieron y que fue precedida de grandes expectativas por los susanistas y por la cadena, el programa sólo obtuvo el 12,2% de “share”, tan solo una décima mejor que su rival Antena 3”. Considerándose por los profesionales del medio, como un auténtico fracaso. Lo que les hizo ver con claridad, la realidad de los sueños susanistas.

Esas fantasías son más reales para Jordi Évole, dado que en octubre de 2016 en una TV dijo: “Susana Díaz gobierna en Andalucía gracias a Ciudadanos, quiere abstenerse para que gobierne Rajoy y hasta Esperanza Aguirre habla bien de ella. ¡Que currículum para ser una líder de la izquierda española, eh! Es fabuloso”. En El Independiente, el periodista Casimiro Garcia-Abadillo se pregunta: “¿Es Susana Díaz una líder auténtica o es simplemente una habilidosa demagoga? Yo me inclino por lo segundo.

A mí me parece que esta mujer solo tiene un discurso y a todos los sitios que va, siempre repite el mismo, como hizo el domingo en Madrid: El PSOE por los poros de su piel, el que es de la casta de los fontaneros, patriotismo local y nacional, con cuatro cosas más; lo que demuestra la limitación política e intelectual de esta dirigente.

Susana se presenta como la garantía de que muchísimos cargos del partido continúen como tal. Y eso, es un grave y pesado compromiso político que en algún momento se le  volverá en contra. Puede ocurrir hasta el que hayan sido esas presiones la que la hayan obligado a dar el paso a Madrid, si detectan que en Andalucía se les acabará pronto la fiesta. Si fuera cierto, sería una candidata hipotecada e inservible.

Yo a esta señora no la puedo votar, ni le votaré nunca. Sus procedimientos son tan contrarios a mis principios, que mi honestidad me impide hacerlo. Influyen en ello, lo maniobrera que es, la demagogia y el populismo que practica y, sobre todo, su inclinación continua a la derecha que repudio en todo dirigente de izquierdas.

A la mayor parte del aparato del partido, Susana tampoco les gusta. Pero tienen tanto miedo a con Sánchez perder sus prebendas, que les vale todo. Por tanto, ¿el PSOE esta enfermo? Sí, mucho. Y, solo una socialdemocracia de verdad, lo puede curar.

Los barones han perdido la simpatía y la mayoría del apoyo de sus afiliados locales. Así, en las próximas elecciones autonómicas y municipales verán lo que ahora su ceguera con Sánchez no les deja ver.

La alcaldesa de Paris, la gaditana y socialista, Anne Hidalgo, mira a Pedro Sánchez con mucha más admiración y mejores sentimientos, al decirle recientemente: “Necesitamos líderes como tú”. Susana dijo: “Quiero el voto del que no tenga odio, del que no tenga rencor”. Señora, aquí nadie tiene odio ni rencor, se defienden posiciones orgánicas y políticas nada más.

En su acto, Pedro Sánchez propuso configurar una gran alianza progresista. Y que “hay que elegir entre un partido del siglo XX y uno del siglo XXI”, dada la antigualla de lo visto y oído en el show... susanista. Que así sea.


31.03.2017                                                                               Fernando Bolea Rubio
                                                                    Sindicalista

viernes, 3 de febrero de 2017

El liberalismo no es izquierda



Vuelve el honor perdido. Regresa el candidato de la militancia, Pedro Sánchez, pronunciando estas bonitas palabras: "Será un honor liderar el proyecto colectivo de los militantes y simpatizantes, más críticos con la actual dirección provisional". Fue el día 28 de enero (28-E), en un acto en Dos Hermanas (Sevilla) con 2000 simpatizantes. Dijo tener más experiencia y ganas que nunca. Recordando que, “llegó la hora de que digamos alto y claro que la militancia es la máxima autoridad”. Su modelo de partido es, “independiente, federal y laico”. Habrá dos opciones para la militancia: “Un PSOE de las bases coherente y creíble”, y “un PSOE de las élites dispuesto a pactar con el PP”.

Para Sánchez, el adversario natural de los socialistas son las políticas neoliberales de la derecha y se comprometió a devolver el partido “a la senda que nunca debíamos abandonar, un PSOE autónomo, creíble, de izquierdas, porque somos la alternativa, no los subalternos”.

En el encuentro del día 1 de febrero de Pedro, con los afiliados de Castellón, donde nuevamente se sobrepasaron ampliamente las perspectivas de asistencia; Sánchez dijo que quiere un PSOE de izquierdas, feminista, ecologista, juvenil y unido”. Toda una declaración que, hace muy difícil de poderla superar, a los demás candidatos que pueda haber.

Sin embargo, en relación con su giro a la izquierda y el frente a las políticas neoliberales de la derecha, ¿qué es lo que en realidad se esta cocinando en el PSOE de las élites? En mi opinión, todo lo contrario a lo pretendido por Sánchez. Según se puede apreciar, se esta forjando un embrión hacia la derecha que, de lograr imponerse, supondrían la caída definitiva y a peso del partido. 

Ahora, parece que se ha desatado la fiebre, de parecerse al Partido Demócrata de EEUU, al que se llega a calificar como socialdemócrata, cuando en la izquierda generalmente pensamos que  allí hay dos partidos de derechas con un solo modelo ideológico: el liberal y el neoliberal. Uno más conservador que el otro, pero ambos al servicio del capital. El socialismo democratico, la socialdemocracia, es otra cosa como en función de los sistemas de Estado del bienestar implantados se pueden valorar.  

En el libro, La crisis de la socialdemocracia ¿qué crisis? De, Ignacio Urquizu, se puede leer: “Algunos proyectos políticos de los noventa, como fueron la Tercera Vía de Tony Blair y Bill Clinton, ocuparon incluso posiciones ideológicas más propias de partidos conservadores. En el tipo de Estado del bienestar anglosajón o liberal, en países como Estados Unidos, las clases medias no reciben ayudas públicas y obtienen la educación, la sanidad o las pensiones en el mercado privado”. ¿Esto es socialdemocracia? Yo no la quiero.

Así, no me extraña el que la filosofa estadounidense, Nancy Fraser, diga en su artículo “El final del neoliberalismo progresista”: “En lo que a mi respecta, no derramé ninguna lágrima por la derrota del neoliberalismo progresista (de Hillary Clinton). Es verdad, hay mucho que temer en una administración Trump racista, antiemigrante y antiecológica. En esta situación, no solo hay peligros, también oportunidades: La posibilidad de construir una Nueva Izquierda”. Que en España, Europa y el mundo ocurra lo mismo.

Por su parte, José Carlos Díez -elegido por la Gestora para que dirija el programa económico que el Partido Socialista presentará en el 39º Congreso-, en su libro: "La economía no da la felicidad pero ayuda a conseguirla”, escribe: “Yo me identifico con los valores del Partido Demócrata estadounidense, con figuras como John F. Kennedy o Barack Obama, así como con sus equipos económicos. Me considero un liberal, aunque en el sentido anglosajón”. Ya sé que  ese modelo no representa el ala más conservadora del liberalismo. No obstante, los liberales de las terceras vías disfrazados de izquierdas, han hundido el socialismo, cuando el liberalismo no es izquierda, ni nunca lo será. Señor Díez, su liberalismo no me interesa, los socialistas somos otra cosa y nos merecemos lo mejor.

La posible candidata, Susana Díaz, viene diciendo: “El PSOE no es ni de izquierdas ni de derechas”. Y suele repetir, “ni de izquierdas ni de derechas”. Lo que me hace preguntar, ¿esta señora es de Izquierdas? Por su parte Pedro Sánchez asegura: “El PSOE es de izquierdas, para gobiernos de izquierdas y hacer políticas de izquierdas”. La diferencia de uno y otro planteamiento ideológico es abismal.

Muchas personas pensamos que si el PSOE continúa inclinado al liberalismo de la derecha, más pronto que tarde desaparecerá o llegará a ser insignificante, como le ha pasado al Pasok en Grecia. Y como le acaba de ocurrir al Partido Socialista francés en las elecciones primarias, por realizar desde el Gobierno la confusa política liberal progresista que no satisface y le va a llevar  a ser el tercero en influencia política en el país galo. Hoy, si la socialdemocracia mundial se quiere salvar, tiene que dar un vistoso y real giro a la izquierda, lo cual en España solo lo puede hacer Pedro Sánchez.   

En Francia, el socialista Bendit Hamon, después de ganar las primarias al socioliberal Manuel Valls, ha afirmado: “La izquierda levanta la cabeza”. En Alemania, él que será candidato socialdemócrata, Martín Schulz, comenta: “El foco central de la política del SPD deben ser los trabajadores, que han hecho posible que Alemania sea una gran potencia económica. Esta gente se han ganado el respeto por lo que han hecho por nuestro país”.

Sí en EEUU, el Partido Demócrata por dejar de defender los intereses de los trabajadores y hacerlo por los valores de los poderosos de Wall Street, gobierna Donald Trump; en España, el supuesto acercamiento del susanismo a las empresas del Ibex-35 produciría el mismo efecto. En consecuencia, la opción sanchista es la mejor para el Partido Socialista y la que yo defiendo.

Pedro es el candidato de la base y el de la salvación del Partido Socialista. Sí no se ve así, los oculistas hacen milagros. En su visita del día 4 a Zaragoza, no podré asistir al acto. Vaya desde aquí... mi más fuerte aplauso.


03.02.2017                                                            Fernando Bolea Rubio
                                                                Sindicalista