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Zaragoza, Aragón, Spain
Sindicalista de UGT Zaragoza entre 1977 a 2006. Periodo en el que fue uno de los refundadores de UGT Zaragoza, Sº de Acción Reivindicativa de UGT Zaragoza, Sº General de UGT en General Motors España, Presidente del Comité de Empresa de GM España, Sº General de UGT Metal Zaragoza, miembro del Comité Confederal de UGT y formó parte del Comité Europeo y Mundial de General Motors .

viernes, 16 de septiembre de 2016

De izquierdas antes que socialistas



En el laberinto ideológico político español, viene prodigándose una pareja que no para de bailar. La forman Felipe González y Juan Luis Cebrián, expresidente socialista uno; presidente ejecutivo del Grupo Prisa o mandamás del diario El País el otro. Su música contínua es que, en la formación de gobierno, el PSOE se tiene que abstener para que Rajoy y sus camaradas sigan gobernando. Lo que dice el primero me causa indeferencia y lo del segundo tristeza. Aunque también me enfada que el que era un magnífico diario, se haya transformado en un periódico no fiable para los progresistas, con algunos vergonzosos editoriales que hieren la sensibilidad de los socialistas y la izquierda.

Pero, ¿Cebrián por qué lo hace? Yo no lo sé bien, ni me importa saberlo. Se sospecha que a raíz del nacimiento de la prensa digital y por errores de expansión y gestión; el periódico padece serios problemas económicos. Y, en ese estado, parece que han decidido llevarse bien con el Gobierno popular, por lo que se pudiera rascar proveniente del poder. Además de influir egos personales y el querer mandar sin presentarse a las elecciones, como muchos malos periodistas persiguen. Durante años, a ese diario se le llevaba con orgullo debajo del brazo; sin embargo, ahora se oculta porque a los ciudadanos no les gusta que los vean con él. El País ha dejado de ser profesional y guía de la prensa libre, para no ser nada; o solamente, un periódico más claramente de derechas como todos los existentes. ¡Que les vaya bien! Yo nunca escupo sobre lo que he querido.

¿Y Felipe que persigue? Con él, en el movimiento sindical nunca hemos estado totalmente satisfechos. Para los trabajadores siempre fue una duda constante. Cuando en 1982 llegó al Gobierno los sindicalistas lo seguimos defendiendo, mas por el malestar laboral que generaba pronto nos dimos cuenta de que de seguir haciéndolo, se hubiera puesto en peligro la continuidad de la propia UGT, por su carácter también socialista.

A poco de empezar a gobernar, aplicó nuestra vieja reivindicación de 40 horas semanales, pero  sin especificar la jornada anual resultante, lo que en las negociaciones de los convenios originó una gran confusión. Era como el haber concedido algo, ocultándolo para que no se viera. Se puede decir que, eso fue lo máximo que hizo a favor de las condiciones laborales de los trabajadores, en sus trece años y medio de gobierno; lo demás fueron prepotencia y anuncios de reformas laborales negativas continuas, que provocaron la gran e histórica huelga general del 14-D en 1988.

El malestar en los puestos de trabajo había empezado antes. El primer artículo crítico con el Gobierno socialista que yo publiqué en la prensa, titulado: “Los trabajadores, Solchaga y la patronal”, data de marzo de 1987. Le siguieron otros: “Yo con las cartas de Nicolas” (Redondo), “Txikicomisarios políticos”, “!Ojo!, que sigue Felipe”. Y sobre éste y otros asuntos sindicales, ideológicos y políticos, escribí y se publicaron 67 artículos de opinión más. Sí diré que, de todas esas vivencias sindicales, llegue a la conclusión de que Felipe González es un mal enemigo, como en UGT sabemos bien.

La primera reacción felipista al 14-D, fue buscar un enfrentamiento descomunal con Nicolas Redondo y la UGT, al objeto de que perdiera su autonomía del partido. La segunda, con Txiki Benegas de inductor, trató de suplantar la labor del sindicato en las empresas, por medio de comisarios políticos del partido, para poder trasmitir fehacientemente el mensaje del gran señor. A ambas pretensiones, los sindicalistas ugetistas les hicimos frente y no tuvieron efecto alguno.

Ahora Felipe la ha tomado con Sánchez y no para, si bien otra vez fracasará porque la UGT, los afiliados, los cuadros y la verdad están con Pedro. He tratado de explicarme, por que lo hace y no encuentro una sola respuesta. Puede ser por querer figurar en las cuevas del dinero, dando a entender que sigue siendo el que manda y maneja al PSOE; por el ego que acumula; por las ideas neoliberales que ahora parece tener; como compensación por sus prebendas adquiridas en las puertas giratorias; para presumir con otros mandatarios mundiales y locales haciéndoles ver que él manda y el secretario general obedece; por agarrase a la solapa de Cebrián, para los dos no caer en el olvido.

Ahora bien, igualmente puede ser por motivos económicos personales. Sí observamos su modus vivendi, esas declaraciones pro Rajoy que hablan de la abstención socialista, o que Sánchez no debe repetir en caso de haber nuevas elecciones; las suele hacer cuando está invitado y cobrando en conferencias internacionales. Dentro y fuera del país, con las que les da máxima notoriedad a los organizadores del evento, al repercutir sus palabras, el país anfitrión y el nombre de la conferencia, en la prensa española e internacional. Así, todos contentos. Unos se aprovechan de su repercusión mediática y él va incrementando su caché de conferenciante, repercutiendo en su bolsillo. ¿Lo hace sólo por eso? Quizá no, dado que todo lo dicho aquí puede influir algo.

Felipe González dijo en su día, “hay que ser socialistas antes que marxistas”; hoy yo le digo, “hay que ser de izquierdas antes que socialistas”. ¡No lo olvide usted!


16.09.2016                                                                                         Fernando Bolea Rubio
                                                                     Sindicalista


 

viernes, 2 de septiembre de 2016

A por un pacto casi de izquierdas



Con Mariano Rajoy y el Partido Popular en el Gobierno, para los demócratas españoles están ocurriendo acontecimientos políticos muy extraños y preocupantes. El último, debido a que el Presidente en funciones se fue ex profeso, descarada e irresponsablemente una semana de vacaciones a Galicia, para desperdiciar tiempo y no sé si para lucir sus chocantes dotes de andarín.

Su vergonzosa jugada ha sido: el que gracias al tiempo perdido, ha podido elegir en su beneficio, las fechas de su investidura y de las elecciones si se tuvieran que repetir. En total complicidad con la Presidenta del Congreso, Ana Pastor; ambos con suma caradura, han elegido el 30 de agosto -ni un día antes ni uno después- para la investidura y, por los plazos legales establecidos, las supuestas elecciones se tendrían que hacer el día de Navidad, el 25 de diciembre. En la fecha familiar por excelencia, con infinidad de personas viajando y fuera de sus domicilios. En concreto, han hecho un traje a la medida y a gusto del candidato.

Todo por un vergonzoso, insultante y antidemocrático motivo; presionar y culpar al PSOE de tener que repetir las elecciones y de votar en un día tan señalado. Dado  que los socialistas han votado “NO” en la primera votación de investidura sin abstenerse como el PP quería, así como en la que hoy se hará; haciendo fracasar la elección de Mariano Rajoy, como nuevo Presidente del Gobierno.

Esta marranería de un Gobierno no cabe en una democracia verdadera, ni ha ocurrido nunca en el mundo. Pero esta gente ¿a dónde nos quiere llevar? ¿a una dictadura disfrazada de democracia? Puede ocurrir. Cuando a los trabajadores les han anulado sus derechos con la reforma laboral, si supuestamente Interior ha dispuesto de policías trabajando para culpar y desprestigiar a partidos concretos, si se trata de eliminar a la oposición como se esta haciendo con los socialistas, puede llegar a pasar lo peor. Pongámonos en guardia.

En los primeros años de la democracia, había gobernado la UCD, el PSOE y su salida del poder fue sumamente correcta. Sin embargo, cuando ganó el PP, una de las dudas que la sociedad tenía era que, debido a su vinculación con el franquismo, podría ocurrir que una vez perdidas las elecciones, no abandonaran el Gobierno. Cuando José Maria Aznar y su gente lo hicieron, más de un español respiró tranquilo; hasta se comentaba que, la Corona valoró ese hecho, como la mejor prueba de que la democracia estaba consolidada, porque los votos servían para llegar al Ejecutivo y para tenerse que ir.  

Sobre Rajoy, el periodista Miguel Ángel Aguilar, ha dicho: “No lo sacarán ni los bomberos”. De otro gallego indeseado, un general decía: Franco, franquito siempre a lo suyito. Otro: Si franquito llega a gobernar no se irá. En la derecha, hay personas que creen que ellos tienen que poseer el Gobierno, por derecho propio. ¿Rajoy es uno de ellos y solo piensa en él? Por lo que hace, no demuestra otra cosa. Permanezcamos muy atentos a lo que en este sentido pueda ocurrir, para combatirlo. De momento, con la manipulación electoral de llegar a Navidad, este Presidente no tiene que continuar al frente del Gobierno.

Por consiguiente, sí Rajoy no es investido hoy, el socialista Pedro Sánchez como líder de la oposición, tendría que reunir a los partidos contrarios al popular sin distinción, para tratar de configurar una alternativa encabezada por él para presidir el Ejecutivo. En el acuerdo a establecer entre los partidos opositores, solo debe fijarse un objetivo: Sacar a la derecha y a Mariano Rajoy de la Moncloa, a cambio de nada, o en función de lo que el sentido común recomiende. Sin líneas rojas, ni vetos soberanistas. Y sabiendo de antemano, que actualmente en el país no es posible hacer un referéndum de autodeterminación; pero en todo caso, asumiendo orgánica y políticamente que los referéndum si se hacen, hay que ganarlos.

En este sentido, Pedro Sánchez, hizo unas relevantes declaraciones a El País, el 19 de julio, al publicar: “Sánchez alude a la necesidad de volver a contar con los soberanistas. Hay que sacar del limbo a los 17 diputados de ERC y de CDC (hoy PDC)”, lo que fue interpretado como que esta dispuesto a intentar forjar una mayoría parlamentaria con los nacionalistas y Podemos, si Rajoy fracasa en su investidura. ERC tiene 9 diputados, Carles Puigdemont 8. Así serían: PSOE 85, Podemos 71, más 17. En total 173, a 3 de la mayoría absoluta. Y aún quedarían los 6 del PNV y los 2 canarios, sin contar que C´s se podría abstener. En consecuencia, si la fruta esta madura, habría una mayoría para investir a Sánchez. Para lo cual, habría que eliminar ambiciones y perjuicios. El PDC y el PNV son partidos de derecha, por lo tanto el pacto sería transversal y no netamente de izquierdas, sino casi de izquierdas.

El dilema es sencillo de resolver. ¿Los españoles y españolas queremos tener un Gobierno, de ya dudosa trayectoria democrática y que sin duda irá a más en su involución? ¿O deseamos tener un Ejecutivo sin incertidumbres democráticas y de confianza de la izquierda, que sufre desde hace cinco años los abusos económicos y de todo tipo de la derecha? Yo lo tengo claro, con un Gobierno como éste no se puede seguir de ninguna manera. Y si es así, solo queda apostar por la unión de los diputados de progreso que serían la mejor esperanza.

Por su firmeza en mantener el voto negativo a Rajoy y no sucumbir como Albert Rivera ha hecho, el socialista Pedro Sánchez se ha ganado el respeto y la consideración de los afiliados, los votantes, la izquierda y de muchos españoles. 2017 debe ser su año. ¡Ánimo Pedro y adelante! 


2.09.2016                                                         Fernando Bolea Rubio
                                                                              Sindicalista

viernes, 8 de julio de 2016

El PSOE es mucho PSOE



Sí, el “pesoe” es mucho “pesoe”, y el “soe” como popularmente se le llama igual. Ahora esta frase se oye mucho, por que será. Evidentemente, por el resultado de las elecciones del 26-J, dado que el PP ha sacado 137 diputados; el PSOE  85; Podemos (PO) 71, en realidad 42, la mitad que los socialistas, porque los demás son de IU y sus confluencias; Ciudadanos 32. Así, el PP ha conseguido 14 escaños más. El PSOE habiéndose dejado solo104.415 votos, por la rara ley electoral salió castigado con 5 sillones menos; cuando PO y sus amigos a pesar de haber perdido 1,2 millones de votos, siguen con 71. Con el asunto del sorpasso a los socialistas, Podemos se ha quedado colgado de la brocha y dice que no sabe por qué.

Yo escribí  en mayo, que si no mejoraban el voto rural, el femenino, el de los trabajadores manuales -sindicalmente más organizados y porque no son de juegos florales- el sorpasso tendría que esperar y así ha sido. Sin embargo, por todo lo malo que de PO se ha podido ver en los últimos seis meses, hoy rectifico esa afirmación diciendo que, esa formación no será líder de la izquierda nunca, jamás. Que de ello todo el mundo se olvide. Antes tendría que cambiar radicalmente su discurso, dejar de tener a los electores por gente infantil por sus descabelladas propuestas (muchos profesores como ellos, de tanto tratar con chicos lo son), actualizar su programa, dejar de mentir e insultar a los socialistas que es lo único que saben hacer. En mi opinión, el 26-J fue el punto de inflexión de la burbuja Podemos.

Por lo tanto, el primer partido de la izquierda española, tiene un nombre: ¡Partido Socialista Obrero Español! Y el líder de la oposición otro: ¡Pedro Sánchez Pérez-Castejón! Y si Podemos hubiese querido en su día, el nuevo presidente del Gobierno se llamaría igual. Lo cual para mucha gente, hubiera sido lo mejor que a este país le podría haber ocurrido.

Así todo, el infantilismo del jefe de Podemos, Pablo Manuel Iglesias, llega a tal extremo que en las elecciones del 26-J, como una encuesta a pie de urna daba por hecho el sorpasso de PO al PSOE; sin tan siquiera esperar a abrir las urnas, llamó a Pedro desde el más allá. Al momento, los resultados oficiales no ratificaron las encuestas, dándole por perdedor sobre Sánchez; con lo que ese impaciente señor, hizo el ridículo más espantoso. Así de irresponsables son. ¿Qué se puede esperar de un político tan ambicioso y tan torpe? ¿Eso es de politólogos instruidos como dicen ser o de tontos de remate? Yo me inclino por lo último.

Para mí, la principal valoración de estas elecciones es, que aún habiendo ganado Rajoy está con un pie fuera. Su discurso desde el balcón de la calle Génova fue muy significativo y decepcionante. Empezó diciendo: “Voy a hacer el discurso más difícil de mi vida”, palabras éstas que se dicen si se dimite. No lo hizo, mas debió estar muy cerca de hacerlo. El periodista José Oneto lo vio así: “A pesar del triunfo, Rajoy estaba raro, distraído no tenía preparado el discurso de la victoria, tenía preparado mentalmente el discurso de la derrota”. Debió pensar que la alianza de gobernabilidad (de febrero) PSOE-C´s sería más apoyada, como tuvo que haber sido y, se tendría que ir. Ésa fue otra oportunidad perdida. Sí pienso que, lo mejor que debió hacer es irse, ante el panorama que le rodea que por su culpa no le es nada halagüeño.

En el Partido Popular debieron creer que seguirían gobernando siempre con mayoría absoluta propia, por eso no hicieron amigos y hoy nadie quiere pactar con ellos. Cometió un craso error, ya que ahora los números no dan para tanta mayoría, aunque sí para formar esa suma entre la derecha. Así que, señores del PP, ¡dejen en paz al PSOE, rogándoles la abstención! Con C´s alcanzaría 169 apoyos para la investidura de Rajoy, a siete de la mayoría absoluta, que se conseguiría con los ocho diputados de Convergencia y los cinco del PNV. Le sobran seis.

¿Cuál es el gran dilema? El que no se sabe, si Rajoy quiere humillar o gobernar. En el caso de C´s parece que desea doblegarlo, para hacerle pagar el que le haya plantado cara con la corrupción, por haber pactado con los socialistas un acuerdo de gobernabilidad en los pasados comicios del 20 de diciembre. En un antipolítico y feísimo gesto, a Sánchez le negó el saludo delante de la prensa, demostrando su caciquismo gallego más ruin. A día de hoy esta ninguneando a Rivera, haciéndole el feo de no querer sentarse a negociar, primero con él. Por ese motivo y porque sabe que le pueden condicionar su apoyo, a que renuncie a la Presidencia, dando paso a otra persona popular.

Por supuesto, a Rajoy no le habrá gustado el resultado, querría más. Él no sabe negociar, ni se sabrá conformar con lo que ha sacado. Que baile sardanas en la intimidad y como viene haciendo, que le sonría mucho al partido atrapalotodo Podemos, que dice ser un partido de amor. Quizá allí encuentre el bastón azul que busca.

En la izquierda, los electores han tenido miedo a Iglesias y a Podemos. Miedo no, terror en muchos casos, generado por ellos mismos: por no haberse abstenido en la reciente investidura de Sánchez, por sus propuestas ideológicas diferentes y contradictorias, por su loca política europea, por sus amistades griegas, por las pensiones, por la inestabilidad política que generarían, por su política económica, por pensar que iban a desestabilizar el país cuando ha costado tanto conseguir la democracia que tenemos. Por la falta de confianza en su líder y la incertidumbre que transmitía, creando inquietud, duda, sospecha. 

Yo creo, que el principal culpable de todo lo ocurrido en PO es, Pablo Manuel Iglesias, que en su afán de conquistar los cielos ha asustado al país; sacando en seis meses 1,2 millones de votos menos, que la suma de Podemos e Izquierda Unida en diciembre. ¿Puede haber un descalabro electoral mayor? Eso sí, una semana después del fracaso obtenido, el amigo Pablo se autodesmarcó como causa del mal resultado, para no dimitir. Alberto Garzón desde el diván del siquiatra, no piensa en nada, solo padece el fiasco al que ha metido a IU. Cuya alianza con PO solo ha servido, para tapar los votos que los Iglesias venían perdiendo. Triste balance, colega Alberto. ¿Tú tampoco vas a dimitir?

El susto que Iglesias dio, hizo que el 26-J fueran al PP votos de todos los partidos. Se ha tenido más miedo a Podemos que al PP. Iglesias es una cáscara sin nuez. El profesor, Ramón Cotarelo, ha dicho: “La gente no los quiere”. “En Podemos están escocidos con los resultados y en el fondo quieren repetir suerte con unas elecciones nuevas”. 

De todas maneras, si PO quiere enmendar su culpa de permitir que gobierne Rajoy en vez de un socialista, aún pueden hacerlo. Pedro Sánchez con el voto favorable del PSOE, PO, C´s (más los que se quieran sumar), alcanzaría 188 diputados, 12 más de la mayoría absoluta. Esta cuenta también vale, pero los emergentes hablan poco de ella. Cuando deberían saber que, si por ejemplo a los dos años hubiera un voto de censura a Rajoy, éste es el Gobierno que habría que constituir.

Como es seguro que esa censura se la tendrán que hacer, entonces para que esperar, cuanto antes  ese Ejecutivo se haga mejor. Seria una prueba determinante de buen hacer, para la izquierda y las mentes avanzadas. Este Gobierno podría ser de esperanza, pero para llegar a él, haría falta mucho nivel político cambiando la maquinación de algunos por conductas políticas de buena fe.

Tal como esta todo, en la oposición va a haber overbooking de partidos. Allí estarán casi todos, si bien no en la misma posición política. Sin ninguna duda, el Partido Socialista hará una oposición de Estado. Para asustar a los niños y a las suegras... otros se encargarán.



8.07.2016                                                                             Fernando Bolea Rubio
                                                                                Sindicalista

viernes, 24 de junio de 2016

Adelantarse a su tiempo



En España los enfados políticos se pagan con desengaños. Vamos de desengaño en desengaño. En contra de Zapatero, se votó a Rajoy y el pueblo español ha pagado las consecuencias tremendamente negativas de esa equivocada decisión. Y, ahora, los cabreos con ese señor se quieren remediar votando a Iglesias. No pasa nada, llegará una nueva decepción y así se seguirá viviendo.

Otro gran error de la política española es, que se vota a modo de un irracional frentismo entre los partidos. ¡Tú has ganado, pero yo haré que no vuelva a ocurrir! Cuando el frentismo es tercermundismo y, se han de imponer alianzas de gobernabilidad, con políticas de Estado siempre que sean necesarias. El método frentista, es un juego de bobos con una incultura política tal, que lleva a votar cualquier cosa, hasta en contra de los interesas propios. En realidad es, el chupete que usamos para no llorar por todo lo que vemos y soportamos. En las relaciones laborales modernas, ese descabellado frentismo se ha cambiado por la filosofía “Gana-Gana”, entre las partes y ni en el sindicalismo se practica ya. Una buena muestra de ello es, el “modelo sindical de participación compensada” que en la factoría de GM España implantamos, seguido después en el sector de automoción.

Siendo para mí la principal lección que se debe aprender, el que los populismos y las ideologías extremas a derecha e izquierda no tendrían que gobernar. Hoy, tal como esta configurado Europa y el mundo, la política hay que centrarla no optando porque las ideologías más radicales -el Partido Popular y Podemos- gobiernen. Esas opciones tienen que pasar por un proceso de regeneración y de amoldamiento a la realidad, para llegar a un estado en que en ellas se pueda confiar. Con lo que vemos de las consecuencias del radicalismo de Voroufakis-Tsipras en Grecia: “corralito bancario”, el que la gente viva peor, tendrían que ser suficientes motivos, para mirar a ese país y ver con preocupación el futuro que con Podemos nos podría llegar. Él no considerar este hecho al votar, sería incultura política e irresponsabilidad.

Sobre todo, tanto los líderes sindicales como los políticos tienen que ser personas honestas. Honestidad significa: honradez, integridad, rectitud, ser justo, razonable, intachable, decente, puro; actuando rectamente, cumpliendo con su deber y de acuerdo con la moral. Así diré, con toda la corrupción que le rodea, ¿Rajoy es honesto? ¿Es moralmente aceptable el que diga que los populares son moderados, cuando es un partido de derecha extrema? ¿Acaso Iglesias es decente, cuando a la vez dice que es comunista, socialdemócrata, peronista y lo que haga falta; demostrando ser un mentiroso estratégico y amoral? Estos comportamientos afean la política y la grandeza del país y cuanto antes se excluyan mejor.

En esta campaña electoral los radicales dicen que sólo hay dos modelos: gobierno de un extremo votando al PP, o gobierno del otro extremo votando Podemos. Con estas ficticias certezas, ambos partidos mienten descaradamente. Puesto que queda por mencionar la tercera posibilidad, que en mi opinión es la más viable, posible y aconsejable: Acuerdos transversales entre partidos de ideologías cercanas, situados en la centralidad política y opuestos al salvajismo de los extremos. Esa posibilidad solo se puede orquestar entre el PSOE y C´s, entre el centroizquierda y el centroderecha; como en la anterior legislatura, ambos partidos pactaron y que ahora los votantes tendrían que premiar. Sin embargo, para hacerlo mayormente tienen que darse en la práctica, algunas desilusiones políticas más. Hay personas que necesitan ver, para creer.

Con la llegada de los nuevos partidos y la desaparición del bipartidismo; en España, poder formar el Gobierno no requiere la implicación de un sólo partido y su correspondiente candidato, como venía siendo habitual. Con la contabilidad matemática resultante de las urnas, gobernar hoy en día es cosa de tres partidos, tres líderes, de tantos como se necesiten para poder formar el Ejecutivo. Dado que, si no hay que contar con partidos separatistas; ni el bloque de la izquierda ni el de la derecha, dan números reales para gobernar con políticas ideológicas propias. Si se quiere tener Gobierno, pactar en transversalidad ideológica es lo único serio que se puede hacer. Por lo tanto, si como parece va a ocurrir, se repiten a grosso modo los resultados de las elecciones de diciembre; todo lo contrario a esa transversalidad, que se haya dicho o se pueda decir, habrá sido y será demagogia partidista carente de razón.

Ya sé que hacer esta afirmación tan severa y rotunda, de tener que contar con Ciudadanos, a muchos socialistas no les gusta, porque los consideran la derecha rancia vestida de jovenzano; pero es lo que hay. Al PSOE recuperar la confianza perdida en 2010 por la crisis, le costará aún tiempo rescatarla del todo. Desde entonces han pasado seis años y se sabe que, cuando una marca pierde la confianza del mercado, tarda más tiempo en recuperarla.

Por consiguiente cabe decir, que con el acuerdo de gobernabilidad entre PSOE y C´s, Pedro Sánchez y Albert Rivera, se adelantaron a su tiempo al menos dos legislaturas, ocho años. Por este motivo y otros muchos, ocurra lo que ocurra en las elecciones de pasado mañana, Pedro ha de seguir siendo el secretario general y el candidato del partido. Cuando no hay otro camino para la gobernabilidad del país... por ese mismo habrá que seguir.


24.06.2016                                              Fernando Bolea Rubio
                                                                               Sindicalista